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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2009

Una segunda oleada de la crisis financiera?
Si los tribunales comienzan a impugnar las ejecuciones hipotecarias, la crisis acabar por golpear a Wall Street

Pam Martens
CounterPunch


El tsunami econmico desatado por el proceso conocido como titulizacin, la codiciosa alquimia que permiti a Wall Street convertir hipotecas txicas en bonos calificados como altamente confiables (bonos AAA), est a punto de deparar un nuevo captulo de temblores financieros.

Tras haber dejado a un tendal de inversores hipotecarios, accionistas y gestores de fondos de pensiones con el agua al cuello y a una buena parte de Wall Street comiendo de la mano del Estado, la ilegalidad de esta vasta maquinaria de titulizaciones, con sus operadores en la sombra, ha comenzado a emerger en diversos tribunales de los Estados Unidos.

Tres jueces de Massachusetts, Kansas y Ohio, han desvelado sin ambages las mediaciones ficticias sobre las que se ha asentado el proceso de titulizacin. Las decisiones de estos magistrados ponen seriamente en cuestin la legalidad de cientos de miles de ejecuciones hipotecarias, as como las credenciales jurdicas de los subsiguientes compradores de dichas viviendas que, cada vez ms, son los propios bancos de Wall Street. Sumado a ello, el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB, segn las siglas en ingls) ha modificado ciertas reglas que obligarn a que cientos de miles de millones de dlares ligados a estos procesos de titulizacin tengan que ser reincorporados a las hojas de balance de las empresas de Wall Street, con lo cual stas aumentarn la presin sobre los poderes pblicos para recibir capital.

El origen del problema est en los pasos que el proceso de titulizacin de hipotecas requiere. Para conseguir una transaccin sin riesgos, sortear los controles pblicos y satisfacer los criterios contables que justifican que una venta de ttulos desaparezca de la hoja de balance del banco, las hipotecas son objeto de varias transferencias antes de ser vendidas a los inversores. El ejemplo tpico es el siguiente: el prestamista original (o el patrocinante que haya comprado las hipotecas en el mercado secundario) transfiere las hipotecas a una entidad de propsito especial conocida como depositante. Este depositante, a su vez, transfiere las hipotecas a una entidad que vende certificados a los inversores basados en la calificacin de riesgo del paquete de hipotecas (en teora, las prdidas ocasionadas por los grupos de hipotecas de mayor riesgo seran absorbidas por las series ms seguras, calificadas con una triple A. En la prctica, sin embargo, muchas de las series que reciban esta calificacin tenan una inferior).

Para ahorrar los costes, el tiempo y el papeleo que hubiera exigido registrar cada una de las transferencia de las miles de hipotecas que conforman una titulizacin, las empresas de Wall decidieron emitir cesiones de hipotecas en blanco a lo largo de todo el proceso de transferencias, saltndose el registro fsico de las hipotecas en el registro pblico correspondiente.

Increblemente, los representantes de las entidades intermediarias han estado ejecutando hipotecas a lo largo del pas, desalojando a las familias y subastando las viviendas, sin tener certificacin real de la hipoteca o prueba alguna de su ttulo jurdico para actuar. En algunos casos, los tribunales autorizaron estas ejecuciones, y los subsiguientes desalojos de las familias, a pesar de que los representantes de las entidades intermediarias reconocieron que el ttulo hipotecario original se haba perdido (lo cual suscita la cuestin de si estos ttulos realmente se perdieron o fueron utilizados de manera fraudulenta en mltiples titulizaciones, algo que varios veteranos de Wall Street sospechan).

