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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2009

Superexplotacin del trabajo y nuevas periferias en la economa mundial

Adrin Sotelo V.
Rebelin


Estudiar y analizar las (nuevas) condiciones en que se estructura la dependencia en el sistema capitalista mundial en el siglo XXI, constituye un verdadero reto de orden terico, metodolgico y poltico-ideolgico para valorar los nuevos fenmenos que se agregaron en las tres ltimas dcadas de desarrollo y crisis del capitalismo histrico.

Nos referimos esencialmente a tres rdenes de problemas estructurales (pero con expresiones dialcticas en el plano social y del poder) que se estn desplegando en la actualidad:

La tendencia a la generalizacin de la superexplotacin del trabajo en la economa mundial, hasta abarcar prcticamente a los pases centrales del capitalismo avanzado.

El surgimiento de nuevas periferias en Europa a raz de la desintegracin de la URSS y del "bloque socialista" en beneficio de los pases hegemnicos y de sus empresas transnacionales.

Por ltimo, el arribo de nuevas potencias en la economa mundial, como China que, al lado de Estados Unidos, se coloca como nueva locomotora de la economa internacional, destacando en este aspecto, su relacin con los pases sudamericanos, en especial, con Brasil que cada vez ms desdobla sus rasgos subimperialistas en tanto potencia subregional en Amrica Latina (para este tema vase a Ruy Mauro Marini, "La acumulacin capitalista mundial y el subimperialismo", disponible en internet: http://www.marini-escritos.unam.mx/006_acumulacion_es.htm).

La teora de la dependencia ilumina estos fenmenos estructurales y sociopolticos y los coloca y caracteriza dentro de la lgica expansionista de la economa capitalista mundial. En este contexto Amrica Latina enfrenta grandes retos, entre otros, el hecho de que el capital y los fuertes Estados de los pases avanzados han encontrado en las nuevas periferias (Hungra, Repblica Checa, etc.) elementos suplementarios y mecanismos de presin y de sojuzgamiento de los trabajadores y de los pueblos para redoblar su dependencia y redefinir su papel dentro del esquema dominante de divisin internacional del trabajo en detrimento de los sectores industrial, de servicios y de la agricultura con grandes repercusiones sociales para las clases campesinas y productoras latinoamericanas que vern, as, depreciados an ms los precios de sus productos y deterioradas sus condiciones generales de vida y de trabajo.

En sus anlisis sobre el subdesarrollo y el atraso, la teora de la dependencia identific un centro capitalista hegemnico y una colonia o periferia. Esos centros fueron inicialmente Espaa, Portugal, Francia, Holanda, Inglaterra, y, por ltimo, Estados Unidos, particularmente despus de la segunda guerra mundial en que este pas afirm su supremaca en el sistema mundial de dominacin imperialista prcticamente hasta la actualidad.

En cada proceso histrico, el ciclo del capital de la economa dependiente se articulaba con cualquiera de esos centros quedando subordinado ―y sobredeterminado― a la dinmica de acumulacin, reproduccin y expansin de capital de stos, lo que les asegur su conversin en imperios. Esta tesis la ilustra muy bien Vania Bambirra (Teora de la dependencia: una anticrtica, Editorial Era, Mxico, 1978. Existe versin en internet: http://www.rebelion.org/docs/55078.pdf), cuando escribe: "la reproduccin dependiente del sistema pasa por el exterior, es decir, en un primer momento los sectores I (bienes de produccin) y II (bienes de consumo manufacturados) estn en el exterior, luego, con el desarrollo del proceso de industrializacin, el sector II se desarrolla en el seno de varias de las economas latinoamericanas pero el sector I no; para que el sistema se reproduzca tiene que importar maquinaria. A partir de los aos cincuenta el sector I empieza a ser instalado en Amrica Latina (en algunos casos antes) pero sigue dependiendo, para su propio funcionamiento y expansin, de maquinaria extranjera. Esta maquinaria, a partir de este periodo, no llega como mercanca-maquinaria sino como capital-maquinaria, es decir, bajo la forma de inversiones directas extranjeras. Esta es la especificidad de la reproduccin dependiente del sistema: la acumulacin de capitales pasa por el exterior a travs de la importacin de maquinaria; luego, cuando sta empieza a ser producida internamente slo en algunos pases y con muchas limitaciones pues los sectores de punta, como electrnica, energa nuclear, etctera, son monopolios de los pases ms desarrollados, est controlada directamente por grupos extranjeros, y si bien ya empieza a suplir las necesidades de mquinas del sector II que por cierto tambin pasa a ser controlado en gran parte por el capital extranjero sigue dependiendo de la maquinaria-capital del sector I de los pases capitalistas desarrollados" (pp. 28-29). Como se sabe esta dinmica de la acumulacin dependiente se observ particularmente en Brasil, Mxico y Argentina durante todo el perodo de industrializacin de las dcadas de los aos cincuenta y sesenta del siglo pasado.

En la actualidad en el seno de un sistema capitalista mucho ms complejo y extendido, se observa el surgimiento de nuevas potencias, en especial China, cuya lgica comercial viene determinando (subordinando?) a pases como Brasil y a regiones como Sudamrica, cuyos comportamientos econmicos estructurales recientes en buena medida se explican en funcin de la dinmica expansiva y de desarrollo econmico de China (datos interesantes al respecto se encuentran en CEPAL, Panorama de la insercin internacional de Amrica Latina y el Caribe. Crisis y espacios de cooperacin regional, Naciones Unidas, Santiago, agosto de 2009. Versin en internet: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/6/36906/P36906.xml&xsl=/comercio/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt). Significa esto una nueva forma de dependencia cuyo eje se traslada de la potencia imperialista norteamericana a China?, ha dejado de ser Estados Unidos la potencia central articuladora de la dependencia y del atraso en que todava se encuentran sumergidas las formaciones sociales dependientes? Por ltimo, entonces: ha dejado de ser la dependencia una categora de subordinacin y sojuzgamiento de pases perifricos formalmente independientes a los pases capitalistas hegemnicos? Preguntas fundamentales que deben orientar los anlisis y reflexiones de los estudios de dependencia en la actualidad.

