Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2009

La autoridad palestina deja de creer en la idea de dos estados

Juanlu Gonzlez
Rebelin


Probablemente se trate ms de un farol para presionar al estado sionista y a sus supporters en occidente que un giro poltico verdadero, pero al menos las declaraciones de esta semana del mximo negociador de la ANP, Saeb Erekat, dejan entrever que la realidad de los asentamientos ha traspasado el punto de no retorno y que puede ser literalmente imposible la existencia futura de un estado palestino viable.

Esta opcin se plantea como aberrante en Israel, incluso para la mayora de los activistas por la paz pero los de verdad, no los que aplauden los ataques a la poblacin civil indefensa como Amos Oz, Noa o el partido pacifista Meretz. Basta si no comprobar el animoso debate entre Uri Avnery e Illan Pappe sobre las salidas al conflicto israelopalestino. Mientras Avnery se decanta por la solucin de dos estados, Pappe aboga por una salida a la sudafricana. Durante muchos aos la Sudfrica del apartheid estuvo preparando una serie de miniestados slo para negros, conocidos como bantustanes, donde tericamente sus habitantes podran ser libres aunque literalmente estuviesen cercados por un estado hostil que los consideraba extranjeros en la tierra que los vio nacer. Algunos de los ms de 20 bantustanes creados artificialmente por el estado racista llegaron a alcanzar la independencia, as se aseguraba la mayora blanca del estado una vez segregadas las etnias considerabas inferiores.

En Palestina, aunque es creciente el porcentaje de personas que creen en la integracin de la poblacin en un estado multiconfesional y democrtico, todava es una minora que anda lejos de representar a una porcin significativa de sus gentes. Y es normal, las vctimas de abusos, asesinatos, robos y torturas durante decenios es lgico y humano que pretendan vivir lo ms alejado posible de sus verdugos.

Sin embargo, a medida que el tiempo corre y el nivel de colonizacin aumenta no queda otra solucin sobre el terreno salvo que gaseen o deporten a centenares de miles de rabes desde sus tierras a zonas que no les interesen a Israel para completar su proyecto colonial e incluso a los pases vecinos. Por ello apuesta buena parte del arco parlamentario israel, aunque all no se atrevan a llamarlas deportaciones sino transferencias para evitar paralelismos lingsticos con los nazis, a pesar de que se trate de un proceder absolutamente similar al de Hitler y los suyos. A pequea escala ya lo estn haciendo en Jerusaln con confiscaciones de barrios rabes o en Cisjordania, fundamentalmente a travs de la construccin del muro del apartheid con la complicidad de EEUU y de la mayora de los gobiernos de occidente.

La solucin final para los palestinos a ojos del actual presidente Netanyahu tampoco es la creacin de un estado palestino. Para ganar tiempo, como ya es tradicional en Sin desde su creacin, para conquistar definitivamente ms y ms tierras, se ha apuntado al juego negociador como todos sus antecesores, pero desde el primer momento y a lo largo de su campaa electoral slo acept proporcionar a los bantustanes palestinos de una autonoma limitada y vigilada, algo parecido a lo que sucede en Gaza, donde el invasor controla todo lo que sucede en el interior del gueto, desde los alimentos, la gasolina, la electricidad, las fronteras, las comunicaciones, el espacio areo y martimo, etc. Esa fue la mejor oferta de Bibi hasta que la presin le hizo cambiar el discurso para evitar mayores males, como saben los que conforman el gobierno de coalicin de ultraderecha, racista y filonazi de Israel.

Pero la tozuda realidad marcar el desenlace definitivo. O se desmantelan todas las colonias en Cisjordania y Jerusaln, donde vive casi medio milln de personas y se vuelve a las fronteras internacionalmente reconocidas o no es posible crear dos estados. El que la ANP siga abogando por un estado viable sin que nadie crea o exija que las colonias puedan pasar a integrar suelo palestino es reconocer que renuncian a que se haga justicia con su pueblo. Por eso desde hace mucho Fatah es considerada por buena parte de los palestinos y palestinas como simples traidores y colaboracionistas, por eso perdieron las elecciones y por eso temen volver a convocarlas a pesar de la brutal represin que ejercen sobre Hamas de motu propio y por orden de Israel, es innegable son sus mejores aliados.

Por eso son tan relevantes las palabras de Erekat, si la ANP renuncia oficialmente al estado que le han prometido eternamente y que nunca ha tenido visos de materializarse, cogera con el pie cambiado a la autoproclamada comunidad internacional e incluso a Israel y sera tanto como activar de un plumazo la cuenta atrs de la bomba demogrfica que tanto teme Israel. A partir de ese momento se hablara nicamente de una solucin a la sudafricana: de superar el apartheid, de derogar las leyes racistas y de dotar de derechos democrticos a toda la poblacin por igual. Valores universales irrenunciables que situaran la pelota en el tejado del sionismo y cuya no aplicacin pondra a Israel en el mismo punto de mira que la Sudfrica del apartheid, cuyo desenlace es de sobra conocido por todos. Posiblemente ser slo un farol de Erekat por causa de la desesperacin provocada por el triste papel de EEUU en el conflicto, pero deberan meditar seriamente el declararlo postura oficial de toda la Autoridad Palestina, sera una jugada maestra.

biTs rojiVerdes http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=3429

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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