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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2009

Memoria, olvido y territorio en Tucumn
Las marcas territoriales de la memoria

Rubn Kotler
Rebelin


Dnde habitan la memoria y el olvido? Las sociedades contemporneas parecen obsesionadas por las efemrides. Cientos de fechas nos riegan el calendario de fastos que deben ser recuperados en nuestra memoria. Sin embargo estas son imposiciones oficiales que contribuyen a la narracin que el propio Estado burgus quiere construir de su historia. En la vereda de enfrente una contramemoria desafa al olvido oficial de determinados asuntos e impone una nueva agenda rememorativa. Pero ms all del calendario, la memoria y el olvido habitan dentro de nuestras sociedades en marcas territoriales claramente visibles e identificables en la ciudad. Forman parte del callejero, de la arquitectura, del paisaje urbano en constante transformacin y es perfectamente reconocible en fotos de pocas, cuando se contraponen con fotos actuales, y donde el blanco y negro deja paso al color, consiguiendo que aquellos lugares de celebracin poltica en aos de rebelda, hoy se hayan vaciado de contenido, procurando hacer que la ciudadana de a pie olvide. Estos lugares enaltecen a los padres de la patria y ocultan las luchas sociales por medio de las cuales se fue desafiado al poder de turno. Se construye una narrativa a partir de estas marcas donde el Estado juega un rol central, pero tambin las sociedades pueden (y deberan) tener un papel protagnico.

Entre Roca y la memoria en el parque

Una de las principales entradas a la ciudad es la Avenida Julio Argentino Roca. Quien llegue a Tucumn por el sur entrar a la ciudad por esta arteria, una de las principales, que adems de unir el este con el oeste camino a los valles, es una de las cuatro avenidas que separan el casco cntrico de los suburbios de la ciudad capital. Pero el tema aqu en cuestin no es solo la geografa urbana sino el nombre que una de las principales avenidas de la ciudad capital en Tucumn tiene: el nombre de un genocida, exterminador del aborigen en la dcada del 80 en el siglo XIX. Roca, distinguido general tucumano, es homenajeado en su provincia y su nombre ha sido estampado en una de las arterias centrales de la ciudad capital. Exaltacin de lo militar, exaltacin de una nacin surgida sobre el exterminio del otro, del originario de estas tierras. El General genocida de la patria tiene estampado su nombre en su provincia natal, como premio al patrioterismo de exterminar al aborigen. Esta es una de las marcas urbanas ms fuertes en una ciudad cuyo callejero debera ser revisado alguna vez, porque la exaltacin de estos padres nefastos de la patria burguesa es la exaltacin al exterminio del "otro". Sobre la Avenida Roca, se erige un parque. Popularmente conocido como el parque El Provincial pues all se encontraba la estacin de trenes de El Provincial, estacin que hoy es una construccin que se derrumba entre vagabundos y fantasmas que la habitan. El parque es uno de los pocos pulmones verdes de la ciudad. All, la actual administracin provincial y municipal decidi levantar en 2004 un monumento que recuerde la memoria de los 30.000 desaparecidos de la ltima dictadura militar. Un mamotreto inexpresivo que se supone recuerda a la generacin setentista. Mientras Roca observa de reojo desde una esquina con su nombre estampada, los desaparecidos de la ltima dictadura militar, responden con la mirada desde el monumento. Vale aqu recordar que la ltima dictadura argentina se autodenomin Proceso de Reorganizacin Nacional, pues pretendan los militares en sus fueros ntimos una vuelta al pasado glorioso y genocida de los hacedores de la patria. Julio Argentino Roca y cia. Las marcas de la memoria se imprimen aqu en una confrontacin claramente visible. Roca y el proyecto liberal burgus de exterminio del otro, de un lado. La memoria de los desaparecidos, aquellos que buscaron construir la patria socialista, del otro.

