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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2009

Mentiras y fantasmas en una Unin Europea para hombres

Josu Juaristi
Gara

El Tratado de Lisboa entrar en vigor el 1 de diciembre prximo, pero muchos de los elementos y novedades recogidas en el mismo lo harn mucho ms tarde, algo realmente difcil de entender. Analizamos cuatro de esos puntos en este artculo.


Si alguien piensa que el Tratado de Lisboa es el remedio de todos los males de la Unin Europea, se equivoca. A veintisiete estados, con o sin Lisboa, el futuro es incierto, y el presente catico. Los contactos previos para la eleccin (en la cumbre extraordinaria del da 19) de un presidente estable del Consejo Europeo y del Alto Representante de la Unin para Asuntos Exteriores y de Seguridad han reflejado perfectamente que los intereses estatales y la falta evidente de criterios han sumido a la Unin en el caos, la improvisacin y el engao, tal y como informbamos el pasado jueves. Pero hay otros muchos temas en los que la UE sigue naufragando. Aqu analizamos cuatro:

Barroso II, un equipo casi completamente masculino. A pesar de sus insistentes llamamientos, Jos Manuel Durao Barroso apenas cuenta con mujeres para su segundo mandato. De las veinte personas nominadas hasta ahora, slo tres son mujeres. Si Barroso aspira, como dice, a tener ms fminas en su segundo equipo, de los siete estados miembros que an no han desvelado su candidato seis deberan elegir mujeres. Su primer equipo contaba con ocho.

La cuestin del gnero podra convertirse en un autntico problema para Barroso, puesto que son ya varias las formaciones que han advertido que rechazarn a la nueva Comisin si no hay ms mujeres que en el anterior mandato. Adems, varias parlamentarias de diferentes grupos polticos han suscrito una carta conjunta lanzando la misma advertencia. Conviene recordar que todos los candidatos deben ser aceptados por Barroso, por los gobiernos y el Parlamento, que tiene la potestad de rechazar en bloque al colegio de comisarios (o a candidatos concretos sugiriendo a Barroso que retire a ste o aquel).

Por otra parte, nadie sabe an cundo comenzarn las audiencias de los candidatos a comisario ante el Parlamento Europeo. La Cmara haba reservado la ltima semana de noviembre y la primera de diciembre para llevarlas a cabo, pero el retraso en la convocatoria del Consejo Europeo extraordinario provocar retrasos en cadena. Desde el grupo Liberal se ha insinuado ya que los exmenes no podrn comenzar antes del 4 de enero y que la votacin en pleno sera el 20, con lo que la nueva Comisin no comenzara a trabajar antes de febrero. O ms tarde si los diputados europeos rechazan a los candidatos. No sera la primera vez que los parlamentarios deciden ensear msculo; ya lo hicieron con la Comisin de Jacques Santer.

Adems, los estados no ensearn todas sus cartas hasta que se sepa definitivamente quin es el presidente del Consejo Europeo, quin el Alto Representante de la Unin para Asuntos Exteriores y quin el nuevo secretario general del Consejo, cargo ste ms tcnico pero con relativo poder de control del trabajo diario de los estados y tambin jugoso para muchos. Slo entonces comenzar una nueva lucha por los mejores puestos y carteras de la Comisin.

De momento, la propuesta lanzada por el presidente del Partido de los Socialistas Europeos, el dans Poul Nyrup Rasmussen, el 24 de junio pasado, de crear una Carta de Derechos de las Mujeres para fomentar sus derechos y oportunidades, ha cado en saco roto.

Cundo asumirn plenamente sus escaos los 18 nuevos diputados europeos surgidos del Tratado de Lisboa? En las elecciones al Parlamento Europeo se eligieron 736 diputados (en base al Tratado de Niza); el texto de Lisboa contemplaba un mximo de 751, incluyendo al presidente, pero en la cumbre de diciembre pasado la cifra se aument a 754 hasta 2014 para que Alemania pudiera mantener sus 99 (en 2015 perder 3). Conclusin: hay 18 nuevos diputados europeos.

Esta posibilidad estaba contemplada ya en los comicios, y se sabe cuntos ms tendr cada estado miembro, pero an nadie sabe cundo ocuparn sus escaos, debido, al parecer, a que la atribucin de los nuevos escaos no est clara en los estados que ganan diputados y que cuentan con sistemas electorales ms complicados. El Estado espaol, que tendr 4 ms, es el que ms prisa tiene por ocupar los asientos; el Estado francs, Suecia y Austria tendrn dos ms; y uno Gran Bretaa, Polonia, Portugal, Holanda, Bulgaria, Letonia, Eslovenia y Malta.