Finalmente, algunos jueces listos han decidido no hacer la vista gorda y han sacudido la alfombra. En una decisin adoptada el 14 de octubre de 2009, el juez Keith Long, de Massachusetts, sostuvo:

Las cesiones de hipotecas en blanco no transfieren nada [] en Massachusetts, una hipoteca entraa en ltima instancia la transferencia de un inmueble. Pero para que algo se transfiera debe hacerse de manera vlida. Los acuerdos en virtud de los cuales las entidades de titulizacin aseguraban tener derecho a la cesin de las hipotecas no comportan en s mismos una cesin y en todo caso no estn debidamente registrados [] Las cuestiones que se ventilan aqu no tienen que ver con meros formalismos burocrticos o con errores subsanables. Apuntan al ncleo de las garantas reconocidas a los propietarios de viviendas y a los solicitantes de crdito por las leyes de Massachusetts. Aceptar el argumento de la entidad demandante es permitirle que se quede con la casa de alguien sin tener un derecho demostrable para hacerlo, asumiendo que, finalmente, podrn demostrarlo y que los eventuales oferentes en la subasta no se vern disuadidos por la falta de base jurdica para la venta y realizarn su oferta confiados en su existencia futura, aunque pueda llevar un ao o ms. La ley, precisamente, reconoce el carcter problemtico de estas asunciones, el dao que pueden causar si resultan errneas y las obligaciones que se derivan en caso contrario [cursivas en la sentencia original] (U.S. Bank National Association v. Ibanez/Wells Fargo v. Larace).

Un mes y medio antes, el 28 de agosto de 2009, el juez Eric S. Rosen, de la Corte Suprema de Kansas, adopt un posicionamiento incisivo en relacin con uno de los intermediarios ficticios utilizados por Wall Street para que realizara el trabajo sucio de las ejecuciones hipotecarias y sirviera de pantalla a medida que las hipotecas se trasladaban entre varias entidades. Este intermediario, conocido como MERS (las siglas en ingls de Sistemas de Registro Electrnico de Hipotecas), es una entidad independiente en caso de quiebra, filial de MERSCORP, que a su vez es propiedad de diferentes unidades de Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America, la Mortgage Bankers Association, as como de diferentes empresas emisoras de hipotecas y otros ttulos. Segn la pgina web de MERSCORP, estos accionistas desempearon un papel crucial en el desarrollo del MERS. Merced a sus aportaciones de capital, MERS pudo financiar sus gastos de de desarrollo y funcionamiento iniciales. En los ltimos aos, MERS ha operado, ms que como un sistema de registro electrnico, como parte en las demandas interpuestas en diferentes tribunales del pas.

En un documento de mayo de 2009, titulado Los cimientos de MERS, la compaa reconoce que recientemente se ha asistido a una ola de demandas contra MERS por parte de propietarios en proceso de ejecucin hipotecaria. A lo largo, de hecho, de las siguientes treinta pginas, se dedica a describir las diferentes demandas, estado por estado, siempre en un tono que intenta rezumar optimismo.

MERS, sin embargo, carece de una plantilla de empleados o de abogados que recorran el pas ejecutando hipotecas o defendiendo a la entidad ante los tribunales. Lo que hace es designar a los empleados de los bancos y de las empresas hipotecarias como sus representantes, en calidad de personal encargado de certificacin. En su pgina web lo explican de la siguiente guisa: los encargados de certificacin son empleados de una entidad miembro (un banco o una empresa hipotecaria) que la secretara corporativa de MERS designa como personal de MERS a travs de una resolucin interna. Esta resolucin autoriza al encargado de certificacin a ejecutar documentos en calidad de empleado de MERS.

