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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2009

Arabia Saud y la guerra de Saada

Abedlbari Atwn
al-Quds al-Arab

Traducido del rabe para Rebelin por Antonio Martnez Castro


Contina la lluvia de declaraciones de apoyo de la mayor parte de los pases rabes, entre ellos la Autoridad Palestina de Ramala, al Gobierno saud (y no al yemen) con ocasin de la guerra que ha emprendido contra los agresores hawzes. No obstante, estas declaraciones slo tienen un efecto simblico pues la crisis que atraviesa Arabia Saud es mucho ms grave de lo que se imaginan sus aliados entre los que debe incluirse a los ministros de Asuntos Exteriores de los pases del Consejo de Cooperacin de Golfo que se dieron cita ayer por la maana en Doha para ahondar en las causas y consecuencias de dicha crisis.

No exageramos si decimos que la guerra actual entre los hawzes de Yemen y el Ejrcito saud que se desarrolla en el sur del Reino es mucho ms peligrosa que la crisis que se produjo tras la invasin iraqu de Kuwait en el verano de 1990 y, tambin, que la guerra entre Yemen y Arabia Saud que tuvo lugar en 1962, tras la revolucin de Abdal al-Salal, y que, acabando con el Imamato de Sanaa, abri de par en par el pas para que las tropas egipcias se enfrentasen a las saudes.

Lo que caracteriza esta guerra en primer lugar es que lleva un marchamo confesional; poltico, en segundo; y social en tercero, que hace que muy posiblemente se pueda propagar velozmente transformndose en una guerra regional en la que tomen parte muchos actores con papeles diferentes a juzgar por las palabras de ayer de Manouchehr Mottaki, ministro de Asuntos Exteriores iran: Aconsejamos con firmeza a los pases de la regin y a los pases vecinos de Yemen que no se inmiscuyan en sus asuntos internos porque quien decida verter aceite sobre el fuego de este enfrentamiento tendr que atenerse a las consecuencias de quemarse con sus llamas. Esta advertencia de subido tono al gobierno saud es el claro anuncio de una nueva etapa de polarizacin confesional y regional cuyas ramificaciones tal vez desdibujen el mapa poltico de la regin y amenacen seriamente su estabilidad.

Cuando decimos que quiz esta guerra sea la ms peligrosa a la que se ha enfrentado el Reino saud desde su fundacin, hace unos ochenta aos, es por varias razones que pasamos a resumir en los siguientes puntos:

1- Durante decenios la invariable estrategia saud ha consistido en debilitar a todas las fuerzas regionales vecinas promoviendo guerras, siempre que le ha sido posible, en escenarios exteriores al Reino. Y eso es lo que sucedi cuando combati la Revolucin Naserista en Yemen o la Revolucin de Jomeini en Iraq, donde espole a su aliado iraqu para que lanzase una guerra que dur ocho aos y debilit a ambos pases y, para rematar, aprovech el error de la invasin de Kuwait para destruir la fuerza regional de su antiguo aliado, el difunto presidente Saddam Hussein.

2- La actual guerra de los hawzes se presenta en un terreno del Reino que, adems de ser considerado el ms abrupto, sufre una gran dejadez, falta de desarrollo y est habitado por una minora ismael, de confesin chi, que no est reconocida por la corriente religiosa wahabita aliada de la monarqua saud.

3- En Arabia Saud hay ms de un milln de yemenes, algunos con nacionalidad saud y otros con la yemen, que en parte apoyan a los hawzes y pueden suponer a medio plazo una amenaza a la seguridad interior.

4- La frontera comn entre Yemen y Arabia Saud tiene 1500 km y la costa yemen del Mar Rojo que va de Adn hasta Saada mide unos 400 km. Gran parte de estas fronteras estn fuera del control del gobierno yemen debido a su falta de contingentes, por lo que es extremadamente fcil el contrabando de armas y de personas, especialmente en el Mar Rojo. No est de ms recordar que Eritrea, de la que se dice que es la base que provee de armas de contrabando a los hawzes, pudo ocupar las islas Hanish yemenes hace diez aos con dos simples lanchas armadas debido a lo limitada que es la marina de guerra yemen.

5- El mayor logro de la monarqua saud ha sido garantizar la estabilidad del Reino a travs de la seguridad interior, por lo que si sta se tambalea, aunque sea levemente, por razn de una larga guerra de desgaste en el sur, tal vez esto conduzca a debilitar la monarqua; especialmente si la organizacin al-Qaeda, cuya presencia en Yemen se ha ido intensificando, aprovecha la coyuntura y el caos fronterizo para revivir y afirmar su presencia dentro del Reino a travs de ataques contra objetivos estratgicos, como hizo hace cinco aos.

