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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2009

La ltima manifestacin popular en Euskal Herria desmitific una absurda necedad repetida hasta el hartazgo: la supuesta independencia y equidistancia informativa de los grandes medios
Tapar el sol con las manos

Eduardo Sampietro Sarasola
Rebelin


Exigimos la puesta en libertad de las personas encarceladas por su actividad poltica () Exigimos la derogacin inmediata de la Ley de Partidos () Denunciamos un genocidio poltico en toda regla () Denunciamos la instrumentalizacin poltica de la justicia. Ainhoa Etxaide, secretaria general de LAB, puo cerrado, puo en alto. Adolfo Muoz, secretario general de ELA, la mirada ntegra, la voz implacable. Los dos y la multitud, decenas de miles, casi 40.000, una marea humana, un ro subterrneo que escapa de su cauce; la bronca, tantas veces contenida, amordazada; la conciencia, inmune a venenos, plagios y mentiras; la voluntad, inquebrantable. Donostia, 17 de octubre, el pueblo dijo basta. Y pis las calles, nuevamente.

Etxaide, Muoz, el puo, la vista, la voz: En la legitimacin de la actual situacin, los poderes espaoles cuentan, adems, con la actitud beligerante de determinados medios de comunicacin que, en su mayora, no contribuyen a entender los conflictos y a vigilar el poder sino, precisamente, a lo contrario: desinformar para controlar. Casi todos lo saben, casi nadie lo dice. El dedo en la llaga: la libertad de prensa, impoluta y asptica, ajena a todo hecho y circunstancia, equidistante de toda presin econmica, poltica e ideolgica, consagrada en los altares por sus mesas corporativos, los dueos del capital. Un cuento de hadas. Hasta que la realidad despierta una maana

La portada de un peridico siempre ha sido, es y ser su principal sea de identidad. Ms an incluso- que sus columnas de opinin o sus editoriales. Muy pocos compran diarios, muy pocos, apenas el diez por ciento de la poblacin; pero muchos ms pasan por all, espan, se detienen, observan y leen de apuro, entre lneas, sus portadas, aquellas seas de identidad. A veces, para muchos, lo que no se ve, no existe.

Gara, Berria, Noticias de lava, Noticias de Gipuzkoa y Deia destacaron sobremanera la noticia, fotos incluidas. Pero hasta all las coincidencias. Mientras que los dos primeros resaltaban la masiva exigencia de una solucin democrtica al conflicto, los medios del Grupo Noticias, que en su versin extendida tambin incluye a Deia, intentaron matizar lo inocultable incluyendo fotos y subnotas que desviasen la atencin. Es decir: en vez de centrarse exclusivamente en el ojo del huracn, optaron por ampliar el abanico, desviar, distraer, ensuciar?

Aos atrs, demasiados, una noche cualquiera, en Buenos Aires, decenas de alumnos con deseos de subvertir el mundo desde un ordenador, letra por letra, palabra tras palabra, escuchaban subyugados a viejas leyendas de la prensa, mientras exponan sus clases magistrales. El final siempre era el mismo: Ante la duda, periodismo, Ms all de lecturas coyunturales, tcnica periodstica. Aquella noche ms de uno estuvo ausente sin aviso. Aquella noche y muchas ms

Dijo El Mundo: El PNV defiende la paz entre gritos por la lucha armada de ETA. El PNV como centro de la escena? Se grit masivamente a favor de la lucha armada de ETA? Criminalizar la protesta social, de eso El Mundo sabe mucho.

Dijo ABC: El PNV se une a los borrokas y pide en la calle inmunidad para ETA y cmplices. Hay 40.000 borrokas en Euskadi? Se pidi masivamente inmunidad para ETA? El PNV la pidi? Su corresponsal pis en falso, cruz todos los lmites y calific a la manifestacin como acto siniestro. A veces la impotencia consigue que las mentes obtusas supuren excrecencias por sus bocas.

Dijo La Razn: El PNV ensea sus vergenzas. Contina la obsesin peneuvista. Traicin de clase, quizs?

Dijo El Correo: La marcha en defensa de Otegi escenifica la unidad nacionalista. Otra porfa de la gran prensa comercial: no es el pueblo, es su lder carismtico. As, no fue el pueblo venezolano el que un da tom las riendas de su destino, fue Chvez, solo; no fueron los pueblos indgena y obrero de Bolivia, fue Morales, solo; no ha sido el pueblo cubano, a lo largo de medio siglo, ha sido Castro, solo; no es el pueblo vasco, no, es Otegi, solo. Recurrente obsesin: personalizar al enemigo. Es que nada desconcierta ms que la tctica del relevo permanente: una direccin colectiva, sucesora de la anterior, sucedida por la siguiente. Es all cuando, al tomar conciencia de la imposibilidad de abarcar el mundo con las manos, se vuelve necesario hacer del sujeto colectivo un sujeto individual.

Dijo El Pas, en la voz de Alfredo Prez Rubalcaba: El PNV defiende la estrategia de ETA. La mayor protesta popular de los ltimos aos en tierra vasca acababa de ocurrir y el Grupo Prisa elega colocar en su portada las declaraciones de un funcionario pblico.

Madrid no entiende nada, es la primera conclusin que admite el lugar comn, ese pramo donde cohabitan hasto e impotencia. Pero a veces, irrumpe sin ms, la breve reflexin que slo cabe en un suspiro, esa mnima pulsin del pensamiento: a pesar de lo aparente, quizs resulte ms apropiado suponer que Madrid entiende todo. Y por eso acta en consecuencia.

Nada ms revolucionario que la verdad, dicen que deca, Rosa Luxemburgo. Y desde caro hasta aqu, siempre result estril cada intento de tapar el sol con las manos.

El 17 de octubre, un torrente de reclamos desestimaba todos los recaudos e inundaba de esperanza Euskal Herria. Hoy, aunque la experiencia aconseje considerar como buen aliado a la prudencia, hoy, otra vez, en Euskadi, el cielo huele a madreselvas.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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