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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2005

De la CEE a la UE superpotencia mundial (Roma 1957 -Roma 2004)[1]
La complejidad de la construccin de la Europa del capital, y sus impactos

Ramn Fernndez Durn
Rebelin


Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa era un territorio desolado, con un balance de millones de muertos, ciudades destruidas, miseria generalizada, fuerte contestacin social, Estados colapsados, etc. Poco a poco, los Estados se reconstruyen a uno y otro lado de la lnea (marcada en Yalta y Postdam) que separara los dos Bloques durante la Guerra Fra, bajo la supervisin directa de cada una de las nuevas superpotencias: EEUU y la URSS. En el rea occidental, EEUU propici, al principio, una cierta confluencia de los nuevos Estados (que se correspondan en general con sus antiguos territorios histricos), con el fin de mejor coordinar las ayudas del Plan Marshall de reconstruccin y desarrollo, que serva tambin claramente a los intereses de sus empresas y entidades financieras, dando lugar a la creacin de la OCDE (Organizacin para la Cooperacin y Desarrollo Econmico). Ante el inicio formal de la Guerra Fra (bloqueo de Berln, 1948), algunos pases europeos occidentales deciden crear la Unin Europea Occidental UEO- (1948) con el fin de coordinar su capacidad de respuesta militar ante la amenaza proveniente del Este. Frente a esta decisin, que poda suponer un mayor grado de autonoma de dichos pases respecto de EEUU, la superpotencia impulsa la creacin de la OTAN (1949), a lo que responde posteriormente la URSS con el establecimiento del Pacto de Varsovia (1951). La UEO prcticamente se evaporara durante cuarenta aos (hasta los noventa), ante una potente OTAN dominada claramente por EEUU. Europa occidental y oriental se convertan as, prcticamente, en dos protectorados de las superpotencias.

En esta situacin de debilidad y dependencia, en un momento adems en que las antiguas potencias coloniales europeo-occidentales perdan poco a poco sus antiguos imperios en frica y Asia, y cuando los mercados nacionales eran asimismo muy limitados para enfrentar una competencia creciente por parte de EEUU, las elites econmicas y financieras europeo-occidentales presionan a sus Estados para enfrentar este nuevo escenario de enorme incertidumbre. Unos Estados que se haban convertido (presionados por la situacin social y geopoltica) en garantes de un nuevo pacto entre el capital y el trabajo, para gestionar el capitalismo keynesiano posblico. Europa occidental haba dejado de ser el centro del mundo. Y lo haba sido durante quinientos aos. En estas circunstancias se inicia formalmente el llamado proyecto europeo, en 1957, con la firma del Tratado de Roma, cuando seis pases de Europa occidental (continental) se dotan de una Unin Aduanera y crean la Comunidad Econmica Europea[2]. Era la reaccin de las principales potencias de la Europa a este lado del teln de acero, Francia, Alemania, Italia, ms los pases del Benelux (Blgica, Holanda y Luxemburgo), para iniciar la creacin de un mercado supraestatal con el objetivo de potenciar sus grandes empresas, a fin de competir en mejores condiciones a escala europea y mundial. La CEE es un verdadero xito y suscita un elevado crecimiento econmico (de fuerte base industrial), una intensa urbanizacin (motorizacin) y una paralela desarticulacin del mundo rural tradicional. Pronto llaman a sus puertas otros pases europeos occidentales. En 1973 ingresan Gran Bretaa, Irlanda y Dinamarca (Noruega dice No, en referndum).

Por otro lado, desde los sesenta, las tensiones con EEUU van aumentando paulatinamente. La creciente rivalidad econmica, las tensiones con la Francia de De Gaulle (abandono de Francia de la estructura militar de la OTAN), y sobre todo la crisis del sistema monetario diseado en Bretton Woods (BW), es decir, el fin del patrn dlar-oro en 1971[3], hacen que esa rivalidad se intensifique. Si bien, siempre dentro de un orden, porque la bipolaridad mundial limitaba las tensiones intercapitalistas, aparte de que el proyecto europeo era slo un mercado supraestatal todava en gestacin, sin ninguna trabazn poltica propia y mucho menos militar. Los Estados europeo-occidentales eran entes (autnomos) incapaces de rivalizar con la superpotencia y dependientes de su proteccin militar. A pesar de todo, los pases de la entonces CEE ante la crisis en gestacin de BW deciden (en 1970) lanzar una moneda nica para finales de los setenta. EEUU lo considera un casus belli y obliga a la Francia de Pompidou a retirar esa propuesta (cumbre entre Francia y EEUU en las Azores a finales de 1971). De Gaulle felizmente haba desaparecido. Los pases de la CEE aceptan pero a cambio de eliminar el sistema de cambios fijos existentes desde 1945 (otra de las patas del sistema de BW). As, a partir de 1973, el dlar se medira con otras divisas mundiales (marco, yen, etc), pero desde su posicin hegemnica.

