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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2009

La metstasis de la crisis capitalista mundial

Jorge Altamira
amr-bolivia.blogspot.com


La prensa financiera viene anunciando desde hace un tiempo el fin de la crisis. Las cifras que se anunciarn esta semana sobre el Producto Bruto de Estados Unidos debern reconfortarla: un aumento de ms del 3% en el trimestre de junio a septiembre. Mayor algaraba deber producir la noticia de que el alza viene acompaada de una disminucin de los inventarios.

Este dato, que en principio es un sntoma de desconfianza en la sustentabilidad de la reactivacin, significa que no fue necesario un aumento de la demanda de stocks. Sea como fuere, una golondrina no hace verano: una salida de la crisis requiere ms de un trimestre de recuperacin y un retorno a los niveles de actividad anteriores de la crisis. Para eso hay por delante un camino largo y sobre todo incierto.

Todos los analistas coinciden en que el incremento de los tres ltimos meses no es el resultado de un incremento de la demanda de consumo ni de inversin (La medicin ncleo el gasto en bienes de capital no aplicados a la defensa ni a aviones declin entre julio y agosto, y est un 20% abajo respecto al ao pasado (FT, 25/10). La recuperacin es el producto del aumento enorme de los gastos del Estado y de las exenciones impositivas otorgadas al consumo por un perodo limitado, o de las facilidades concedidas, igualmente circunscriptas en el tiempo, para refinanciar deudas hipotecarias. Cuando hace dos meses venci la facilidad para canjear autos usados por nuevos, las ventas de la industria automotriz cayeron en picada.

Lo mismo podra volver a ocurrir. La dependencia de los gastos del Estado le ha hecho decir a un analista que se trata de una recuperacin con muletas. Entre ellas, la ms destacada es la tasa de inters: es de cero cuando se trata de adelantos a los bancos por parte de la Reserva Federal y del 2% en los prstamos a corto plazo. Para hablar de una salida efectiva de la recesin ser necesario que la produccin aumente en un mercado monetario y crediticio normalizado. Los gastos y subsidios del Estado han llevado el dficit fiscal norteamericano a cerca de dos billones de dlares y la deuda pblica a catorce billones (equivalente al ciento por ciento del PBI). Por su lado, el balance de la Reserva Federal (emisin monetaria) subi de 0,3 billones a 2,1 billones desde el inicio de la bancarrota.

Un ciclo econmico es un movimiento general que no se limita a los indicadores de la produccin. Dos elementos fundamentales, el crdito y el empleo, continan en amplia tendencia recesiva. A pesar de que la mayora de los Estados ha incrementado sus balances monetarios, el crdito cae en todos ellos. Una analista norteamericana ha calculado esa cada en dos billones de dlares para Estados Unidos, en tanto que esa cada fue, en Gran Bretaa, muy superior an en trminos relativos... Gran Bretaa, precisamente, se apart de la recuperacin que abarca a varios pases, con una nueva cada del PBI; tambin en agosto se produjo una recada en el volumen del comercio internacional. La mayor parte de la emisin monetaria est guardada en los bancos o ha sido desviada hacia la Bolsa, sea porque los bancos no quieren prestar o porque la industria no desea endeudarse. Como las reservas de los bancos son remuneradas por la Reserva Federal, la emisin les ofrece un beneficio directo y a la banca central una prdida. En lugar de recuperacin, algunos analistas se refieren, con mayor propiedad, a una contencin del derrumbe. Despus de todo, el otro dato fundamental, el empleo, sigue cayendo, mientras los desalojos de viviendas aumentan y la crisis hipotecaria se ha extendido a la propiedad comercial. En definitiva, la crisis capitalista se encuentra en pleno desarrollo. La recuperacin de beneficios que ha anunciado un conjunto de corporaciones obedece fundamentalmente a una reduccin de costos, especialmente laborales, de ningn modo a un incremento de ventas e ingresos. Esto significa tambin que se est produciendo una concentracin de la produccin. Aunque tanto el aumento de la tasa de ganancia como la concentracin son premisas para una recuperacin econmica, por s solas afectan todava ms negativamente al consumo y a la inversin.

