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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2009

SUCRE
Un poco de azcar en un mundo de amargura

Maximilien Arvelaiz y Manuel Cerezal
Memoire des luttes

Traducido para Rebelin por Caty R.


En menos de un ao, la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Amrica (ALBA-TCP) ha concebido y puesto en marcha un sistema regional de compensacin de pagos, el SUCRE*, asociado a un valor de cambio comn del mismo nombre. El mecanismo empezar a operar en 2010.

 Enfrentadas a la decrepitud de un modelo econmico que muy pronto ser insostenible, las autoridades econmicas internacionales se limitan a mantenerlo bajo perfusin y buscan en vano las recetas necesarias para reactivar un crecimiento deprimido. Se puede ver en los esfuerzos, ampliamente difundidos en los medios de comunicacin, de los Premios Nobel Joseph Stiglitz y Amyarta Sen, dirigidos a repensar, o ms bien a recalcular, el desarrollo, expresando una cierta propensin universitaria a difuminar las urgencias de la recesin actual. Un enfoque igual de estril que la promesa de algunos, en vsperas de una ensima cumbre del G-cualquier cosa, de refundar el capitalismo.

No es de extraar el inters de las lites econmicas y polticas del mundo por mantener el statu quo. Sobre todo cuando argumentan que la defensa del libre comercio, garanta de la intensidad de los intercambios mundiales, es necesaria para preservar el nivel de vida de los occidentales. Sin embargo, las mscaras caen cuando diecisiete de los veinte pases que condenan conjuntamente el proteccionismo se apresuran a proteger sus economas nacionales y sus aparatos industriales: el discurso econmico del G20 es claramente engaoso. Tan engaoso como el seoro de Estados Unidos, que relanza su economa dejando caer el billete verde y contina, de esa forma, chupando las riquezas del resto del mundo.

En el sur la crisis no es nueva, y lo nico que hace es exacerbar tres de sus grandes problemas:

- La asimetra, por un lado, entre los centros tecnolgicos de alto valor aadido del norte y, por el otro, entre los pases del sur, condenados a ser los primeros abastecedores de productos bsicos, lo que les priva de la posibilidad de satisfacer sus necesidades fundamentales.

- La extrema dificultad para los Estados del sur de desarrollar aparatos productivos slidos que contribuyan a la creacin de empleos dignos y al bienestar de sus poblaciones. Otra consecuencia, una ms, de las recetas neoliberales de crecimiento basado en las exportaciones.

- Y finalmente, la cortapisa monetaria recin soltada por el FMI, que para amortiguar las incoherencias de un mundo intoxicado de dlares mal repartidos, recientemente ha optado por una atribucin generalizada de derechos de tiradas especiales (DTS). Derechos que, cuando se liquidan, nos reenvan rpidamente a las negociaciones de las polticas con un FMI remozado gracias a los favores artificiales del G20.

Enfrentndose a la pretendida resignacin de los pueblos a seguir padeciendo lo insostenible, y a manera de respuesta modesta, pero muy concreta, a esos tres tumores que corroen las economas del sur, el ALBA (1) ha creado, el 16 de octubre pasado, el Sistema Unitario de Compensacin Regional de pagos (SUCRE) (2), durante su sptima Cumbre de jefes de Estado.

Ese mecanismo empezar por compensar los flujos comerciales, todava modestos, (3) entre Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Cuba. El SUCRE se emancipar as simblicamente de otros sistemas internacionales de pagos utilizando un valor de cambio comn, el sucre. Como anteriormente el ecu en Europa, el sucre estar compuesto por una cesta de monedas nacionales. Inicialmente slo servir para la compensacin entre bancos centrales de los valores de los flujos de comercio internacional, y no para las transferencias de capital. Sin embargo, esos sucres slo sern virtuales, puesto que cada unidad emitida y atribuida a un pas tendr como contrapartida su equivalente en moneda nacional, depositada en el Consejo Monetario Regional, rgano supremo del SUCRE.

Se trata de una manera original de utilizar menos el dlar en los cambios entre pases prximos y amigos. Queda que los inicios del sistema se vern afectados, inevitablemente, por la omnipresencia de la divisa que sirve de referencia para convertir las monedas nacionales entre ellas y que constituye siempre el medio de pago de los agentes comerciales; y queda tambin que la unidad de reserva se imponga en los bancos centrales. Despus cada semestre de operaciones efectuadas en sucres ser necesario, pues, que los bancos centrales conviertan sus partidas en dlares, con el fin de oxigenar sus balanzas de pagos. Esta operacin ser tambin, y sobre todo, una forma de mantener una poltica de emisin fija, garanta de confianza contra eventuales riesgos de especulacin.

