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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2009

Entrevista a Flix Monteira, director del diario espaol Pblico
A diferencia de otros medios espaoles nosotros criticamos a veces, pero tambin valoramos las reformas en Amrica Latina"

Pascual Serrano
Rebelin


En septiembre de 2007 sala a la luz el diario Pblico. Para algunos una esperanza ante el lgubre panorama de la prensa escrita espaola, para otros un peridico ms al servicio de una gran empresa de comunicacin. El debate sobre el grado de progresismo que su directivos estaban dispuestos a plantear se ha mantenido a lo largo de estos dos aos y cada gesto procedente de la direccin provocaba unas conclusiones entre los que intentan seguir su trayectoria. Aplausos por la seccin de libros para la coleccin de Pensamiento Crtico, preocupaciones en cada cambio de columnistas, vigilancia y esperanza en el seguimiento informativo de los procesos polticos en Amrica Latina, atencin especial al trato a las polticas del gobierno espaol. En enero de 2009 cambiaron al director, Ignacio Escolar, por el veterano Flix Monteira, procedente del diario El Pas. Quienes vean en este ltimo peridico la desilusin de lo que pudo ser y ya no es no ocultaron su preocupacin. Esta entrevista al director Flix Monteira puede ayudar a aclarar algunas cuestiones

Pblico lleva ya ms de dos aos en los quioscos, qu cree que ha aportado esa cabecera al panorama de la prensa espaola?

Otra voz, un punto de vista distinto sobre la realidad espaola y tambin sobre el panorama internacional. Pblico es el ltimo medio de comunicacin en letra impresa surgido en el panorama meditico espaol y lo que pretende es dar una visin ms crtica, puede que a la vez ms contradictoria, de lo que sucede, de lo que importa a un sector de la opinin que se senta ayuno de una visin menos oficial, ms progresista.

Los crticos afirman que Pblico se gesta con el apoyo total del gobierno de Rodrguez Zapatero con el objetivo de crear un grupo meditico afn para no verse tan dependiente del grupo Prisa, con quien, adems, este gobierno, a diferencia del de Felipe Gonzlez, no tiene la misma sintona, qu opina de eso?

No puedo responder a eso porque no me consta. Esta idea me parece una leyenda nacida de las fricciones del Grupo Prisa con el presidente Zapatero. Si me atengo a los hechos: ni ayudas, ni preferencias a la hora de conseguir informacin, ni ventajas de cualquier tipo. Quiz haya un sector del Gobierno que vea con simpata que haya otra voz menos enemiga por principio a sus posiciones en un panorama meditico absolutamente dominado por intereses y simpatas volcados a favor de los grupos de poder ms conservadores.

Usted procede del diario El Pas, qu cambios cree que se han producido en ese peridico desde su aparicin hasta su salida y cules considera que son las principales diferencias entre su antiguo diario y el actual?

He ledo muchas veces que, con mi nombramiento, se buscaba edificar otra versin de El Pas, una especie de cara B o ms de lo mismo. Nada de eso. Tal vez muchos no sepan que diez meses antes de la aparicin de Pblico hubo conversaciones para que yo asumiera la direccin. No fructificaron, pero ni entonces ni con el cambio se plante modificar el objetivo que anima la creacin de este peridico. No soy el ms indicado para plantear diferencias con mi antecesor, que como todo el mundo sabe es hoy uno de los colaboradores estrella de Pblico. Quiero creer que en mi contratacin se esconde slo la aspiracin de consolidar el proyecto, de edificar un espacio propio, una perspectiva para analizar la realidad a la que se estn apuntando, poco a poco, cada vez ms lectores.

Uno de los valores que han percibido los lectores en Pblico han sido la ausencia de ese discurso agresivo y tendencioso contra los gobiernos de izquierda latinoamericanos, qu opina de esa lnea editorial llevada por la casi totalidad de la prensa espaola contra los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, etc....?

La historia de las relaciones de Espaa y Amrica Latina es la de los intereses creados. Primero fue la colonizacin y ahora la reconquista a travs de la implantacin de bancos y empresas nacionales. Lo que nos falta a la hora de analizar lo que sucede en esos pases que comparten parte de nuestra cultura es equidad y respeto. Y tambin distancia para contemplar con objetividad la legitimidad de sus procesos democrticos. Nosotros criticamos a veces, pero otras muchas tambin valoramos el sentido de las reformas que se estn llevando a cabo. Puede que sea esa la diferencia.