Desde finales de los setenta, y especialmente con la presidencia Reagan, EEUU (seguido de la Gran Bretaa de Thatcher) impulsa un nuevo capitalismo cada vez ms globalizado, basado en el creciente predominio de sus mercados financieros (en especial, Wall Street), y en una profunda redefinicin del papel del Estado y de la relacin capital-trabajo: el neoliberalismo. La primera etapa de la llamada revolucin conservadora, que iba a empezar a desmontar las conquistas sociales alcanzadas en los treinta gloriosos y tras el ciclo de luchas que se dan en torno a 1968. La CEE en una situacin recesiva y de fuerte parlisis tras las crisis energticas y econmica de los setenta y principios de los ochenta, se ve obligada a reaccionar. Sus principales empresas transnacionales reunidas en el lobby de presin ERT (European Round Table of Industrialists), apoyadas tambin por las elites financieras, reclaman a Bruselas iniciar asimismo el giro neoliberal e impulsar para ello un Mercado nico y, ms tarde, una moneda nica. Slo as iban a poder subsistir y prosperar en el nuevo mundo salvaje de la globalizacin productiva y financiera impuesto en el rea occidental por EEUU (y Gran Bretaa). La Comisin Europea toma nota y promueve un profundo giro en el proyecto europeo. Y el Consejo Europeo, a instancias de la Comisin, aprueba en 1985 el Acta nica, que institua un Mercado nico (MU) para mercancas, servicios, capitales y personas (Schengen)[4], para 1993. Este es el inicio del giro neoliberal del proyecto europeo que se profundiza con el Tratado de Maastricht (1991-93), cuando se aprueba la creacin de la Unin Econmica y Monetaria (UEM). Esto es, la instauracin de una moneda nica comunitaria para finales de los noventa. Mientras tanto, la CEE se haba seguido ampliando (Grecia, en 1981, Espaa y Portugal, en 1986), y haba ido cambiando de nombre pues se ampliaban sustancialmente sus competencias, desbordando el mbito de lo puramente econmico. Con el Acta nica, pasa a llamarse Comunidad Europea, y ms tarde, con Maastricht, adopta su denominacin actual: Unin Europea. El giro neoliberal del MU y Maastricht, se va a intensificar an ms en los noventa, y especialmente desde el ao 2000 con la llamada Estrategia de Lisboa. Todo esto va a permitir relanzar un crecimiento econmico que genera unas desigualdades sociales y territoriales en ascenso, activando una verdadera explosin de la lengua de lava urbanizadora, con una creciente dispersin (reestructuracin-terciarizacin) metropolitana, as como el paralelo estallido de la movilidad motorizada, al tiempo que implica el total predominio del agrobusiness sobre el mundo rural. Es decir, un modelo cada da ms injusto, energvoro e insostenible.