El escrache de HIJOS en 1998 y el parque de los 30.000

1998. Otro genocida est en el poder. Antonio Domingo Bussi, otrora represor de la dictadura es ahora gobernador elegido por medio de los votos en 1995. Con cierta conciencia de lucha en la batalla por la memoria, una organizacin, hija de los desaparecidos por Bussi y cia. aparece en escena. Esta generacin es hija de los estudiantes y obreros de la resistencia de los Tucumanazos. H.I.J.O.S. nace en 1995, cuando el genocida triunfa en elecciones burguesas y ocupa la casa de gobierno legalmente. HIJOS, decide entonces escrachar a Bussi en Tucumn. Y lo hace en 1998, cuando Bussi ostenta todo el poder pblico y poltico en sus manos. Es el momento del apogeo del dictador en democracia. E HIJOS recupera la memoria de sus padres desaparecidos con un escrache en la provincia.

El escrache tuvo su prolegmeno en el campamento nacional de HIJOS llevado a cabo en los das previos al 12 de octubre de 1998, fecha elegida para la manifestacin. El campamento nacional que reuna a los miembros de HIJOS de todo el pas se llev a cabo en el campus universitario la Quinta Agronmica, lugar emblemtico de la lucha en los aos setenta, sitio de la resistencia estudiantil contra el cierre de los comedores universitarios y donde ocurri el ltimo acto de rebelda de la juventud, previo al genocidio, en ese proceso conocido hoy como los Tucumanazos. El Quintazo haba sido en junio de 1972 un acto popular que haba congregado a los estudiantes universitarios para manifestar contra la dictadura encabezada entonces de Lanusse (continuadora de la dictadura de Ongana). Vale prestar atencin a lo simblico una vez ms. HIJOS en tanto agrupacin que rene a hijos e hijas de los desaparecidos, generacin de los militantes que haba participado tambin del Quintazo, se rene previo al escrache a Bussi, en el territorio de la rebelda de sus padres. Las marcas de la memoria se van estableciendo entre lo real y lo simblico, pero dejan impresas fuertes huellas en la percepcin de los participantes. Aqu el pueblo recupera el espacio de lucha. Los jvenes se apropian del lugar de sus padres y retoman un camino de militancia que pareca olvidado.

Pero la lucha por la memoria tiene a su contraparte. El Estado no permitir el recuerdo. Mientras HIJOS organiza la marcha que buscaba llegar a la plaza principal, all donde habitan los poderes de turno, Bussi propone sitiar la ciudad con ms de 5.000 policas y evitar los que los jvenes lleguen a la Plaza Independencia. Los clculos de la organizacin entonces hablaban de 1000 participantes, es decir que por cada manifestante, el Bussi de la democracia dispuso el despliegue de cinco policas. Una vez ms: cinco policas por manifestante, para impedir que HIJOS ocupe la plaza y escrache al genocida. Desde el ayuntamiento de la capital (afn al gobernador tucumano) se decide rebautizar un parque colindante con el centro de la ciudad. El nombre asignado era el de Parque Operativo Independencia, recordando los comienzos del genocidio argentino, aquel que acab con la generacin de los tucumanazos. El Operativo Independencia haba supuesto en 1975 la prueba de ensayo del plan sistemtico de represin y exterminio del rgimen, instaurado tras el golpe el 24 de marzo de 1976. El parque dej de llamarse El Provincial por unas horas y en clara actitud provocativa del gobierno de Bussi, les recordaba ahora a los HIJOS que la Reorganizacin Nacional no haba culminado. Una vez ms las marcas territoriales mostraban la disputa por la memoria contra el olvido. Memoria popular de los HIJOS contra el olvido oficial de Bussi y sus secuaces.