Por lo pronto el impacto de la globalizacin del capital, la reestructuracin productiva y tecnolgica, la acrrima competencia entre pases y empresas en escala mundial, la concentracin y centralizacin de activos, capital y tecnologa en la esfera de la acumulacin de los pases desarrollados del G-7, el abultado y creciente desempleo, as como la singularidad de la crisis capitalista, estn provocando un desplazamiento paulatino e inminente de las viejas periferias dependientes y subdesarrolladas que se constituyeron histricamente desde mediados del Siglo XIX en Amrica Latina y el Caribe y que, como documenta el anlisis socioeconmico y la ciencia histrica, coadyuvaron a la expansin capitalista durante los siglos XIX y XX reforzando, sin embargo, el subdesarrollo, el atraso y la dependencia. (Vase al respecto: Ruy Mauro Marini, Dialctica de la dependencia, ERA, Mxico, 1973 y Tulio Halperin Donghi, Hispanoamrica despus de la independencia, Paids, Buenos Aires, 1993)

Como dice Marini

Y ms adelante afirma que:

De acuerdo con Marini en virtud de la instauracin de relaciones centro-perifricas de dominacin y de dependencia los pases subdesarrollados, productores de materias primas y alimentos, abastecieron la creciente demanda de los centros imperiales, al mismo tiempo que aceleraron la transicin del eje de acumulacin de capital desde la produccin de plusvala absoluta a la produccin de plusvala relativa (mediante la sistemtica reduccin del tiempo de trabajo socialmente necesario para la reproduccin de la fuerza de trabajo del obrero colectivo) en las economas de los pases imperialistas, particularmente despus del desencadenamiento de la primera revolucin industrial en Inglaterra (1789-1792). De esta manera a finales del siglo XVIII y el siglo XIX las periferias dependientes coadyuvaron para el desarrollo de dicha revolucin en ese pas cuya expansin prcticamente cubri toda la primera parte del siglo XX. La revolucin industrial ms tarde se extendi a los pases ms desarrollados de Europa occidental y, posteriormente, a Estados Unidos y Japn bajo la forma de taylorismo y fordismo en las primeras dcadas del siglo XX, aunque cabe aclarar como hace David Harvey que fue necesaria una revolucin en las relaciones de clase entre 1930 y 1950 y la posterior derrota de los movimientos obreros insurgentes que haban resurgido despus de la segunda guerra mundial, para que el fordismo, como sistema productivo, organizacional y poltico, se difundiera y asentara definitivamente en Europa en tanto sistema de control del capital del proceso de acumulacin y de la fuerza de trabajo (David Harvey, La condicin de la posmodernidad, Buenos Aires, Amorrortu Editores. 2004, pp. 151 y 155). En esta misma obra este autor destaca la diferencia existente entre Taylor y Ford, entre taylorismo y fordismo cuando expresa que "Lo propio de Fordfue su concepcin, su reconocimiento explcito de que la produccin en masa significaba un consumo masivo, un nuevo sistema de reproduccin de la fuerza de trabajo, una nueva poltica de control y direccin del trabajo, una nueva esttica y una nueva psicologa; en una palabra: un nuevo tipo de sociedad racionalizada, modernista, populista y democrtica" (op. cit., pp. 147-148).

Despus de la segunda guerra mundial la generalizacin del sistema industrial y productivo de la gran industria que marc el periodo de expansin del capitalismo posblico entre 1950 y 1973, su poca de oro, estimul el desarrollo de las fuerzas productivas de los pases de Amrica Latina y otros del tercer mundo que lograron instaurar algunos segmentos de la industria, primero liviana y, ms tarde, pesada en la produccin de medios de produccin y de productos semielaborados y, al mismo tiempo, posibilit la adopcin y el desarrollo de nichos de produccin y de mercado de tecnologa de punta si bien dependiente de los centros desarrollados. Fue el caso de Brasil, de Argentina y de Mxico y otros como Corea del Sur en el curso de la dcada de los setenta, cuando desplegaron procesos de sustitucin de importaciones y, en el ltimo, las exportaciones por medio de la intervencin del Estado. En la siguiente dcada la crisis de ese "modelo" impuso el patrn de acumulacin de capital neoliberal y desindustrializador estimulado por la aplicacin de las polticas de ajuste estructural del neoliberalismo por parte del Estado. Harvey apunta que la conexin que oper entre fordismo y keynesianismo durante 1950-1973 respondi por la gran expansin mundial del capitalismo que, a la par, posibilit que naciones que recin se haban liberado del colonialismo (en frica y Asia) fueran nuevamente atrapadas en las redes de la dependencia dentro de los sistemas econmicos y polticos de las naciones capitalistas avanzadas como Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Espaa y, en particular, Estados Unidos (op. cit., p. 152).