Ninguna crisis capitalista puede desenvolverse en lnea recta, pues es antes que nada un fenmeno regido por todas las contradicciones propias de la acumulacin capitalista. Por eso, los datos del ltimo trimestre no pueden ser considerados siquiera como un piso. De otro lado, la crisis presente se caracteriza, por sobre todo, por una bancarrota financiera generalizada. Pues bien, los balances de los bancos siguen sin sanearse y, por sobre todo, el derrumbe en el valor de sus activos (inversiones financieras y prstamos) no ha sido realizado en el mercado; las prdidas que se han reconocido se limitan a un asiento contable. Por eso se sigue hablando de un sistema financiero zombie que sigue en pie pero no funciona. Los activos desvalorizados siguen contabilizados a los precios de adquisicin original, no a los del mercado. Sin embargo, los bancos siguen pagando dividendos con la plata que recogen del Estado.

Los planes para que el Estado comprara los llamados activos txicos y les fijara un precio de mercado han fracasado sin atenuantes; los banqueros no han querido rematar sus tenencias.

Para remediar a esta situacin, los Estados les han provisto fondos para aumentar sus capitales o garantas para que emitan nuevas acciones y deudas. Esta poltica supone que una recuperacin podra revalorizar las tenencias de los bancos y reanudar, en forma indolora, sin la quiebra de bancos grandes, el proceso financiero que condujo a la bancarrota (aunque ya han quebrado ms cien bancos en Estados Unidos, adems de Bear and Sterns y Lehman Brothers, ms otro numeroso grupo de bancos europeos y en el sudeste de Asia). Pero esto ha producido un nuevo ciclo especulativo en medio de la bancarrota (por ejemplo en las Bolsas), con el Estado bancando la especulacin con emisiones de dinero y endeudamiento pblico. Para morigerar este proceso inevitable se habla de introducir nuevas regulaciones, pero ha sido la industria la que ms se ha opuesto a ellas. Una parte no menor, como Boeing o Caterpillar, ha advertido que mayores regulaciones a las operaciones financieras perjudicaran sus negocios, que necesitan protegerse de los vaivenes de largo plazo. Es que, en definitiva, la desregulacin financiera no es, en s misma, una causal de la crisis, sino un derivado de la quiebra de los patrones monetarios internacionales, con su secuela de devaluaciones de las monedas y volatilidad de las tasas de inters y de los precios. Si los Estados y sus bancos centrales le sacaran a los bancos la alfombra de sus pies, se desplomaran como el Perito Moreno en verano o como las torres gemelas. Pero, precisamente, la crisis fiscal y su impacto sobre las divisas de los pases ms importantes debern llevar a un desfallecimiento en la capacidad de salvataje del Estado y a la creacin de una nueva crisis financiera en el marco de la bancarrota actual.

Como se puede apreciar, el desarrollo de la crisis y la intervencin rescatista del Estado no es ms que una metstasis progresiva que se desplaza por todo el cuerpo de la sociedad capitalista en la forma de una espiral, o sea desarrollando todas las contradicciones potenciales de la crisis.

China

Ya desde antes de la crisis asitica de 1997/98, China ha jugado un rol fundamental en la crisis capitalista. En realidad, histricamente hablando, la presente crisis est relacionada con el perodo abierto con la restauracin capitalista en Rusia y en China. Las tendencias propias del capital financiero no se hubieran desarrollado como lo hicieron sin el reaseguro poltico de la derrota del comunismo y sin la perspectiva econmica de esos mercados gigantescos. Los que gastan sus pestaas escudriando la evolucin de la tasa de beneficio en Estados Unidos para descifrar la clave de esta crisis, debieran partir del mercado mundial y de las alteraciones histricas que ha sufrido. La restauracin capitalista ha abierto perspectivas de explotacin y ganancias en gran escala, mediante el remate generalizado de la propiedad estatal y la confiscacin del patrimonio colectivo de obreros y campesinos. El propio Alan Greenspan explic el boom de las Bolsas en la dcada 1987-97 por la disolucin de la URSS (ver biografa de Bob Woodward). Pero por la misma razn ha acentuado la lucha capitalista por la supremaca econmica entre los monopolios capitalistas.