Se supone que para el 1 de diciembre, fecha prevista para que Lisboa entre en vigor, la cuestin estar decidida y los 18 se sentarn en Estrasburgo, pero es slo un suponer, y aunque tomen asiento, es seguro que no tendrn los mismos derechos que sus vecinos. La UE adoptar, una vez ms, una decisin provisional. De momento, slo consta la voluntad de los Veintisiete de que estos 18 diputados fantasmas, como se les denomina ya en la jerga comunitaria, asuman plenamente su responsabilidad a lo largo de 2010, con lo que es probable que, mientras tanto, tengan un estatus de diputado observador. sto, que ya se ha hecho coincidiendo con las ltimas ampliaciones, les impedir participar en las votaciones... pero cobrarn como el que ms desde el primer da, sean observadores o fantasmas.

Alguien entiende que puedan ocurrir estas absolutas estupideces? (el trmino no es de cosecha propia en este caso, la han utilizado ya muchos diputados al referirse a este tema).

El caso ms inexplicable se da en Francia, donde se habla directamente de misterio al referirse a este tema. La legislacin francesa no ha resuelto la cuestin y ni tan siquiera se sabe a quin corresponden los dos escaos adicionales. Los Verdes los reclaman para s, y la derecha dice que no hay prisa.

Alguien podra decir que los estados que lo tienen resuelto enven a los fantasmas desde el primer da, pero el Parlamento Europeo slo aceptar un desembarco en bloque, para no alterar el balance ya prefijado por el Tratado de Lisboa.

Y hay quien asegura que el tema exige cuando menos un protocolo adicional al Tratado de Lisboa, cuando no una enmienda al texto, lo que podra exigir incluso que Lisboa tuviese que ser de nuevo ratificada por los Veintisiete. La sangre no llegar finalmente al ro por esta minucia, es obvio, pero ofrece una idea bastante aproximada del embrollo jurdico y poltico en que se est convirtiendo la Unin Europea.

Ms caos. La gran apuesta democrtica del Tratado de Lisboa, la iniciativa ciudadana, est en paales. Recordemos lo que dice Lisboa sobre la iniciativa ciudadana: Un grupo de al menos un milln de ciudadanos de la Unin, que sean nacionales de un nmero significativo de estados miembros, podr tomar la iniciativa de invitar a la Comisin, en el marco de sus atribuciones, a que presente una propuesta adecuada sobre cuestiones que estos ciudadanos estimen que requieren un acto jurdico de la Unin para los fines de la aplicacin de los tratados. Esta farragosa redaccin, tpicamente comunitaria, dejaba abiertas muchas cuestiones: nmero mnimo de estados de los que debe proceder la iniciativa; nmero mnimo de ciudadanos que deben firmarla en cada estado; edad mnima de los firmantes; estructura y formulacin de las iniciativas; normas sobre recogida y autentificacin de firmas; plazos de recogida; normas de transparencia; y plazo mximo de respuesta por parte de la Comisin.

La decisin sobre estas cuestiones corresponde al Parlamento Europeo y al Consejo mediante reglamento. La Comisin Europea lanz este pasado mircoles una consulta pblica para lanzar el proceso.

Tericamente, la decisin de la Comisin Europea de poner en marcha esta consulta para que particulares, asociaciones, empresarios y autoridades pblicas expresen su opinin sobre cmo debe funcionar la iniciativa de los ciudadanos es un ejercicio de transparencia. Por otra parte, la iniciativa slo puede referirse a un campo en el que la Comisin tenga competencias y esto exige informacin previa y transparencia. Pero, por qu no han hecho antes los deberes -incluida esta consulta pblica- para que la iniciativa pueda ponerse en marcha desde el primer da de aplicacin del Tratado de Lisboa?

Lisboa entrar en vigor el 1 de diciembre, pero la iniciativa ciudadana no podr hacerlo antes de principios de 2011, lo cual es un autntico disparate. Esto no hace sino alimentar la idea de que, en realidad, la Unin est tratando de perder tiempo para retrasar lo ms posible una posibilidad de democracia directa para sus ciudadanos.

Ahora, la Comisin ha editado un Libro Verde planteando las cuestiones pendientes y algunas posibles respuestas a las mismas. Algunas de las sugerencias que propone este Libro Verde para que quien lo desee participe en la consulta pblica estn formuladas como preguntas del siguiente modo:

- Considera que un tercio del nmero total de estados miembros es el nmero significativo requerido por el Tratado? Si la sugerencia de la Comisin prospera, con firmantes de nueve estados sera suficiente.