Por otro lado durante la segunda parte del siglo XX Amrica Latina y el Caribe perdi ventaja y participacin en el comercio internacional tanto en relacin con los pases desarrollados como frente a los nuevos pases industrializados (NICs.) que florecieron en ese periodo, en funcin de las reformas neoliberales y las privatizaciones ocurridas en la dcada de los aos ochenta y noventa del siglo pasado y de la entrega de cuantiosos recursos naturales y estratgicos al gran capital internacional supuestamente con el objetivo de aumentar su participacin en el mercado internacional mediante un aumento descomunal de sus exportaciones las cuales, sin embargo, en la actualidad no superan 5% del comercio internacional. De hecho esta va a ser una exigencia condicionante de las polticas neoliberales (BM, FMI, BID) a travs del declogo del Consenso de Washington que afirma que "Existe ahora un amplio consenso en el sentido de que el crecimiento basado en la exportacin es el nico tipo de progreso que puede lograr Amrica Latina en la prxima dcada" (de los noventa: AS, John Williamson, El cambio en las polticas econmicas de Amrica Latina, Gernika, Mxico, 1991, p. 42.). Crecimiento que depende, junto con la "recomendacin" de liberar el comercio exterior a la lgica e intereses de las empresas trasnacionales, de la implantacin de polticas monetaristas encaminadas a establecer un "tipo de cambio competitivo" (dem) entendiendo por ste "uno que promueva una tasa de crecimiento en las exportaciones capaz de permitir que la economa crezca en el aspecto de su potencialidad de suministro" (dem). En este contexto com el aumento de las exportaciones los pases latinoamericanos reconvirtieron sus aparatos productivos y sus patrones de acumulacin de capital en la mejor tradicin de la teora ricardiana de los costos comparativos (para este tema vase: Anwar Shaikh, Valor, acumulacin y crisis. Ensayos de economa poltica, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2006). El resultado fue especializar sus economas en beneficio de sectores tradicionales primario-exportadores dependientes de la produccin de petrleo, gas, agricultura, ganadera, minerales, frutas y, en casos como Mxico y Centroamrica, en la exportacin de fuerza de trabajo superbarata hacia Estados Unidos.

La especializacin productiva exportadora basada en recursos naturales y mano de obra barata fue favorecida por el Estado neoliberal latinoamericano mediante polticas integracionistas como el Tratado de Libre Comercio (TLC), el MERCOSUR, el CARICOM y el Mercado Comn Centroamericano, entre los ms significativos acordados en las dos ltimas dcadas. Sin embargo, stos se han llevado a cabo en el contexto de implementacin de polticas neoliberales en beneficio de fracciones restringidas de las burguesas dependientes y de las empresas trasnacionales con fuerte afectacin de los intereses y necesidades de las masas populares y los trabajadores latinoamericanos. Integracin que queda cuestionada al constatar que no son integraciones de soberanas y nacionalidades, sino de carcter neocolonial debido a la reforzada dependencia que se registra con el capital internacional que afianza la dependencia estructural. Se trata, pues, de una subordinacin que acenta los rasgos de lo que se podra denominar multidependencia del centro imperial en los planos comercial, financiero, tecnolgico, cientfico, poltico y cultural de los pases subdesarrollados.

En lo que parece ser un verdadero retroceso al siglo XIX en materia de produccin y exportaciones el mercantilismo neoliberal, que priva como norma en los pases latinoamericanos, se ajust al abastecimiento de materias primas y a la transferencia de valor y de plusvala en beneficio de los centros industrializados acentuando el intercambio desigual y la superexplotacin del trabajo. Los problemas que esto provoca repercuten en tasas de crecimiento econmico muy bajas y balanzas de pagos deficitarias que se intentan paliar con endeudamiento externo, incremento de la exportacin de mano de obra, principalmente hacia Estados Unidos y potenciando el capital ficticio en el sistema econmico en detrimento del capital productivo, entendido por ficticio el conjunto de "medios de circulacin imaginarios" como en su tiempo lo denomin J. W. Bosanquet, en: Metallic, Paper and Credit Currency, Londres, 1842, cit. por Marx, en El capital, Tomo III, FCE, Mxico, 2000, Cap. XXV, p. 382. Se trata sencillamente de la especulacin monetaria y financiera que hoy representa una de las caractersticas de la economa capitalista mundial y de su crisis, al grado de que hoy ese capital ficticio representa 20 veces ms el producto interno bruto mundial. Lo que verdaderamente importa aqu es que el capital ficticio sirve como un poderoso vehculo para reciclar y acumular el capital de manera rentable en los pases industrializados provocando, en contrapartida, endeudamiento externo y dficits en las balanzas de pagos de la mayor parte de los pases latinoamericanos que, por esa va circular y contradictoria, se mantienen postrados a los organismos financieros y monetarios internacionales y al capital internacional como es muy claro en el caso mexicano cuya deuda total, pblica y privada, interna y externa, alcanza en la actualidad alrededor de 40% de su PIB.

En consecuencia la cada de la rentabilidad, el deterioro de los precios de los productos de exportacin y la contraccin de la demanda interna por influjo de la disminucin general de los ingresos de la sociedad y de los mercados internos, constituyen la contrapartida de las exigencias y condicionamientos de las grandes empresas transnacionales y de los Estados imperialistas para decidirse a invertir en los pases de la periferia del capitalismo dominante (para el significado de la inversin extranjera en los pases dependientes y subdesarrollados, vase a Andr Gunder Frank, Lumpenburguesa: lumpendesarrollo, Mxico, ERA, 1974 y Ruy Mauro Marini. "El ciclo del capital en la economa dependiente", en: rsula Oswald (coord.), Mercado y dependencia, Nueva Imagen Mxico, 1979. Pero para que afluya la inversin extranjera y recursos frescos a Amrica Latina y a otras regiones dependientes generalmente a travs del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, estos condicionamientos encuentran respaldo en la revolucin tecnolgica y su monopolizacin en los pases desarrollados, en la dinmica contractiva que la supremaca del capital financiero (ficticio en el sentido de Marx) provoca en la estructura de las economas dependientes, produciendo severas y recurrentes crisis estructurales y financieras y ciclos de des-acumulacin de capital (desindustrializacin) en beneficio de los centros desarrollados. Todo ello estimula transferencias de valor y de plusvala desde los pases subdesarrolladas para "seguir siendo sujetos de crdito" de los organismos internacionales monetarios y financieros. Esta lgica del ciclo del capital de la economa dependiente neoliberal aumenta el desempleo, estimula la migracin de la fuerza de trabajo a los pases desarrollados (Estados Unidos y Europa), provoca exclusin social masiva y estimula las presiones y amenazas imperialistas de utilizacin de la fuerza militar cuando sta se convierte en la ltima garanta de manutencin del orden imperialista como en el caso de Afganistn e Irak y, recientemente, en Colombia con la instalacin de 7 bases militares para el uso exclusivo de Estados Unidos.

