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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2009

Peter Handke y la poesa del Yo

Edgar Borges
Rebelin


Cuando el nio era nio caminaba relajado. Quera que el arroyo fuera ro. Que el ro fuera torrente y que este charco fuera el mar. Cuando el nio era nio no saba que era nio. Para l todo era divertido y las almas eran una. Cuando el nio era nio no tena opiniones ni costumbres. Se sentaba en cuchillas y se escabulla de su sitio. Tena un remolino en el cabello y no pona caras raras cuando le fotografiaban.

Qu mejor (y ms bello) poema (que fuera parte del ir y venir de la pelcula Cielo sobre Berln) para celebrar la publicacin en espaol de la poesa completa de Peter Handke (Austria 1942). Vivir sin poesa es el ttulo del libro que rene, por primera vez, toda la obra del emblemtico autor.

Handke forma parte de ese grupo de escritores que, de una u otra manera, han atendido las pistas literarias dejadas por Franz Kafka. No en vano, en homenaje al autor checo, titul uno de sus primeros relatos El proceso. Y, para dejar constancia de su tributo, iniciaba el texto con la dedicatoria Para Franz K. Peter Handke es novelista, poeta, dramaturgo, guionista y director de cine. Se abri paso en el medio pblico con el texto radiofnico La inundacin, en 1963. Sus caminos creativos son diversos, pero el objetivo es el mismo: el Yo. Es cierto que el tema del Yo es una puerta que debe intentar abrir toda literatura, pero me llama la atencin la variada exploracin vivencial y conceptual que Handke hace del Yo. El Yo como punto intermedio (y de debate) entre el mundo interior y el mundo exterior; el Yo como observador del absurdo del poder; el Yo irnico, en definitiva: el Yo frente a todos los Yo.

Ya deca Handke que estamos amenazados por todos lados, y no slo por guerras; estamos amenazados por la falta de espontaneidad, por un sistema organizado. Y alrededor de esa amenaza parecieran girar todos los Yo de la literatura del escritor austriaco. Se trata de una obra necesariamente difcil, indagatoria, incmoda. Peter Handke es un escritor de culto, de esos que, ante el ruido del show literario, optan por ocupar pequeos espacios. Ms all de sus posiciones polticas, que inquietan a muchos, se asume como paseante invisible (a lo Robert Walser). Sus poemas son un homenaje al paseo interior, como si el trnsito por los laberintos del mundo no fuesen otra cosa sino un desafo para descubrir el espacio personal. Adolfo Vsquez Rocca lo explica muy bien en su trabajo Peter Handke y Wim Wenders: El estilo de Handke es concreto y descriptivo-como el cine de Wim Wenders-, sus personajes son seres disponibles, abiertos, en proyecto; se trata de un trnsito existencial y fsico, del viaje pico como aventura inicitica. El movimiento como viaje y como recorrido interior, la incomunicacin de los personajes, el minimalismo de los dilogos, la dificultad de tomar decisiones cuando todo puede resultar un poco en falso

La literatura es algo mucho ms trascendente que un simple viaje superficial. Y Peter Handke, como un cientfico de la palabra, asume espacio y tiempo para cambiar la ruta del viaje exterior. Lo que buscas fuera debers hallarlo primero dentro. Todo un fin en clave de verbo para implosionar las realidades absurdas. Y cuestionar la realidad ms absurda de todas: la que nos imponen el poder: Lo ms abyecto es que se deca que una de las metas de la guerra era desmoralizar a la gente, no destruir, no vencer, sino desmoralizar al pueblo. Lo consiguieron, desde luego. Dardos que Handke lanz durante la guerra de los Balcanes por sus crticas a la OTAN. Y es que la literatura de Peter Handke no desvincula la exploracin interior de la realidad global que nos venden (y que compramos a ciegas). Por el contrario, utiliza cada palabra como un puente que comunica uno y otro abismo.

Vivir sin poesa (Bartleby 2009) es una buena oportunidad (o escalera) para entrar (de nuevo o por primera vez) a los Yo de Peter Handke, O de nosotros. La obra cuenta con el prlogo La no-poesa de Sandra Santana (traductora del libro). Peter Handke no se siente poeta, pero se sabe observador constante, atento. En ningn sitio, amada ma, habr mundo sino en el interior.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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