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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2009

La dictadura de los banqueros

Luis Als
Rebelin


El poder poltico real es ejercido a nivel mundial por un pequeo grupo de individuos sin escrpulos que se encuentra en EE.UU., un pas gobernado por dirigentes de sociedades secretas, que coincide que son los dueos de los seis principales bancos. Este pequeo grupo dirigente constituye el cerebro que domina el mundo.
Louis de Brouwer, consultor de la ONU-UNESCO.


En las manifestaciones con motivo de la huelga general del pasado 19 de marzo en Francia, la pancarta de cabecera rezaba: El pueblo antes que los banqueros. En EE.UU. la furia popular se ha desatado hasta el punto de que se aconseja a los dirigentes de bancos y de AIG que no salgan a la calle con nada que les pueda identificar. En Inglaterra tambien se ha desatado la caza del banquero: Fred Goodwin, consejero delegado del Royal Bank of Scotland, se halla en paradero desconocido despues de recibir amenazas. El pueblo, empobrecido y airado, empieza a identificar al enemigo.

Los ciudadanos asisten estupefactos al espectculo de unos gobernantes que esquilman las arcas pblicas para salvar a una banca que no responde ante ellos, ni ante nadie, sobre el destino del dinero que reciben; unos gobernantes que parecen impotentes o resignados ante ella. La razon de esa parlisis-sumisin es porque, en su inmensa mayora, estn puestos ah por ella, que los coopta o financia sus campaas electorales (Sarkozy y Gordon Brown son protegidos de la banca Rostchild; y Obama est virtualmente secuestrado por Wall Street); los pocos restantes estn estrechamente vigilados. Son los gobiernos, pues, los que responden ante la banca y no al revs. Por otra parte, los bancos centrales, supuestamente independientes, son, en realidad, tentculos del clan banquero para consolidar su poder mundial, y tampoco responden ante nadie ni son elegidos democrticamente (el analista mexicano Alfredo Jalife Rhame se refiere a ellos como la dictadura centralbanquista).

No existe en las constituciones ni en los programas electorales de los pases con economa de mercado ninguna ley o principio que diga que cualquier empresa privada puede quebrar excepto los grandes bancos, ya que -hayan hecho lo que hayan hecho- son demasiado importantes para dejarlos caer. Una declaracin semejante supondra una arbitrariedad y una vulneracin de las reglas de dicha economa de mercado, salvo que se considerase a los bancos rescatados como empresas semipblicas, bajo control, por tanto, del Estado; pero en el neoliberalismo la nacionalizacin de la banca est, por principio, excluda. Y sin embargo el lema -no declarado- la banca primero ha estado como una regla de oro detrs del comportamiento de todos los gobiernos occidentales, que saquean sin pudor los fondos publicos (no deberan ser procesados por malversarlos?) como si el reflotamiento de la banca privada constituyese una prioridad sobre cualquier otro problema econmico o social. Las reticencias para salvar a la General Motors, empresa emblemtica de la industria estadounidense, contrastan con la ayuda inmediata e incondicional recibida por el Citibank, ejemplo perfecto de banster (banco ganster). Este inicuo salvamento de los victimarios con dinero de las vctimas, dejando a stas en el ms completo desamparo, no tiene precedentes en la historia de las modernas democracias y desvela que los gobiernos neoliberales son meros instrumentos de una, hasta ahora camuflada, dictadura de Los Banqueros (con mayscula, para referirnos a la gran banca, pues la pequea est siendo absorbida por sta).

El crdito bancario asequible es fundamental para el funcionamiento de la economa productiva capitalista. Su corte brusco y prolongado y la inoperancia de los gobiernos- est dejando miles de pequeas y medianas empresas quebradas y millones de trabajadores en paro. Cuando, tras un largo rescate -el Banco de Inglaterra prev una dcada de resaca bancaria- vuelva a fluir habrn desaparecido muchos de los que lo necesitaban y los daos econmicos y sociales sern cuantiosos e irreversibles. La reciente reunin del G20 que, presidida por los que crearon la crisis (la zorra al cuidado de las gallinas!), se autoarroga la representacin del planeta, mantiene el principio de la banca primero entre otras medidas para, previo maquillaje, reflotar el sistema y empobrecer ms an a la gente. Como dice Lyndon Larouche, las recetas del G20 acabarn con el paciente. Todo ello justifica el calificativo de Juan Torres Lpez de crimen contra la humanidad aplicado a esta poltica.