Emergencia de nuevas periferias (NP) en la economa mundial

En los ltimos aos las polticas neoliberales, la reestructuracin productiva y el capital financiero especulativo, con su ola de burbujas financieras, desregularon la fuerza de trabajo, la flexibilizaron y precarizaron. Articulados, estos procesos erigieron un nuevo rgimen sociotcnico y organizativo que, de manera progresiva, tendencial e inexorable se est imponiendo prcticamente en todo el mundo y en las relaciones sociales, humanas y productivas. Este rgimen, por algunos llamado toyotismo y, por otros, automatizacin flexible, se ha ido extendiendo paulatinamente en los procesos de trabajo y en los sistemas productivos de prcticamente todo el mundo, desarrollado y subdesarrollado.

El derrumbe de la Unin Sovitica acontecimiento que, dgase de paso, se enmarc en la mundializacin del capital y en la conformacin de Estados Unidos como neoimperialismo unilateralista, la derrota de las insurgencias revolucionarias en Centroamrica, la arremetida imperialista a travs del declogo del Consenso de Washington y sus polticas ultraliberales, la implementacin de la democratizacin formal de los regmenes polticos dictatoriales latinoamericanos a partir de mediados de la dcada de los ochenta, el inicio de la guerra preventiva de Estados Unidos luego de la primera Guerra del Golfo en 1991 son fenmenos que abrieron nuevos mercados y ensancharon el radio de accin de la acumulacin y reproduccin del capital para intentar resolver de manera duradera los problemas de acumulacin y reproduccin de capital y de produccin de ganancias extraordinarias que se haban presentado en el periodo anterior (Para este tema vase nuestro libro, Crisis capitalista y desmedida del valor: un enfoque desde los Grundrisse, coedicin, Itaca-FCPyS, Mxico, 2009, en prensa).

Se comprende as que las "reas liberadas" del antiguo sistema estatal-socialista planificado que existi en Europa del Este hasta finales de la dcada de los ochenta en el contexto de la formacin de la Unin Europea, se estn constituyendo en NP en el espacio econmico-poltico y territorial de los centros capitalistas imperiales y de sus empresas transnacionales. Ello marca enormes retos y desafos (tericos, metodolgicos, analticos y polticos) para las viejas zonas subdesarrolladas y dependientes de la periferia del capitalismo desarrollado, particularmente, en funcin del mundo del trabajo, de las migraciones y remesas (exportacin de fuerza de trabajo) que el modo de reproduccin capitalista neoliberal est provocando prcticamente en todos los pases y regiones del planeta.

Las nuevas y viejas periferias se estn estructurando en funcin de las cada vez ms frecuentes amenazas dedeslocalizaciones (outsourcing)  del capital y de sus empresas transnacionales que, partiendo de pases dinmicos de los centros imperialistas como Francia y Alemania, pases que hasta ahora son la columna vertebral de la Unin Europea se estn llevando a cabo para imponer nuevas formas organizativas y de explotacin en las relaciones sociales, laborales y polticas entre el capital y el trabajo favoreciendo un cambio en la correlacin de fuerzas en detrimento de ste.

De esta forma las deslocalizaciones estn cambiando la correlacin econmica y poltica de la antigua dependencia con el surgimiento, en los centros, de las periferias capitalistas, porque este nuevo modo de produccin y de dominacin del capital est articulando formas novedosas de concebir la dependencia y el atraso, marcando al mismo tiempo grandes retos para la compresin de esta nueva etapa del desarrollo histrico del capitalismo universal en la primera dcada del Siglo XXI.

El incremento de las migraciones de poblaciones que se despliegan prcticamente por todos los pases y regiones del mundo, el creciente y paradigmtico envo de remesas de los trabajadores extranjeros desde los pases desarrollados hacia sus pases de origen, el proceso de maquilinizacin y de desindustrializacin de los sistemas productivos que se desarrolla de manera concomitante con los procesos capitalistas de integracin (TLC, MERCOSUR, ALCA); el despoblamiento de grandes extensiones y regiones del sur de Europa y de Espaa (particularmente en regiones como Galicia) y Portugal y otros como Estonia, Lituania, y su repoblamiento con contingentes humanos de fuerza de trabajo provenientes de frica, Asia y Amrica Latina, son caractersticas que las nuevas periferias van a consolidar muy pronto en el futuro mediato.

