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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2009

Fragmento de la conferencia del historiador Eric Hobsbawm en el Word Political Forum
Una nueva igualdad despus de la crisis

Eric Hobsbawm
Carta Maior


El Siglo breve, o XX, fue un perodo marcado por un conflicto religioso entre ideologas laicas. Por razones ms histricas que lgicas, fue dominado por la contraposicin de dos modelos econmicos e incluso dos modelos excluyentes entre s: el Socialismo, identificados con economas centralmente planificadas de tipo sovitico, y el Capitalismo, que cubra todo el resto.

 Esa contraposicin, aparentemente fundamental, entre un sistema que ambiciona sacar del medio del camino a las empresas privadas interesadas en las ganancias (el mercado, por ejemplo) y uno que pretenda liberar al mercado de toda restriccin oficial o de otro tipo, nunca fue realista. Todas las economas modernas deben combinar pblico y privado de varios modos y en varios grados, y de hecho hacen eso. Ambas tentativas de vivir a la altura de esa lgica totalmente binaria, de esas definiciones de capitalismo y socialismo, fallaron. Las economas de tipo sovitico y las organizaciones y gestiones estatales no sobrevivieron a los aos 80. El fundamentalismo de mercado anglo-norteamericano quebr en 2008, en el momento de su apogeo. El siglo XXI tendr que reconsiderar, por lo tanto, sus propios problemas en trminos mucho ms realistas.

Cmo influy todo eso sobre los pases que en el pasado eran devotos del modelo socialista? Bajo el socialismo, se encontraron con la imposibilidad de reformar sus sistemas administrativos de planeamiento estatal, incluso cuando sus tcnicos y sus economistas fueran plenamente conscientes de sus principales carencias. Los sistemas no competitivos a nivel internacional fueron capaces de sobrevivir hasta que quedaron completamente aislados del resto de la economa mundial.

Ese aislamiento, por lo tanto, no pudo ser mantenido en el tiempo, y cuando el socialismo fue abandonado sea inmediatamente de la cada de los regmenes polticos como en Europa Oriental, sea por el propio rgimen, como en China o en Vietnam sin ningn preaviso, ellos se encontraron inmersos en aquello que para muchos pareca ser la nica alternativa disponible: el capitalismo globalizado, en su forma entonces predominante de capitalismo de libre mercado.

Las consecuencias directas en Europa fueron catastrficas. Los pases de la ex Unin Sovitica todava no han superado sus repercusiones. China, para su suerte, escogi un modelo capitalista diferente al del neoliberalismo anglo-norteamericano, prefiriendo el modelo mucho ms dirigista de las economas tigres o de asalto de Asia oriental, pero abri el camino para su gigantesco salto hacia adelante con muy poca preocupacin y consideracin por las implicaciones sociales y humanas.

Ese perodo est casi a nuestras espaldas, as como el del predominio global del liberalismo econmico extremo de matriz anglonorteamericana, incluso cuando no sepamos cuales cambios implicar la crisis mundial en curso la ms grave desde los aos 30- cuando los impresionantes acontecimientos de los ltimos dos aos consiguieran superarse. Una cosa, en efecto, es desde ya muy clara: est en curso una alternancia de enormes proporciones de las viejas economas del Atlntico Norte al Sur del planeta y principalmente al Asia oriental.

En estas circunstancias, los ex Estados soviticos (incluyendo aquellos todava gobernados por partidos comunistas) estn teniendo que enfrentar problemas y perspectivas muy diferentes. Excluyendo de entrada las divergencias de alineamiento poltico, dir solamente que la mayor parte de ellos continan relativamente frgiles. En Europa, algunos estn asimilando el modelo social capitalista de Europa occidental, aunque tengan una renta media per cpita considerablemente inferior. En la Unin Europea, tambin es probable prever el surgimiento de una doble economa. Rusia, recuperada en cierta medida de la catstrofe de los aos 90, est casi reducida a un pas exportador, poderoso pero vulnerable, de productos primarios y de energas y fue hasta ahora incapaz de reconstruir una base econmica mejor equilibrada.

Las reacciones contras los excesos de la era neoliberal llevaron a un retorno, parcial, a formas de capitalismo estatal acompaadas por una especie de regresin a algunos aspectos de la herencia sovitica. Claramente, la simple imitacin de Occidente dej de ser una opcin posible. Ese fenmeno todava es ms evidente en China, que desenvolvi con considerable xito un capitalismo poscomunista propio, a tal punto que, en el futuro, puede tambin ocurrir que los historiadores puedan ver en ese pas el verdadero salvador de la economa capitalista mundial en la crisis en la que nos encontramos actualmente. En sntesis, no es ms posible creer en una nica forma global de capitalismo o de poscapitalismo.

En todo caso, delinear la economa del maana es tal vez la parte menos relevante de nuestras preocupaciones futuras. La diferencia crucial entre los sistemas econmicos no reside en su estructura, sino ms bien en sus prioridades sociales y morales, y stas deberan ilustrar dos de sus aspectos de fundamental importancia a ese propsito.

Lo primero es que el fin del comunismo comport la desaparicin repentina de valores, hbitos y prcticas sociales que haban marcado la vida de generaciones enteras, no slo en los regmenes comunistas en sentido estricto, sino tambin los del pasado pre comunista que, bajo esos regmenes, en buena parte se haban protegido. Debemos reconocer cun profundos y graves fueron el shock y la desgracia en trminos humanos que fueron padecidos como consecuencia de ese brusco e inesperado terremoto social. Inevitablemente, sern necesarias varias dcadas antes de que las sociedades poscomunistas encuentren en la nueva era una estabilidad en su modus vivendi, y algunas consecuencias de esa desagregacin social, de la corrupcin, de la criminalidad institucionalizada podran exigir todava mucho ms tiempo para ser derrotadas.

El segundo aspecto es que tanto la poltica occidental del neoliberalismo, como las polticas poscomunistas que ella inspir, subordinaron propositivamente el bienestar y la justicia social a la tirana del Producto Interior Bruto (PIB): el mayor crecimiento econmico posible, deliberadamente inequitativo. Haciendo esto, ellos minaron y en los ex pases comunistas hasta destruyeron los sistemas de asistencia social, de bienestar, los valores y las finalidades de los servicios pblicos. Todo ello no constituye una premisa de la cual partir, sea para el capitalismo europeo con rostro humano de las dcadas posteriores a 1945, sea para satisfactorios sistemas mixtos poscomunistas.

El objetivo de una economa no es el beneficio, sino el bienestar de toda la poblacin. El crecimiento econmico no es un fin, sino un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas. No importa como llamamos a los regmenes que buscan esa finalidad. Importa nicamente cmo y con qu prioridades podremos combinar las potencialidades del sector pblico y del sector privado en nuestras economas mixtas. Esa es la prioridad poltica ms importarte del siglo XXI.

Eric Hobsbawm es el decano de la historiografa marxista britnica. Uno de sus ltimos libros es un volumen de memorias autobiogrficas: Aos interesantes, Barcelona, Critica, 2003.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Carlos Abel Surez

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2872


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