| Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens |
Netanyahu volvió a llamar a esa dirigencia a aceptar el reconocimiento de Israel como Estado judío, diciendo que era, y sigue siendo, la llave para la paz. Y siguió dale que dale con el mismo tema.
“Durante 62 años los palestinos han estado diciendo ‘no’ al Estado judío. Una vez más llamo a nuestros vecinos palestinos – decid ‘sí’ al Estado judío. Sin el reconocimiento de Israel como el Estado de los judíos no podremos lograr la paz… Un tal reconocimiento es un paso que requiere coraje y la dirigencia palestina debería decir la verdad a su pueblo – que sin ese reconocimiento no puede haber paz… No hay alternativa a que los dirigentes palestinos muestren coraje reconociendo el Estado judío. Ha sido y sigue siendo la auténtica llave para la paz.”
Como señaló Ha’aretz en su informe, la demanda de Netanyahu de la aceptación palestina de Israel como Estado judío es para él “un modo de asegurar el reconocimiento del derecho de Israel a existir, a diferencia del simple reconocimiento de Israel”. Es, como agregó Ha’aretz, el reconocimiento que Netanyahu y muchos otros israelíes ven como el verdadero núcleo del conflicto israelí-palestino.
En nombre del pragmatismo, la disposición a “simplemente reconocer” a Israel – queriendo decir aceptar y vivir en paz con Israel dentro de sus fronteras previas a junio de 1967 – ha sido hace tiempo la posición formal palestina y panárabe. ¿Por qué no llega a reconocer el “derecho a existir” de Israel, y por qué, realmente, es tan importante para el sionismo que los palestinos reconozcan ese derecho?
La respuesta es la siguiente:
Según la historia, tal como la escribió el vencedor, el sionismo, Israel recibió su certificado de nacimiento y por lo tanto su legitimidad mediante la Resolución de Partición de la ONU del 29 de noviembre de 1947. Se trata de un disparate propagandístico.
La verdad en aquel entonces era que el Estado sionista, que llegó a ser sobre todo como consecuencia de la limpieza étnica pre-planificada, no tenía derecho a existir y, es más, no podría tener derecho a existir A MENOS… A menos que fuera reconocido y legitimado por los que fueron desposeídos de su tierra y sus derechos durante la creación del Estado sionista. En el derecho internacional, sólo los palestinos podían dar a Israel la legitimidad que ansiaba.
Y esa legitimidad era lo único que los sionistas no podían y no pueden arrebatar a los palestinos por la fuerza.
No es de extrañar que el primer ministro Netanyahu esté más de un poco preocupado al respecto.
Los dirigentes de Israel siempre han conocido esa verdad. Es hora de que el resto del mundo lo sepa.
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Alan Hart es ex corresponsal extranjero de ITN y de Panorama de la BBC, quien cubrió guerras y conflictos dondequiera ocurrían en el mundo y se especializó en Oriente Próximo. Autor de: “Zionism: The Real Enemy of the Jews: The False Messiah (Zionism, the Real Enemy of the Jews).” Tiene su blog en www.alanhart.net
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