El juez Rosen, de la Corte Suprema de Kansas, no compr esta versin de los hechos de MERS. Seguramente Wall Street tena buena razones para lamentar haber cado en manos de este juez. En 2002, Rosen recibi la distincin Hacer realidad el sueo, creada en honor a Martin Luther King; con anterioridad, se haba desempeado como Consejero General Asociado de la Comisin de Ttulos de Kansas, y como Fiscal Asistente de Distrito en el Condado de Shawnee, tambin en Kansas. En su decisin, el juez Rosen sostuvo que:
La relacin existente entre MERS y el Sovereign Bank se parece ms a la de un intermediario ficticio que a la de quien posee los derechos propios de un comprador [] Qu significado debera atribuir este tribunal a la designacin de MERS como fideicomisario de Millennia [una empresa hipotecaria]? La demanda pretende definir este trmino como aquellos hombres ciegos de la leyenda india cuya descripcin de un elefante dependa de la parte que estuvieran tocando en cada momento. El Consejero del Banco, de hecho, declar ante el tribunal que MERS detenta las hipotecas a efectos de simplificar los trmites, y nuestros clientes, el banco y los otros bancos, transfieren dichas hipotecas y encargan a MERS que les notifique las eventuales ejecuciones que deban realizarse (Landmark National Bank v. Boyd A. Kesler).
Los abogados de los propietarios de vivienda ven una trama ms oscura en todos esto. Timothy McCandless, un abogado californiano, dej en su blog la siguiente reflexin:
A lo largo de todo el pas, MERS est llevando procesos de ejecucin hipotecaria en su nombre, a pesar de que no es parte financiera interesada. Esto es problemtico porque MERS no est preparado ni equipado para responder a las demandas de los consumidores respecto de prcticas crediticias fraudulentas. La va de la titulizacin, en efecto, pretende servirse de un intermediario sin rostro y aparentemente inocente, sin conocimiento de prctica fraudulenta alguna, con el nico objeto de realizar el trabajo sucio de quedarse con la vivienda del consumidor. Acorralados por el proceso hipotecario, los consumidores que intentan impulsar una defensa basada en la invocacin de clusulas contractuales fraudulentas, son a menudos forzados a asumir el punto de vista de la parte beneficiaria de la ejecucin normalmente una sociedad de inversin inmobiliaria-. Desde el punto de vista puramente logstico esto puede resultar difcil, ya que una sociedad inversora es una entidad con un rostro menos visible y aparentemente ms inocente que el propio MERS. Una sociedad inversora no tiene personal de atencin al cliente y probablemente carece de consejo asesor. Las quejas a la entidad responsable en caso de que pudiera ser identificada- se reenvan a la entidad encargada de cobrar las cuotas hipotecarias y los eventuales intereses, quien a su vez remite a MERS. Este patrn de desresponsabilizacin hace de la titulizacin una va ideal para forzar el desalojo de los consumidores. La perspectiva de librar una batalla probatoria con todas estas entidades en la esperanza de conseguir evidencia de prcticas crediticias fraudulentas puede resultar demasiado frustrante incluso para aquellas vctimas que saben que dicha evidencia existe. Este opaco muro empresarial es tan imponente que en un buen nmero de ejecuciones, MERS logra su cometido sin siquiera exhibir el indispensable ttulo hipotecario original y mucho menos, claro est, aquella documentacin que podra apuntalar una defensa basada en la invocacin de clusulas contractuales fraudulentas.
Uno de los primeros jueces en dar un par de bofetadas a Wall Street fue Christopher A. Boykos, del Tribunal de Distrito del Distrito Norte de Ohio. Un par de fundamentos jurdicos de 31 de octubre de 2007 le bastaron a Boyko para desestimar catorce demandas de ejecuciones hipotecarias interpuestas por empresas inversoras participantes en procesos de titulizacin. En un paso de su argumentacin, sostuvo de manera contundente:
El argumento que pretende hacer valer la demanda, del tipo juez, usted no entiende cmo funcionan realmente las cosas, revela una condescendencia propia de un sistema cuasi-monopolstico que ha permitido a las instituciones financieras controlar, incluso hasta hoy, el proceso de ejecucin hipotecaria [] Indudablemente, todas las decisiones que una institucin financiera adopta en un proceso de ejecucin obedecen a una cuestin de dinero. Asimismo, el trabajo jurdico que permite ganarse el favor de una institucin financiera es altamente lucrativo. No hay nada impropio o malo en que las entidades financieras o los despachos de abogados pretendan obtener ganancias: por el contrario, es lcito que sean retribuidos por los negocios y por la prctica jurdica que llevan a cabo. Lo que no es de recibo, sin embargo, es que estas instituciones, incareables por oponentes carentes de recursos, acaben preocupndose ms por maximizar sus beneficios que por cumplir los trmites procesales legales. Los tribunales federales, cuyos objetivos difieren de los de las instituciones financieras, deben actuar en estos casos como si fueran un guardin (In Re Foreclosure Cases).
Mientras los tribunales sacan a la luz temas como el registro ilegal de las hipotecas, las irregularidades en los procesos de titulizacin y la utilizacin de clusulas contractuales fraudulentas y predatorias, un par de frases perdidas en las nuevas cuentas presentadas bajo el formulario 10Q por Citigroup el 30 de junio de 2009, revelan que hasta el momento no hemos visto ms que un par de pstulas en la cabeza del monstruo de la titulizacin, mientras que su torso contina sumergido en aguas pantanosas.

