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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2009

20 aos de la cada del Muro de Berln
Un aniversario orwelliano

Giulietto Chiesa
Megachip

Traducido para Rebelin por Gorka Larrabeiti


Si hay algo que debera atraer la atencin de los organizadores de los mil y un actos conmemorativos de la cada del Muro de Berln es el hecho de que veinte aos atrs, las expectativas, las hiptesis sobre el futuro que vendra, el cambio en la historia que se atisbaba, estaban completamente equivocadas.

Nada de lo que se escribi, se ensalz, imagin, supuso, elucubr, esper ni temi, se hizo realidad...

He aqu una manera interesante, tal vez la nica realmente interesante, de conmemorar la cada del Muro.

Lamentablemente a nadie se le ha ocurrido. Los celebradores, que generalmente son modestos lacayos de los epgonos de los que se consideran los vencedores de la Guerra Fra, repiten la misma cantinela sin pensar mucho. Una de las cosas ms tronchantes de estos meses preparatorios de la victoriosa efemrides es la vuelta a escena de Lech Walesa y Solidaridad: todo el mundo los invita para que nos cuenten que ellos fueron los primeros en hacer que el Muro se tambaleara antes de caer.

Oyendo remembranzas como sa, siento un impulso casi instintivo de hilaridad, como cuando escucho a algunos que siguen, todava hoy, como si nada hubiera pasado, citando a Francis Fukuyama, el cual (concedamos que con oportunismo notable y buen sentido de los negocios, pero no con perspectiva de futuro ni profundidad de mirada) sentenci que haba llegado la hora del fin de la historia.

Para los jvenes se trata ya de una antigualla, en este caso razn no les falta. Pero para los no tan jvenes fue un momento muy emocionante descubrir que, en el extranjero, haban vuelto a descubrir al gran filsofo Hegel, enmarcado muy a su pesar en la celebracin hollywoodiana de la realizacin del Espritu, encarnada en los Estados Unidos de Amrica.

Bromas aparte, s que valdra la pena preguntarse por qu se ha cado en errores tan garrafales. Sabemos que el hombre es falible y que leer el futuro siempre ha sido difcil. Pero en este caso fue la ideologa (en el exacto sentido marxista de falsa conciencia) la que jug a todo el mundo una mala pasada, obnubilando cualquier ambicin proftica.

Pensaron que haban ganado y celebraron su victoria -y se trataba efectivamente de su victoria- sin saber cunto iba a durar. El "cunto" no les preocupaba, pues lo haban considerado enseguida como una victoria final, algo eterno, tal y como la bautiz Fukuyama deprisa. No podan imaginar que tan slo diez aos ms tarde -y diez aos es realmente un suspiro se iban a ver celebrando un mar de problemas.

As, pues, para decirlo sin rodeos, la celebracin se realiza bajo la bandera del "fin del comunismo". Slo que ocurre cuando la sociedad de los ganadores (a la que no podemos llamar la sociedad del capitalismo porque, entretanto, es el capitalismo mismo el que se ha vuelto tan irreconocible que, mirndose en el espejo, como Dorian Gray, no puede dar crdito a sus ojos) se encuentra en medio de la crisis ms grave de su historia.

Crisis mltiple, crisis de lmites, crisis sin salida clara. Un callejn sin salida. Pero tambin ausencia de ideas, estupidez de las clases dirigentes, agona de valores, comenzando por los de la democracia liberal, y terminando en el mundo actual en el que las lites se parecen cada vez ms a las bandas criminales, y cuando no lo son ellas mismas, acaban asocindose a ellas y las cubren para as cubrirse.

En resumen: han perdido el control. Ante ellos se yerguen dilemas descomunales pero ninguna certeza. Era esto lo que pensaban en 1989? Nada de esto se poda imaginar.

Sin embargo, recuerdo que Mijail Gorbachov, cuando comenz su perestroika, dijo una frase que se me qued grabada: "perestroika para la URSS, pero tambin para el mundo entero ".

Como ha ocurrido en otros momentos histricos de transicin, hay mentes que saben vislumbrar lo que va a suceder, aunque no lo dominen. Estaba claro que el final de la URSS iba a plantear enormes problemas, volteaba todo el panorama mundial, levantaba olas gigantes que iban a batir, como una serie de tsunamis (trmino que hemos inventado ms tarde) contra todas las costas por lejos que estuviesen.

Algo muy similar haba dicho, aos antes, otro gran personaje del siglo XX, Enrico Berlinguer, con algunas advertencias que no fueron escuchadas, ya que, en el momento, no se entendieron: la austeridad, la cuestin moral, la diversidad inevitable que debe conservarse para los que aspiran a cambiar las cosas.

Sucede que las mentes limpias desde el punto de vista tico pueden producir grandes ideas. Por lo general salen derrotados, pero esto no significa que su aportacin se pierda.

As que veinte aos despus de la cada del Muro slo tenemos que celebrar la estupidez del Occidente victorioso, su ignorancia, y tambin su egosmo. Pero este Occidente en crisis total e irreversible (o no sale de la crisis, o si sale, no ser el Occidente que conocamos) est tratando de aplicar normas orwellianas: quien controla el pasado, controla el futuro: quien controla el presente, controla el pasado. Para esto sirven las celebraciones de este aniversario. Slo que ya no se controla el presente.

Creo, pues, que le tocar a la prxima generacin el gran esfuerzo -si son capaces- de reescribir la historia que los ganadores han emborronado.

Fuente: http://www.megachipdue.info/component/content/article/42-in-evidenza/1094-un-ventennale-orwelliano.html



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