China ha enfrentado la crisis con un plan estmulo gigantesco: 600 mil millones de dlares, una suma similar a la de Estados Unidos, pero que equivale a casi el 20% del PBI chino (un 4.5% del PBI norteamericano). Adems ha abierto la canilla de la emisin y del crdito, que ha crecido un 30% anual. Como ocurre en Estados Unidos, la mayor parte del subsidio financiero ha ido a la especulacin inmobiliaria y burstil, y la destinada a la industria o a la infraestructura ha aumentado la sobrecapacidad de produccin prevaleciente. China tambin enfrenta las peripecias de un estallido financiero, solamente atenuado por su peso relativo menor en la economa.

La cuestin central, sin embargo, es que esta poltica acenta el desequilibrio que ha llevado a la presente crisis, pues pretende mantener la maquinaria exportadora a todo precio, con la contrapartida de una acumulacin impresionante de reservas monetarias. Pero ahora Estados Unidos no puede absorber la exportacin china ni garantizar la intangibilidad de las reservas. Por eso existe una presin mundial para que China reequilibre el negocio mediante la revalorizacin de su moneda y el aumento de las importaciones. China, en cambio, ha pegado su divisa al dlar. Pero tampoco tiene alternativa, porque una revalorizacin llevara a la quiebra a los exportadores, que en su mayora ensamblan material importado, y hara crecer la deuda interna medida en dlares, con la consiguiente posibilidad de una cadena de incumplimientos. A pesar de que Japn y China han firmado acuerdos de apoyo recproco frente a la crisis, el comercio ha sido duramente golpeado como consecuencia de la devaluacin de China y de la revalorizacin de la moneda japonesa. En una palabra, para reequilibrar a la economa mundial y ofrecer una salida a la crisis norteamericana, China debera abrir su mercado interno a la produccin extranjera, y en primer lugar su sistema financiero. China intenta avanzar por este camino, en especial mediante la aceleracin de los procedimientos capitalistas en el campo, donde se est creando un mercado de tierras. Pero por esta misma razn, China necesita contar con un activo desarrollo industrial que capture la fuerza de trabajo que libera el campo. En definitiva, la bancarrota mundial confronta a China con todas las contradicciones desatadas por la restauracin capitalista. La metstasis de la crisis amenaza con llevar a la restauracin china a una crisis revolucionaria (o contrarrevolucionaria).

Europa


La devaluacin conjunta de Estados Unidos y de China deja como el pato de la boda a Europa y a Japn, cuyas maquinarias exportadoras empiezan a crujir como consecuencia de la revalorizacin del euro y del yen. Japn ya ha tenido su crisis poltica con el hundimiento del partido democrtico liberal y un giro de orientacin. En Europa, la cosa es ms grave debido al desarrollo desigual de sus integrantes. Es as que el impacto de la crisis en Espaa e Italia es enorme; la famosa solidez de los bancos espaoles ha demostrado ser un mito fabricado por una campaa de informacin mentirosa. Su sistema bancario se encuentra descapitalizado y con un elevado padrn de incobrables. La situacin en Europa oriental y el Bltico es mucho peor: Letonia, Rumania y Ucrania se encuentran al borde del abismo; los analistas ms reputados insisten en que los planes del FMI en la regin no resisten la crisis poltica y la desesperacin popular que han creado, y que sera inminente la devaluacin de diferentes monedas, con un fuerte impacto sobre el euro.

