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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2009

La cultura en la Revolucin cubana

Fernando Martnez Heredia
Foros Cubarte


Como el tema es prcticamente inabarcable, escoger algunos de los asuntos y problemas que me parecen centrales, en el espritu de incitar a los intercambios y debates de este Foro, ms que de exponer argumentos que no cabran en los objetivos y el tamao de este texto.

La Revolucin misma ha sido el mayor y ms trascendente hecho cultural de este medio siglo. Ella hizo retroceder los lmites de lo posible y desat las actuaciones, las ideas, los sentimientos y las potencialidades humanas. La mayora de los cubanos y cubanas sali del mundo en que viva, lleno de opresiones, miseria material, injusticias, mezquindades, falta de oportunidades y de escolarizacin. En un mismo proceso se apoderaron de su pas y de sus condiciones de existencia, y fueron volvindose capaces de ir muy lejos en cuanto al cambio de s mismos y al de sus relaciones, sus vidas y la sociedad. La revolucin inspir, exigi o permiti a las personas y grupos sociales mayoritarios lograr esas adquisiciones y transformaciones prodigiosas. Los hechos y los avatares de la revolucin han sido el medio fundamental para el proceso de la cultura cubana desde 1959 hasta hoy.

No voy a ofrecer los datos de ninguno de los inmensos logros de estos cincuenta aos datos que estn alcance de ustedes--, pero todo lo que escribo aqu se basa en ellos. Ese es otro aporte cultural extraordinario de la revolucin cubana: al existir y ser como es, permite a cualquiera en el mundo referir lo que sera un ideal o un sueo de mejoramiento social y humano a un mbito existente, Cuba, y estudiar y pensar sus caractersticas, victorias y derrotas, frutos y errores, carencias y enemigos, como unas realidades que ya poseen inclusive historia propia. Me permito pedirles que lean los datos de esos inmensos logros tratando de integrarlos en una comprensin de sus articulaciones, su organicidad, sus resultados, sus limitaciones y sus proyectos implcitos. En ese terreno se mueve este comentario.

La cultura popular cubana posee un alto grado de politizacin, rasgo formado en el curso de la creacin de la nacin y la identidad cubanas. Las revoluciones contra el colonialismo espaol y la esclavitud hicieron al cubano, dndole un sentido muy nacionalista y patritico a la comunidad que se haba estado integrando en la isla. La nacin Estado de 1902-1958, pese a su rgimen capitalista neocolonial, era entendida por el pueblo en trminos de libertad y justicia social por completar, y el pasado heroico era cantado y sentido como proyecto por realizar o consumar. La revolucin de 1959 se apropi de toda esa fuerza cultural, sus smbolos y sus representaciones, porque ella la identific como libertad y justicia verdaderas y para todos, y la revolucin se gan esa confianza con sus hechos. La cultura popular cubana ha estado hasta hoy en la base del socialismo cubano, y una y otro se legitiman mutuamente.

Hasta 1959, tanto las formas culturales tradicionales como las consideradas modernas discurran dentro del sistema de dominacin. La revolucin propici gigantescas jornadas en las que el pueblo organizado y el poder revolucionario se fundieron y forjaron una unidad en incontables terrenos. Fueron ellos la revolucin agraria, las campaas de alfabetizacin y escolarizacin, el armamento general del pueblo, la nacionalizacin de la mayor parte de la economa, la liquidacin del enorme desempleo, el reparto equitativo de la alimentacin, la subordinacin del mercado, la propiedad y el dinero a los intereses, las necesidades y la idea de justicia de la sociedad, la honestidad administrativa y el servicio al pueblo como normas para juzgar al gobierno, la universalizacin de la salud y la educacin gratuitos, y de la seguridad social, la redistribucin sistemtica de la riqueza social, y otros. Al mismo tiempo sucedieron la movilizacin y los sangrientos combates contra los enemigos internos y las agresiones del imperialismo norteamericano, el permanente bloqueo econmico y la hostilidad de los Estados Unidos --empeado hasta hoy en acabar con la Revolucin--, la necesidad de pensar siempre en la defensa, y dedicar a ella enormes esfuerzos, recursos y seres humanos. El conjunto gener una frrea unin que identific a la sobrevivencia, el ser nacional, la manera de vivir y el futuro. La revolucin plante la unificacin de los objetivos de mejoramiento humano con los de liberacin nacional y social. A esa caracterstica hay que referir la grandeza, la fuerza y los aciertos de la Revolucin, y tambin una parte de sus debilidades y errores.

