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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2009

Neoliberalismo y desarrollo, la historia de un fracaso anunciado

Pedro Antonio Honrubia Hurtado
Rebelin


El Neoliberalismo no es una teora del desarrollo, el neoliberalismo es la doctrina del saqueo total de nuestros pueblos (Fidel Castro)

El Neoliberalismo ha sido la ideologa hegemnica en materia econmica desde el comienzo de la dcada de 1980. Desde el inicio del nuevo siglo, sin embargo, la intrnseca irracionalidad del neoliberalismo, su fracaso en promover el crecimiento econmico de los pases en desarrollo, su tendencia a profundizar la concentracin del ingreso y a aumentar la inestabilidad macroeconmica (demostrada por las continuas crisis financieras de los 90), constituyen indicadores de su agotamiento. El castillo de naipes neoliberal, que por algunos aos ofreci cierto grado de buen rendimiento en cuanto al aumento de los valores macroeconmicos a nivel internacional se refiere, ha comenzado a derrumbarse, vctima de sus propios errores, desde su misma base: los pases capitalistas desarrollados. Pero, como siempre ocurre en estos casos, son aquellos pases subdesarrollados situados en la periferia del sistema los que en mayor medida estn teniendo que soportar los efectos de la actual crisis econmica capitalista generada por la especulacin y la avaricia neo-liberal. Tras dcadas de imposiciones neoliberales a las polticas de desarrollo de estos pases (va BM y FMI), con unos resultados, a diferencia de lo ocurrido en el mbito de los ndices macroeconmicos internacionales, ms bien modestos, la llegada de la crisis ha vuelto a poner de manifiesto la insostenibilidad del paradigma neoliberal como modelo de desarrollo para los pases situados en la periferia del sistema. Es ahora cuando la ineficiencia de estas polticas, as como lo inadecuado de sus planteamientos para con el papel que el Estado debe jugar en el crecimiento de estos pases empobrecidos, se ha ejemplificado con toda claridad. Incluso los logros alcanzados en los ltimos aos, tras la aplicacin a escala mundial de toda una serie de medidas destinadas a alcanzar los Objetivos del Milenio (ONU, 2000), se estn viendo ahora amenazados por los efectos de la crisis actual. Lo que para occidente es bsicamente una crisis econmica en el mbito financiero que ha acabado por repercutir en la economa real con resultados no poco preocupantes para sus clases trabajadoras, en los pases empobrecidos se ha destapado en toda su crudeza como una crisis que abarca una triple dimensin: financiera, energtica y alimenticia, y que est conduciendo a sus gentes a situaciones realmente trgicas. La pobreza, el hambre, el desempleo, en pocas palabras, la falta de alternativas reales para una vida digna, estn alcanzando ahora cifras nunca vistas en la historia. Todo ello a pesar de que los apologetas del neoliberalismo siguen fieles a su discurso segn el cual para cualquier observador ms o menos lcido de lo que ha ocurrido con las economas estatizadas y el intervencionismo estatal, es inevitable reconocer que slo una economa abierta trae desarrollo y progreso (Vargas Llosa, 2009). Las evidencias, podramos responder, sugieren justamente lo contrario: que si tras tres dcadas de aplicacin sistemtica de los postulados neoliberales en los pases empobrecidos, los ndices de pobreza, de desigualdad social y, sobre todo, de acumulacin del capital en cada vez menos manos, no han hecho sino aumentar, no ser, pues, el neoliberalismo quien traiga desarrollo y progreso para los pases empobrecidos de la periferia capitalista. El neoliberalismo, como mucho, traer para estos pases el desarrollo de la dependencia y la explotacin, el desarrollo del subdesarrollo.

I Neoliberalismo y desarrollo

El neoliberalismo tiene su basamento terico en el liberalismo econmico de finales del siglo XVIII, principios del siglo XIX, teora que fue expresin del propio desarrollo capitalista en su afn por liquidar la excesiva tutela y trabas feudales a las que los Estados de aquellos tiempos sometan a las economas nacionales (Alfonso y Cedeo, 2004). El liberalismo econmico fue la doctrina econmica por excelencia hasta la gran depresin de 1929, una crisis que hizo estremecer los fundamentos mismos del sistema capitalista liberal. La cada del liberalismo como doctrina hegemnica de aquellos tiempos fue precipitada por la aparicin de las teoras keynesianas. El enfoque de la poltica econmica Keynesiana introduca cambios sustanciales en las polticas capitalista, aunque en ningn caso tuvo la pretensin de acabar con el sistema establecido. El modelo keynesiano conceba el principio de la demanda efectiva segn el cual la economa tiende a una situacin de equilibrio macroeconmico, pero que dicho equilibrio era poco favorable para el sistema al lograrse en un punto de subempleo y estancamiento econmico. En ese sentido Keynes recomendaba que el Estado deba realizar amplias inversiones pblicas con el fin de estimular la demanda, el empleo y los ingresos, sacando a la economa del maltrecho equilibrio en que se hallaba estancada. La recomendacin keynesiana del gasto pblico fue asumida por los pases capitalistas a travs de dos salidas fundamentales, el Estado de Bienestar Social, y la Militarizacin de la economa. En este nuevo modelo de crecimiento capitalista, por tanto, se otorg un plano secundario al comercio internacional, en especial, al de capitales, por el contrario, el motor que lo estimulaba era la transformacin interna de los procesos de produccin, al centrarse la economa en el mercado interno a travs del impulso de la demanda efectiva gracias al aumento en el poder adquisitivo de la poblacin (Keynes, 1948).

