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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2009

Cambios de ocupacin del suelo en la costa 1987-2005 y prdida acelerada de servicios de los ecosistemas y destruccin de un bien comn

Xavier Fontcuberta Estrada Fernando Prieto
Sin Permiso


Las cosas que comunalmente pertenecen a todas las criaturas que viven de este mundo son stas: el aire, el agua de la lluvia, el mar y su ribera. No se puede edificar en la ribera de modo que se embargue el uso comunal de la gente.

Alfonso X el Sabio. Siete Partidas, texto del siglo XIII


La costa es un recurso totalmente estratgico para el pas, tanto desde el punto de vista econmico como social y ambiental. Las fuertes presiones que gravitan sobre la costa han originado un importante y rpido deterioro de los ecosistemas que est ocasionando una fuerte disminucin del capital natural y de los servicios que origina a la comunidad. Adems est suponiendo una privatizacin de recursos comunes que beneficia solo a unos pocos y es adems una grave amenaza para los propios sectores econmicos afectados (una masiva construccin supone un grave riesgo para el turismo).

El litoral es un recurso de muy compleja gestin: comprende unos 500 municipios, 23 provincias y 10 Comunidades Autnomas. Los 8.000 kilmetros de litoral delimitan una pequea franja territorial, del orden del 4,25% de la superficie del pas (hasta los primeros 5 km.), pero que en cambio concentra el 30% de la poblacin. Sobre esta franja descansan adems varios sectores clave de nuestra economa, de los cuales el principal es el turismo (el 80% de los 55 millones de turistas que visitan Espaa va al litoral), pero entre los que tambin estn sectores como la pesca, la acuicultura, el uso recreativo, determinado tipo de agricultura, energas renovables, etc. Si se aade la existencia de algunos valiosos espacios protegidos (como Doana o el delta del Ebro), estamos delante de uno de nuestros ms valiosos recursos estratgicos.

Sin embargo en los ltimos 20 aos la presin sobre este recurso ha aumentando dramticamente a travs de la ocupacin masiva del territorio, que ha avanzado a un ritmo frentico desde la Costa Brava hasta las de Cantabria y el Pas Vasco, afectando negativamente a la funcionalidad fsica y ecolgica del litoral. En efecto, con los datos del proyecto Corine Land Cover obtenidos a partir de imgenes de los aos 1987, 2000 y 2005 se observa que el ritmo de construccin en la costa en los dos primeros kilmetros de litoral se multiplic por4 entre el periodo 1987-2000 y el periodo 2000-2005, pasndose de un crecimiento de superficie artificial de 1.520 ha. anuales en el primer caso (excluyendo las Islas Canarias) a uno de 6.152 ha. anuales en el siguiente periodo. La media entre 1987 y 2005 fue de 2.800 ha. anuales, o lo que es lo mismo un ritmo de 8 ha./da transformadas.

Para analizar este tipo de procesos se suele utilizar lo que se conoce como un modelo de presin-estado-respuestas, propuesto por la OCDE y la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente) y que permite detallar y tener en cuenta las principales fuerzas motrices, los impactos -irreversibles en muchos casos-, las presiones, el papel del Estado y las respuestas de las administraciones y la sociedad civil. Partiendo de indicadores bsicos para la franja del litoral, como el incremento de la superficie artificial o la prdida o ganancia de ecosistemas clave, se analiza las respuestas y estrategias llevadas a cabo por los diferentes niveles de la administracin.

As, se observa como el modelo de ocupacin del litoral se ha caracterizado por cinco fases, vinculadas al ciclo de desarrollo urbanstico en la costa:

exploracin

creacin de infraestructuras

expansin

intensificacin

maduracin y saturacin,

donde polticas pblicas como la realizacin de infraestructuras de alta capacidad, la habilitacin de nuevos aeropuertos de bajo coste o de grandes superficies comerciales, o la declaracin de espacios protegidos han jugado un papel clave en la configuracin del espacio en gran parte del Mediterrneo (en comunidades como Catalunya o la Comunidad Valenciana la superficie artificial en los dos primeros kilmetros de litoral alcanza ya casi un 40% del total, mientras que entre 1987 y 2005 hay provincias como Huelva o Valencia que han ms que duplicado su superficie artificial a lo largo de esos dos primeros kilmetros).

