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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2009

Hamid Karzai: el Diem afgano

Michael Wallach
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Las montaas de Afganistn se vuelven rpidamente verdes en su similitud con las selvas de Vietnam. La revelacin de esta semana en el New York Times de que el hermano del presidente afgano Hamid Karzai, Ahmed Karzai, es un matn, presunto protagonista en el prspero comercio ilegal de opio del pas, y en la nmina de la CIA, impacta no por su contenido noticioso, sino por el hecho de que fue hecha por lo que parecen ser funcionarios de la Casa Blanca. Estamos de vuelta en 1963.

Fue el ao en el que el presidente estadounidense John F Kennedy, recin salido de su victoria en la crisis de los misiles cubanos, comenz a imponerse con ms fuerza en el conflicto vietnamita, que haba sido, hasta entonces, dirigido casi totalmente por la CIA.

El presidente estaba interviniendo porque Ngo Dinh Diem, el hombre de la CIA en Saign, la ciudad que gobernaba en un pas que slo trataba de gobernar, haba ganado una reputacin como gngster, matn, y narcotraficante tanto en el terreno en Vietnam como en la prensa internacional.

Diem haba construido cuidadosamente una red de poder desde su base de seguidores catlicos, traficantes franceses post-coloniales de armas y narcticos, criminales locales, de la industria del control de la prostitucin y de los bares, y mediante su trabajo con un antiguo sindicato criminal de Saign conocido como Bin Xuyen, originalmente piratas fluviales, ahora traficantes en narcticos, y de mayor importancia, informacin. Su red de espionaje era exhaustiva y aterrorizaba a la poblacin local. Mediante esa red, Diem, un hombre que mantena un casino en funcionamiento en el piso superior de su palacio presidencial, haba logrado un control firme sobre la seguridad de Saign.

Sin embargo, los norvietnamitas haban creado una exitosa campaa de relaciones pblicas contra Diem por esas mismas razones. Kennedy sinti que tena que persuadir a la poblacin de Vietnam, y que nunca lo podra hacer con un matn tan conocido en ese puesto. Esto estaba en contradiccin directa con la perspectiva de la CIA. Su jefe en Asia, Edward Lansdale, haba dado alas personalmente al ascenso de Diem al poder. Pensaba que Diem, por sucio que fuera, haba dado grandes pasos en el control de un pas del cual los coloniales franceses haban huido hace tan poco tiempo.

La disputa se hizo personal: Kennedy convoc a Lansdale a la Casa Blanca, y Lansdale luch con uas y dientes en una reunin de Seguridad Nacional de septiembre de 1963 para que el presidente respaldara a Diem y le diera apoyo moral y poltico, as como financiero y militar. Lansdale recrimin al gobierno por no haberlo hecho todava e incluso lleg a acusar a funcionarios del Departamento de Estado de haber tratado de asesinar a Diem en 1960.

En ltima instancia, Kennedy lleg a la conclusin de que EE.UU. poda persuadir mejor a Vietnam reemplazando a Diem. Orden al embajador estadounidense de la poca, Henry Cabot Lodge, que no se reuniera con Diem, y pronto los comandantes militares estadounidenses dieron su aprobacin a un golpe de los dirigentes militares del propio Diem.

Los nuevos dirigentes dejaron que la red de matones, criminales, gnsteres y ex colonialistas se desintegrara y, con ella, la seguridad de Saign. El golpe llev a una interminable lucha por el poder entre dirigentes militares sudvietnamitas por el control de diversos centros de poder de la antigua red. En medio del caos, los dirigentes norvietnamitas pudieron infiltrar rpidamente la ciudad.

En las palabras del politbur norvietnamita: Diem fue uno de los individuos ms fuertes en la resistencia contra el pueblo y el comunismo. Diem hizo todo lo posible en un intento por aplastar la revolucin. Diem fue uno de los lacayos ms competentes de los imperialistas de EE.UU Entre los anticomunistas en Vietnam del Sur o exiliados en otros pases, ninguno tiene suficientes recursos y capacidades polticas para llevar a otros a obedecer.

Ho Chi Minh pensaba que Diem era una personalidad tan poderosa que apenas poda creer que los estadounidenses pudieran ser tan estpidos como para reemplazarlo.

Por cierto, la prediccin de Ho Chi Minh result ser exacta. Bajo el nuevo rgimen, Saign fue de mal en peor, obligando ms adelante a la CIA a reinstalar una poltica de hombre fuerte en la ciudad, slo para ver cmo el apoyo para su rgimen y eficacia era debilitado por la ofensiva del Tet. En Vietnam, no tuvieron xito ni la ruta idealista de librarse de los matones ni la ruta cnica de reinstalarlos en el poder. En ltima instancia, para los vietnamitas no exista una razn convincente para que EE.UU. estuviera en Vietnam.

Y por lo tanto no es una gran sorpresa, sino un oportuno recuerdo, que tambin esta semana un destacado personaje estadounidense en Afganistn haya presentado su renuncia, declarando: He perdido la comprensin y la confianza en los propsitos estratgicos de la presencia de EE.UU. en Afganistn. Mathew Hoh, Representante Civil Snior del gobierno de EE.UU. en la provincia Zabul, escribi el 10 de septiembre en una carta de renuncia de cuatro pginas que: tengo dudas y reservas sobre nuestra actual estrategia y la estrategia futura planificada, pero mi renuncia no se basa en cmo estamos manejando esta guerra, sino por qu y con qu objetivo.

Ahora el presidente Barack Obama elige entre estrategias en Afganistn, y el New York Times informa que en su gobierno hay profundas divisiones. Pero parecen estar divididas slo entre las estrategias del cinismo y del falso idealismo. La Casa Blanca ya ha dejado en claro que su decisin tendr que ver con un aumento de tropas, la pregunta es slo su tamao y el modo como sern desplegadas.

En toda la superabundancia general en los medios de masas que ha estado cubriendo la decisin sobre Afganistn, desde el servil episodio en Nightline dedicado a un da en la vida de Stanley McChrystal, al ms reciente artculo del New York Times sobre el supuesto hermano narcotraficante de Karzai, pocos han explorado el motivo por el cual EE.UU. permanece en Afganistn.

El artculo del New York Times, basado en declaraciones de funcionarios estadounidenses indica slo una cosa: que la Casa Blanca ha decidido claramente enfrentar a la CIA, y a Karzai, sobre la poltica afgana, debilitando a ambos en un rpido ataque noticioso. Lo que obviamente no ha decidido es retirarse de Afganistn.

Hay un antiguo dicho diplomtico britnico que dice: EE.UU. har siempre lo correcto, despus de haber probado todas sus otras opciones. Esperemos que 45 aos despus de 1963 hayamos llegado ms lejos. Pero no parece ser as.

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Michael Wallach es antiguo analista snior para Opinin Pblica de Oriente Prximo en el Departamento de Estado. Renunci, con poco ruido, debido a la poltica general de EE.UU. en Oriente Prximo.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/KJ30Df05.html



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