Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2009

La derecha avanza

Lidia Falcn
Pblico


La manifestacin del sbado 17 de octubre contra la nueva Ley del Aborto magnificada por ciertos medios de comunicacin parece que ha tenido ms xito del que le atribuamos, a tenor de lo que informa la prensa catlica, que asegura que el Gobierno debe modificar el proyecto que est a punto de aprobarse. Despus de que el PP reclamara su retirada para atender a lo que denominan el clamor de la calle, ya sabamos que tanto para el PP como para los medios afines, de 250.000 a 480.000 manifestantes deben imponer su criterio a los 13 o 14 millones de votantes que renen los partidos a la izquierda del PP y que apoyan decididamente la reforma que ahora se plantea. Pero, ciertamente, no puedo imaginar que para el Ejecutivo del PSOE sea tambin determinante lo que grite en la calle una manifestacin de votantes del PP.

En Espaa, la hipocresa y las contradicciones del PP son tan evidentes que siempre me asombro de que puedan defenderlas con la seguridad con que lo hacen, a veces a voz en grito. Cuando el PP gobernaba y la oposicin se manifest contra las decisiones injustas que tomaba, contestaron, arrogantes y desafiantes, que ramos pancarteros; cuando son ellos los que organizan la protesta, esta debe ser escuchada y debe prevalecer sobre las decisiones del Parlamento. Durante los ocho aos del desdichado Gobierno de Aznar no se puso en cuestin la Ley de 1983 y esta fue refrendada por el Tribunal Constitucional en 1985, por lo que a su amparo se practicaron en Espaa ms de medio milln de abortos ante la mirada distrada y tambin complaciente, porque muchos de los que siguen el ideario del PP acudieron a las clnicas privadas a realizar un aborto de los gobernantes de derecha. Cuando los populares exigen consenso para llevar adelante las reformas legales que plantea el PSOE quiere decir que el Ejecutivo siga sus planteamientos, pero cuando el PP gobern no hizo ms que rerse de las peticiones de la oposicin.

Esta conducta, por ms inaceptable que sea, se ha instalado en esta derecha ultramontana que es la oposicin poltica en Espaa. Ningn pas democrtico y avanzado se ha planteado nuevamente la polmica sobre el derecho de la mujer a escoger su maternidad, despus de 30 aos de que se diese por zanjada. Ni los pases catlicos como Francia, Blgica, e incluso Italia, donde reside el Papa, ni los protestantes, como los nrdicos y el Reino Unido, Alemania u Holanda, se plantean hoy restringir la posibilidad legal de que las mujeres interrumpan su embarazo voluntariamente en unos plazos que en algunos de esos pases son ms generosos que los que se contemplan en la nueva ley espaola. No hacen con ello ms que cumplir la solicitud de los millones de mujeres que hemos exigido que se nos reconozca ese derecho y que sin duda somos ms que las que se oponen, as como el mandato de la Organizacin Mundial de la Salud, que pide a los gobiernos que legalicen el aborto y que este se practique en los hospitales pblicos como cualquier otra intervencin sanitaria para evitar los millones de muertes y enfermedades invalidantes que sufren las mujeres en los pases donde el aborto est prohibido y tienen que proporcionrselo en condiciones insalubres y clandestinas.

La agresividad y los insultos que nos propinan los dirigentes del PP a los que apoyamos el derecho al aborto ayudados por Convergncia i Uni, partido pilotado, como todo el mundo sabe, por el Opus seran impensables en la campaa poltica de la derecha civilizada europea. Nadie puede imaginar a Sarkozy planteando una ley para ilegalizar el aborto y gritando desaforadamente al frente de una manifestacin en compaa de obispos y organizaciones de ultraderecha. Quiz los partidos al estilo de Le Pen lo hagan, aunque yo no lo he sabido a travs de nuestros medios, pero tales se consideran ultras, filonazis, xenfobos y toda la gama de tendencias fascistas que siguen existiendo en esta maltratada Europa, y que como la hidra de siete cabezas renace despus de las masacres con que asolaron el continente casi siempre por la complacencia y la permisividad de los partidos democrticos.

As, las ingentes cantidades de dinero que se le entregan a la Iglesia catlica espaola por parte del Gobierno, en vez de calmar su furia, como supongo pretendan Zapatero y Fernndez de la Vega darle carne a la fiera para que estuviera saciada han servido para financiar las campaas y manifestaciones contra el matrimonio homosexual, la asignatura de Educacin para la Ciudadana y el aborto.

El PP presume de ser hoy la nica derecha democrtica del pas, que se enseorea en varias regiones espaolas y se considera la nica alternativa al Gobierno del PSOE, pero esto sucede porque ha incorporado en su seno a las facciones de ultraderecha que, aparte de esos minsculos grupsculos que se presentan a elecciones con el nombre de Falange, no se atreven a separarse de la casa madre para mostrarse claramente y sin tapujos a la opinin pblica reclamndole su voto.

Desde la Transicin poltica no se han decidido a formar partidos de un ideario claramente fascista porque el sagaz clculo de esas opciones les dice que slo pueden tener poder al abrigo del gran paraguas del PP tambin quiero creer que porque en Espaa el fascismo no tiene posibilidades de gobernar, como sucedi antes de la Guerra Civil y porque los demcratas populares no les hacen ascos a esas facciones de facciosos. Pero lo que los dems no podemos consentir, empezando por el Gobierno, es que todava en Espaa las ideas franquistas se impongan impidiendo el avance de los derechos de la mujer. Eso es lo que espero que no suceda en el inminente debate de la Ley del Aborto.

Lidia Falcn es abogada y escritora. Presidenta del Partido Feminista de Espaa

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1627/la-derecha-avanza/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter