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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2009

Afganistn
Morir por Hamid Karzai?

Serge Halimi
Le Monde diplomatique

Traducido para Rebelin por Caty R.


Despus de haber presentado los combates en Afganistn como una guerra necesaria, el presidente Barack Obama est siendo presionado por el general Stanley McChrystal, a quien l mismo nombr al frente de las tropas estadounidenses en ese pas, para desplegar 40.000 soldados ms. La guerra dura desde hace ocho aos.

En Indochina, Estados Unidos apoy a una serie de gobiernos corruptos, ilegtimos y percibidos como fantoches por la poblacin. Sin xito. En Afganistn, ni los britnicos ni los soviticos pudieron imponerse a pesar de los medios que invirtieron. En la actualidad, aunque las prdidas militares estadounidenses siguen siendo relativamente modestas (880 muertos desde 2001 contra 1.200 al mes en Vietnam en 1968) y el movimiento contra la guerra est parado, con qu perspectivas de victoria pueden contar los ejrcitos occidentales perdidos en las montaas afganas, en el trfico de drogas (1) y sospechosos de hacer la guerra contra el Islam?

El ministro francs de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner espera, sin embargo, ganar los corazones con un chaleco antibalas. Por su parte, el general McChrystal sostiene: Nuestro objetivo no es matar el mximo de talibanes, sino proteger a la poblacin (2). Una idea comn se desprende de esas declaraciones, ms all del cinismo: que el desarrollo social y las operaciones de guerra se pueden llevar a cabo de frente en un territorio en el que, sin embargo, es imposible distinguir a los insurgentes de los civiles. En Vietnam, el periodista estadounidense Andrew Kopkind resumi en una frmula asesina este tipo de contra-insurrecciones: caramelos por la maana, napalm por la tarde.

A falta de la esperanza de vencer algn da a los combatientes nacionalistas, cuya belicosidad pudo apreciar Washington cuando con su ayuda se dedicaban a desangrar a la Unin Sovitica, Estados Unidos deseara que se relajaran las relaciones, ya frgiles, entre los talibanes y los militantes de Al Qaeda (3). Porque, inmediatamente despus de los atentados del 11 de septiembre de 2001, fue para destruir a los segundos para lo que Washington despleg en Asia central sus soldados y drones, no con la intencin de escolarizar a los nios afganos.

Si rechaza la escalada militar que reclaman los neoconservadores, el nuevo Premio Nobel de la Paz pronto tendr que explicar a su opinin pblica que raramente se lleva la felicidad a los pueblos sometindolos a una ocupacin armada; que los discpulos de Osama bin Laden slo cuentan con un puado de supervivientes en Afganistn; y, finalmente, que un eventual compromiso con una fraccin de los talibanes menos "alucinados" (leer Surprenante souplesse tactique des talibans en Afghanistan, sorprendente flexibilidad tctica de los talibanes en Afganistn), no amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos. Rusia, China, La India o Pakistn, cuyo inters es que ese foco de tensin regional se apacige, podran trabajar en el sentido de una regulacin negociada. Arriesgar la vida por la democracia en tierra extranjera constituye ya una apuesta singular: realmente es necesario morir por Hamid Karzai? Y si adems llegamos a la conclusin, incluida la opinin del general McCrystal, de que el alcalde de Kabul, que se mantiene en su puesto por un fraude electoral, ha realizado la increble proeza de convertir a una parte del pueblo afgano en nostlgica de la seguridad y la justicia del rgimen talibn

Aunque casi 31.000 soldados britnicos, alemanes, franceses, italianos, etctera, se enfrentan a los insurgentes al lado de los militares estadounidenses, todas esas cuestiones parece que no conciernen a los dirigentes europeos. Las opciones de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) se frenan en Washington ms que nunca. En Pars, el presidente Nicolas Sarkozy acaba de anunciar que no enviar un soldado ms a combatir contra los talibanes. Pero aadi: Hay que permanecer en Afganistn? Yo respondo, s. Y permanecer para ganar (4). Diluida en una entrevista de dos pginas, esta declaracin no ha suscitado ninguna reaccin. sta es tambin la forma ms generosa de comentarla.

Notas:

(1) Afganistn estara produciendo el 93% de la herona mundial. Ver: Ahmed Rashid The Afghanistan Impasse (El atolladero de Afganistn), The New York Review of Books, 8 de octubre de 2009. Ver tambin en nuestro sitio el mapa: Lopium, principale production afghane (El opio, principal produccin afgana).

(2) Respectivamente, Canal+, 18 de octubre de 2009, y Le Figaro, Pars, 29 de septiembre de 2009.

(3) Leer: Syed Saleem Shahzad Al-Qaida contre les talibans (Al Qaeda contra los talibanes), Le Monde diplomatique, julio 2007.

(4) Le Figaro, Pars, 16 de octubre 2009, Sgolne Royal hace los coros: La guerre en Afghanistan soit tre gagne et elle le sera (Hay que ganar la guerra de Afganistn y se ganar).

Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/2009/11/HALIMI/18370



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