La segunda reflexión del diputado es la demagogia de equiparar el perjuicio a un negocio con el peligro de puestos de trabajo. Si de puestos de trabajo se trata el mantero también crea puestos de trabajo: el suyo, el de quien hace las copias, quienes producen los sistemas informáticos (software y hardware) para hacerlas y la industria de los CD y DVD vírgenes. Y más todavía, gracias a la ilegalidad y persecución del mantero se crean puestos de trabajo de policías, jueces, abogados, procuradores y demás funcionarios de justicia. Hasta de diputados como él que se dedican a pedir su prisión. Y si seguimos alargando el principio absoluto de los puestos de trabajo, también el resto de delincuentes permiten todos esos trabajos. Imagínense cuántos puesto de trabajo en la lucha antiterrorista y el ejército han creado Al Qaeda y sus atentados.
Y es que de una tontería dicha por un diputado pueden desencadenarse muchas más con sólo aplicar los mismos criterios argumentales.