Tambin ha llamado gratamente la atencin a los lectores de Pblico la presencia de firmas reconocidas entre la izquierda pero de nula presencia hasta ahora en los grandes medios. Sin embargo, la ausencia de una de ellas, Rafael Reig, quien, segn ha contado, abandona el peridico al no permitirle seguir en la seccin de opinin ha provocado crticas de algunos lectores y colaboradores. Cul es su opinin?

Nuestra ambicin es dar cabida a opiniones plurales, crticas y a contracorriente de los intereses dominantes. Es nuestro principal empeo. Sobre Rafael Reig, es la primera vez que se me pregunta sobre su ausencia en nuestras pginas y agradezco que se me d la oportunidad de explicarme, aunque tengo que precisar de antemano que no puedo hacer un juicio de parte. Reig forma parte de nuestro proyecto desde el origen y fue durante meses el responsable de opinin. En casi 11 meses que llevo al frente del peridico no se produjo nunca ni un amago de retocar ni precisar un solo texto de opinin, de l o de otros, por eso me sorprende que algunos hayan planteado su salida en trminos de libertad de expresin. Eso no cabe en nuestra cultura. Rafa Reig hizo este verano, en el suplemento Libre que se public durante todo el mes de agosto, unos excelentes artculos sobre los libros que marcaron cada ao de nuestras vidas. De ah naci la idea de convertirlo en nuestro crtico-analista de la seccin de Culturas. l es escritor y un especialista en el campo de la Literatura. Hablamos largamente sobre el tema y la necesidad de aprovechar sus conocimientos y el valor de su firma en esa seccin. La propuesta era darle un espacio de una pgina entera cada mircoles y cada sbado para convertirlo en una de nuestras referencias. Haba, claro, un inters del peridico. Los dos estbamos de acuerdo en que l iba a hacer opinin y, a la vez, anlisis o interpretacin. Tanto es as que prometi enviar su primer artculo al siguiente sbado y yo lo anunci en la reunin diaria con los redactores jefes. Al da siguiente se lo pens y decidi declinar la oferta. l tiene todo el derecho a reconsiderar su decisin; yo an me siento comprometido con la oferta. Por eso no entiendo alguna interpretacin, bienintencionada, sin duda, que niega todo valor al resto de la redaccin y los colaboradores. En el propio peridico y en las firmas de un escrito publicado en Rebelion.org algunos colaboradores han expresado sus crticas. Las he asumido sin apostilla alguna y sin necesidad de que nadie me consultara de antemano. Son las reglas del juego. El director debe ser criticable o puede resultar condenado, pero alguien que pretende descalificar al peridico entero debe preguntar antes qu ha pasado, cules son los hechos. El propio Reig cuando era jefe de opinin hizo cambios y tena derecho a ello. Si me atengo a lo que l me ha escrito, el que mejor ha comprendido lo que ha pasado es el propio Reig y tiene mi estima por ello. Puede que por razones de ego l y yo no nos hayamos entendido, pero estamos condenados, antes o despus, a volver a trabajar juntos. Al menos, eso espero.

Durante un tiempo usted fue director de la edicin de El Pas-Galicia. Desde esa experiencia cree que es posible hablar de una Espaa invertebrada? Hay peligro de compartimentos estancos informativos a nivel de las nacionalidades?

  Los problemas se plantean, por fortuna, en otro plano. Espaa es un Estado federal o cuasi federal en construccin. Las dificultades que eso plantea a veces se asemejan a la histrica invertebracin de nuestro pas, pero el punto de mira es muy diferente. El camino no es fcil y los escollos no se sitan solo en el plano informativo, sino en un nivel ms alto, en los propios partidos polticos que son los que representan la soberana popular. Las tres dcadas de democracia no han sido plazo suficiente para ese cambio profundo y tampoco para modificar esencialmente los resortes del poder, en su mayora anclados en un pasado poltico poco glorioso.

Usted sustituy al antiguo director de Pblico, Ignacio Escolar. En su opinin, a qu se debi ese cambio? Cree que con su llegada hubo continuidad o ruptura con la lnea editorial anterior?

El por qu es algo que uno casi nunca pregunta y, cuando lo hace, no tiene respuesta convincente. Quiero pensar que los editores pretendan consolidar el proyecto y, aunque parezca paradjico, no he escuchado en estos meses ninguna consigna de ruptura con el breve pasado del peridico.

La ley sobre la TDT de pago ha generado muchas acusaciones del grupo Prisa hacia el grupo empresarial de Pblico, Mediapro. Segn Prisa esa legislacin es un favor a ustedes de sus amigos del gobierno.