Pero Maastricht era bastante ms que la UEM, aunque la consecucin de la moneda nica fuera la piedra angular y el grueso de dicho Tratado. Por primera vez se abre de forma clara, pero muy incipiente todava, el camino para la construccin de la Europa poltica y militar. Era la respuesta al nuevo mundo que se abra tras la cada del Muro de Berln (1989), las Revoluciones de Terciopelo en la Europa del Este (1990), la primera Guerra del Golfo (1991) y el colapso de la URSS (1991). La nueva UE (en este caso con la Alemania unificada -1990- al frente) tena que actuar ante este nuevo escenario que afectaba de lleno a su patio oriental, y ante el reto que supona un nuevo mundo en el que el capitalismo iba a ser ya verdaderamente global, e iba a estar dominado por una sola superpotencia: EEUU. En este nuevo escenario, una vez evaporada la bipolaridad de la Guerra Fra, las tensiones intercapitalistas se iban probablemente a acrecentar, y el carecer de esa dimensin poltico-militar iba a ser un handicap para la proyeccin mundial de la UE. Adems, una vez desaparecida la vinculacin de las monedas directa o indirectamente con el oro, las principales divisas mundiales solo se sustentaban en la confianza, y sta (un bien frgil) se garantizaba principalmente con un fuerte poder poltico y militar. Este era el caso claro del dlar, que era la divisa hegemnica mundial. Pero la futura moneda nica, que se llamara ms tarde euro, para afianzarse y poder llegar a competir en su da con el dlar necesitaba de un componente poltico-militar que el proyecto europeo careca hasta entonces. Maastricht, pues, abre tmidamente esa puerta, creando dos nuevos pilares intergubernamentales: la Poltica de Exterior y de Seguridad Comn (se recupera la UEO), y la Poltica de Interior y de Justicia Comn. Esto es, los Estados se comprometan a empezar a poner en comn, en base a la unanimidad, estas competencias suyas, hasta entonces fuera del mbito comunitario. Es decir, a profundizar el proyecto europeo. Pero los distintos intereses nacionales y el derecho de veto hacan que esta fuera una muy ardua tarea.

Mientras tanto, el nuevo proyecto europeo se sigue ampliando. En 1995, ingresan por referndum Suecia, Finlandia y Austria (Noruega sigue diciendo No). Es decir, la antigua Europa occidental (prcticamente) es parte ya de la UE. Y en 1993 se decide en Copenhague iniciar una gigantesca ampliacin de la UE hacia al Este, para acoger en su seno a pases del ya fenecido Pacto de Varsovia, y pequeos Estados insulares (Chipre, Malta). Las razones de esta macroampliacin al Este eran claras: incrementar el mercado de la UE (casi 100 millones de nuevos consumidores), beneficiarse de una fuerza de trabajo cualificada y muy barata (de cara a futuras deslocalizaciones), apropiarse de sus empresas y recursos, y desactivar el peligro que poda suponer su potencial militar, al tiempo que segregaban a estos pases de la influencia de Rusia. Sin embargo, la apuesta era tremendamente arriesgada y compleja. Las fuertes diferencias de renta y culturales, la dificultad del trnsito de una economa planificada a otra de libre mercado, la debilidad y ausencia de arraigo de sus estructuras estatales, y asimismo sus fuertes vnculos con EEUU (su nuevo y principal protector frente a Rusia) hacan que esta ampliacin fuera de difcil digestin para una UE que estaba tambin inmersa en la necesidad de su propia profundizacin. Obligada por las circunstancias, la Unin decide acometer ambos procesos al mismo tiempo: es decir, profundizar el proyecto europeo, al tiempo que ampliaba ste. Para ello era imprescindible cambiar las reglas de juego previas (de caf para todos, es decir de igualdad formal de los Estados) y abrir la creacin de una Europa a distintas velocidades, con un centro fuerte (probablemente el Eurogrupo) y distintas periferias, en la que los Estados van ir perdiendo el derecho de veto. Esto es lo que mal que bien intenta lograr primero el Tratado de msterdam (1997), complementado luego en parte con el de Niza (2000), y finalmente articulado en el proyecto de nueva Constitucin Europea (Roma, 2004).