En este contexto emergieron las nuevas periferias estimuladas por el desastre de las formaciones socialistas en el curso de la dcada de los noventa y en el contorno del capitalismo se convirtieron en autnticos mecanismos suplementarios de presin econmica poltica y poblacional para acelerar los procesos de desindustrializacin de pases, regiones y localidades de la periferia del centro capitalista revirtiendo la industrializacin latinoamericana que, mediante la poltica econmica de la sustitucin de importaciones, oper despus de la segunda guerra mundial como un smbolo del progreso econmico y social (para este tema vase mi libro: Desindustrializacin y crisis del neoliberalismo: maquiladoras y telecomunicaciones, coedicin Editorial Plaza y Valds, UOM-ENAT, Mxico, 2004). Al respecto los autores suecos Magnus Blomstrm y Bjrn  Hettne en su libro sealan que "La creencia de que la industrializacin era el remedio para superar el subdesarrollo, se extendi no slo a los pases latinoamericanos durante los cincuenta, sino en la mayor parte de los pases del Tercer Mundose supona que el proceso a travs del cual haban pasado los pases industrializados era esencialmente repetible, y que las condiciones prevalecientes en estos pases eran la meta ltima del desarrollo" (La teora del desarrollo en transicin, Mxico, FCE. 1990, p. 63). Sin embargo hay que remarcar que dicho proceso de industrializacin se troc a partir de los ochenta en uno de desindustrializacin que hoy constituye prcticamente un fenmeno universal (David Harvey, La condicin de la posmodernidad, op. cit., p. 215).

En primera instancia las nuevas periferias desplazan y presionan a las antiguas (Amrica Latina y El Caribe) como territorios de inversin, de acumulacin de capital y como plataformas de exportacin para aumentar la competitividad internacional de las grandes empresas transnacionales que hoy, articuladas a sus Estados centrales, son las nicas que muestran vocacin universal para imponer la globalizacin econmica y financiera y redefinir en su beneficio la dependencia estructural. Para regiones de frica, Asia y Amrica las NP, en tanto espacios de produccin de riqueza y superexplotacin del trabajo, plantean grandes retos y nuevas problemticas para las poblaciones y los trabajadores de esas regiones, entre otras cosas, porque implican desvalorizaciones de sus economas, de sus exportaciones y, sobre todo, de sus salarios e ingresos con todas las consecuencias sociales y polticas que ello acarrea en materia de pobreza y justicia social. En este sentido las polticas del Consenso de Washington fracasaron en su propsito de reducir las desigualdades sociales y aumentar las tasas de crecimiento econmico en Amrica Latina. El criterio que se utiliz para evaluar el "xito" de una reforma neoliberal en el mbito de la poltica econmica era que hubiera "alguna razn para esperar un intercambio entre el crecimiento y la distribucin equitativa del ingreso" segn el Consenso (op. cit., p. 103). Pero como no hubo ninguna razn tanto el artfice del Consenso de Washington como sus representantes institucionales fueron incapaces de demostrar que haya ocurrido ese "intercambio" entre crecimiento y mejoramiento de la distribucin del ingreso en el curso de la aplicacin de las polticas ortodoxas neoliberales durante la dcada de los ochenta del Siglo XX. Entonces se content con declarar cnicamente que: "Sin embargo, como no hay por qu creer que los pases con escaso crecimiento, hayan compensado este fracaso con una mejora en la distribucin del ingreso, parece legtimo concentrarse en el crecimiento como medida del xito" (dem.). El cinismo disimulado es perverso, pero el cinismo desembozado, adems, es cruel y lapidario.

Nos encontramos entonces ante un nuevo mapa internacional de la divisin del trabajo en donde se forman nuevas migraciones y regiones socioeconmicas y polticas que corresponden a una nueva estructuracin de los procesos de acumulacin y reproduccin del capital. Ello, por supuesto, acarrear una encarnizada, reforzada e indiscriminada competencia intercapitalista entre las poblaciones laborales de las viejas periferias que constituyeron las relaciones de dependencia y de dominacin en los siglos XIX y XX desde el origen de la formacin del rgimen colonial (Un excelente anlisis para Amrica Latina se encuentra en Sergio Bag, Economa de la sociedad colonial. Ensayo de historia comparada de Amrica Latina, coedicin, Grijalbo-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Mxico, 1992).

Destacando las diferencias salariales de los pases de la Unin Europea, Arriola y Vasapollo aseguran que

Las NP van a cumplir las siguientes funciones asignadas a ellas tanto por la divisin internacional del trabajo como por la dinmica regional que se circunscribe al mbito europeo y a la poltica de deslocalizacin de empresas multinacionales con base en pases centrales, como Alemania y Francia, hacia otros de menor desarrollo relativo en el propio territorio europeo.

  1. Servir de plataformas de recepcin de grandes capitales y empresas que decidan deslocalizarse para aprovechar ventajas competitivas, tales como cercana geogrfica, diferencias salariales, jornadas de trabajo flexibles, nula o poca legislacin laboral, poco activismo sindical y disposicin de gobiernos neoliberales a impulsar polticas proclives al desarrollo de la libre empresa.
  2. Presionar a las empresas de los pases desarrollados para que sus respectivas burguesas y sus gobiernos puedan chantajear a sus clases obreras y al mundo del trabajo para bajar los salarios, aumentar las tasas de explotacin del trabajo y acentuar la competencia entre los trabajadores por puestos de trabajo precarios y escasas oportunidades de empleo.
  3. Una vez asumida la superexplotacin del trabajo en cualquier modalidad en el capitalismo avanzado (rebaja salarial, aumento de la intensidad, prolongacin de la jornada), las NP se revierten en verdaderas competidoras de los antiguas periferias (AP), como las de Amrica Latina, con el fin de atraer y retener inversiones, fuerza de trabajo barata, tecnologa y empresas. Ello, a su vez, es aprovechado por los pases imperialistas para profundizar la desigualdad social en beneficio de la rentabilidad y de la expansin de sus negocios.

De esta forma si en un primer momento las AP histricamente sirvieron como plataformas para la expansin del capital internacional sobre la base de la conversin de la produccin de plusvala a la produccin de plusvala relativa, hoy la NP tienden a desempear ese mismo papel en el plano regional, al mismo tiempo que presionar a las AP para que stas profundicen las polticas neoliberales y ajusten sus economas a la lgica mercantilista y de ganancias del gran capital monoplico internacional.

