Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2009

El grupo La Oreja de Van Gogh legitima con su gira por Israel la ocupacin militar y civil de Palestina
La Oreja impasible

Alejandro Fierro
Rebelin


Deca Desmond Tutu que optar por la neutralidad en un caso de injusticia supone tomar partido por el opresor. En la misma lnea, Albert Einstein aseguraba que el mundo es un lugar muy peligroso no por los que hacen el mal, sino por aquellos que se sientan a contemplar lo que ocurre. Graham Greene dibujaba en El americano impasible el retrato del serfico ignorante que siembre el desastre por donde quiera que pasa a pesar de sus buenas intenciones. Se podran poner miles de ejemplos sobre los peligros del falso pacifismo, la neutralidad, el buenismo El pensamiento blando, en definitiva. Todos esos ejemplos le cuadraran a La Oreja de Van Gogh.

El grupo donostiarra comenz la pasada semana una gira por Israel de diez das de duracin. La visita incluye conciertos en Tel-Aviv, Lod y el Mar Muerto y la filmacin de una pelcula. Los componentes del grupo aseguran que no hay ninguna motivacin poltica. Ellos iran a cualquier lugar del mundo a mostrar su msica y adems estaran encantados de tocar en territorio palestino, simplemente no ha surgido.

Concedamos a La Oreja de Van Gogh el beneficio de la duda. Supongamos que su nico afn es artstica. O simplemente econmico, con la legtima intencin de abrir nuevos mercados. En el caso de que as sea, las consecuencias que se derivan de su visita muestran los peligros de la ignorancia, la irreflexin y la irresponsabilidad.

En primer lugar, su viaje a Israel est organizado por la Casa Sefarad-Israel. Esta institucin est formada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid (Miguel ngel Moratinos, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardn componen el Consejo Rector) y sus objetivos son, segn rezan sus estatutos, fomentar un mayor conocimiento de la cultura juda y desarrollar vnculos de amistad y de cooperacin entre la sociedad espaola y la israel. En la prctica, la Casa Sefarad-Israel acta como un organismo legitimador del Estado sionista y de su agresin al pueblo palestino. Por supuesto, esta legitimacin no se hace de forma explcita, sino por omisin. Basta leer su boletn mensual. En l, no se hace ninguna referencia a la ocupacin militar y civil de Palestina ni a la contina vulneracin de la legalidad internacional y de los derechos humanos. Por el contrario, todas las pginas estn impregnadas de esa normalidad y occidentalidad que tanto persiguen los dirigentes hebreos: intercambios culturales y educativos, espectculos, arte y literatura, viajes, encuentros comerciales, congresos, moda Y Holocausto, mucho Holocausto. En este contexto, no deja de resultar de un cinismo atroz que la responsable de Prensa y Comunicacin de la Casa Separad-Israel, rsula OKuinghttons, afirme que la banda no visitar Gaza y Cisjordania porque no se trata de un acto de proselitismo, sino la historia de un grupo que descubre un pas. Qu hace la institucin para la que trabaja sino un proselitismo continuo del Estado de Israel y de su beligerancia hacia Palestina?

(Conviene recordar que la Casa Sefarad-Israel, creada en diciembre de 2006, es una concesin del Gobierno espaol a Israel y su actividad -incluidas las gestiones para la gira de La Oreja de Van Gogh- se financia con fondos pblicos. Por el contrario, no existe ningn rgano de relaciones con Palestina de similar empaque, con autonoma presupuestaria y formado por las administraciones central, autonmica y local).

Otra consecuencia, y no menos grave, es la utilizacin que la sociedad israel hace de la presencia de cualquier personaje de relevancia en el pas, sea artista, poltico, cientfico, deportista o de otro mbito. En esa estrategia de normalidad y de reforzamiento de la occidentalidad, frente a un entorno rabe-oriental al que quieren presentar como brbaro, incivilizado y fundamentalista, la llegada de famosos europeos o norteamericanos es recibida con una expectacin desmesurada: los polticos se fotografan al lado de los artistas, los medios de comunicacin cubren en directo todos sus movimientos, las entrevistas y los reportajes se suceden sin parar, los conciertos se saldan con llenos espectaculares As ha ocurrido en los ltimos meses con Depeche Mode, Madonna o Leonard Cohen.

La Oreja de Van Gogh no ha sido una excepcin. Por supuesto, los iconos culturales de esta normalidad corrieron a dejarse ver junto a los donostiarras. En su concierto de Tel Aviv actuaron Noa, la pacifista que justifica la masacre de Gaza a la vez que rechaza el Informe Goldstone que denuncia las atrocidades del ejrcito israel, o la rabe-israel Mira Awad, cuyo papel de ejemplo de la multiculturalidad que fomenta el Estado de Israel cada vez es ms pattico. El grupo, no obstante, parece no darse por enterado. Es verdad que tocar en Israel puede estar cargado de connotaciones, afirmaba su cantante, Leire Martnez, pero nosotros vamos a disfrutar, a compartir con la gente; eso es lo importante. Se olvida de que entre la gente que no escuchar su msica est el milln y medio de rabes-israeles -los llamados palestinos del 48- que no podrn permitirse ir a sus conciertos por falta de recursos (la brecha econmica entre judos y rabes-israeles cada vez es mayor) o, simplemente, porque un guardia de seguridad les denegar la entrada. Ese milln y medio de personas, discriminadas social y jurdicamente, cada vez est ms alejada de Mira Awad.