En paralelo, desde finales de los noventa, EEUU propone la ampliacin al Este de la OTAN, que no se disuelve como el Pacto de Varsovia, sino que va reforzando su mbito de proyeccin mundial y las causas y modalidades de posible intervencin internacional. Los pases del Este van a ingresar en la OTAN antes que en la UE, lo que introduce tensiones adicionales. A travs de este instrumento, EEUU irrumpe como un verdadero Caballo de Troya dentro de la dinmica de la construccin europea, dificultando su ya difcil consolidacin poltico-militar. Esto es especialmente as despus del 11-S, bajo la presidencia de Bush, en esta nueva etapa que se ha venido a denominar como globalizacin armada, caracterizada por la actuacin unilateral agresiva de EEUU a escala mundial (y un fuerte control y represin interna). Una segunda fase de la revolucin conservadora marcada tambin por el fundamentalismo religioso y el reforzamiento de las estructuras de dominio patriarcal, que est poniendo abiertamente en cuestin las conquistas de las mujeres en los ltimos treinta aos. Es en este contexto que se inicia la elaboracin de la Constitucin Europea (Laeken, diciembre, 2001), cuya aprobacin se vuelve an ms perentoria de cara a este novsimo escenario global. Escenario que se complica enormemente con la guerra preventiva de EEUU (y Gran Bretaa) contra Irak, que logra dividir a la Vieja y a la Nueva Europa. As, las tensiones internas y especialmente los frenos que establecen especialmente Gran Bretaa, acompaada de Italia y la Espaa de Aznar, y la situacin en los pases del Este, hacen que se alumbre una futura configuracin de la UE, enormemente compleja, con ausencia de una estructura de mando clara, que compromete su construccin como superpotencia poltico-militar de proyeccin mundial. La Constitucin Europea es un acuerdo de mnimos que blinda y profundiza la Europa neoliberal existente, y que supone un paso importante (pero limitado) para construir la Europa poltico y militar que necesita el capital continental en esta etapa, de creciente rivalidad noratlntica. Adems, una UE en constante expansin (prximo ingreso de Bulgaria, Rumania y Croacia, as como inicio de la futura adhesin de Turqua), sin unas futuras fronteras delimitadas y claras, puede hipotecar an ms la profundizacin, y hacer todava ms difcil definir un adentro y un afuera, para intentar construir un nosotros sobre el que se basa un proyecto excluyente para unos (el otro interior y exterior) e incluyente (con enormes diferencias internas[5]) para los ciudadanos de los distintos Estados de la Unin.

De esta forma, el proyecto europeo est aquejado de una fuerte y creciente falta de legitimidad. En sus primeros aos, hasta los ochenta, durante esos treinta aos de capitalismo de rostro humano, mientras se construa el Estado del Bienestar, y se daba una situacin de pleno empleo (fordista), la (dbil) construccin europea de entonces goz de una relativa buena imagen pblica. En esta etapa, la fuerte contestacin social (y antipatriarcal) existente se desarrollaba en el marco del Estado-nacin. Sin embargo, desde mediados de los ochenta, cuando se inicia el giro neoliberal del proyecto europeo, y se van imponiendo desde Bruselas sus recetas al conjunto de los pases miembros, con el paulatino desmontaje del Estado social, al tiempo que se acaparan por la UE crecientes competencias estatales, y que se va instalando el desempleo crnico y la precariedad (postfordista) en las sociedades europeas, la construccin europea se enfrenta a un rechazo ciudadano in crescendo. Se incrementa claramente el euroescepticismo, que se ve reforzado por la incorporacin de nuevos Estados miembros donde late un fuerte rechazo a la UE (Suecia, Finlandia y Austria, que se suman a los ya reticentes Gran Bretaa y Dinamarca). Ms tarde, se asiste (desde el Tratado de msterdam, 1997) a una creciente movilizacin ciudadana contra las instituciones comunitarias, que se refuerza al final del siglo (Niza, 2000, Gotemburgo, 2001, Barcelona, 2002) en paralelo al auge del llamado movimiento antiglobalizacin, pues la UE pasa a ser considerada como uno de los principales actores mundiales del nuevo capitalismo global. Y en los dos ltimos aos han proliferado movilizaciones masivas contra las privatizaciones de la sanidad, la educacin y las pensiones en muchos pases de la Unin. Asimismo, la incorporacin de los pases del Este ha introducido un elemento ms en la desafeccin en ascenso hacia las estructuras comunitarias. No por casualidad en las ltimas elecciones al parlamento europeo tan slo ha votado el 45% de la poblacin de la UE a 25, y el 26% si se considera slo a los pases del Este. Los ciudadanos (sobre todo aquellos ms afectados por las reestructuraciones en marcha) se alejan cada vez ms de la UE, y los del Este se consideran a s mismos como de segunda categora, de ah su desentendimiento del proyecto europeo.

