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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2009

Amadeu Casellas o el silenciamiento de la rebelda

Alfonso Lpez Rojo
Semanario Directa


Una de las cuestiones ms notorias que ha acompaando en el tiempo a las acciones de protesta de Amadeu Casellas es el silencio cruel que han guardado sobre ellas los medios de comunicacin en general y la prensa generalista en particular. El preso ha tenido que mantener dos largas huelgas de hambre -y su grupo de apoyo ha tenido que radicalizar la protesta cortando el acceso a la ciudad de Barcelona u ocupando una emisora de radio- para que, finalmente, algunos medios se dignaran a dar fe de la situacin a la opinin pblica. Otro silencio cmplice -y no menos cruel- es el de los partidos y grupos de izquierda que han optado por mirar hacia otro lado, como siempre suelen hacer a la hora de encarar cualquier cuestin que provenga del mundo de las prisiones: es el tema tab por antonomasia.

Notorio ha sido tambin el hecho de que la consejera de Justicia, Montserrat Tura, haya dado seales y haya dado sus opiniones solo a partir de que se le presentaran firmas de apoyo al preso avaladas por la posicin social de personas provenientes de mbitos profesionales o culturales. O de que un diputado de ERC, Joan Tard, reclamara atencin al caso.

Entre los argumentos aducidos por la consellera para que el interno siga pagando con la privacin de libertad (sic), encontramos su conducta inadecuada, que acumula 35 expedientes disciplinarios (sic). Y es que, precisamente, si algo distingue a Amadeu Casellas es su espritu de rebelda mostrado en su constante actitud de denuncia de la realidad del sistema penitenciario. Esa rebelda -que es la misma que, en la dcada de 1970, emanaba de la COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha) con la que el propio Amadeu se inici en su experiencia carcelaria- es la que el sistema necesita ocultar a base de silencio.

Por eso, es importante percibir la lucha de Amadeu Casellas no slo como el grito desesperado e individual de uno de los presos ms antiguos de las crceles catalanas, sino como un preso que con su rebelda permanente simboliza el sufrimiento de los dems.

En este sentido, pues, dar apoyo a Amadeu Casellas ha de ser tambin trascender su propia persona extendiendo el apoyo hacia quienes estn en su misma situacin. Es el mejor modo de romper el silencio para que la sociedad bienpensante mire de frente a esas tumbas de piedra sobre las cuales se escribe Casa de correccin y que los mismos carceleros llaman Casas de corrupcin. As vio las prisiones Kropotkin en 1887 y as podemos verlas en la actualidad.

Semanario Directa, N 160, noviembre de 2009

www.setmanaridirecta.info



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