Un poco de historia

La cita que encabeza este artculo corresponde a unas declaraciones hechas hace ms de una dcada. Sin embargo, pese a la cada de Lheman Brothers (mas bin una estratgica demolicin controlada) y la absorcin de Merrill Lynch, no ha perdido actualidad: el clan de los grandes banqueros sigue siendo, bsicamente, el mismo; y a la siniestra secta Bildelberg, presidida por ellos, se la seala como gobierno mundial en la sombra. Recientemente, Daniel Kaufman y Simn Johnson, ex economistas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional respectivamente, denunciaban un golpe de Estado de la banca estadounidense, que en la ltima dcada corrompi a los polticos para que evitasen cualquier regulacin o control de su actividad, propiciando la aparicin de burbujas especulativas. Pero la historia de ese golpe viene de mucho ms atrs.

Hay que remontarse al nacimiento de la FED (Reserva Federal Estadounidense) en 1913, una asociacin de bancos privados que consigue asumir en rgimen de monopolio importantes prerrogativas del Estado. Previamente, en el siglo XIX , la familia europea de los Rostchild haba desembarcado en EE.UU. para asociarse con John Rockefeller I y formar un poderoso lobby de grandes banqueros e industriales en aquel pas. A principios del siglo XX este clan ya haba instalado all diversas sucursales de lo que llamaron Federal Reserve Banks (conocida como la FED), una asociacin de bancos privados con tal capacidad de presin que en aquel ao consigui del presidente Woodrow Wilson la autorizacin para emitir en exclusiva papel moneda con garanta del Estado y manejar los tipos de inters. Se dice que algn presidente que trat de revertir esta inslita situacin muri en el intento. Cuando, despus de la segunda guerra mundial el dlar sustituye al oro y deviene moneda-patrn, el poder econmico-financiero de ese grupo de banqueros privados se expande internacionalmente. Este poder se multiplica hasta convertirse en la cpula del poder capitalista mundial cuando, a partir de la crisis de los aos setenta, la economa se financieriza y liberaliza (consenso de Washington) y el capital financiero pasa a dominar toda la economa productiva.

Como decamos en otro trabajo, todo poder econmico acaba convirtiendose en un poder poltico. En estrecha alianza con el poderoso complejo industrial-militar, la FED, en efecto, ha acabado controlando la poltica interior y exterior de la potencia mas grande del mundo: los Estados Unidos de Norteamrica. Ya lo predeca en el siglo XIX, con proftica lucidez, uno de los padres de la patria norteamericana, Thomas Jefferson, cuando, a la vista de las intrigas de los banqueros, avisaba: Pienso que las instituciones bancarias son ms peligrosas para nuestras libertades que ejrcitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un da que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecern en torno a ellos privarn a la gente de toda posesin, primero por medio de la inflacin, enseguida por la recesin, hasta el da en que sus hijos se despertarn sin casa y sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron. En esas estamos: millones de estadounidenses duermen en carpas o en automviles en las afueras de las grandes ciudades.