A medida que el comercio intrarregional se intensifique, el sucre ganar en peso y credibilidad. Espaciando progresivamente en el tiempo las liquidaciones en dlares, se podr establecer un medio de pago alternativo interno del ALBA, incluso extendindolo a los servicios o tambin utilizndolo con otros bloques monetarios en construccin.

Emanciparse del dlar implica que las autoridades comerciales de los pases miembros del SUCRE cumplen el compromiso de consolidar sus relaciones comerciales De lo que derivan los dos objetivos a corto y medio plazo:

- En primer lugar, una expansin equilibrada del comercio. Las primeras cifras sern simblicas: no sobrepasarn el equivalente a 1.000 millones de dlares, con el fin de probar el sistema sin riesgos. Progresivamente, esas cantidades se ampliarn. Aunque en la actualidad sean insignificantes, ser suficiente el crecimiento al ritmo de los intercambios de los ltimos aos (del 17 al 26% por ao desde 2005) para convertirse en consistentes. La particularidad del SUCRE ser, en primer lugar, responder a las necesidades fundamentales de los pases miembros y favorecer el comercio complementario, reafirmando as el papel del Estado en la planificacin de los intercambios;

- La inversin cruzada entre pases miembros, centrada en la consolidacin de sus aparatos productivos y la aplicacin del principio de solidaridad entre excedentarios y deficitarios crnicos (4). Se trata de interesar a unos en el desarrollo de los otros con el fin de reducir las asimetras comerciales y productivas.

Si el sistema se pone en marcha correctamente, entonces, a finales del ao 2010 y es en todo caso lo que desean los presidentes de los Estados miembros- la transformacin de una fraccin de las posiciones deficitarias en inversiones productivas podra empezar a concretizar los esfuerzos comunes dirigidos a consolidar el potencial productivo de las naciones ricas en recursos y mano de obra. El intermediario de esas operaciones cruzadas ser el Fondo de Reserva y de Convergencia Comercial (FRCC) que, a la manera de la Cmara Central de Compensacin, ser gestionado por el banco del ALBA (5).

La orquestacin de esos esfuerzos complementarios ser competencia del Consejo Monetario Regional, el CMR, que a diferencia de un banco central supranacional, no se limitar a uno o dos objetivos macroeconmicos ni se conformar con emitir las orientaciones de poltica econmica supranacional. El CMR definir las variables y parmetros del sistema de pagos, de la moneda, y servir de transmisor en materia de informacin comercial y de poltica de inversin.

Quedan muchos peros, ciertamente, y grandes esfuerzos que hacer ms all de la instalacin del sistema en 2010. Pero ya cinco firmas presidenciales dan todo su peso a los primeros gramos de SUCRE depositados en el plato de una economa real y constructiva. Frente a la arrogancia acadmica y el amargo proyecto de hegemonas que no sern eternas

* El ttulo es un juego de palabras con el vocablo sucre, que en francs significa azcar y en espaol es el nombre de la nueva organizacin y la moneda del ALBA.

(1) El ALBA, La Alianza Bolivariana de los Pueblos de Amrica naci en diciembre de 2004 como reaccin simblica al ALCA, conocido en francs con el nombre de ZLEA (Zona de Libre Cambio de las Amricas). El ALCA se enterr definitivamente en la Cumbre de las Amricas celebrada en Mar del Plata (Argentina) en noviembre de 2005 en presencia de George Bush. El presidente boliviano Evo Morales, propuso aadir al acrnimo del ALBA la mencin TCP (Tratado de Comercio de los Pueblos), como reaccin directa a los tratados de libre comercio (TCL), que no son ms que las versiones bilaterales de un ALCA desacreditado.

(2) En referencia al nombre del Libertador Jos Antonio de Sucre, y a la antigua moneda de Ecuador, cuya economa se dolariz en el ao 2000. Leer: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84211

(3) Actualmente, el volumen de los intercambios intrarregio nales entre miembros del SUCRE representa apenas el 5% de su comercio global.

(4) Una idea desarrollada por John Maynard Keynes en el plano que le opona al de Harry Dexter White, jefe de la delegacin estadounidense en la conferencia de Bretton Woods.

(5) El Banco del ALBA dispone de estatuto jurdico desde septiembre de 2009.

Fuente: http://www.medelu.org/spip.php?article285



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