El mecanismo por el que se ha llegado a esta situacin y que sigue amenazando una parte importante del litoral espaol es claro: aumento de presin de la construccin, aumento de presin turstica, degradacin del patrimonio ambiental y de la calidad de vida y finalmente abandono del turismo por otros entornos mejor conservados. Algunos municipios han multiplicado el nmero de viviendas por 10 o por 100 sin los necesarios servicios pblicos existentes (guarderas, hospitales, centros de ocio) pero tambin sin depuradoras de aguas residuales, adecuada gestin de residuos, etc., situacin que ha generado urbanizaciones que la mayor parte del ao acaban quedando vacas.

Y la nica alternativa desarrollada hasta el momento es tambin conocida: control de la construccin bajo parmetros razonables, mantenimiento de los recursos ambientales y de la calidad de vida tambin bajo estndares razonables, buscando el consiguiente mantenimiento del turismo y de los procesos productivos tradicionales (como la pesca).

Ha sido pues la falta de planificacin, de transparencia y de rendicin de cuentas el principal peligro para la sostenibilidad de este frgil ecosistema. Y si bien es cierto que podemos encontrar ejemplos de buenas prcticas en algunas CCAA, Consejos Insulares y municipios, es evidente que la mayor parte ha evolucionado hacia pautas menos sostenibles.

A estos hechos hay que aadir, en un escenario previsible de cambio climtico, los procesos de rigidizacin del Mediterrneo y de mediterranizacin del Cantbrico, que pueden hacer peligrar importantes zonas urbanizadas en reas con escasez de agua, as como los riesgos en urbanizaciones cercanas al mar producidos por una subida del nivel del mar y del cambio en la dinmica litoral. Ser pues necesario estudiar zona a zona cuales pueden ser los impactos esperables.

Lgubres perspectivas futuras

Aunque la actual crisis econmica ha motivado una fuerte reduccin en el ritmo de urbanizacin y construccin del litoral, existe un importante riesgo de que el propio proceso de recuperacin econmica, tal como ha sido concebido, vuelva a poner en marcha un mecanismo de privatizacin y apropiacin de nuestra costa, pues la principal amenaza para su futuro es la superficie recalificada y ya declarada como urbanizable (aunque no est urbanizada) y la realizacin de nuevas y mayores infraestructuras casi siempre pblicas que permiten posteriormente la colonizacin mediante desarrollos urbansticos.

Si, a modo de ejercicio de simulacin, se proyecta hacia el futuro las tasas de cementacin del litoral mencionadas al inicio de este artculo, se observa como transcurridos solamente 104 aos ser la totalidad de la costa mediterrnea la que ya estar 100% edificada, escenario que alcanzar a la costa atlntica-sur tras 184 aos y a la atlntico-cantbrica tras 457.

El peligro de estos rpidos aumentos de la superficie artificial, que implican una superacin de la capacidad de carga en numerosos puntos concretos, tiene adems una materializacin bien clara en trminos de la prdida de las funciones y los servicios que producen estos ecosistemas. Se trata de una amenaza directa a la sostenibilidad futura de nuestro entorno: a la sostenibilidad social (con la desconexin y la falta de servicios pblicos en las urbanizaciones salidas de la nada), econmica (agotamiento y destruccin de un recurso finito en el plazo de unas pocas generaciones, el sector turstico enfrentado y eventualmente expulsado por el de la construccin) y ambiental (cambios en la dinmica litoral, rigidizacin de la costa, prdida de biodiversidad, etc.).

Espaa tiene todava una de las costas ms diversas y excepcionalmente valiosas de Europa. El potencial de uso de los recursos naturales, la biodiversidad, el propio desarrollo de los sectores econmicos y tambin la calidad de vida de las generaciones actuales y venideras estn determinados por el alcance y los modos de esta ocupacin del litoral, razones ms que suficientes para cargarnos con la responsabilidad de llevar a cabo una gestin racional e inteligente. Dicha gestin implicara una consideracin del recurso como pblico, una coordinacin de los diferentes niveles administrativos, una integracin de polticas que afectan al litoral, un aumento de zonas protegidas (tanto en superficie terrestre como marina), de limitacin de superficies a construir y, en definitiva, una visin basada en la sostenibilidad que considerara el litoral no como un recurso a explotar pero que no es renovable, sino como una recurso que es necesario conservar para las generaciones futuras bajo determinados criterios de funcionalidad, diversidad y justicia.

Fernando Prieto del Campo es profesor de Ecologa en la Universidad de Alcal y asesor cientfico de SOS Paisajes de Mar. Xavier Fontcuberta Estrada es licenciado en Economa por la Universidad de Barcelona, experto en evaluacin de polticas pblicas y miembro de la Red Renta Bsica.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2855


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