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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2009

Contra la democracia en frica

Paul Martial
Viento Sur


La jactancia de Robert Bourgi (consejero del presidente Sarkozy para las relaciones con los pases africanos, ndt) ha confirmado un secreto a voces. Revelando, en una entrevista en RTL el pasado septiembre cmo las redes neocolonialistas haban logrado expulsar a Bockel, secretario de estado para la cooperacin, Bourgi ha provocado malestar. Los periodistas de derechas fingen descubrir el poder de esas redes y ofenderse por ello. Malestar tambin en el gobierno que, sin desmentir los hechos, se contenta con reafirmar que Bourgi no ocupa ninguna funcin oficial.

En cuanto a los expertos que nos anuncian, en montones de pginas, que la Franafrica (la red de relaciones de las antiguas colonias francesas en frica con la antigua metrpoli, ndt) no existe ya, quedan desairados. Es cierto que ciertas situaciones tomadas aisladamente podran hacerlo creer.

Desde el fin del giscardismo, existen dos tendencias sobre la forma de conducir la poltica africana de Francia. Tienen un zcalo comn el de perennizar y optimizar la relacin imperialista que Francia impone a frica- pero divergen sobre las formas de lograrlo. La primera tendencia es la de las redes africanas puestas en pie por Foccart, que renen a hombres de negocios, policas secretas, militares y altos funcionarios alrededor de lazos de negocios, amistades, hechos de armas y/o logias masnicas, etc. La segunda, que se pretende modernista, piensa que Francia debe, no romper, sino tomar sus distancias con esas redes, juzgan su accin nefasta para su reputacin y la llevan a situaciones perjudiciales a nivel de la poltica exterior. Estos dos planteamientos no estn ligados a una corriente poltica particular y atraviesan tanto a los gobiernos de derechas como de izquierdas.

Mitterrand, proclamado candidato del cambio, intentar tomar sus distancias con las redes africanas, particularmente tras las extravagancias de Giscard y de Bokassa en frica Central. Jean-Pierre Cot en el ministerio de la cooperacin en 1982 intentar instaurar una cierta moralizacin desarrollando una relacin ms conforme al estndar internacional con las antiguas colonias. Lo que sigui es conocido: dimisin de J.P. Cot del gobierno y victoria de las redes africanas que habrn derrotado, por mucho tiempo, a la tendencia modernista. Mitterrand volver al redil. Har apadrinar por las redes africanas a su hijo, que se convertir as en el responsable de la clula africana del Elseo y ser conocido, en el continente, con el mote de Papmehadicho. Luego, continuar una carrera clsica, idntica a la de sus padrinos traficando armas, particularmente hacia Angola, con su colega Pasqua. En cuanto al padre, implicar a Francia, su ejrcito y sus servicios secretos en el genocidio de los Tutsis en Ruanda; su mujer, Danile Mitterrand, se ocupar del aspecto humanitario con France-Liberts (por respeto a la cultura, no evocaremos al sobrino).

Sarkozy, proclamado candidato de la ruptura, decide tambin tomar sus distancias respecto a las redes africanas. As, el secretario para la cooperacin, Jean-Marie Bockel, emprende un tmido avance en una entrevista en Le Monde en enero de 2008, con la excusa de aplicar la poltica de Sarkozy. Tiene cuidado de no atacar a ninguna personalidad y piensa que lo har mejor que Cot. Al producir las mismas causas los mismos efectos, Bockel ser destitudo algunas semanas ms tarde.

La imposible ruptura.

Se estila mucho relativizar el inters econmico de Francia por frica, pero la realidad de las cifras demuestra lo contrario. Los intercambios econmicos en 2008 se elevaban a ms de 52 millardos de euros. El CIAN (Consejo Francs de Inversores en frica) anuncia 40 millardos de euros de cifras de negocios para las 80 empresas adherentes a este organismo. Los principales sectores econmicos (logstica, construccin, transporte, agua, telecomunicaciones) estn en manos de las filiales francesas. En definitiva, como resume en abril de 2008 en la pgina web Linternationalmagazine.com la patronal francesa y los financieros anglfonos: frica sigue siendo muy rentable.

Pero el imperialismo francs est confrontado directamente a la competencia de los dems imperialismos. Los chinos en primer lugar: el valor de los intercambios pasa de 817 millones de dlares en 1997 a 10 millardos en 2000 para superar los 100 millardos en 2008. La curva es idntica en el caso de India: en 1991 los intercambios comerciales eran de 967 millones de dlares para culminar en 35 millardos en 2008. Es posible que este volumen aumente poco pues la economa india est mucho menos vuelta hacia la exportacin que su vecina asitica.

