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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2009

Quines son los piratas

Miguel Daz
Rebelin


Espronceda plasm el halo romntico de la piratera y le endos diez caones a cada banda, Sabina se fij en la vertiente canalla y provocadora y cant a la bandera de las dos tibias y la calavera, Walt Disney, tras titularse en la caza de brujas hollywoodiense, tambin se sum al cosmos del filibusterismo, se percat del negocio en ciernes y los emponzo con la saga de Piratas del Caribe. Ahora los grandes entramados mediticos al servicio de los intereses del capitalismo global han trado a nuestras pantallas la versin ms cruel, llamando a los parias piratas y presentndonos con la espectacularizacin de la que son tan profesos una guerra de buenos y malos para aniquilar la historia soterrada, la de siempre, la de la explotacin de los ms dbiles para que los mismos acaben llevndose el tesoro. El ltimo toque de esta nueva superproduccin capitalista se completa con un desmedido elenco de figurantes, todos los ciudadanos-espectadores u homo-videns, en la terminologa de Sartori, los que nos lo tenemos que tragar todo y aplaudir cuando llega la caballera.

Se suceden las manifestaciones para pedir la liberacin de los marineros del Alakrana, los medios a todo trapo a la carga con los piratas, pero nadie explica cul es la situacin de Somalia, las sucesivas guerras teledirigidas que ha sufrido por mviles econmicos y la fragmentacin y caos en el que se ha convertido tras la intervencin pacificadora y humanitaria del occidente desarrollado. No existe estado ni autoridad competente, se estn esquilmando todos los recursos, tambin los pesqueros, con total impunidad y sin que reporte ningn beneficio para la poblacin autctona, sus beneficiarios legtimos.

En este totum revolutum las costas somales se han convertido durante los ltimos aos en un autntico vertedero de residuos industriales y qumicos, los inactivos txicos del capitalismo, de las grandes multinacionales, vertidos por la accin de las redes de mafiosas controlan el mercado de la trastienda global, el de la otra cara del protocolo de Kioto.

Y por si las costas somales no tuviesen bastante con las embestidas del neoliberalismo empresarial y militar, la madre naturaleza les mand un tsunami que sac a flote las evidencias de los vertidos txicos, que acabaron en tierra firme y contaminaron ros y causaron miles de muertos por las enfermedades que de ellos se derivaron y cuyos efectos an perduran. Es lo que se puede tildar de una explotacin de ida y vuelta, de 360, primero te expolian hirindote de muerte y luego te devuelven envenenado lo que les sobra para darte la puntilla.

En este contexto, la necesidad de supervivencia y la indignacin, e imagino que algn sentimiento ms enconado, han propiciado que se creen grupos que han decidi pasar a la accin y ven como blanco para recuperar lo suyo o para cobrrsela- a las embarcaciones que acuden a sus aguas para seguir llevndose sus riquezas. Y se han puesto a secuestrar barcos. Y los mass media a lo suyo, a vueltas con la etiqueta condenatoria de barbarrojas del siglo XXI. Y ya los barcos comienzan a llevar seguridad privada paramilitares- y los ejrcitos del mundo han abierto la veda con un nuevo despliegue por el ndico, todo para combatir a unos piratas sanguinarios que an no han causado ninguna baja. A los que estn alimentando con pagos de rescates, un exiguo porcentaje del botn al fin al cabo, hasta que desde la Audiencia Nacional salta la ocurrencia de procesar a dos de estos piratas y se forma el lo. Ahora qu. Se abre un debate en los medios y clase poltica para ver a quin se le ocurre la mejor idea para saltarse la legalidad y los procedimientos jurdicos, pero resulta que no es fcil y que, una cosa es que nunca debieron venir esas dos personas a Espaa, y otra que ahora ya no es fcil dar vuelta atrs como no sea dictaminando su absolucin Ya no vale el habitual puado de dlares y a los marineros del Alakrana y sus familias vctimas todos ellos del secuestro y de su condicin de trabajadores al servicio de la ilgica dinmica del mercado- les toca sufrirlo en su carnes, igual que a otros tantos tripulantes de ms de una decena de barcos que se hallan en esta nueva modalidad de secuestro gran hermano, con constantes apariciones en los medios, llamadas a casa y fragatas militares observndolo todo, aunque sin enterarse de qu va la pelcula. Igual que la sociedad en general que, mediatizada y manipulada por los medios y la clase poltica que los impulsa, asume la versin que le cuentan. Y me pregunto, alguien se atreve a calificar de pirata a los que se benefician de la explotacin de los recursos legtimos de los que son llamados piratas y del esfuerzo de los que ponen el pellejo para el secuestro y la captura de atunes?



Autor: Miguel Daz. Periodista y coautor del libro "Costa Nostra. Las mafias en la Costa del Sol".

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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