Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2009

Ni golpistas internos ni asesores externos pudieron prever la fortaleza de la Resistencia hondurea
Estados Unidos, inmigracin y el golpe de Estado

Roberto Quesada
Rebelin


Cuando los americanos (estadounidenses) saben que tienen el poder para cambiar las cosas, es muy difcil detenerles
(Barack Obama, presidente de USA y Premio Nobel de la Paz)

Recin ejecutado el golpe de Estado militar en Honduras, dije en entrevista publicada por Clarn, TeleSur, Rebelin (y muchos medios ms): A veces pienso que lo del golpe de Estado en Honduras puede ser una especie de laboratorio, y dependiendo de los resultados de este pequeo gran pas, se decidirn las acciones a tomar en otros pases que estn pensando mucho en sus libertades. Habr que ver. En ese caso el golpe de Estado no ha sido a Honduras sino a Amrica Latina con endosado saludo al resto del mundo.

Contino pensado en esa probabilidad de laboratorio, pero ahora con el convencimiento de que en cualquier caso ha sido un experimento fallido. Ni golpistas internos ni asesores externos pudieron prever la fortaleza de la Resistencia hondurea. Palabra que no debe malinterpretarse: Resistencia es nada ms sinnimo de Pueblo, a diferencia de que se trata de un pueblo despierto y decidido a defender sus derechos. No confundir Resistencia con zelayistas. Zelayistas son los seguidores del presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales, Resistencia incluye a zelayistas pero es a la vez un movimiento nacional constitucionalista, que alberga a diferentes partidos polticos e ideolgicos con un slo objetivo: devolver a Honduras la institucionalidad, que pasa, indudablemente, por la restitucin del presidente constitucional Manuel Zelaya. Tampoco intuyeron la condena mundial, por unanimidad, al golpe de Estado militar en Honduras.

En algunos sectores hondureos existe el temor de que los Estados Unidos est ms involucrado de lo que hasta ahora se sospecha en el golpe de Estado militar, y que todo este movimiento de funcionarios a territorio hondureo no sea sino parte de la pantomima para dar largas a la restitucin y llegar as a las elecciones y luego buscar mecanismos para legitimarlas, burlando as la voluntad popular hondurea y a gran parte de la comunidad internacional.

Desde el mismo momento en que Estados Unidos reconocera unas elecciones realizadas bajo un gobierno de facto, sin restitucin del presidente constitucional Manuel Zelaya, inmediatamente se entiende el mensaje a lo ancho y largo de Amrica Latina: No se puede confiar en Estados unidos, nos sigue viendo como su patrio trasero y no como su par, contina el doble rasero y por tanto no queda sino ponerse alertas porque cualquiera de los otros pases puede ser el prximo. Partiendo de all, a Amrica Latina no le queda sino prepararse para defenderse en bloque de futuros atentados a sus respectivas democracias y reformas.

Si los republicanos recalcitrantes estn utilizando a Honduras como plataforma para enviarle un mensaje o debilitar al presidente Hugo Chvez, es un mensaje muy equivocado. Cabe pensar que utilizaron un pas pequeo y pobre porque temen enfrentarse directamente a la Venezuela chavista, lo que slo fortalece la Revolucin Bolivariana, pues evidenciado (o no) el miedo, no queda sino continuar reformando Amrica Latina en beneficio de las grandes mayoras.

Pero si por otro lado, lo que pretende el ala radical republicana es desarticular las promesas de campaa de Barack Obama en cuanto a grandes transformaciones para favorecer a los estadounidenses de la clase media y a los ms desposedos, Honduras es el escenario propicio, pues de prevalecer el golpe de Estado militar, se etiquetara a Obama con una palabra que es letal en Estados Unidos Un presidente blando; una administracin blanda, y con ello Obama podra empezar a olvidarse de continuar el sueo que una vez tuvo uno de sus maestros, Martin Luther King.

Aqu podra suceder a Barak Obama lo mismo que a David Dinkins, el primer y nico alcalde afroamericano (1990 y 1993) que ha tenido la ciudad de Nueva York, que por su flaqueza slo sirvi como mampara para decir al mundo que en Estados Unidos no exista discriminacin, los republicanos le torcieron el brazo, es uno de los pocos alcaldes neoyorquinos que no ha sido reelegido y sali con ms pena que gloria. Cuidado Obama, hay que aprender de las experiencias de otros!

Roberto Quesada; escritor y diplomtico hondureo en Resistencia.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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