- Considera que un 0,2% de la poblacin de cada Estado miembro es un porcentaje adecuado? Esto, por poner dos ejemplos, representara a unas 160.000 personas en Alemania y a unas 20.000 en Blgica.

- Considera que la edad mnima requerida por cada Estado miembro para las elecciones europeas es la apropiada tambin para la iniciativa ciudadana? Y es que la edad para votar no es la misma en todos los estados de la Unin Europea ni, puestos a ello, tampoco los sistemas de verificacin de firmas.

En el resto de los temas el Libro Verde se moja menos. Aunque, por ejemplo, apunta a la posibilidad de que el periodo de recogida de firmas pueda prolongarse, para una iniciativa concreta, durante un ao.

En cualquier caso, muchas de estas cuestiones podran ser decididas y clarificadas con mucha mayor rapidez de la prevista. La fecha lmite para participar en la consulta es el 31 de enero de 2010; a lo largo del 2010 la Comisin estudiar las aportaciones y elaborar un proyecto de Reglamento; y el Parlamento y el Consejo codecidirn para que pueda entrar en funcionamiento a principios de 2011.

Y ello a pesar de que la comisaria europea de Relaciones Institucionales y Comunicacin, Margot Wallstrom, solicit que la iniciativa pudiera ser usada inmediatamente por los europeos, y argument incluso que sera bueno que esto planteara problemas a la Comisin, porque pondra a esta institucin mucho ms en contacto con las personas y sus intereses o preocupaciones. No parece que los deseos de la activa comisaria sueca hayan tenido mucho eco.

Otro dislate ms, que nos llevar a abordar en prximos das la infinidad de aplazamientos, dudas, cuestiones no resueltas y salvaguardas que guarda en sus entraas el Tratado de Lisboa.

La gran mentira: la participacin de los parlamentos de los estados en el proceso de integracin europeo. Otro de los puntos del texto de Lisboa que fue presentado en su da como el no va ms de la nueva arquitectura democrtica de la UE surgida de la ltima reforma es el referido a la mayor participacin de los Parlamentos estatales en la poltica europea. Este punto contempla su participacin a travs de un nuevo mecanismo para controlar que la Unin acte exclusivamente cuando la intervencin a nivel de la UE resulte ms eficaz (subsidiariedad). Esta novedad, se asegura, acrecentar la democracia y la legitimidad de las actuaciones de la Unin, ya que los Parlamentos estatales podrn manifestar su parecer desde la fase inicial de una propuesta, antes de que la estudien a fondo el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros.

Esta es la teora. Vayamos ahora a la prctica, porque se cumplen tres aos y dos meses desde que se introdujera exactamente esta misma posibilidad presentada como novedad en Lisboa. Es decir, desde 2006 la Comisin Europea enva sus propuestas legislativas y borradores directamente a los parlamentos de los estados para que estos le hagan llegar sus sugerencias y comentarios. El sistema es el mismo y los objetivos idnticos a los que el Tratado de Lisboa presenta como un gran avance democrtico.

Pues bien, hoy sabemos cul es la participacin exacta de los parlamentos estatales en estos tres ltimos aos, y los datos ridiculizan a varios estados que se las dan de campeones del europesmo:

- el Parlamento ms activo en la poltica comunitaria, de largo, es el portugus: sus diputados han enviado 102 comentarios sobre propuestas legislativas europeas a Bruselas. Le siguen el Senado francs (58), el Bundestag alemn (48), el sueco (44) y de la Cmara de los Lores (39).

- de los ltimos en incorporarse a la UE, destaca la participacin de los senadores checos, con 41 opiniones remitidas.

- y ustedes se preguntarn: dnde estn los diputados espaoles que tanto y tan alto hablan de su europesmo...? Cero! El Parlamento espaol no ha enviado ni un solo comentario a Bruselas (otro tanto sucede con Rumana y Malta).

- los restantes quince parlamentos han enviado entre 1 y 10 notas cada uno. Es decir, de los datos aportados puede deducirse que slo nueve parlamentos estatales se han tomado en serio este trabajo.

Estos datos dejan a cada cual en su lugar, y cuestionan la presentacin de la participacin de los parlamentos de los estados en la poltica europea como uno de los grandes avances democrticos del Tratado de Lisboa. Si, como apuntara el pasado 4 de noviembre el eurodiputado Alain Lamassoure, los parlamentos nacionales son la llave del xito de Lisboa, ya pueden ir buscando otro tema de comunicacin y propaganda.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091114/166559/es/Mentiras-fantasmas-una-Union-Europea-para-hombres



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