Durante 30 aos de apogeo y perfeccionamiento del Estado del Bienestar, el planteamiento liberal no progres. ste comienza a ganar terreno nuevamente en la dcada del 70, especialmente a raz de la crisis del petrleo de 1973 y los efectos devastadores que sta tuvo para el crecimiento de las economas desarrolladas, que ahogaron al mundo en una profunda recesin econmica mientras el capitalismo se vea afectado por la combinacin simultnea de altas tasas de inflacin con bajas tasas de crecimiento econmico, un fenmeno econmico conocido como estanflacin, nunca visto con anterioridad en la historia del capitalismo, y que llev la economa de la poca a una situacin sin salida ante la cual las recetas keynesianas no parecan tener solucin alguna. Como consecuencia de todo ello, el ascenso al poder de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, lderes de los partidos conservadores en sus respectivos pases, supuso el comienzo de una nueva forma de entender la poltica econmica y la intervencin del Estado en la economa. As, recogiendo gran parte del pensamiento liberal monetarista, y reformulando la doctrina de la corriente neoclsica, surge la escuela conocida como Economa de la Oferta, raz fundamental de lo que vino a conocerse como Neoliberalismo. Sus propuestas de organizacin de la actividad econmica en su lucha en favor del equilibrio macroeconmico pueden ser resumidas bajo la frmula ms mercado, menos Estado, dando origen al proceso de desregulacin, privatizaciones, reduccin de la proteccin social, precarizacin laboral y, en definitiva, de desestructuracin del Estado de Bienestar caracterstico de las economas capitalistas industrializadas durante las dcadas que dur la hegemona keynesiana (Bidaurrazaga, 2002-2003). La segunda mitad de la dcada de los aos 70 y el principio de los 80 marca, pues, el comienzo de un cambio profundo en las percepciones a nivel econmico de los diferentes gobiernos capitalistas del mundo. A partir de ese momento el neoliberalismo se convierte en un dogma casi sagrado, y todos los pases del orbe capitalista se ven prcticamente obligados a seguir la nueva religin econmica, incluidos, por supuesto, los pases subdesarrollados. El modelo neoliberal es impuesto, a partir de ese momento, como nico camino posible para el desarrollo econmico de los pases empobrecidos, todo ello a travs de las presiones ejercidas mediante las instituciones financieras internacionales surgidas del Consenso de Washington (BM y FMI). Todo aquel pas que quisiera tener acceso al crdito otorgado por estas instituciones financieras, deba acarrear con las exigencias planteadas desde las mismas en materia de poltica econmica nacional, de lo contrario no haba crdito. Resumidamente, podemos sintetizar estas exigencias en cuatro postulados esenciales (Albarracn et al, 1993): Por una parte, situar la lucha contra la inflacin en el centro de la poltica econmica, oponindola al crecimiento y a la creacin de empleo. En segundo lugar, invertir el sentido de la distribucin (para favorecer el crecimiento de los beneficios en detrimento de los salarios) y estrechar y hacer ms regresiva la redistribucin que se realiza mediante los impuestos y el gasto pblico. Tercero, denostar todo lo pblico y ampliar el mbito del beneficio privado a travs de la consecucin de un cambio cultural que llevara a percibir negativamente las prestaciones y servicios pblicos, la regulacin estatal y la participacin del sector pblico en la economa, identificando, sin embargo, las privatizaciones y la extensin del mercado como elementos progresistas. Cuarto, forzar un cambio en el equilibrio de poderes dentro de la sociedad, debilitando a los sindicatos en particular y, en general, a las organizaciones sociales cuya existencia contrapesa el funcionamiento del mercado y el poder de los grupos que lo controlan.

De modo ms concreto, las recomendaciones neoliberales que desde las instituciones financieras se hacan llegar hasta los pases en desarrollo que deseaban tener acceso a la financiacin se fundamentaron en las siguientes lneas de accin econmica (Sierra Lara, 2008): a) La devaluacin: Las economas deben mantener en sus variables econmicas externas, de la cual la tasa de cambio es una de las fundamentales, una base realista y competitiva. Esto significa en primer lugar la aceptacin de que no sea el Estado a travs de su poltica econmica quien decida cul ser la tasa de cambio en que jugar su moneda. Esta eleccin, si se quiere que sea veraz, debe ser tomada en las instancias del mercado de divisas internacional. Devaluar la moneda abarata las exportaciones y hace ms competitiva la posicin del pas que lo aplica, b) Austeridad presupuestaria: En la concepcin neoliberal encontramos una fobia desenfrenada contra el dficit presupuestario. Esto no es casual. Para los monetaristas la causa ms profunda de la crisis econmica est en la ruptura del equilibrio monetario, en el exceso de oferta monetaria que ocasiona inflacin y corrompe el sistema econmico, c) Liberalizacin de precios: En su casi fantica apologa del mercado como regulador por excelencia, los neoliberales sealan que todas las variables del sistema econmico deben estar completamente desreguladas, es decir, desvinculadas de los mecanismos de control estatal. Los precios son una variable clave en esa lgica, d) Liberalizacin del sistema bancario: El neoliberalismo aspira a que en los marcos de una economa nacional las cosas funcionen como lo hacen a nivel internacional. Por tal razn desean la liberalizacin y desregulacin del sistema bancario de los pases. Segn los tericos del Neoliberalismo, los pases subdesarrollados se caracterizan por poseer un Sistema Monetario y financiero muy anticuado y rgido, incapaz de responder a las exigencias de la competitividad econmica actual y es por eso que recomiendan que los gobiernos suelten dichos sistemas, e) Liberalizacin del comercio: Esta es una caracterstica emblemtica de la poltica econmica neoliberal. Se les vende a los pases del Tercer Mundo la idea de que la liberalizacin de su comercio causar el tan esperado desarrollo. No deben existir polticas proteccionistas tales como la aplicacin de aranceles a las importaciones, cuotas, discriminacin a productos forneos, dumpings, etc. El pas debe abrirse al mercado mundial y competir, f) Privatizacin de empresas pblicas: En la ortodoxia neoliberal el Estado es un mal empresario, gestor de corrupcin e ineficiencia econmica, de tal forma, la empresa debe ser privada y no estatal o pblica.