HIJOS en su camino a plaza Independencia habran de pasar por el parque El Provincial. Al llegar al parque e impedidos de ingresar a la ciudad por el amplio operativo policial deciden realizar la manifestacin all. Primer acto de rebelin popular: Rebautizar el parque. Quitaron los carteles con el nombre de Operativo Independencia y colocaron los nuevos carteles anunciando el nuevo nombre del predio: Parque 30.000 detenidos desaparecidos. Con la mirada de Roca de los policas custodiando la entrada en la ciudad, HIJOS y las organizaciones populares que los acompaaban no dejaban de entonar consignas contra el genocida. Como a los nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar. Vale recordar que el Bussi todopoderoso, amo de la vida y la muerte de los tucumanos en los 70, huy de la provincia el da del escrache. Solo la cobarda de los generales argentinos les impide enfrentarse con el poder popular y rendir cuentas de sus actos. El mismo Bussi que diez aos despus se echara a llorar en la sala de un juzgado sentado en el banquillo de los acusados. Roca sentira vergenza de este militar argentino llorn.   Desde el 2004 el parque fue rebautizado "Parque de la Memoria".

El comedor universitario y el olvido territorial

Siempre cuento la ancdota, sobre todo para quienes no vieron el documental. Cuando comenzamos a trazar ideas sobre el Tucumanazo, nos plantamos en la puerta de la casa donde haba funcionado uno de los comedores universitarios durante los aos 70. La premisa era preguntarle a los ocasionales transentes si tenan conocimiento sobre el funcionamiento del comedor universitario en aquel sitio. Con sorpresa descubrimos que ms del 90% de los entrevistados desconocan no solo la existencia del comedor en los aos 60 / 70 sino que desconocan la historia misma de los Tucumanazos. Ubicado sobre la calle Muecas al 200, frente a la Escuela Normal, el comedor haba sido en esos aos centro de importantes debates polticos. Los estudiantes universitarios no solo se reunan all a comer por poco dinero, sino que en el comedor se organizaban importantes tertulias polticas donde las discusiones sobre el poder, la violencia poltica, la lucha armada, el cambio social, entre otros temas, estaban a la orden del da. Con nuestra improvisada encuesta corroboramos la hiptesis de uno de los entrevistados del documental; un viejo militante setentista nos afirm categrico: Ni los tucumanos recuerdan el Tucumanazo.

El espacio urbano visiblemente modificado ha contribuido con este olvido al borrar toda huella territorial de lo que fueron las luchas de esos aos de rebelda obrero estudiantil. Pero no solo han sido borradas las huellas territoriales de esos aos. Mientras los libros y manuales oficiales de historia nada dicen de los Tucumanazos o tergiversan la historia narrada desde Buenos Aires para solaparla detrs de otros movimientos en apariencia ms importantes, quienes deben sostener el recuerdo de esos aos asumen actitudes de complicidad y callan. En las universidades tucumanas no se ensea historia de Tucumn, en las escuelas mucho menos. No existe en el callejero de la ciudad una marca que recuerde los Tucumanazos, como no existe prcticamente seales en la ciudad de aquellas protestas ni de los militantes de esos aos. Asoman ciertas remembranzas cuando se suceden las proyecciones del documental, estrenado en septiembre de 2007 y con el cual nos propusimos salir a militar en la memoria de nuestra historia. Porque creemos que solo recordando y analizando crticamente nuestro pasado, ser posible pensar en la transformacin de nuestro propio presente y la construccin de otro futuro distinto, como el que soaron los jvenes setentitas de la generacin de los Azos. Al menos hoy puedo afirmar con cierto optimismo, que aquella premisa sobre el olvido de nuestra propia historia comienza a cambiar, cuando nos llaman y nos invitan a pasar el documental en un colegio, en una universidad o en un congreso. La marca de la memoria al menos quedar impresa en un DVD para sealar aquellos lugares por donde se escribi nuestra historia. Quizs algn da podamos por ejemplo, conseguir que el ayuntamiento capitalino recupere la dignidad y reemplace el nombre de la Avenida Roca por el de alguno de los luchadores sociales de los Tucumanazos. O simplemente por el de los 30.000.