Para analizar los temas de revolucin y cultura en Cuba es imprescindible partir de que somos parte de la mayora del mundo que fue colonizada, neocolonizada y subdesarrollada, para que el capitalismo pudiera existir y expandirse. Por esa causa, vencer al capitalismo y crear el socialismo era nuestra nica opcin viable. Pero todo el proceso de este medio siglo se ha visto obligado a una dialctica muy difcil entre las modernizaciones y las liberaciones, cuyos ejes pueden apreciarse repasando las grandes tareas que relaciono en el prrafo anterior. Ellas combinan la lucha por adquirir lo que se llaman logros de la civilizacin con otra muy diferente, pero que est obligada a ser simultnea, para lograr las liberaciones de los seres humanos y la sociedad. La nica cultura mundial orgnica que ha existido es la del capitalismo, y el pueblo que no la va destruyendo en el mismo proceso en que se desarrolla, aunque se llame socialista, termina reabsorbido por ella, como demuestran las experiencias histricas. Cuba ha alcanzado niveles muy altos de desarrollo en numerosos campos, algunos comparables a los ms altos del mundo, a pesar de que sigue siendo subdesarrollada en otros campos de suma importancia. Lo esencial y distintivo de Cuba es que se gua por lo que aporta bienestar a las mayoras, defiende la soberana nacional y colabora con otros pueblos del mundo, y no por los intereses materiales de una minora.

Un aspecto central de la posicin cubana ha sido hacer conciencia del sentido capitalista de la modernizacin a secas, del determinismo econmico y la apelacin al egosmo y el afn de lucro como motivaciones. Ese logro cultural trascendental de la prctica y la conciencia provee una denuncia del sistema capitalista, que somete a las mayoras a un sinnmero de iniquidades y a todos al imperio de enfrentarse unos a otros, disfrazando el poder inmenso de la burguesa, su Estado y sus dems estructuras de dominacin con la primaca formal y abstracta de libertades, iniciativas, intereses y retribuciones individuales. La opcin socialista cubana no es un paseo, ni ha tenido una evolucin lineal. Su historia registra muchos avances, pero tambin detenciones e incluso retrocesos. Recaer en los usos y las ideas del mundo que combatimos es fcil, porque este es muy fuerte y est presente prcticamente en todos los escenarios, desde las relaciones internacionales hasta el cerebro y los deseos de cada uno de nosotros. Es imprescindible ir mucho ms all de lo que parece posible, de lo que permite el nivel de reproduccin de la vida social existente, aunque las escaseces, los lmites y los enemigos puedan ser agobiadores. La revolucin y el pas slo pueden sostenerse, y avanzar su rgimen de transicin socialista, mediante un poder muy fuerte, defensor de la patria y redistribuidor sistemtico de la riqueza social, y una unidad ideolgica que controla el consenso. Pero es imperativo vencer la tentacin burocrtica, basarse en la participacin y el control popular, y lograr que el poder siempre sea guiado por el proyecto.

La cultura es tan valiosa para nosotros porque, al mismo tiempo que satisface y eleva al ser humano, es un puente imprescindible entre la justicia social como prioridad de la libertad y la liberacin de todas las dominaciones y el florecimiento de todas las capacidades humanas como proyecto de la Revolucin.

Fuente: http://www.foroscubarte.cult.cu/read.php?8,43258


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