Prcticamente la totalidad de los Estados del mundo capitalista se vieron abocados a seguir algunas de las recomendaciones citadas, para tratar as de solventar los problemas econmicos que les acuciaban tras la dcada de los 70 y el comienzo de los 80. Aunque, como se ha dicho, fueron los pases subdesarrollados quienes se vieron realmente obligados a seguir prcticamente todas y cada una de ellas bajo los denominados programas de ajuste estructural (PAE), impulsados por el FMI y el BM para todos aquellos pases del Tercer Mundo que queran tener acceso a los crditos. En concordancia con las exigencias planteadas con anterioridad, muy frecuentemente los PAE incluyeron drsticos recortes de los gastos sociales, como sanidad y educacin, eliminar o reducir las subvenciones a productos bsicos, y medidas favorables al capital extranjero, con los consecuentes efectos para las economas de los pases empobrecidos que prcticamente en su totalidad vieron como aumentaban los ndices de pobreza, de concentracin del capital y de desigualdad social tras aos de aplicacin de estas medidas, amn del incesante aumento de la deuda externa que ha causado, y casusa, verdaderos problemas a las economas de estos pases, impidiendo a todas luces su desarrollo: El modelo econmico neoliberal impuesto en la periferia de forma ortodoxa ha dado sus frutos durante estos ltimos treinta aos. Frutos amargos para quienes lo aplicaron casi de forma fiel, y muy dulces para sus creadores en los centros de poder econmico, poltico y acadmico mundial (Sierra Lara, 2008). Por otro lado, la parte total correspondiente al peso de los salarios en el PIB de los diferentes pases que empezaron a poner en prctica las polticas neoliberales sufri tambin una cada acentuada a partir de 1981-1982. En forma inversa, la parte de los ingresos que se embolsa el capital aumenta (Toussaint, 2009). Los asalariados van perdiendo fuerza a pasos agigantados a medida que el neoliberalismo se implanta como doctrina hegemnica, y ello es especialmente grave en aquellos pases de la periferia donde las desigualdades sociales van desde el extremo de la inmensa mayora que no tiene prcticamente nada, a la casi imperceptible (numricamente hablando) minora que lo tiene prcticamente todo.

As pues, a pesar de que durante dcadas el modelo neoliberal se ha presentado como el nico modelo vlido para el desarrollo econmico de los Estados, y especialmente para el desarrollo de los Estado empobrecidos, llegando incluso a ser identificado por sus apologetas como la ciencia econmica en s misma, los resultados y efectos de la aplicacin de estas doctrinas a escala mundial no han podido ser ms desalentadores: la economa global se encuentra actualmente en medio de una de las crisis econmicas ms dramticas que se recuerdan y la brecha entre pases desarrollados y pases empobrecidos, as como el aumento de la desigualdad social y la concentracin de la riqueza en cada vez menos manos, no han hecho sino aumentar con el neoliberalismo. La utopa neoliberal, como ha sido llamada por el socilogo francs Pierre Bourdieu (Bourdieu, 1998), desde su esencia cuasi-religiosa, ha acabado por convertirse en un verdadero infierno para miles de millones de personas en todo el mundo, tanto de los pases desarrollados como, sobre todo, de los pases empobrecidos. Ya en 2005, un informe de la ONU sobre la desigualdad social adverta acerca de las consecuencias que las polticas neoliberales estaban trayendo para los pases empobrecidos: Las polticas de liberalizacin entraan cambios de las leyes e instituciones laborales y motivan transformaciones importantes del mercado de trabajo. El proceso de liberalizacin econmica suele ir marcado por una mayor flexibilidad salarial y una disminucin de los salarios mnimos, la reduccin del empleo en el sector pblico, la disminucin de la proteccin del empleo y la debilitacin de las leyes y reglamentaciones laborales. El deseo de los pases en desarrollo de atraer inversin extranjera y aumentar las exportaciones conduce con frecuencia a una carrera descendente, en que muchas veces se pasan por alto o se vulneran las normas de proteccin de los trabajadores y el medio ambiente con el pretexto de hacer ms competitivos a los pases en el mercado internacional. Por consiguiente, las presiones competitivas externas restringen la capacidad de los pases en desarrollo de lograr avances en aspectos fundamentales de poltica social (ONU, 2005). Si a eso le sumamos la actual situacin de crisis econmica global, las consecuencias para los pases empobrecidos de las polticas neoliberales, como ms adelante veremos, han acabado por ser realmente terribles.

Lo que para los pases desarrollados es una crisis financiera que estn sufriendo especialmente sus clases trabajadoras, para las clases desfavorecidas de los pases de la periferia es poco menos que un punzn clavado donde ms dolor les puede generar: la subsistencia misma. Algo, por otro lado, nada sorprendente. Que la privatizacin casi absoluta de los recursos del Estado en manos extranjeras, el recorte de los gastos sociales, la liberalizacin de precios en los mercados internos de productos bsicos, los beneficios fiscales para las grandes fortunas nacionales, el desmantelamiento de cualquier poltica de tipo proteccionista, la incentivacin -a travs de una fiscalidad casi nula- de la implantacin de empresas multinacionales en busca de mano de obra semi-esclava, y dems planteamientos neoliberales impuestos a travs de los planes de ajuste del FMI y el BM,. era algo que, como decan los crticos, estaba condenando a los pases empobrecidos a permanecer por tiempo indefinido en la dependencia y la marginacin econmica, era tan evidente que simplemente no poda conducir a otro lado que no fuese a la situacin actual en la que se encuentran los pases en desarrollo en medio de la crisis global. Ergo, si algo est demostrando por encima de todo la crisis actual es la extrema vulnerabilidad en la que se encuentran los pases en desarrollo, en un mismo sistema-mundo globalizado, respecto de los desvanes econmicos que se puedan generar en los pases desarrollados, una vulnerabilidad que adems, lejos de mitigarse, se ha visto acentuada al extremo con la aplicacin de las polticas neoliberales, pensadas para profundizar en el ajuste de esta economas en el sistema capitalista mundial, durante las ltimas dcadas. Ahora simplemente se estn viendo las consecuencias, pero las advertencias de los crticos anti-neoliberales viene de muy atrs, aunque no interesase escucharlos antes. Ral Prebisch, por ejemplo, ya advirti, en un penetrante trabajo publicado en 1982, que lo que apareca como una gran innovacin en el terreno de la teora y la poltica econmica no era sino una reedicin de aejas frmulas ya ensayadas y fracasadas en el pasado. Deca el fundador de la CEPAL que despus de dcadas de haber sido marginadas de la escena pblica mundial, estas teoras regresaban al primer plano catapultadas por la crisis del keynesianismo (Prebisch, 1982), pero que no por ello sus resultados iban a ser distintos a los que ya haban aportado anteriormente para el desarrollo los pases empobrecidos. Si el liberalismo del siglo XIX, principios del XX, fue el germen del subdesarrollo de los pases empobrecidos, el neoliberalismo de finales del siglo XX, principios del XXI, no ha sido otra cosa que su trgica culminacin. Hablar de un desarrollo neoliberal, es entonces poco menos que hablar de una contradiccin en sus propios trminos: ningn pas empobrecido podr jams emprender el camino del desarrollo si para ello se ve en la necesidad de tener que desprenderse de sus principales armas para el desarrollo, que no son otras que la lucha contra la desigualdad social, el empoderamiento de sus clases trabajadoras y el control poltico sobre sus propios recursos nacionales. Esta afirmacin, que hasta hace bien poco era algo anunciado por diversos intelectuales pero an por demostrar, ahora, con los datos de la situacin actual del mundo sobre la mesa, se ha convertido en un evidencia. Veamos a continuacin algunos de los datos que as lo demuestran.

