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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2009

El peridico fue clausurado en 2003 por orden de la Audiencia Nacional espaola
Razones para la absolucin de Egunkaria

Carmen Lamarca Prez
Rebelin


El calificativo de terrorismo ha adquirido en nuestra sociedad y en nuestro sistema jurdico una desmedida vis expansiva por cuanto se invoca para hacer frente a fenmenos y actitudes de muy distinta naturaleza, en demasiadas ocasiones de mera disidencia poltica, y para justificar decisiones poltico-criminales difcilmente compatibles con los valores de libertad y pluralismo que consagra nuestro texto constitucional. En este contexto, cabe incluir a mi juicio el procedimiento penal abierto contra las personas que integraban el denominado Proyecto Egunkaria porque, ciertamente, resulta difcil comprender cmo puede calificarse como delito de terrorismo la fundacin y el posterior desarrollo de un proyecto de orden estrictamente cultural como es la creacin de un peridico en euskera instituido con la finalidad de lograr una mayor difusin y promocin de esta lengua y creado en la ms estricta legalidad al amparo de la libertad de expresin y de libre empresa.

De entrada, lo cierto es que, desde que en febrero de 2003 la Audiencia Nacional ordenase la entrada y registro y posterior clausura del peridico Egunkaria, la acusacin planteada no ha resultado nunca muy clara; de hecho, an hoy a las puertas del juicio, no se aclara si de lo que se acusa es que la organizacin ETA fundara Egunkaria, aportara dinero para su formacin, dirigiera en la sombra el peridico o recibiera aportaciones econmicas del mismo; a todas estas variadas y contradictorias cuestiones se alude ms o menos directa o indirectamente, segn va interesando, y ninguna de ellas ha quedado, como no poda ser de otra forma dado que no es cierto, acreditada en la causa. En realidad, y como puede apreciarse con una somera lectura del procedimiento, lo que hay en el mismo es mucha especulacin y poca certeza, tan poca certeza que el propio Fiscal ha terminado por retirar la acusacin que slo se sostiene por el empecinamiento de las asociaciones de vctimas del terrorismo.

En cuanto a la primera de las cuestiones, creo que no resulta difcil sostener que el peridico Egunkaria no fue fundado ni siquiera auspiciado por la organizacin ETA. Como es sabido, la idea de crear un diario en euskera no es ni mucho menos reciente, data de antes de la guerra civil, poca en la que tuvo una vida efmera, y la puesta en marcha del actual proyecto Egunkaria, que lgicamente ya se vena gestando desde haca aos, se produce tras el estudio que en 1988 encarga el Gobierno vasco sobre la viabilidad de un peridico de estas caractersticas. Pero adems, todos los documentos que constan en la causa y que hacen referencia al peridico, y que por cierto aunque incautados a miembros de ETA no son de esta organizacin sino de terceros, no hablan del proyecto como de algo propio de la organizacin armada sino como de uno ms de los movimientos o luchas populares, de las iniciativas ciudadanas que existan en aquel momento en el Pas vasco; la nica conclusin lgica que se desprende de la lectura de estos textos es que las organizaciones o personas que los redactan sealan que hay que aprovechar estos movimientos polticamente, es decir que se manifiesta inters por determinadas reivindicaciones populares, buscando quizs apoyarlas para obtener implantacin social, pero claramente puede verse que el proyecto Egunkaria, como los dems a los que se alude, son proyectos ajenos en todo caso a quienes redactan estos documentos y singularmente a ETA.

Pero es ms, en apoyo de la conclusin anterior el propio Servicio de Informacin de la Guardia Civil no tiene ms remedio que reconocer en sus informes que las personas que pusieron en marcha el peridico Egunkaria no tenan una clara vinculacin con la organizacin ETA aunque, eso s, aade de su propia cosecha, sin fundamentacin ni prueba alguna, que precisamente esta falta de vinculacin de las personas de Egunkaria con ETA se busc de propsito por la banda armada. Y ante estas temerarias conclusiones nos preguntamos, resulta creble que una organizacin como ETA deje en manos de personas ajenas, de fuera de su confianza, la creacin de un proyecto propio o que le interesara?. Lo que ocurre en este caso, como en otros a los que se alude en esta misma causa, es que no se produce por las partes acusadoras una interpretacin lgica o deductiva de textos, ni siquiera una presentacin objetiva de los mismos, sino una autntica manipulacin interesada que conduce a un resultado perverso: o bien el proyecto de Egunkaria es de ETA porque las personas que lo dirigen son de ETA o bien el proyecto de Egunkaria es de ETA porque, precisamente para disimular, las personas que lo dirigen no son de ETA, argumentacin falaz que no deja salida alguna.