Por eso es tan importante el boicot cultural dentro de la campaa de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel. Porque ataca a una de las lneas prioritarias del sionismo: la proyeccin de una imagen de normalidad, occidentalidad y cosmopolitismo mediante la cultura. Es una estrategia bien definida y a cuya puesta en prctica el Estado hebreo dedica ingentes recursos. El debate en las organizaciones que secundan la campaa de Boicot, Desinversiones y Sanciones sobre la conveniencia de boicotear manifestaciones artsticas ha sido muy intenso. Baste recordar las recientes visitas de Noa o Mayuman. Y muchos an albergan dudas. Quizs para disiparlas habra que tener siempre presentes las palabras de Arye Mekel, director general de Asuntos Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, tras la matanza de Gaza: Enviaremos por todo el mundo a nuestros novelistas y escritores ms conocidos De esta forma mostraremos el rostro ms amable de Israel y evitaremos que se nos identifique nicamente en un contexto de guerra. (The New York Times, 3 de marzo de 2009). En los meses posteriores a la masacre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel destin dos millones de dlares para mejorar la imagen del pas a travs de la cultura y del espectculo.

Si para el Estado de Israel su proyeccin exterior a travs de la cultura es prioritaria, el desenmascaramiento de esa estrategia debe ser tambin prioritario para la campaa Boicot, Desinversiones y Sanciones. Y ese desenmascaramiento ha de llevarse a cabo en dos direcciones: mediante el boicot tanto a los artistas israeles que salen al extranjero como a los artistas extranjeros que van a Israel.

Por ltimo, otros resultados negativos de la gira de La Oreja por Israel son imputables tan slo a los miembros del grupo, bien a su ignorancia o al deseo de no ofender en lo ms mnimo a sus anfitriones (en el caso de que sea por ignorancia, tal vez el guitarrista y compositor del grupo, Pablo Benegas, debera pedirle a su padre, el poltico socialista Txiki Benegas, que le diera unas lecciones bsicas de geopoltica de Oriente Prximo).

Dicen los msicos que estaran encantados de tocar en territorio palestino, pero simplemente no ha surgido. Pues bien, La Oreja de Van Gogh s va a tocar en Palestina. Su concierto previsto en el Mar Muerto se llevar a cabo en pleno territorio palestino. Porque el Mar Muerto es Palestina, tanto segn el Plan de Participacin de las Naciones Unidas de 1947 y del armisticio de 1949 como de las sucesivas resoluciones. Tambin tienen programada una actuacin en Lod, quince kilmetros al sudeste de Tel Aviv. Lod es la antigua ciudad rabe de Lydda, que, segn el Plan de Participacin, corresponda al estado palestino. Tropas judas la conquistaron en 1948 y deportaron a su poblacin, en una operacin inscrita en una estrategia de limpieza tnica (Ilan Papp, La limpieza tnica de Palestina, Editorial Crtica, 2009). Y finalmente, en su pgina web han colgado fotografas de su visita al Muro de las Lamentaciones. En el texto que acompaa a las imgenes se asume que el Muro de las Lamentaciones se encuentra en Israel. En realidad, el Muro de las Lamentaciones est en la Ciudad Antigua que, a su vez, pertenece a Jerusaln Este, territorio palestino y, en consecuencia, zona bajo ocupacin.

La repeticin de forma acrtica del lenguaje oficial israel cala como la lluvia fina: la historia se tergiversa o se olvida, la realidad se falsea o se oculta y se impone la aceptacin de los hechos consumados como nica verdad. En palabras de Amira Hass, periodista israel especializada en asuntos palestinos, ese lenguaje oficial alienta a la gente a no saber y borra la percepcin del verdadero proyecto que est en marcha: una mezcla especial de ocupacin militar, colonialismo, apartheid, autogobierno palestino en enclaves aislados y una democracia slo para judos.

Por eso, por los graves peligros que entraa la ignorancia, habra que mostrar a los miembros de La Oreja de Van Gogh la realidad de lo que ocurre en Palestina. Un buen cauce es la entrada que bajo el ttulo de Shalom han creado en su pgina web (http://www.laorejadevangogh.com/blog/?p=816&cp=5#comment-221475). Y despus instarles a actuar en consecuencia. La responsabilidad de un grupo que ha vendido cerca de siete millones de discos y cuya base de seguidores est compuesta en su gran mayora por adolescentes es mucha. Muchos de ellos acudirn a ver la pelcula que est en marcha. Desde la Casa Sefarad-israel se asegura que el objetivo de la cinta es ensear al pblico espaol la realidad del pas desprovista, eso s, de cualquier estereotipo. Ojal sea as y el filme evite los tpicos de la normalidad, occidentalidad y del sufrido pueblo asediado por millones de rabes furibundos que rechazan las sucesivas ofertas de paz. Ojal la pelcula refleje slo y tan slo la realidad de lo que all ocurre. Y despus, que sea el pblico el que juzgue.

La Oreja de Van Gogh tendra que tomar conciencia de esta realidad no por miedo a un boicot, sino por tica, por justicia y por solidaridad; por no ser de los que se quedan mirando mientras otros hacen el mal; por no ser el americano impasible de esta historia, y porque, optando por la neutralidad, se colocan al lado del opresor.

Alejandro Fierro es periodista y miembro de la Plataforma Solidaria con Palestina-Valladolid

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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