II La historia de un fracaso anunciado

Segn algunos estudios recientes del FMI (FMI, 2009) se estima que, como resultado de la actual crisis econmica internacional, el PIB mundial se contrajo un alarmante 6,25% (anualizado) en el cuarto trimestre de 2008, descendiendo casi al mismo ritmo en el primer trimestre de 2009. Las economas avanzadas registraron una reduccin sin precedentes del 7,5% en el cuarto trimestre de 2008, y la mayora de ellas ahora estn atravesando recesiones profundas. Las estimaciones ms optimistas nos hablan de que el Producto Global se contraer un mnimo de 2,6% durante 2009. En consecuencia, la crisis ha obligado a los Estados desarrollados a intervenir en aquellos sectores que ms estaban afectando el correcto funcionamiento de sus economas nacionales, de forma muy acentuada en el sector financiero y, en cantidades algo menores, en el rescate de algunos sectores industriales (principalmente el automvil), ignorando absoluta y totalmente toda la teora econmica dominante y los principios asumidos como dogmas indiscutibles por la poltica econmica neoliberal en las ltimas dcadas (Etxezarreta, 2009). Resulta evidente el reconocimiento implcito que, a travs de estas prcticas, los propios Estados desarrollados han hecho del fracaso del neoliberalismo como doctrina hegemnica. Segn informaba el prestigioso diario The Telegraph en su edicin del 8 de agosto de 2009 (The Telegraph, 2009), el propio FMI calcula ya que, solamente a causa de los costes de estas intervenciones estatales, el costo de la crisis asciende a 11,9 billones de US$, habindose multiplicado por ms del doble en los apenas cuatro meses transcurridos desde las anteriores estimaciones presentadas por este mismo organismo en abril de 2009, las cuales situaban dicho coste en unos 4,1 billones de US$ (FMI, 2009b). Los 11,9 Billones mencionados seran tan slo, como decimos, el resultado de sumar todo el dinero que el mundo ha gastado para depurar los activos txicos del sistema financiero y algunos otros rescates sonados en el mbito de las finanzas y el mundo de las multinacionales. Para que se comprenda bien el volumen de la cifra, se podra decir que semejante cantidad de dinero equivaldra a un quinto de toda la produccin econmica mundial anual, o, caso de ser entregada equitativamente entre todos los seres humanos del plantea, vendra a suponer 1.830 US$ por cabeza.. Si pensamos adems que, como veremos ms tarde, casi el 50% de la poblacin mundial vive con menos de 2 US$ diarios, podemos ver fcilmente la magnitud de lo acontecido, la insoportable cantidad de dinero que los Estados capitalistas han tenido que gastar para rescatar a sus propios sistemas econmicos de las perturbaciones generadas por la aplicacin sistemtica de los postulados neoliberales durante casi tres dcadas. Estos datos resultan an ms elocuentes si, como informaba igualmente el diario The Telegraph (2009) en la noticia reseada, se sabe que la mayor parte de este monto, equivalente al 86% de los recursos (10,2 billones de US$), ha sido entregada a los pases desarrollados, mientras que los pases en desarrollo han recibido un apoyo de apenas 1,7 billones de US$ (14%). Si la proporcin hubiera sido a la inversa, seguramente estaramos hablando del principio del fin del subdesarrollo en el mundo, o, cuando menos, de algunos de sus efectos ms dramticos (la propia FAO ha calculado que el problema del hambre en el mundo se podra acabar con una inversin en materia agraria de no ms de 44.000 millones de US$). Sin embargo, los pases desarrollados han invertido estas cifras billonarias para rescatar sus economas mientras reducen la (supuesta) ayuda al desarrollo. Gran Bretaa y Estados Unidos, las dos grandes potencias mundiales por excelencia, han sido los pases que han recibido ms apoyo con estas medidas de emergencia para socorrer su sistema financiero. En el caso del Reino Unido, su factura de socorro asciende al 80% del PIB nacional. Curiosamente, aunque seguramente no por casualidad, tales pases son los dos Estados que dieron origen a la poca neoliberal a finales de los 70 y principios de los 80, siendo desde entonces sus principales representantes, impulsores y defensores ante el mundo. Adems, por si quedaba alguna duda del origen de esta crisis global, ha sido la propia ONU la que no ha tenido ms remedio que reconocer, a travs de un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo (UNCTAD), el tremendo fracaso que el neoliberalismo ha supuesto a todos los niveles en la economa mundial: el laissez-faire de los ltimos 20 aos, inspirado por un fundamentalismo de mercado, ha fracasado estrepitosamente (UNCTAD, 2009). Las razones de este fracaso debemos buscarlas, entre otros asuntos mencionados en el informe, en: la fe ciega en la eficiencia de los mercados financieros desregulados y la inexistencia de un sistema financiero y monetario basado en la cooperacin que gener la ilusin de que las operaciones financieras especulativas en numerosos mbitos podan rendir ganancias sin riesgo y otorgaban licencia para el derroche () lo que ha favorecido la aparicin de instrumentos financieros "innovadores" sin vinculacin alguna con actividades productivas en el sector real de la economa. (UNCTAD, 2009). El resultado de estos juegos neoliberales es, pues, el ya conocido por todos: la mayor crisis econmica y financiera internacional que se recuerda desde el crack de 1929.