En segundo lugar, cabe tambin concluir que no slo ETA no fund Egunkaria sino que esta organizacin no ha ejercido control alguno sobre su actividad. En este sentido, la acusacin se basa, de un lado, en que la banda intervino en el nombramiento de dos de los Directores del peridico, acusacin que tambin queda desacreditada con la lectura de los documentos probatorios de los que se desprende claramente que quienes los redactaron no apoyaban precisamente a los candidatos que resultaron elegidos e incluso en el caso del ltimo de los Directores del peridico, Martxelo Otamendi, se afirma expresamente que ni siquiera le conocan, por lo que difcilmente podran haber impuesto su nombramiento.

En cuanto al control econmico, eje para un autntico dominio de la empresa periodstica, tampoco se nos alcanza, quizs porque no se nos explica, de qu forma se produce el control de ETA; por el contrario, s consta acreditado que todas las relaciones que mantiene Egunkaria durante su trayectoria empresarial es con sociedades o empresas perfectamente legales. Desde luego, lo que no se prueba, ni siquiera indiciariamente, es que la organizacin ETA aportara dinero para la creacin ni para el mantenimiento del peridico Egunkaria, lo que nos habra resultado desde luego inaudito; todos sabemos que Egunkaria se financi inicialmente con cuestaciones, rifas y aportaciones individuales y desde luego este sistema de financiacin no resulta un procedimiento habitual de la organizacin ETA que, segn acredita nuestra jurisprudencia, obtiene sus fondos de otras formas menos inocentes. Finalmente, que las aportaciones econmicas conseguidas por Egunkaria a travs de estos procedimientos hayan sido o no declaradas a Hacienda, o que su actividad mercantil pudiera presentar alguna irregularidad, son cuestiones que nada tienen que ver con el supuesto control econmico de ETA ni con la competencia de los Juzgados Centrales de Instruccin.

En realidad, lo nico que resulta probado en esta causa, y esto no constituye delito alguno, es que la organizacin ETA estuvo informada durante algunos aos (slo de 1990 a 1993) de asuntos relativos a Egunkaria como lo estara y seguir estando de otras muchas cuestiones. Pero lo que es ms importante es que no existe prueba alguna, quizs porque nunca ha sido cierto, de que se dieran directrices a Egunkaria como, por ejemplo, sobre la lnea editorial a seguir, las personas que deban o no trabajar en el diario, quienes podan o no escribir en sus pginas, sobre qu temas, y en qu sentido deba o no pronunciarse el peridico y, en definitiva, sobre las cuestiones que verdaderamente suponen controlar un peridico. Es ms, en la causa se reconoce que hasta el ao 1996 Egunkaria no reproduce ningn comunicado de ETA lo que no resulta lgico si efectivamente exista un control de esta organizacin y ello aunque, como tambin se afirma en algn documento del procedimiento, esto se hiciera para no despertar sospechas. Si no se ordena una determinada lnea editorial, ni se escoge a los trabajadores, ni se reproducen comunicados, ni el peridico se forma con personas vinculadas a ETA, como cabe decir que ETA controlara Egunkaria?, cundo y, sobre todo, de qu forma pensaba ETA sacar rendimiento a Egunkaria? En realidad, creo que no hay indicios serios en toda la causa no ya del control sino ni siquiera de un verdadero inters de ETA por Egunkaria.

Por todo ello, creo que no cabe en modo alguno sostener una acusacin por integracin, ni directa ni indirecta, en asociacin terrorista en el caso Egunkaria. Desde luego va a resultar francamente difcil establecer cmo la actividad de la sociedad Egunkaria, que es editar un peridico en euskera, pueda resultar delictiva y de hecho nunca ha existido una acusacin contra el peridico porque sus artculos o editoriales constituyeran un supuesto de colaboracin con banda armada, provocacin o ni siquiera apologa y, como es sabido, la integracin en una asociacin ilcita se prueba precisamente por la realizacin de actividades delictivas realizadas en nombre y por cuenta de esa asociacin. Pero adems, y por si acaso, tambin hay que aclarar que la integracin en banda armada no se produce por la coincidencia o la comunin con los fines ideolgicos de una organizacin aunque sta sea ilcita como es el caso de ETA y, en este sentido, si lo que se pretende es sostener que desde Egunkaria se defenda o se favoreca la idea de un Estado independiente, socialista y euskaldn (lo que por cierto tampoco se tuvo por el ideario del peridico que desde un primer momento declar defender una lnea abierta) estas finalidades son perfectamente lcitas en un Estado democrtico donde lo nico que justificara su persecucin sera que el logro de estos fines se realizara por medios violentos, medios que, evidentemente, no ha utilizado nunca Egunkaria ni se logran con la edicin de un peridico.

En definitiva, y como sealbamos al principio, lo que no cabe es que un Estado democrtico difumine las fronteras entre el terrorismo y la disidencia y utilice la legislacin penal contra el adversario poltico o, sencillamente, y como es el caso, contra los representantes de un sector cultural cuya nica arma ha sido hacer uso de la libertad de expresin. Todas estas razones nos llevan a proclamar que en el Caso Egunkaria slo cabe la absolucin si de verdad se quiere que derecho y justicia caminen de la mano.

Carmen Lamarca Prez es Profesora de Derecho Penal y Abogada.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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