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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2009

Abortar, pena de excomunin

Manuel Marrero Morales
Rebelin


La Conferencia Episcopal Espaola ha salido a los medios de comunicacin amenazando con la excomunin a todos los polticos que apoyen o voten la Ley del Aborto y a todos los catlicos que lo practiquen. De nuevo aparece la Iglesia del miedo, de la amenaza, de la ira, del fuego eterno, del llanto y el crujir de dientes, del juicio final, la iglesia que no expone razones sino dogmas, que no dialoga sino impone, que se considera por encima de la Constitucin y de las leyes, que se autoproclama no slo exenta de cumplirlas sino que se atribuye la capacidad de impedir decisiones que afectan al conjunto de la ciudadana, bajo la excusa de preservar la moral y las buenas costumbres.

Me gustara escuchar a la iglesia catlica en Italia criticar y amenazar con excomulgar a todos aquellos polticos que apoyan modificaciones legales para amparar las ilegalidades de Silvio Berlusconi, que hace las leyes a su medida para no tener que rendir cuentas ante la justicia.

Me gustara escuchar a la iglesia catlica espaola excomulgar a los polticos corruptos, convictos y confesos, por apropiarse de los bienes pblicos.

Me gustara escuchar a la iglesia catlica excomulgar a los banqueros y dems responsables de la crisis financiera a nivel internacional, que tanto paro, dolor y miseria estn ocasionando.

Me gustara escuchar de los labios de los obispos y cardenales condenas y excomuniones a todos los que masacran el medio ambiente, esquilman a los pases del Sur, no respetan los derechos humanos, cometen genocidios, amparan las dictaduras,...

En justicia he de decir que s he oido esas denuncias de sectores minoritarios de la iglesia catlica, contestatarios, mal vistos por la jerarqua, practicantes de teologas liberadoras, que han sido tambin objeto de excomunin.

Tambin he contemplado cmo en este pas, durante la dictadura franquista, Iglesia y poderes del Estado se confundan, todos juntos bajo el mismo palio, y en la transicin esas fuerzas vivas impusieron sus condiciones, inamovibles como los dogmas, garantizndose la pervivencia para las dcadas siguientes: bienes no sujetos a impuestos, una parte importante del erario pblico destinado a su mantenimiento, presencia en todos los centros educativos, financiacin garantizada en centros con su ideario religioso, opinin e influencia omnipresente en el desarrollo legislativo como fieros guardianes de la moral y las costumbres del conjunto de la ciudadana.

Hubo pocas en este pas en que los ruidos de sables eran los encargados de vigilar e intentar impedir los avances democrticos. Parece que en los ltimos tiempos son los ruidos de sotanas los que hacen denodados esfuerzos por mantener a la sociedad en la foto fija de pocas tridentinas, oponindose a cualquier progreso.

Los obispos, de manera impdica e indecorosa, cogidos de la mano del PP durante los ltimos aos, han salido a manifestarse en diversas ocasiones: contra la asignatura de Educacin para la Ciudadana, contra el aborto o intentando imponer nuevamente el regreso a una educacin segregadora, a una escuela separada por sexos. Se empean en confundir la tica con la moral catlica y se arrogan para s la representacin nica y la defensa de todos los valores recogidos en una declaracin laica como lo es la de los Derechos Humanos.

Si fueran consecuentes con sus amenazas expulsaran a las tinieblas exteriores a la mayora de los catlicos, practicantes o no, de este pas; pues usan preservativos para impedir embarazos no deseados o enfermedades de transmisin sexual, utilizan anticonceptivos, practican relaciones sexuales placenteras dentro y fuera del matrimonio sin fines de procreacin, se han constituido legalmente en matrimonios del mismo sexo, consumen lecturas y pelculas cuyo contenido los hara candidatos a formar parte del ndice de libros prohibidos, tienen con normalidad pensamientos y deseos libidinosos, toman si fuera necesaria la pldora del da despus y, cuando tienen un embarazo no deseado, adoptan libremente la decisin de abortar. Todos, pues, en pecado. Y muchos, candidatos a ser excomulgados.

Las leyes que nos hemos dado no eximen a nadie de su cumplimiento. Y ninguna institucin debera estar por encima de la Constitucin. La discrepancia, si se hace pblica, admitir la iglesia que sea recproca.

Est claro que el Partido Popular, si quiere seguir siendo considerado un partido democrtico, debera suspender de militancia a los componentes de la Conferencia Episcopal espaola.


Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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