Pero no basta con centrar nuestra atencin en la debacle econmico-financiera del mundo desarrollado. Eso casi es lo de menos, es, simplemente, el primer eslabn de una cadena cuya podredumbre se acrecienta a medida que se va extendiendo hacia los niveles inferiores . El desmoronamiento del sistema financiero internacional, la estrepitosa cada del modelo neoliberal aplicado a los mercados financieros internacionales, ha trado consigo tambin otra serie de consecuencias que han afectado brutalmente a la estabilidad y el desarrollo econmico internacional (sobre todo en los pases empobrecidos), como es, por ejemplo, el aumento indiscriminado del precio de los alimentos bsicos en los ltimos aos. Los grandes inversores internacionales, al darse cuenta que la burbuja financiera estaba en plena decadencia, que las ganancias all eran ya prcticamente imposibles, movieron sus inversiones hacia aquellos otros mercados que pudieran satisfacer sus avariciosas pretensiones. Concretamente hacia aquellos mercados que en el momento de explotar la burbuja financiera presentaban una tendencia clara al alza de los precios, requisito imprescindible para dar rienda suelta a la especulacin en busca de ganancias rpidas y cuantiosas, tal cual es la lgica de extremada avaricia y desenfrenada codicia que domina los mercados en el marco de una esfera neoliberal. Estos mercados, para desgracia de la humanidad, no eran otros que el mercado energtico y el mercado de alimentos, dos mercados que afectan de manera fundamental en el desarrollo y la calidad de vida de los pases empobrecidos, especialmente en aquellos pases, la mayora, que no cuentan con intereses econmicos en ellos. Como bien se sabe, la consigna esencial del neoliberalismo es dejar hacer a los mercados. Pero los mercados no son entes autnomos que funcionan por s mismos. La famosa mano invisible no es ningn ente metafsico situado ms all del mundo, no. Tras los mercados se encuentran simplemente las manos de los ofertantes y los demandantes. Cuando la especulacin se convierte en la norma que regula la oferta y la demanda, el dejar hacer a los mercados es simplemente un dejar ganar dinero a los especuladores, cuanto ms, mejor, sin importar para nada los costes sociales o ambientales que se puedan generar a consecuencia de ello, sin importar de ningn modo las externalidades de tales ganancias. Pero el precio de estas externalidades es demasiado inhumano cuando de lo que estamos hablando es de alimentos, es decir, del sustento bsico para miles de millones de personas pobres en todo el mundo. Nada de eso import al neoliberalismo y sus apologetas. Los Estados dejaron hacer a los especuladores en el mercado de alimentos, de igual modo que antes haban dejado hacer en el mercado financiero y en el mercado inmobiliario. En consecuencia, a mediados de 2008, una vez el mercado financiero y el mercado inmobiliario haban quebrado internacionalmente, el mercado alimentario recoga la pelota lanzada durante los ltimos aos por los especuladores a su tejado, con unos resultados dramticos: Esto fue lo que produjo como de repente unas subidas espectaculares en los precios de los productos bsicos en todo el planeta ante la perplejidad de la gente y ante la pasividad de los gobiernos que, como hasta entonces, dejaron hacer a los especuladores. Con tal de ganar dinero, a los bancos y los especuladores no les importa provocar la muerte de cientos de miles de personas pobres (Torres Lpez, 2009).

Los precios de los alimentos bsicos en los mercados internacionales alcanzaron en 2008 sus niveles ms altos de los ltimos 30 aos, y amenazaron as la seguridad alimentaria de la poblacin pobre en todo el mundo. Desde marzo de 2007 hasta mayo de 2008, el valor de los productos lcteos subi un 80%, el de la soja un 87%, y el trigo, un 130%. En 2007 y 2008, debido principalmente a estos precios altos, otros 115 millones de personas fueron empujadas al hambre crnica (FAO, 2009). El Fondo Internacional de Desarrollo Agrcola estima que por cada aumento de un 1% del coste de los alimentos de base, 16 millones de personas se pueden ver sumergidas en la inseguridad alimentaria (BM, 2008). Nada de esto, repetimos, import al neoliberalismo y sus apologetas. En consecuencia, entre principios de 2003 y mediados de 2008, el precio de los alimentos comercializados internacionalmente aument un 138% (BM, 2008). O, lo que viene a ser lo mismo, si, segn estimaciones de la FAO (2008), el nmero de personas hambrientas el mundo era ya en 2007 de 923 millones, habiendo aumentado en 80 millones desde el perodo de referencia 1990-92, en la actualidad, tras la subida desorbitada en los precios de los alimentos entre 2007 y 2008, la cifra se ha de aumentar nuevamente hasta los ms de 1.000 millones de personas que podran padecer hambre crnicamente para finales de 2009, de acuerdo a lo que estaran indicando las ltimas proyecciones del BM (2009). Concretamente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA, 2009) ha cifrado para el mes de septiembre de 2009 el nmero total de personas que pasan hambre en el mundo en los 1020 millones, una cifra nunca vista con anterioridad y que supone un desagradable record histrico, a la par que la ayuda alimentaria para los pases en desarrollo se ha visto disminuida significativamente desde la llegada de la crisis actual a los pases desarrollados: Hoy hay ms personas con hambre y menos asistencia alimentaria de la que hemos visto en dcadas. El nmero de personas que padecen hambre pasar, por primera vez en la historia, los 1 mil millones este ao, mientras el flujo de asistencia alimentaria estar en su nivel ms bajo de los ltimos 20 aos (PMA, 2009). Esto echara por tierra todos los logros alcanzados durante los ltimos aos en la lucha contra la malnutricin, una vez se pusieron en marcha los Objetivos del Milenio (ONU, 2000). Esto adems se traduce tambin en una cifra verdaderamente escalofriante: cada 24 horas mueren de hambre 100.000 personas en el mundo, 30.000 de ellas nios menores de 5 aos de edad (Social Watch, 2008). Suficiente para hacer reflexionar a cualquier persona con un mnimo de consciencia social, insuficiente, claro, para que los especuladores neoliberales hagan lo propio. El neoliberalismo entiende nicamente de ganancias y beneficios: la vida de las personas tambin tiene un precio, siempre y cuando d beneficios a los especuladores neoliberales.