Deslocalizaciones y nuevas periferias

Es ya una realidad palpable la reestructuracin de las empresas que se ha desatado afianzando prcticamente en todas partes su deslocalizacin a costa de reducir las plantillas laborales, racionalizar los costos de produccin y de una mejor centralizacin y planificacin de ganancias extraordinarias que resultan de la competencia intercapitalista monoplica.

En este contexto se entiende la presin y el chantaje de empresas transnacionales de deslocalizar su produccin a otras partes de Europa y del extranjero. Por ejemplo, Mercedes a Sudfrica y Bosch a la Repblica Checa, mientras que empresas como Siemens amenazaron con irse a Hungra (donde el salario medio en 2004 es de 3.8 euros por hora frente a 26.5 euros en Alemania) cuando en junio de 2004 logr acordar con la directiva del sindicato alemn, IG Metall, un aumento de la jornada de trabajo para unos 4 mil trabajadores de 35 a 40 horas a la semana en el ramo de la telefona mvil sin compensacin salarial y con renuncia explcita al pago por concepto de navidad (aguinaldo) y de vacaciones. Con sus matices particulares esta poltica est siendo implementada por compaas como Mercedes, Volkswagen, Continental y otras que ofrecen esta modalidad de empleo para el 25 por ciento de los trabajadores alemanes.

El efecto demostracin de Siemens se bifurc en Alemania y, por extensin, al conjunto europeo. Es as que para "salvar el empleo" la empresa Daimler Chrysler con el consentimiento de la directiva sindical acept aumentar las horas de trabajo semanarias con reduccin salarial en alrededor de 3% en promedio slo para conseguir de la empresa la promesa de no deslocalizarla por lo menos hasta el ao 2012 y mantener unos 160 mil puestos de trabajo. As tambin sucede en las compaas Mercedes Benz (que amenaz con irse a Sudfrica), VW, Continental y otras empresas en ese pas. En Francia, los trabajadores de la compaa fabricante de componentes automotrices, Bosch Vnissieux que en 2004 amenaz con cerrar y deslocalizar su planta de produccin de inyecciones diesel a la Repblica Checa, lo que supona suprimir 190 empleos en alrededor de 300 puestos de trabajo "aceptaron" trabajar una hora ms sin remuneracin a cambio de "mantener" el empleo. La automotriz Opel estudia la posibilidad de aumentar la jornada de trabajo a 40 horas semanarias sin compensacin salarial. En noviembre de 2004 la transnacional VW en Alemania log un acuerdo con la directiva sindical para congelar los salarios de los trabajadores durante 28 meses con un pago por nica vez de mil euros para cada trabajador. De esta forma la jornada de trabajo de las 35 horas se ha convertido en una verdadera pesadilla para la patronal europea, la cual pugna por aumentarla como una frmula, asegura, para "conservar el empleo".

Estos acontecimientos: deslocalizaciones, reorientacin de las inversiones hacia regiones y pases de alta rentabilidad, la envalentonada poltica de chantaje de las patronales europeas, desregulacin, flexibilidad y precarizacin del trabajo, estn llevando a una verdadera reversin histrica de las conquistas obreras que haban conseguido materializarse, entre otros logros, en la reduccin de la jornada de trabajo, en el seguro contra el desempleo, en importantes incrementos en los salarios globales y en un conjunto de prestaciones econmico-sociales que permitieron a estudiosos y directivos sindicales caracterizar al Estado como uno de "bienestar-keynesiano" que, justamente debido a lo anterior, hoy est en crisis y en proceso de extincin.

Las polticas del capital cimentadas en la privatizacin y la desregulacin a la par que provocaron crisis catastrficas en el mundo del trabajo, incidieron tambin en la crisis econmica capitalista de rango estructural. En este sentido, refirindose a la crisis en los sectores de telecomunicaciones, electricidad y del sistema bancario de Estados Unidos, dice Stiglitz: "Aunque el descenso econmico del 2001 slo haya sido una manifestacin benigna de stas enfermedades ms virulentas, no cabe duda de que esta baja econmica fue en gran parte atribuible a la desregulacin de los aos 90" (Joseph Stiglitz, Los felices 90, la semilla de la destruccin, Mxico, Taurus, 2003, p.127) responsabilizando, por tanto, directamente a las polticas neoliberales de la crisis del sistema.

En Francia la patronal y el gobierno conservador de Jacques Chirac amenazaron a los trabajadores con impulsar una reforma laboral para revertir la legislacin de las 35 horas (la nica que en Europa est regulada por ley) con el objetivo de codificar jurdicamente el aumento de la misma; reducir la masa salarial e incrementar la intensidad del trabajo (elementos, por cierto, del rgimen de superexplotacin del trabajo). Esta poltica de hecho tiende al quiebre definitivo del Estado de bienestar tal y como este surgi despus de la segunda posguerra en el siglo pasado para transitar a dicho rgimen de superexplotacin en el capitalismo avanzado.