El pas que se encuentra relativamente peor es, sin embargo, Gran Bretaa, y esto por una razn muy simple: su principal industria es la industria financiera. Su economa se ha contrado por un sexto trimestre consecutivo. No se puede subestimar la gravedad de la crisis en Gran Bretaa escribe el principal analista del Daily Telegraph. Estamos peor que en 1992 1931, con referencia a la fecha en que la economa britnica toc fondo en la Gran Depresin. La cada de la libra puede desbocarse tan mal esta vez que acabe gatillando una corrida contra los ttulos pblicos. Pero hay riesgos hagamos lo que hagamos. Mi impresin prosigue el columnista es que el Banco de Inglaterra salv al pas de la depresin imprimiendo moneda sin medida e invitando a los mercados a vender la libra. Aconseja, dado el nivel alcanzado por el deterioro monetario, dejar caer la libra todo lo que sea necesario, porque una contencin de la cada llevara a una enorme depresin. Para un ex director de la supervisin financiera inglesa, los prximos seis meses van a ser muy delicados para el Reino Unido. Es claro que algo dramtico tiene que ocurrir para controlar el gasto: pero es la economa lo suficientemente robusta para sobrevivir a un apriete fiscal?

En el contexto de la economa mundial, la descalificacin de la libra pone en apuros al dlar, de un lado, y al euro, del otro. Gran Bretaa deber decidir si se acopla a uno u otro, lo que pone fin a su soberana monetaria, artificialmente mantenida por la especulacin financiera internacional. Cualquiera sea el rumbo que adopte, llevar a la crisis mundial a una nueva etapa, sea dislocando a la Unin Europea, sea ayudando al hundimiento del dlar. La situacin de Gran Bretaa es una descripcin perfecta de la metstasis de la bancarrota capitalista.

Quin ha visto un dlar

En esta dialctica de la crisis mundial, una recuperacin norteamericana deber operar como un factor de presin sobre Europa, Japn y, en especial, China. La devaluacin del dlar es un arma del capital norteamericano para reafirmar su supremaca mundial haciendo uso de la crisis. Todas las maniobras o propuestas para desplazar la supremaca monetaria del dlar son funcionales a la poltica devaluatoria de Estados Unidos. Mediante la devaluacin, Estados Unidos licua su deuda con el exterior. Al mismo tiempo, cuando sus acreedores insinan un cambio en sus tenencias de reservas, le basta impulsar una suba de la tasa de inters para provocar un reflujo de capitales a su territorio y poner en jaque a las monedas rivales. La crisis mundial ha fortalecido la capacidad del capital norteamericano frente a sus rivales, an ms afectados por esta crisis y con menores recursos para hacerle frente.

En las ltimas semanas, la reducida tasa de inters en Estados Unidos ha impulsado un repetido casino internacional, que consiste en sacar prestado en dlares para especular en pases con rendimientos superiores. Es as que se ha producido una ola de revalorizaciones de las monedas de los pases emergentes. Brasil, por ejemplo, ha recibido cinco veces ms dinero en la Bolsa que en inversiones directas; en Argentina, la suba de la deuda pblica ha sido escandalosa. Esto significa que estos pases han quedado sometidos a los vaivenes del dlar, pues una revalorizacin de ste provocara un retorno de capitales a Estados Unidos. La crisis mundial no ha atenuado las tendencias especulativas, como aseguran los partidarios de la intervencin del Estado en los rescates, sino que la ha acentuado.

La cuestin fundamental de la crisis es, sin embargo, el destino de la restauracin capitalista en China y Rusia (General Motors ya produce ms autos en China que en Estados Unidos). La crisis presiona por el desmantelamiento de las estructuras estatales en estos pases, para convertir a la restauracin en curso en una colonizacin capitalista de escala superior. Japn y Europa van a recibir todos los golpes derivados de esta confrontacin. El equilibrio interno de Estados Unidos solamente puede ser restablecido a costa de sus rivales y, en especial, de los nuevos mercados, gigantescos, abiertos por la restauracin. En cualquier caso, Estados Unidos se convertir con el tiempo en un centro de tormentas polticas: porque una cruzada de colonizacin de aquellos territorios ir acompaada por un reforzamiento del rgimen de excepcin y totalitarismo en Estado Unidos; y una crisis de esa cruzada deber provocar la aparicin de situaciones revolucionarias.

La comprensin de las leyes que sigue la bancarrota capitalista ser una gran ayuda para la clase obrera, que ya se encuentra en lucha en diferentes pases.

Fuente: http://amr-bolivia.blogspot.com/2009/10/la-metastasis-de-la-crisis-capitalista.html



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