Entre la Cosechera y el Postino, el Patio Lorca

El 13 de septiembre de 2007 se estren el documental El Tucumanazo. El lugar elegido para la presentacin fue un bar cultural denominado Patio Lorca. Esa noche debieron organizarse dos proyecciones dado que la masiva asistencia de pblico desbord la sala. Antes de dar comienzo a la primera proyeccin se hizo una presentacin y luego de la misma se dej un espacio para el debate. Al salir de la sala una ex militante sententista sentenci: convirtieron al Patio Lorca en la Cosechera. Esta imagen se repiti tras varias proyecciones posteriores en los ms diversos mbitos, todas proyecciones seguidas de debates entre los realizadores y el pblico, donde muchas veces se mezclaban jvenes con ex militantes setentistas. Los primeros vidos por conocer la historia nunca contada; los segundos deseosos de contar esa historia. Pero qu fue aquella Cosechera mencionada por la tertuliana?

La Cosechera haba sido un bar tradicional de Tucumn, que junto al Buen Gusto reuna a los jvenes politizados y donde se improvisaban tertulias polticas en los 60 / 70. Toda la gama de militantes de la izquierda de esos aos se reuna en la Cosechera a discutir, a debatir, a intercambiar ideas, repitiendo algunas de las experiencias que se daban tambin en el Comedor Universitario. Hasta hace algunos aos uno poda transitar por la interseccin de la calle Junn y San Martn y en la esquina se encontraba con un pedazo de historia llamado La Cosechera. El bar no haba perdido su identidad y si el paseo se haca de la mano de algn ex militante de aquellos aos, raro era que no contara alguna experiencia de las vividas all. Angelita Nassif, recordada militante de esos aos, y activa participante de los tucumanazos, me confi antes de fallecer que su sueo era volver a reunir en La Cosechera a la barra. Sin embargo el paso del tiempo parece implacable y consigue borrar incluso estas marcas de la memoria. Reconvertido en un bar resto posmoderno, hoy la Cosechera ha cambiado de aspecto y nombre. Se llama Il Postino y tan solo queda como recuerdo parte de su mobiliario. El resto fue borrado de un plumazo, como si la memoria que all habitaba deba tambin ser eliminada.

Pero al olvido que supone el aniquilamiento arquitectnico y simblico de la historia, la memoria le responde con nuevas marcas y nuevas huellas. Si La Cosechera hoy no existe, el Patio Lorca podr erigirse en santuario de la memoria, no ya para repetir las experiencias de los aos 60 / 70 sino para narrarlas. No hay mera evocacin nostlgica de una lucha que se recuerda como deseable que se repita, sino evocacin de lo que fue, para la construccin de nuevas formas de lucha que permitan pensar, sobre la experiencia pasada, la conjuncin de nuevas modalidades acordes a los tiempos que corren. El espritu de La Cosechera est presente en El Patio Lorca, pero con las implicancias de nuestro tiempo presente. En medio, el recuerdo y la memoria de quienes militaron narrando a las nuevas generaciones sobre lo que fue. La memoria de los 30.000 que se impone como relato y como necesidad. Como relato, una de esas voces pretende serlo el documental en este artculo comentado. Como necesidad de impedir que el olvido oficial siga avanzando, para prevenir nuevas formas represivas, o que oscuros personajes como Bussi ganen la calle, no vaya a ser cosa, que dentro de unos aos, el callejero tucumano bendiga al represor, como lo hizo con Roca. Escribir esta historia nos corresponde a nosotros, porque si dejamos en mano del Estado burgus la narracin de nuestro pasado, lo ms probable es que la goma estatal borre de un plumazo toda marca o huella pasada. La lucha hoy es esta, preservar lo poco que queda de estas marcas y recuperar la memoria de aquellas marcas que han sido aniquiladas.

Una Posdata: Mientras termino de escribir estas reflexiones me entero que hoy comienza el juicio contra el ltimo dictador argentino, Reynaldo Benito Antonio Bignone.

Fuente original: http://deigualaigual.net/es/opinion/firma/4007-las-marcas-territoriales-de-la-memoria

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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