Ejemplo de los embates de las deslocalizaciones empresariales estimuladas por la competencia intercapitalista y por la lgica neoliberal de la direccin imperial de la Unin Europea, es la amenaza de extincin de los astilleros espaoles bajo las presiones que la directiva de la Unin Europea viene ejerciendo desde Bruselas para que el gobierno del Estado Espaol retire alrededor de 300 millones de euros por concepto de subsidios que hasta viene ejerciendo en esa importante rama de la economa. Otro elemento que obra en contra de la existencia de los astilleros estatales es la competitividad de los asiticos que amenaza con dejar en la calle a miles de trabajadores espaoles que no tendran otro remedio ms que el de inmiscuirse en las corrientes migratorias de la Unin Europea compitiendo con trabajadores provenientes de Marruecos y, en general, de los pases africanos y latinoamericanos. Este ngulo del problema se puede apreciar en un pas como Galicia en el Estado Espaol donde, de acuerdo con una fuente aproximadamente 60.000 mujeres trabajan en talleres clandestinos, sin luz natural, durante doce horas y con sueldos de doscientos euros al mes para empresas como Inditex que es la matriz de marcas como Zara, Stradivarius, Oysho, Pul & Bear, Bherska, Massimo Dutti o Kiddy's. Hay otro fenmeno derivado del proceso de deslocalizacin de empresas en Galicia: "...las firmas de moda ya ocupan ms trabajadoras fuera que dentro de la comunidad autnoma. Ms de la mitad de la produccin se ha instalado en el extranjero, en pases con mano de obra mucho ms barata y en condiciones laborales deficientes, como Marruecos, Rumania, Per, Pakistn, la India y Malasia. La deslocalizacin, que perjudica a los ms de cuatrocientos talleres de confeccin instalados en Galicia, ha permitido a los quince mayores industriales gallegos encabezados por Inditex, Adolfo Domnguez, Caramelo, Lonia y Roberto Verino, consolidar todava ms su posicin en el sector...en Marruecos las trabajadoras pueden llegar a trabajar por menos de 180 euros mensuales, superando la semana de 48 horas que establece la legislacin marroqu. En el caso de Tnger, donde se concentran numerosas factoras que trabajan para empresas como El Corte Ingls o Stradivarius, el salario no alcanza los 60 cntimos de euro semanales y en condiciones infrahumanas de salubridad y habitabilidad...firmas como Mango e Induyco (El Corte Ingls) someten a las mujeres a jornadas laborales de 12 y 16 horas en temporada alta, porque desde Espaa se les pide plazos de entrega de seis das" (Corpas, 7 de mayo de 2005).

La Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) reconoce que las deslocalizaciones no trasladan empleos de una parte a otra del mundo y que el aumento de la productividad en los pases desarrollados no se traduce necesariamente en aumento del empleo, cuestin que indica entonces que dicho aumento corre a cargo de la mayor explotacin del trabajo. Por el contrario, provoca "destruccin de empleos que no se reemplazan, particularmente en el sector manufacturero" (OIT, "EL aumento de la productividad provoca ms desempleo que deslocalizacin", en www. rebelin.org/ (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8718, 12 de diciembre de 2004). En cambio aumentan las inversiones: "La deslocalizacin de los puestos de trabajo a pases con salarios mucho ms bajos aumenta al ritmo de las inversiones alemanas en el extranjero, mientras que disminuyen las que se quedan en Alemania: de 90.000 millones de euros en la segunda mitad de 2000 han pasado a 71.000 millones en la primera mitad de 2004. Y ello, pese a que el Gobierno no tenga otra poltica de empleo que aumentar el beneficio empresarial (rebaja de impuestos, moderacin salarial), la nica que considera adecuada para que crezcan las inversiones, y con ellas, los puestos de trabajo (Ignacio Sotelo, "Desmontaje del Estado de bienestar", http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9719, 8 de enero de 2005).

James Petras constata que el aumento de la dependencia tambin se deriva del aumento de las inversiones, las que a la vez son producto de las deslocalizaciones y de la expansin de las nuevas periferias: "Europa y Japn estn invirtiendo fuertemente en Irn, Rusia, Libia y frica para afianzarse suministros de energa. Esta competencia interimperial ahonda la dependencia de Amrica Latina en su papel tradicional en la divisin internacional del trabajo como un proveedor de materias primas e importador de artculos industriales" ("El imperio en el ao 2005", en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9394, 29 de diciembre de 2004).

Por su parte Chossudovsky constata la expansin del capitalismo alemn en plantas de ensamblaje en Polonia, Hungra y las repblicas Checa y Eslovaquia donde el costo unitario de la mano de obra que es del orden de 120 dlares por mes es mucho menor que en la Unin Europea. En contraste, los trabajadores en las plantas de automviles alemanas tienen salarios que superan los 28 dlares por hora (Michel Chossudovsky, Globalizacin de la pobreza y nuevo orden mundial, Siglo XXI, Mxico, 2002, p. 90).

La Confederacin Intersindical Gallega (CIGa) enfatiza las causas  y factores de la extenuante precarizacin del trabajo en Galiza del Estado Espaol que alimentan y extienden la sobreexplotacin del trabajo. stos obedecen a la expansin universal y a las necesidades del modelo neoliberal; a la desintegracin del sistema de economa mixta, la reduccin de la economa pblica estatal; aplicacin de reformas laborales para desregular el trabajo, flexibilizando la contratacin y trocndolo por trabajo temporal y causal e intensificando, flexibilizando y ampliando la jornada de trabajo; externalizando y tercerizando el sistema productivo y de servicios en los sectores pblico y privado; la creacin de un universo subsidiario de microempresas con la consiguiente profundizacin de la estratificacin laboral y de clase; la disminucin de la produccin de valor y plusvala en el sistema productivo y la consecuente crisis del patrn de acumulacin de capital, con cada libre de salarios y condiciones de trabajo en los pases subdesarrollados y su derivacin magntica de este metabolismo a los pases centrales del capital, as como por la desviacin de las inversiones de capital al terreno financiero especulativo que podra explicar, que durante este perodo de recesin prolongado en la economa productiva, los valores financieros, en situacin contraria, tengan un constante decrecimiento y rentabilidad (Antoln, Alcntara, Secretario Confederal de Accin Sindical de la Confederacin Intersindical Gallega, A precariedad e sobreexplotacin da forza do traballo nos sectores en Galiza, Galicia, octubre de 2004. Este trabajo se puede consultar en formato PDF en: http://www.galizacig.com/).