Citigroup explica que el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB) ha emitido una nueva regla la SFAS n 166- que tendr un impacto significativo en los estados financieros consolidados de Citigroup en la medida en que la empresa perder la consideracin de ventas otorgada a la cesin de ciertos activos a entidades con propsitos especficos, as como a ciertas ventas de futuro y a ciertas transferencias de valores que no puedan calificarse como participaciones. Si esto es as, la pregunta clave es: cundo estallar esta bomba? La SFAS 166 entrar en vigor a partir de los aos fiscales posteriores al 15 de noviembre de 2009. Y hay ms malas noticias: la FASB tambin ha emitido una norma, la SFAS 167 en virtud de la cual, pare decirlo en pocas palabras, la mayor parte de los valores registrados fuera de la hoja de balance tendrn que volver a los libros de contabilidad del Citigroup.

En las ltimas lneas se asegura que:
el efecto acumulado de la adopcin de estas nuevas normas de contabilidad para el 1 de enero de 2010, segn la informacin financiera disponible el 30 de junio de 2009, sera, despus de aplicar los impuestos correspondientes a resultados acumulados, de unos 8.300 millones de dlares [nfasis en el original].
No quiero imaginarme cmo se pedir a los contribuyentes estadounidenses que sigan dndole dinero a Citigroup si este contina sangrando hasta el infinito. Lo peor es que el Citigroup no el nico que resultar financieramente golpeado a resulta de los controles sobre las Entidades con Propsito Especfico. Los reguladores, de hecho, estn recibiendo cartas de presin de Citigroup y de otras empresas de Wall Street para que revisen, al menos, la fecha en la que estos cambios entrarn en vigor.

Dejando de lado por el momento las prcticas crediticias fraudulentas y predatorias que posibilitaron las titulizaciones de hipotecas, hay que admitir que el debate sobre la conveniencia de resucitar o dejar morir estos procesos de titulizacin (adems de aquellos provocados por empresas con apoyo pblico) no se ha planteado con suficiente radicalidad. Y es que si se acepta que la funcin de Wall Street es facilitar una asignacin eficiente del capital, slo cabe rechazar de plano estas prcticas fraudulentas. Wall Street ha estado moviendo miles de millones de dlares provenientes de crditos hipotecarios y de otras apuestas ligadas a dichos crditos sin que nadie plantee una cuestin elemental: cmo es posible que todo este capital vaya a parar a una estructura totalmente improductiva? Las viviendas no piensan ni innovan; no generan nuevas tecnologas, ni patentes, ni nuevas industrias; no crean puestos de trabajo de cara al futuro.

Wall Street, en definitiva, actu como un prestamista al por mayor a empresas hipotecarias inescrupulosas (algunas de las cuales pertenecan a empresas de Wall Street). Y no lo hizo en respuesta a una demanda legtima de los consumidores; cre, ms bien, una demanda artificial orientada a generar productos hipotecarios para alimentar la maquinaria de la titulizacin y obtener con ello pinges ganancias. Lo que tenemos ahora son las consecuencias de una asignacin de capitales de todo punto ineficiente: una sobreproduccin masiva de condominios y viviendas que acaba por hundir el valor de los activos tanto en los barrios como al interior de un irracional proceso de titulizacin repleto de productos a los que las agencias de calificacin otorgaron una triple A y que acabaron degradados a basura.

Uno de los factores que coadyuv a la depresin y al ingobernable desempleo de los aos 30 fue sin duda la masiva y descabellada asignacin de capitales generada por el fraude y las malas ideas. Hoy resulta obvio que Wall Street no es sino el intermediario ficticio de un muy bien articulado sistema de transferencia de riquezas.

Pam Martens trabaj en Wall Street durante 21 aos; no tiene activos, ni a corto ni a largo plazo, de ninguna de las empresas mencionadas en este artculo. Escribe regularmente sobre cuestiones de inters pblico desde New Hampshire.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Xavier Layret

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2869


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