No existe un imaginario comn europeo, y las estructuras comunitarias (apoyadas en los Estados) lo estn intentando crear en base al miedo al otro, interior y exterior, presentndose ante la ciudadana como la mejor garanta de seguridad, interna y externa, con el fin ganar legitimidad. Con la nueva Constitucin, la UE cabalga desde formas de dominio dulce a formas de dominio fuerte caractersticas de esta nueva etapa de globalizacin armada, al tiempo que promueve tambin un reforzamiento de las estructuras de dominio patriarcal, aunque a ritmo europeo, para mejor adecuarse a los nuevos escenarios de progresivo predominio de la fuerza en la gestin y resolucin de conflictos, y adaptarse igualmente al desmantelamiento del Estado social[6]. La imagen de polica bueno de la globalizacin que hasta ahora gozaba la UE a escala global, seguramente se empiece a empaar en los prximos aos conforme se vaya haciendo cada vez ms necesario garantizar con el podero poltico-militar la imposicin de los intereses econmicos de la Unin en el mundo entero, el acceso a recursos naturales crecientemente escasos que se ubican en espacios perifricos (para saciar la demanda en ascenso de un modelo urbano-agro-industrial cada da ms depredador y contaminador) y afianzar en esos pilares la necesaria confianza monetaria y financiera.

Es en este contexto crecientemente adverso en el que tiene que ser ratificada la Constitucin Europea por los veinticinco Estados miembros, para que la futura UE alcance una mnima legitimidad. Este marco se puede ver an ms enrarecido si la nueva administracin Bush intensifica sus presiones para dividir a la Nueva y a la Vieja Europa, con el fin de dinamitar la consolidacin de una UE superpotencia que refuerce al euro, y que pueda poner en poner en peligro la hegemona mundial del dlar y de paso la hegemona global de EEUU. De hecho, la rivalidad entre el dlar y el euro no hace sino intensificarse. La ratificacin de la Constitucin se puede convertir en un calvario. En nueve pases miembros se contempla la realizacin de referendos (no vinculantes). En Espaa va a tener lugar el primero de ellos. El PSOE plantea la consulta, que sabe que va a ganar, aunque le preocupa la elevada abstencin, como un acto modlico de europesmo para arrastrar a otros pases cuyas poblaciones dudan. En Francia y Gran Bretaa puede llegar a triunfar el No, y de todos modos, en el resto, parece que la participacin ciudadana puede alcanzar cotas an ms bajas de las ya registradas en las recientes elecciones europeas. Y en algunos parlamentos del Este ni siquiera est claro el triunfo del S. Los gobiernos han dicho S en Roma en octubre de este ao a la Constitucin, pero los pueblos y los parlamentos pueden sorprenderles con un No o una abstencin masiva.

Madrid, diciembre, 2004



[1] Este artculo saldr publicado prximamente en un nmero especial conjunto de las revistas Ecologista, Libre Pensamiento y La Lletra A, dedicado a difundir una reflexin crtica sobre la UE y las resistencias al proyecto europeo, de cara al prximo referndum sobre la Constitucin Europea.

[2] Un paso previo fue la creacin de la CECA (Comunidad Europea del Carbn y del Acero), en 1951, por parte de los mismos pases. Es decir, la puesta en comn de toda su industria extractiva y bsica.

[3] El dlar deja de estar vinculado al oro. Es decir, EEUU se niega a cambiar los dlares circulando por el mundo por el metal precioso, tal y como se haba comprometido en BW.

[4] Al tiempo que empieza la construccin de la Europa fortaleza. Ya no eran necesario unos flujos inmigratorios tan intensos como se haban dado en los sesenta y setenta, y adems estos se acrecentaban aceleradamente debido a la desestructuracin perifrica provocada por los procesos de globalizacin.

[5] Entre otras cuestiones, p.e., los ciudadanos de los nuevos pases del Este no disponen del derecho a la libre movilidad dentro de la UE a 25.

[6] Reforzamiento de la familia (en la Constitucin) para intentar garantizar el cuidado (prioritariamente por parte de las mujeres) de una poblacin cada vez ms envejecida de la que el Estado se va desentendiendo.

Ramn Fernndez Durn es miembro de Ecologistas en Accin

Este artculo saleen enero de 2005 en unapublicacin conjunta de CGT, Baladre y Ecologistas en Accin,que llevar las tres cabeceras de sus revistas correspondientes: Libre Pensamiento, La Lletra A y la Revista Ecologista. Es un nmero especial dedicado a fomentar la reflexin crtica sobre el "proyecto europeo", y su futura Constitucin,con el objetivo deimpulsar las resistencias a la UE. Est especialmente pensado de cara a la campaa del Referndum, aunque los materiales que se recogern en dicho nmero pretenden tener una mayor vigencia en el tiempo, para que sirvan a los colectivos y personas que tratan de oponerse al despliegue de la "Europa del Capital y la Guerra".



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