Salarios bajos, aumento de las tasas de explotacin y de la competencia entre los trabajadores

La presin que ejerce la poltica neoliberal de la Unin Europea por parte sus burguesas y burocracias desde los centros de poder concentrados en Bruselas, apunta en la direccin de precarizar el trabajo, flexibilizarlo, presionar a la baja los salarios y extender el rgimen de superexplotacin del trabajo a las clases obreras de los pases de la Unin Europea.

La unificacin europea se plante como objetivo resarcir las bajas tasas de crecimiento econmico y la crisis capitalista mediante una profunda restructuracin del aparato productivo con cargo en la explotacin y en la precarizacin de la fuerza de trabajo. Como plantea Bster: "El proceso de reestructuracin neoliberal de la economa europea, iniciado en su fase actual con el Tratado de Maastricht (1992), responde y agrava a la vez un bajo nivel de crecimiento econmico y de capacidad de competir en la economa global con Estados Unidos y Japn" (G. Bster, "El No francs puede abrir la puerta a Otra Europa Posible", en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=15851, 30 de mayo de 2005). El mecanismo que encuentra el capital europeo desde los aos noventa para contrarrestar esas dificultades y la cada de la tasa de ganancia que, entre otros factores, resulta del bajo crecimiento medio de la productividad de la economa europea que, a la vez, obedece a la baja inversin en tecnologa, es el "incremento de la explotacin del trabajo, bien directamente reduciendo salarios y aumentando las horas de trabajo o desmantelando el llamado 'modelo social europeo" (Ibd).

Al quedar vinculados a la dinmica de acumulacin y centralizacin de capital de los centros hegemnicos de la Unin Europea (UE) -Alemania y Francia principalmente- y de Estados Unidos, as como a la influencia de empresas transnacionales, los otrora pases y economas del bloque comunista mal llamados "en transicin" se convirtieron en autnticas plataformas productoras e importadoras de mercancas y de servicios de empresas extranjeras con muy bajos salarios, altos ndices de explotacin del trabajo e intensos ritmos de actividad.

En el contexto de la desaparicin de empresas, de prdida de puestos de trabajo y de la crisis econmica sistmica, los trabajadores se han visto limitados para lanzar una contraofensiva que redunde en la reversin de las polticas patronales de deslocalizacin y reestructuracin de puestos de trabajo. Por el contrario, se ha dado un clima en el que "...las autoridades gubernamentales y los sindicatos debaten sobre la necesidad de renunciar a ciertas conquistas alcanzadas, especialmente en el marco del llamado Estado de bienestar. As, discuten sobre la urgencia de establecer mayor flexibilidad en la jornada laboral y aumentar horas de trabajo sin que esto necesariamente conlleve a aumentos de salario, lo cual ocurre ya hace tiempo, en detrimento de la situacin de la clase trabajadora". (Adela Mac Swiney Gonzlez, "El papel del trabajo: la Unin Europea, ceder derechos para mantener el Empleo", disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2004/08/23/006n1sec.html, 23 de agosto de 2004). Por ello las patronales demandan una "reforma laboral" en la Unin Europea que consiga la "...flexibilidad en la jornada de trabajo con nfasis en la ampliacin de las horas para poder adaptarla a lo largo del ao a las condiciones que el mercado demande a fin de mejorar la productividad" (Ibd). Esta poltica tiene su base material en la crisis estructural de los pases de la Unin Europea, en particular, en Alemania que, junto con Francia, son el pilar fundamental de la Unin Europea.

El imperialismo y la dependencia no han desaparecido de la escena internacional como a veces se afirma sin argumentos y de manera superficial. Por el contrario, se han desarrollado hasta constituir una autntica nueva etapa en el actual sistema internacional que resulta vital para impulsar el desarrollo de nuevas periferias y avanzar en los procesos de precarizacin, desregulacin y extensin de la superexplotacin del trabajo en Europa y en los dems pases del capitalismo avanzado, incluyendo a Estados Unidos y Japn.

Por otra parte se puede aseverar que las periferias que emergieron de la cada de la Unin Sovitica y del bloque socialista, junto con la poltica de deslocalizacin de empresas europeas se estn convirtiendo en verdaderas fuentes de obtencin de valor y acumulacin de capital para las grandes empresas transnacionales apoyadas en sus Estados-nacin imperiales. De esta manera consiguen presionar a los trabajadores para imponerles condiciones de trabajo, de empleo y salariales subordinadas a sus prerrogativas de competitividad internacional y de obtencin de ganancias extraordinarias. Ello es posible, sin embargo, a travs de un aumento monumental de la precariedad laboral y del crecimiento de las tasas de explotacin del trabajo. Son estos ltimos los que vienen marcando la poltica salarial y laboral de la Unin Europea en los ltimos tiempos de crisis capitalista, no sin fuertes reacciones por parte de los trabajadores como en las pasadas jornadas de lucha de los mineros espaoles del carbn y de los astilleros, as como de trabajadores y estudiantes de Francia que juntos echaron abajo la pretendida imposicin del Contrato de Primer Empleo (CPE) que significaba la legalizacin de la superexplotacin y la precariedad del trabajo no slo en ese pas sino en el conjunto de los que conforman la Unin. Por ello la patronal europea ha emprendido una nueva avanzada antisindical y antiobrera para cumplir con uno de los requisitos de la competitividad y la productividad del trabajo en el mundo capitalista: extender la superexplotacin de la fuerza de trabajo en todos los mbitos de la produccin material de mercancas y servicios. Pero nuevamente las luchas y la organizacin de los trabajadores y de todos los participantes en el mundo del trabajo la clase que vive de la venta de su fuerza de trabajo tendrn la palabra y la iniciativa para detener la nueva ofensiva del capital a nivel universal.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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