A esto se aade la voluntad de los Estados Unidos de diversificar sus fuentes de aprovisionamiento, particularmente en petrleo. Los pases visitados por Hillary Clinton como Angola y Nigeria muestran la importancia de esta va considerada como uno de los elementos de la segurizacin energtica del pas. Esta voluntad estadounidense es, para Francia, una real amenaza. La nica ventaja competitiva de Francia por hablar como los economistas liberales- reside justamente en las redes neocolonialistas que han construido un sistema simple pero eficaz: los dirigentes africanos favorecen a las empresas francesas que, a su vez, les subvencionan. El plus reside en la proteccin poltica y a veces militar de Francia. En otros trminos, hacer negocios con las empresas francesas es la garanta de enriquecerse, pero es tambin la garanta de permanecer en el poder o de conquistarlo!

Es as como la poltica francesa en frica acta en dos frentes: preservar el personal poltico fiel a los intereses de Francia e impulsar la desestabilizacin de quienes tengan alguna veleidad de autonoma respecto a las exigencias de la antigua potencia colonial. Las crisis recientes que sacuden el frica francfona dan fe de esta situacin.

Nger acaba de concluir un acuerdo con Areva para la explotacin de Imouraren, la mayor mina de uranio. En contrapartida, el presidente nigeriano Tanja puede disolver la Asamblea nacional y luego el Consejo constitucional, prohibir las manifestaciones, revisar la Constitucin por un voto trucado que roza el 98% y encarcelar a los opositores. Francia se contenta con hacer un llamamiento a la contencin.

En el Congo Brazzaville, uno de los feudos de Total y Bollor, las elecciones tienen lugar el 12 de julio. Unos meses antes, el 28 de marzo, Sarkozy declaraba: Gracias al presidente Sassou Nguesso, Congo ha encontrado la estabilidad y la seguridad. Tras este apoyo oficial, algunos diputados UMP se han transformado en observadores electorales y han afirmado que las condiciones de eleccin eran buenas, legitimando el 78,6% de votos recogido por Nguesso. Han llegado hasta a protestar contra el neocolonialismo del representante de la Unin Europea, Miguel Amado, que dudaba de la sinceridad del escrutinio.

En Madagascar, Francia apoya al hombre de negocios Rajoelina que ha fomentado un golpe de estado contra el otro hombre del asunto Ravalomanana que haba desarrollado una poltica ms independiente que sus predecesores. Este apoyo a Rajoelina se aade a un apoyo a la corriente ms independiente de Didier Ratsiraka que disfruta de los aviones de ETEC para acudir a las conferencias sobre la salida de la crisis en Maputo.

En Mauritania, tras haber condenado oficialmente el golpe de estado que derroc al presidente electo, Sarkozy lo ha justificado, para luego apoyar, sin reservas, un proceso electoral manchado de fraudes dirigidos por Bourgi y el representante local de la DGSE (servicios de inteligencia franceses en el exterior, ndt). El objetivo: hacer ratificar por la comunidad internacional el hecho consumado del putsch.

En Gabon, la mayor parte de los candidatos a las elecciones presidenciales, tras la muerte de Bongo, no haban manifestado jams voluntad de ruptura con Pars. Lgicamente, Francia habra debido respetar una total neutralidad. Y sin embargo Bourgi ha defendido la candidatura del hijo de Bongo, Ali. Y una vez proclamado vencedor, Sarkozy se ha apresurado a felicitarle, mientras se acumulaban las pruebas de fraude.

El anlisis detallado de la relacin imperialista de Francia respecto a frica muestra que las oficinas africanas siguen siendo un paso insoslayable para la defensa de los intereses de las multinacionales francesas. Cuanto ms se agudiza la competencia, ms van a galvanizarse estas redes y a oponerse frontalmente a las exigencias de democracia de los pueblos africanos. No porque la democracia pueda cambiar algo la naturaleza de las relaciones imperialistas franafricanas. Puede sencillamente marginar un sistema construido desde hace muchos aos. En este sentido, la poltica de Francia es el obstculo mayor para la democracia en frica. Sobre esta comprensin se desarrolla nuestra solidaridad antiimperialista con los pueblos de frica.

Publicado en Afriques en lutte

Traduccin: Alberto Nadal para VIENTO SUR


Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=2583


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