El actual huracn econmico, pues, se ha llevado ya por delante buena parte de los logros alcanzados tiempos atrs por algunos pases en desarrollo en materias sensibles de tipo social, as como ha arrasado con casi la mitad de la riqueza mundial. En consecuencia, est provocando tambin en casi todo el planeta, adems de lo ya apuntado respecto de los alimentos, el hambre y otros asuntos, el cierre de fbricas y la explosin del desempleo, amn de una escalada proteccionista en las economas desarrolladas que no hace sino dificultar an ms la situacin de los pases de la periferia. Causa de pobreza, de angustia y de exclusin social, la lacra del desempleo se extiende por todo el mundo. En EEUU, en China, en la Unin Europea, en Latinoamrica, en el frica Subsahariana, en Asia del Sur; en todos los rincones del planeta. Las empresas han dejado de contratar personal, y muchas estn despidiendo a un nmero considerable de sus trabajadores/as. Segn datos de la OCDE (2009), organizacin que integra a las economas de 30 de los pases ms ricos del planeta, la tasa de desempleo de la zona de la OCDE fue del 8,5% en julio de 2009, 2,4 puntos porcentuales ms alta que un ao atrs. En la zona euro, la tasa de desempleo fue del 9,5% en julio de 2009, 2,0 puntos porcentuales ms que en julio de 2008. Para los Estados Unidos, la tasa de desempleo para agosto de 2009 fue de 9,7%, 3,5 puntos porcentuales ms que el ao anterior, y as sucesivamente en todos los pases que integran la organizacin. Mencin especial para el caso del Estado Espaol, pas que tiene la tasa de desempleo ms elevada de todos los pases miembros. De 2007 a 2009 la tasa de desempleo se ha duplicado en Espaa, pasando de un 8,3% en 2007 a un vertiginoso 17,9% en el segundo trimestre del ao en curso. Otros aumentos significativos, con ndices de desempleo que se han triplicado en apenas ao y medio, se han acaecido en pases como Irlanda (segundo pas con una mayor tasa de desempleo en la zona, pasando de un 4,6% en 2007 a un 11,9% en el segundo trimestre de 2009) o Islandia (de un 2,3% en 2007 a un 7% en el segundo trimestre de 2009), no hace tanto pases que eran presentados por los apologetas del neoliberalismo como verdaderos ejemplos de la eficiencia neoliberal. A escala mundial, en 2008 se estim que un 6% de los trabajadores del mundo no estaba trabajando sino buscando trabajo, porcentaje que en 2007 era ya del 5.7% (OIT, 2009). Las predicciones para 2009 no son en absoluto halageas. En una primera hiptesis sobre la evolucin ms pesimista, se adverta que la tasa de desempleo podra llegar al 7,1%, lo que equivaldra a un aumento de ms de 50 millones de desempleados en el mundo respecto de 2007 (OIT, 2009). Sin embargo, estas primeras previsiones de la OIT parecen haberse quedado cortas. En una segunda revisin del informe, presentada en mayo de 2009, la OIT aument las previsiones de desempleo global hasta el 7,4%, con un aumento de casi 60 millones de desempleados en apenas dos aos. Hasta un total de 240 millones de trabajadores en todo el mundo podran encontrarse sin empleo a finales de 2009.

Por supuesto, y an a pesar de que es la propia OIT la que estima que hasta un 40% del empleo perdido podra concentrarse en los pases del G7 (grupo de pases ms industrializados del mundo), son las clases trabajadoras de los pases empobrecidos quienes en mayor medida sufren las consecuencias de este aumento indiscriminado del desempleo a nivel mundial. Ya no slo porque estas regiones empobrecidas se mantienen en tasas de desempleo preocupantemente altas (el mencionado informe de la OIT -2009- seala que a finales de 2008, el Norte de Africa y Oriente Medio seguan teniendo las tasas ms elevadas de desempleo, del 10,3% y el 9,4% respectivamente, seguidas por Europa central y Sudoriental -pases no pertenecientes a la UE- y la Comunidad de Estados Independientes CEI-, con un 8,8%, el Africa subsahariana con un 7,9% y Amrica Latina con un 7,3%), viendo incluso como estas tasas irn en aumento durante 2009, sino por la situacin de vulnerabilidad y precariedad laboral a la que se ven abocadas sus clases trabajadoras a consecuencia de ello. En muchos pases en desarrollo bastante ms de la mitad de la fuerza de trabajo est empleada en condiciones que no se compadecen con las que caracterizan a un trabajo decente. En el frica subsahariana (la regin ms pobre del mundo), por ejemplo, para el 2007 casi 3/5 de las personas empleadas caen en la categora de trabajadores extremadamente pobres (viven con menos de 1,25 US$ al da) y ms del 75% de los trabajadores de esta regin tenan un empleo vulnerable. En Asia del Sur, para ese mismo ao 2007, un 47,1% de los trabajadores se encontraban en situacin de extrema pobreza, y ms de un 77% tenan un empleo vulnerable. Slo en esta regin asitica se estima para el 2009 un aumento de hasta el 13% en el nmero de trabajadores que caern en situacin de extrema pobreza. En general para 2009 se calcula un aumento en el nmero de trabajadores extremadamente pobres de hasta el 6,1% a nivel mundial, lo que situara la tasa en el 26,8% (ms de 800 millones de trabajadores, prcticamente todos ellos en el mundo subdesarrollado) (OIT, 2009). A todo esto le debemos sumar tambin que las estimaciones en relacin a la vulnerabilidad laboral de los trabajadores con empleo hablan de un aumento de hasta el 2,3%, lo que situara la tasa en un 52,9% a nivel mundial (ms de 1600 millones de trabajadores). Adems, el nmero de trabajadores pobres, es decir, personas que no ganan lo suficiente para mantenerse a s mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 US$ al da por persona, puede aumentar tambin este ao hasta alcanzar un total de 1.400 millones, lo cual representara el 45,4% de los trabajadores mundiales (OIT, 2009). Ya ni siquiera se puede decir que ostentar la condicin de trabajador en activo es garanta alguna de calidad de vida, especialmente, como se ve, en los pases empobrecidos. Si a todo lo anterior le sumamos adems el hecho sabido del desmantelamiento de las prestaciones por desempleo y otros modos de proteccin social y laboral llevados a cabo por las polticas neoliberales en un importante nmero de pases subdesarrollados, pueden juzgar ustedes mismos la situacin en la que quedan las clases trabajadoras de estos pases ante el panorama econmico actual.

