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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2009

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas pide supervisin en el contexto de Unasur
Pueblos originarios exigen control sobre organismos de desarrollo en Sudamrica

Rosa Rojas
La Jornada


Denuncian impactos negativos en lo social, ambiental y cultural en 510 megaproyectos. Informarn a la CIDH la pretensin india de restructurar la Iniciativa para la Integracin Regional.

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas, que agrupa a pueblos originarios de Bolivia, Ecuador, Per, Colombia, Chile y Argentina, exigir el prximo lunes ante la Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la restructuracin estratgica de la Iniciativa para la Integracin Regional Sudamericana (IIRSA) bajo vigilancia indgena local, nacional y regional en el contexto de la Unin de Naciones Sudamericanas (Unasur).

Esto, debido a que los 510 megaproyectos con financiamiento de 70 mil millones de dlares que incluye para los 12 pases sudamericanos, estn teniendo impactos negativos sociales, ambientales y culturales en sus comunidades y se ejecutan violando los derechos de los pueblos, comunidades y personas indgenas a la consulta previa para el consentimiento a decidir y controlar las prioridades de su desarrollo.

La IIRSA naci en agosto de 2000 por acuerdo de la reunin de presidentes de los pases sudamericanos. Su objetivo central es conectar la infraestructura sudamericana para facilitar la extraccin de los bienes naturales.

Una delegacin de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas (CAOI), encabezada por su coordinador Miguel Palacn Quispe, participar en Washington en una audiencia ante la CIDH, en la que presentar el documento Integrando negocios y desintegrando pueblos? Por la reestructuracin estratgica de la IIRSA, en el que propone, para realizar dicha vigilancia, la creacin de un Consejo Consultivo de Pueblos Originarios.

Estara integrado por representantes de los pueblos indgenas originarios campesinos ribereos, mestizos y afroamericanos de los pases sudamericanos involucrados en la IIRSA y la Unasur al mismo tiempo, ya que fue en el seno de la Unasur y en sus marcos que se dio origen a la IIRSA y cont y sigue contando con el respaldo poltico del ms alto nivel.

La citada restructuracin estratgica de la IIRSA deber darse sobre la base de la consulta y el consentimiento previo, libre e informado a los pueblos indgenas sobre cada uno de los megaproyectos de esta iniciativa. En tanto se realice dicha consulta, la ejecucin de los megaproyectos debe ser suspendida, afirma la CAOI.

Subraya adems que la conduccin de esta iniciativa no debe estar en manos de las instituciones financieras Banco Interamericano de Desarrollo, Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata y el Banco Nacional de Desarrollo del Brasil sino de la Unasur, de acuerdo con sus postulados declarados de respeto al medio ambiente y la pluriculturalidad de sus naciones integrantes.

En el citado documento, al que tuvo acceso La Jornada, la CAOI define a la IIRSA como una megapoltica-estrategia-programa de profunda restructuracin de Sudamrica en los negocios globales bajo el comando del capital trasnacional instalado en Brasil.

Entre los megaproyectos incluidos en la IIRSA estn la construccin de carreteras, hidrovas, hidroelctricas, transmisin de energa elctrica, oleoductos, gasoductos, comunicacin digital y otras modalidades de integracin en torno de 12 ejes que conectan las regiones vinculadas con los ocanos Atlntico y Pacfico, orientados a satisfacer las necesidades de la gran inversin localizada en las reas de los proyectos, donde predominan los intereses del gran capital brasileo asociado al capital internacional.

Seala la CAOI que Sudamrica est repleta de ms de mil pueblos y comunidades y 30 millones de indgenas que requieren saber adnde nos estn llevando nueve aos de la IIRSA, que incluye ms de 510 megaproyectos y financiacin por ms de 70 mil millones (de dlares), aportados principalmente por la deuda externa de los ciudadanos de 12 pases sudamericanos, entre ellos los pueblos indgenas y comunidades, que se generar ante las mencionadas instituciones financieras.

Critica que la iniciativa tiene un sesgo economicista, que no incorpora las visiones del llamado desarrollo local, mediano o pequeo capital, y mucho menos de los pueblos y comunidades indgenas, sino que su exigencia de alta rentabilidad para la financiacin de los megaproyectos supone priorizar los grandes negocios en su mayor parte relacionados con el mercado de minerales, hidrocarburos, soya, madera, agronegocios, agrocombustible, agua. Es decir, de mercantilizacin de la vida en general.

Esa visin, agrega, se traduce en 11 ejes de priorizacin de inversiones que estn reordenando y reconfigurando Sudamrica, sus mercados internos, expansin de ciudades y sectores econmicos, as como tambin las reas de expansin de la depredacin de biodiversidad, invasin y colonizacin territorial, desplazamiento poblacional y choques culturales.

Detalla que los proyectos especficos son concertados entre la tecnocracia de las entidades financieras, los constructores y autoridades nacionales. Dado el carcter binacional o trinacional de los mismos, los arreglos son a escala internacional. Aunque las obras e impactos ocurran a nivel comunal, local, provincial, estas instancias no son tomadas en cuenta, sino que simplemente son receptores de la informacin de los planes diseados y, a lo ms, se permiten espacios para observaciones secundarias pero que en ningn caso impliquen una restructuracin de aspectos centrales del proyecto ya decididos por la mencionada tecnocracia internacional.

Asimismo, afirma que las finanzas y las decisiones son globales, pero todo lo dems se posterga a lo nacional. IIRSA organiza un gigantesco fondo de financiamiento global que invade Sudamrica, pero los impactos socioambientales que genera, los separa y los traslada a las coordinaciones nacionales, que como se ha visto en Per, hacen muchos talleres supuestamente participativos pero sin presencia de las comunidades y sus organizaciones de los pueblos originarios.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/01/index.php?section=mundo&article=021n1mun



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