6- Entre las contradicciones de Arabia Saud cabe sealar que su gobierno cre el Comit Especial para tratar el expediente yemen tras la Revolucin de al-Salal y design al prncipe Sultn ben Abdelaziz, sucesor al trono, como presidente. Desde su creacin este Comit ha utilizado el arma del dinero para granjearse la lealtad de los jeques de las tribus fronterizas, que en su mayor parte ahora se han vuelto contra l, para debilitar al Gobierno de Sanaa que hoy es su nuevo aliado. Y otro error estratgico an mayor fue apoyar con mpetu la guerra de separacin de 1994, ya que de esta manera puso la piedra que conden al Yemen a ser un pas fracasado; enfrentado a un movimiento separatista en el sur, a una guerra confesional en el norte y a una actividad interna creciente de la organizacin al-Qaeda.

Cuando la Revolucin de Jomeini supona una amenaza existencial a Arabia Saud y al resto de pases del Golfo, la monarqua saud encontr en el presidente iraqu Saddam Husein un slido apoyo para frenarla e impedir que se extendiese hasta la costa occidental del Golfo Prsico. Y cuando ste invadi Kuwait, pidi socorro a Estados Unidos para expulsarlo y acabar definitivamente con el peligro que entraaba atacando Iraq primero, hasta acabar ocupndolo. En ambas guerras, la de Irn y la de Kuwait, Arabia Saud cont con el respaldo unificado del Consejo de Cooperacin del Golfo.

El escenario ahora es muy diferente, pues ya no est Saddam Husein para frenar las injerencias de los iranes en la guerra de los hawzes, a la vez que las tropas estadounidenses estn enfrascadas en dos sangrientos frentes, Afganistn e Iraq, que estn perdiendo. Y en lo que respecta al Consejo de Cooperacin del Golfo, digamos que no est tan apiado tras Arabia Saud en esta nueva guerra.

El sultn Qabus ben Said de Omn visit Tehern hace dos meses para demostrar su apoyo al presidente Ahmedinayad y al Gua Supremo de la Revolucin Ali Jamenei inmediatamente despus de las elecciones y de sofocar la Revolucin de los Reformadores. Por otra parte, las relaciones bilaterales entre Araba Saud y Emiratos rabes Unidos pasan por un momento de tensin a raz de la disputa que mantienen ambos pases sobre la franja martima de Aydid y sobre cmo dividir la explotacin del campo petrolfero de al-Shaiba. ltimamente esta tensin ha aumentado a causa de la negativa saud a la solicitud de Emiratos de que Abu Dabi acogiese la sede del Banco Central Unificado, y se ha reflejado en el cierre de la frontera comn durante varias semanas y en la prohibicin saud a que los ciudadanos de Emiratos puedan entrar en el Reino simplemente con el documento de identidad. Asimismo, se not que el jeque Abdal ben Zaid, ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos, no estaba entre sus homlogos del Golfo que acudieron a la cita solidaria de ayer en Doha.

Podemos aadir que las relaciones de fondo entre Qatar y Arabia Saud son ambiguas, pese a las visitas mutuas y halagos recprocos que aparecen en la superficie, ya que los gobernantes qatares juegan a poner un pie en Tehern y el otro en Riyad. Por ltimo, Kuwait est inmerso en una crisis interna debida a que la guerra civil, de corte confesional, que anunci su Emir sigue latente bajo las arenas; y lo mismo se dice de Bahrein.

Concluimos diciendo, despus de todo lo expuesto, que el Reino de Arabia Saud ha cado en una trampa confesional y militar con un alto nivel de peligrosidad o que se ha echado encima un nido de escorpiones de cuyas letales picaduras va a serle difcil escapar pese a su enorme superioridad militar. Si no, baste recordar que las poderosas tropas estadounidenses barrieron en un periquete el rgimen de Saddam y de los talibanes, pero ahora se arrastran con impericia en la guerra de milicias que naci tras la invasin.

De ser ciertos los informes que apuntan a que Irn apoya con armas y dinero la rebelin de los hawzes, que parecen fundados, nos encontramos ante un nuevo tringulo que quiz anticipe las portadas de la poca venidera y cuyos lados son el Movimiento de Resistencia Islmica Hams en el Emirato de la Franja de Gaza, Hizbol en el Emirato del Sur del Lbano y los hawzes en el Emirato de Saada y cuyo denominador comn son los cohetes iranes y Estados Unidos, Israel y los pases rabes moderados como enemigos.

http://www.alquds.co.uk/index.asp?fname=today



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