Por otro lado, en 2008 el Banco Mundial public unas nuevas estimaciones sobre la pobreza mundial, basadas en los resultados del Programa de Comparacin Internacional (PCI). El nuevo umbral de pobreza se ha establecido ahora en 1, 25 dlares de ingreso diario, a precios de 2005, que es el umbral promedio para los 15 pases ms pobres del mundo. Pues bien, segn estas nuevas estimaciones, en los pases en desarrollo 1.400 millones de trabajadores viven en la pobreza extrema (950 millones segn las estimaciones anteriores) (BM, cit. en OIT, 2009). Para colmo, en estas nuevas estimaciones del BM no se refleja an el efecto del aumento de los precios en los alimentos bsicos a partir de 2005. Si ya en ese 2005 haba en el planeta ms de 2600 millones de personas que vivan con menos de 2 US$ al da (Millet y Toussaint, 2009), las cifras que se han de publicar prximamente al respecto deben ser sencillamente espeluznantes. Si, siguiendo por esta lnea de investigacin, nos vamos a un anlisis comparativo de la pobreza extrema en algunas de las regiones menos desarrolladas del planeta entre los aos 1981 y 2004 (aos duros de la utopa neoliberal), los resultados son bastante significativos y, por supuesto, demostrativos de la pesadilla que el neoliberalismo ha supuesto para los pases en desarrollo. En 1981, las personas que vivan con menos de 1 US$ al da en el frica Subsahariana eran 214 millones, en 2004 haba ya 391 millones. Para el Asia del Sur, en 1981 haba 548 millones, en el ao 2004, 596 millones (Millet y Toussaint, 2009). Todo ello a pesar de que la doctrina oficial del FMI y el BM suele hacer gala del supuesto descenso acecido en los niveles de pobreza extrema a nivel mundial durante las ltimas dcadas (una disminucin cercana al 25%, a un ritmo de un 1% entre 1981 y 2005), obviando que gran parte de esa reduccin se ha dado en pases del tamao de China y la India, pases que, como es sabido, no se plegaron a los designios de los planes estructurales marcados por estas instituciones financieras internacionales. Si quitsemos de estas cifras los logros alcanzados en esta materia por las dos economas mencionadas, la reduccin real de la pobreza extrema en el mundo resulta ser prcticamente nula, habindose visto aumentada incluso en aquellas regiones que ms necesitadas estaban ya en 1980 de tal reduccin. Por tanto, ni este dato, ni el argumento del aumento poblacional, pueden tapar la violencia de las cifras presentadas en regiones como el frica Subsahariana o Asia del Sur, las regiones ms pobres del planeta y, consecuentemente, ms necesitadas de la aplicacin de polticas eficaces para el desarrollo y para la disminucin de la pobreza. Tambin en Amrica Latina el nmero de personas en situacin de pobreza extrema aument durante el periodo neoliberal, pasando de 42 millones en 1981 a 46 millones en 2004 (Millet y Toussaint, 2009). El neoliberalismo, pues, no slo no ha tenido ningn efecto positivo de cara a la reduccin de la pobreza mundial, sino que ha supuesto un agravante para la misma, alzndola a sus niveles ms elevados de toda la historia: La relacin entre la liberalizacin comercial y la erradicacin de la pobreza se ha sometido recientemente a un riguroso examen tanto por las organizaciones internacionales como por la comunidad acadmica () las polticas de liberalizacin comercial han afectado a las perspectivas de reduccin de la pobreza de los pases en desarrollo (ONU, 2005). Sus trgicas consecuencias son las ya comentadas.

Y por si todo lo dicho no fuese poco, se prev tambin que el dficit total de financiamiento de los pases en desarrollo para este mismo ao 2009 se ubicar entre los 350.000 millones y los 635.000 millones de US$ (BM, 2009). La deuda externa de los pases en desarrollo se sextuplic durante el periodo neoliberal que va desde 1981 a 2007, pasando de 54.000 millones de dlares en 1981, a 336.000 millones en 2007 (Millet y Toussaint, 2009) y, como se ve, sigue en aumento. Lamentablemente, aunque como macabro resultado lgico a todo lo anteriormente expuesto, para este ao 2009 se prev igualmente un fuerte aumento de la mortalidad infantil debido a la disminucin en las tasas de crecimiento de los pases. Entre 1,4 millones y 2,8 millones ms de bebs pueden morir en los prximos cinco aos si persiste la crisis (BM, 2009). Pero si hay algo que ejemplifica a la perfeccin cul ha sido el efecto devastador que las polticas neoliberales han tenido en el mbito de la economa globalizada para con los pases en desarrollo, eso son los datos acerca de la distribucin mundial de la riqueza: para el ao 2000 el 2% de los adultos ms rico en el mundo posea ya ms de la mitad de la riqueza global de los hogares. En esa misma fecha, el 1% de adultos ms ricos posea el 40% de los activos globales, as como el 10% de los adultos ms ricos contaba con el 85% del total mundial. En contraste, la mitad ms pobre de la poblacin adulta del mundo slo era duea del 1% de la riqueza global (UNU-WIDER, 2006). Es decir, la riqueza mundial est sumamente concentrada en Norteamrica, Europa y los pases de altos ingresos en el rea de Asia-Pacfico; en el mundo desarrollado, y, dentro de ellos, a su vez, en manos principalmente de sus lites econmicas. La poblacin de estas naciones posee colectivamente el 90% de la riqueza total global (UNU-WIDER, 2006). Casi nada. Otros datos significativos a este respecto son los que se desprenden de un informe de la ONU sobre desigualdad social (2005), y que no vienen sino a demostrar an ms los devastadores efectos que las polticas neoliberales han tenido sobre las economas de los pases en desarrollo segn su propio papel dentro del sistema-mundo capitalista: El 86% de todos los bienes de consumo del mundo se quedan en manos del 20% de la poblacin mundial. El 20% de los ms pobres del mundo se reparten apenas el 1.3% de esos bienes. Los 20 pases ms ricos consumen el 45% de la carne y del pescado ofrecido por el mercado, y los 20 ms pobres apenas el 5%. En materia de energa, los 20 pases ms ricos consumen el 58%, en tanto que los 20 ms pobres slo el 4% (ONU, 2005). Finalmente, otro dato interesante nos lo proporciona el ndice de desarrollo humano (IDH). Para el ao 2006, 107 pases de los 177 que se recogen en la lista vivan por debajo del lmite que marca una tasa de desarrollo humano alto (0,8 o ms), 21 de ellos con un ndice de desarrollo humano inferior a 0,5 (PNUD, 2007). En 1991 estos datos eran de 106 pases sobre un total de 160 (PNUD, 1991). Es decir, en 15 aos hay tan slo un pas menos en la lista de pases con un IDH inferior al 0,8. Si a su vez miramos estos datos haciendo un anlisis por regiones, los datos son an ms escalofriantes: ni un solo pas de las regiones ms pobres del mundo (frica subsahariana, As del Sur, etc.) ha conseguido en este tiempo pasar a formar parte del selecto grupo de pases con un IDH superior al 0,8%. Significativo.