Para desarmar la dictadura

Como si de un anti Robin Hood se tratara, el G20 busca, con sus recetas, perpetuar la criminal succin de riqueza de abajo hacia arriba; es decir, robar a los pobres para ayudar a los ricos. Ello nos acabara abocando, como avisan algunos analistas, a una situacin neofeudal: todos los derechos y todo el poder econmico concentrado en unos pocos que someten a la servidumbre a la inmensa mayora de la humanidad. Creen poder ahogar su previsible rebelin con sofisticadas tcnicas de control social y eliminando a una buena parte de ella con un caos controlado. Antes de que estos nuevos seores feudales -que, como los de la Edad Media, son tambien seores de la guerra- lleven a cabo sus criminales propsitos y consoliden su dictadura, tenemos que derribar los pilares en que asientan su poder. Esos pilares son cinco: la erradicacin de la banca pblica, la red de bancos centrales seudoindependientes, los parasos fiscales, el patrn-dlar y, en ltima instancia, el poder militar.

Empecemos por los ms problemticos: los parasos fiscales fueron objeto de una condena formal en la ltima reunin del G20, pero, en la prctica, seguirn funcionando en los centro del poder financiero, Estados Unidos e Inglaterra. No obstante, la conciencia de su carcter criminal se extiende por el mundo y, si persistimos en su denuncia, cada vez ser mas difcil seguir operando con ellos. En cuanto al dlar, atraviesa tambin una profunda crisis (China, alarmada, pidi sustituirlo por derechos especiales de giro del FMI en el G20) y, a la larga, su papel es insostenible por su falta de respaldo y la proliferacin de monedas regionales u otros medios de intercambio. Algunos analistas -como el citado Jalife Rhame- piensan que la banca anglosajona-israel desencadenara una tercera guerra mundial si viese la hegemona del dlar directamente amenazada. No obstante, sta sera inevitable con la deshumanizada mentalidad de estos banqueros-guerreros. Como dice Danielle Bleitrach, comentando un trabajo de Rmy Herrera en la revista Afrique-Asie, las dimensiones econmicas y militares de la crisis estn estrechamente relacionadas: la guerra agrava los desequilibrios de la economa estadounidense que las altas finanzas tratan de resarcir por medio del saqueo y la guerra perpetua...

Mas viable, de forma inmediata, sera una ofensiva contra los otros dos pilares, empezando por la reivindicacin de una banca pblica sin nimo de lucro y democrticamente controlada. Como decamos al principio, la conciencia de la responsabilidad de la banca privada respecto a la grave crisis que padecemos se extiende por todos los pases occidentales. La indignacin no se circunscribe a las clases populares, sino que abarca tambin a pequeos y medianos empresarios, vctimas directas del recorte del crdito. Pese a que, previsiblemente, los gobernantes lacayos presentarn una resistencia numantina, no podran mantenerla por mucho tiempo, pues, a medida que avance la penuria, la presin social les desbordara: se trata simplemente de exigir que el dinero de nuestros impuestos venga en nuestra ayuda y no en la de la odiada banca. Se trata, como dice Michel Husson, de reivindicar el crdito como un servicio pblico. La consecucin de este objetivo -para el que habra que desplegar y combinar todas las formas de movilizacin ciudadana- supondra un torpedo en la lnea de flotacin de la dictadura de Los Banqueros. Facilitara, adems, la ofensiva contra los bancos centrales independientes, con los cuales una banca nacionalizada devendra incompatible; y, posteriormente, contra los parasos fiscales y los gastos militares. En la UE esta movilizacin debera hacerse en dos frentes, el nacional, el europeo; para intentar coordinarse despus con EU, donde la indignacin ciudadana es an mayor.

Deca recientemente el ex congresista y ex candidato presidencial Ron Paul, uno de los pocos polticos estadounidenses que se ha pronunciado por el cierre de la FED, afirmando que es una organizacin secreta insconstitucional: Nos acercamos no a un fascismo al estilo Hitler, sino a otro de apariencia ms suave, que se manifiesta en la prdida gradual de libertades civiles, en el que las corporaciones lo dirigen todo... y el gobierno est en la misma cama con el gran dinero. Le falt sealar una similitud con el hitleriano: con una confianza ciega en su siniestra agenda oculta, este neofascismo suea tambin con un imperio que dure mil aos. Pero como aqul -y como todos los imperios- nos llevar, si no lo desarmamos, a un escenario de barbarie y destruccin.


Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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