De otra manera, esta pregunta ya la he respondido antes. Personalmente he encontrado en ministros del Gobierno algunas confesadas simpatas y tambin muchas antipatas con Pblico. Creo que somos un peridico incmodo o incontrolable, con unas seas de que nos empujan a ser un medio de izquierdas, progresista y laico. Sobre la TDT de pago, tengo entendido que fue un acuerdo del Gobierno con todas las televisiones que se llev a cabo con un ao de retraso. Pero, frente a lo que se dice, Pblico no pertenece a ningn grupo televisivo. Los editores del diario s forman parte del grupo de accionistas de la Sexta. Pero entre los dos medios no hay estructura societaria, ni cooperacin ni sinergias, aunque yo personalmente no estara en contra de ello, ni mucho menos.

Ustedes han destacado en varias ocasiones el ascenso del nmero de lectores y de ventas del diario. Se estn cumpliendo las expectativas? Pblico, hoy, tiene prdidas o ingresos en su balance?

  En una coyuntura en que los dems descienden, nosotros estamos creciendo, lentamente, pero subimos las ventas. El peridico sufre prdidas, especialmente porque el mercado publicitario est en mnimos y Pblico naci en la crisis. Este ao vamos a reducir sustancialmente el dficit de explotacin y esperamos conseguir en dos aos el equilibrio financiero. Nada muy distinto a lo previsto inicialmente , pero esta situacin nos impide reforzar los contenidos del peridico, especialmente en la oferta informativa del fin de semana. Si tuviramos beneficio, habramos ampliado nuestro potencial y corregido las deficiencias de nuestra distribucin. Estamos obligados a hacer economas y luchar contra corriente para superar nuestras asignaturas pendientes.

Pblico ha llegado a acuerdos con otras cabeceras fuera de Espaa, por ejemplo con Clarn en Argentina y La Jornada en Mxico. En qu consisten esos planes de expansin o de cooperacin?

  Sinceramente, son operaciones simblicas. En el caso de Clarn se trata de una mini edicin propia en Buenos Aires para la que contratamos su rotativa y su red de distribucin. Con La Jornada el acuerdo es ofrecer conjuntamente nuestro peridico para aquellos de sus suscriptores que lo acepten. No hay ms.

La Jornada es un proyecto cooperativista pero, en cambio, el grupo Clarn, es un poderoso holding enfrentado al gobierno argentino, no cree que su relacin con ellos puede afectar a los contenidos informativos de Pblico sobre Argentina o Amrica Latina en general? Hemos visto algn peridico espaol cuyos intereses econmicos en esa regin han logrado aduearse de la lnea editorial.

No hay ese peligro. Las lneas editoriales no se juntan. En ambos casos se trata de una mera relacin comercial, de alcance mnimo. Es cierto que ideolgicamente podramos situarnos ms cerca de La Jornada, pero no podemos hablar de momento ms que de un simple contrato de servicios.

Cul ha sido la principal presin -poltica o econmica- a la que se ha visto sometido como director en Pblico? Y en El Pas?

La principal presin poltica o econmica siempre est por llegar y, cuando sobreviene, la mejor salida es no doblegarse. Mi tarea es defender la informacin si est debidamente contrastada, as de simple. Tengo que decir que en Pblico me siento muy autnomo, sin interferencia de los editores, y confo en que esta situacin tan confortable vivida hasta ahora no cambie.

Esta entrevista es para un medio alternativo, rebelion.org . No es habitual una relacin as de cordial entre la prensa convencional privada y un peridico alternativo en Internet. Lo habitual es que la primera nos desprecie y la segunda les critique. Cul es su sincera opinin sobre las iniciativas de medios de comunicacin alternativos en papel o en Internet?

Internet es una tecnologa imparable que convierte la informacin en inmediata, accesible y gratuita. Como herramienta de difusin es imbatible porque no tiene problemas de espacio y permite la interactividad continua entre el medio y el lector. Por eso los peridicos impresos utilizamos tambin nuestra web. En la prensa escrita Pblico quiere ser una alternativa a los medios que ya existan y estamos peleando por agrandar nuestro espacio. As que no puedo ms que decir que todas las alternativas son vlidas, siempre que respondan al objetivo de una informacin veraz, contrastada y de inters para los lectores. La informacin es un campo lleno de obligaciones, porque est sujeta al derecho de informacin que tiene la sociedad. La opinin, sin embargo, pertenece al derecho a la libertad de expresin.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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