As pues, si algunos economistas e historiadores latinoamericanos ya catalogaron en su momento a la dcada de los 80 como la dcada perdida para el desarrollo, habida cuenta del nulo crecimiento y desarrollo que tuvieron los pases de Amrica Latina y el Caribe durante esa dcada, podemos ahora hablar, a la vista de la situacin actual y sus consecuencias, del periodo neoliberal en su conjunto, y para todo el mundo subdesarrollado, como de una etapa perdida para el desarrollo, una etapa en la cual no ha habido un solo pas subdesarrollado capaz de haber encauzado de manera correcta los caminos del progreso econmico, a la par que no son pocos los pases que a da de hoy se encuentran en situacin igual o peor que la situacin a la que deban hacer frente all por los aos 80. Entre 1985 y 2000, tan solo 16 pases en desarrollo crecieron ms del 3%; 32 crecieron menos del 2%; y 23 sufrieron retroceso del PIB (Betto, 2001). Si tenemos en cuenta que el crecimiento del PIB es un dato bastante engaoso a la hora de reflejar el crecimiento real de un pas en desarrollo (pues no tiene en cuenta la parte de ese crecimiento que va a parar a manos de las empresas extranjeras con inversiones en el pas, o el precio a pagar por la devolucin con intereses de los prstamos en el extranjero para la financiacin de ese desarrollo), los datos hablan por s mismos: el neoliberalismo no ha trado crecimiento alguno para los pases en desarrollo, a la par que en no pocos de ellos se ha producido un decrecimiento. Otro detalle concreto de este retroceso nos lo proporciona un anlisis del comportamiento que la renta per cpita de estos pases ha tenido durante los aos de apogeo del neoliberalismo. Los nmeros concretos dependen de los datos que se utilicen pero, en lneas generales, la renta per cpita de los pases en desarrollo creci aproximadamente un 3% anual entre 1960 y 1980, y solo 1,5% entre 1980 y el ao 2000. Adems, este 1,5% quedara reducido al 1% si excluimos del promedio a India y China, que no han seguido, como se dijo antes, las polticas de libre comercio y las polticas industriales recomendadas por los pases desarrollados (Chang, 2003). Consecuentemente, mientras queen las ltimas cuatro dcadas la renta de los 20 pases ms ricos casi se triplic, alcanzando en el 2002 el nivel de 32,339 US$ por persona, en los 20 pases ms pobres creci slo el 26%, para llegar a los 267 US$ (ONU, 2005), un promedio ms de cien veces inferior al de los pases desarrollados, y cuya diferencia entre unos y otros casi se ha triplicado en el periodo neoliberal. Si tenemos en cuenta ahora tambin que, como se ha dicho anteriormente, el aumento en la renta per cpita de los pases en desarrollo creci a un ritmo de ms del doble en los aos que van desde 1960 a 1980 en comparacin con los que abarcan las dcadas de los 80 y los 90, los datos de la poca neoliberal y sus efectos sobre el desarrollo de los pases empobrecidos de la periferia hablan por s mismos: nulo crecimiento interno acompaado, eso s, de un aumento salvaje en las diferencias econmicas que los separan de los pases desarrollados del centro. Nunca antes en la historia las diferencias entre unos pases y otros haban sido tan abismales en trminos de PIB o de renta per cpita, paradigmas por excelencia de las mediciones neoliberales en cuanto a valorar el crecimiento econmico de los distintos pases se refiere. Sus propios paradigmas los delatan y los dejan en evidencia.

No es de extraar, por tanto, que ya en el ao 2005, antes incluso de la explosin de la crisis financiera internacional, en el mencionado informe sobre desigualdad social en el mundo, la ONU afirmase que: La principal dinmica mundial que ayuda a entender las causas de las persistentes desigualdades se refiere a las polticas de liberalizacin implementadas por muchos pases durante las dos ltimas dcadas. Estas reformas han sido aplicadas por pases de todo el mundo y han tenido un gran impacto negativo en las desigualdades. ()La liberalizacin financiera ha hecho que aumente la inestabilidad y la frecuencia de las crisis financieras, sobre todo en los pases en desarrollo ()La preponderancia de las corrientes especulativas a corto plazo en estos sistemas ha reducido la disponibilidad de recursos para la inversin productiva y ha creado nuevas restricciones para la poltica de desarrollo (ONU, 2005). Neoliberalismo y desarrollo no parecen, pues, segn lo percibe la propia ONU, y segn demuestran los datos analizados, tener relacin de sinonimia alguna. El sueo defendido por tantos estmagos agradecidos durante las ltimas dcadas acerca del neoliberalismo como doctrina econmica bienhechora para con las economas de los pases en desarrollo, ya no hay quien se lo crea. Ms bien se puede hablar ya con toda claridad de pesadilla, una profunda y terrorfica pesadilla. El Neoliberalismo para los pases en desarrollo es igual, entre otras calamidades, a ms miseria, ms desempleo, ms pobreza, ms hambre, ms endeudamiento con el exterior, ms desigualdades sociales y ms concentracin de la riqueza en manos de los poderosos pases del Norte y sus clases ms privilegiadas, que no son precisamente sus clases trabajadoras. Estamos entonces, qu duda cabe, si hacemos un anlisis conjunto de todos los datos aportados hasta el momento, ante lo que podemos considerar la culminacin de la historia de un fracaso anunciado: la historia del neoliberalismo como paradigma para el desarrollo de los pases empobrecidos, por ms que, como se ha dicho, los apologetas de estas doctrinas econmicas hayan tratado por todos los medios de convencernos de lo contrario. Las cifras no admiten dudas ni engaos, son claras. La conclusin final tambin es sencilla: los pueblos empobrecidos tienen que abandonar desde ya el neoliberalismo y apostar decididamente por modelos alternativos para el desarrollo. Modelo que deben ir ms all de los estrechos mrgenes otorgados por el capitalismo. Modelos que han de avanzar por la senda del desarrollo auto-centrado y el socialismo. No queda otra.

www.pedrohonrubia.com

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Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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