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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2009

Contrapuntos a 1989
El asesinato de los jesuitas y la herencia de 1979 en Nicaragua

Mariano Gonzlez
Rebelin


Los 20 aos de la cada del muro de Berln han sido un buen pretexto para que la derecha repita hasta la saciedad lo de la victoria del capitalismo sobre el socialismo, debido a la superioridad del primero y a la intrnseca barbarie del segundo. Representativa de esta euforia resulta la siguiente opinin:

Recordaremos el 9 de noviembre de 1989 como el ao en que termin la Guerra Fra, el capitalismo venci al comunismo por su mayor eficiencia econmica, pero principalmente por su superioridad moral basada en la libertad de las personas (Ramn Parellada, Siglo XXI, 12/11/2009).

Como contrapuntos a esta euforia, bien vale la pena recordar algunas cuestiones. En primer lugar, que gan un sistema que mantiene en el hambre y la miseria a millones de personas y que destruye aceleradamente al planeta tierra. Es decir, vale la pena pensar que esta victoria del capitalismo (porque as ha sido pregonada desde muchos espacios) sobre el socialismo, ha sido la victoria del capital sobre el trabajo: una derrota para la vida de la humanidad y la de la naturaleza.1 Para establecer algunos contrapuntos a esta victoria, conviene traer del recuerdo, entre muchos otros, dos memorias que resultan necesarias.

Esta cacareada superioridad moral del capitalismo es la misma que ha producido incontables crmenes y violaciones a derechos humanos para instalar o superar los obstculos a la acumulacin de capital as como a los intentos liberadores populares, por ejemplo, a travs de dictaduras militar-empresariales como las existentes durante varias dcadas en Latinoamrica. Un hecho que tambin se conmemora en estos das, ayuda a ver hasta donde llega esa superioridad moral. En noviembre de 1989, en el contexto de la ofensiva Hasta el tope que lanz el FMLN, la desesperacin del gobierno salvadoreo, apoyado por el gobierno estadounidense, le lleva al recurso de la realizacin de mltiples crmenes, en los que se incluyen el bombardeo indiscriminado a los barrios pobres de la ciudad de San Salvador. El 15 de ese mes, una unidad lite del ejrcito salvadoreo entra en horas de la noche a la universidad Simen Caas y asesina framente a los jesuitas Ignacio Ellacura, Ignacio Martn-Bar, Segundo Montes, Juan Ramn Moreno, Amando Lpez y Joaqun Lpez y Lpez, as como a Elba Ramos y su hija Celina. Al respecto, de la Corte indica lo siguiente:

El crimen de la UCA simboliza a la perfeccin el destino de las incontables vctimas que la historia viene cobrndose desde el principio de la humanidad, relato de pasin que, como ya afirm Walter Benjamin, hace de la memoria un deber indeclinable, antes que una tarea caprichosa y trivial (2001: 19).2

Esta es una accin directa de la superioridad moral de un gobierno de derecha y fiel seguidor de las doctrinas capitalistas. Pero si ese es un ejemplo directo de las acciones de un gobierno identificado con un sistema, tambin hay otros ejemplos de las cosas que el capitalismo no puede producir.

Conocido es que el tringulo norte de Centroamrica es una de las regiones ms violentas del mundo. El Salvador, Honduras y Guatemala tienen tasas de homicidios que slo son superadas por el rea sudafricana. Crimen organizado, narcotrfico y maras son problemas muy serios en estos pases. Nicaragua en cambio, con una situacin de pobreza an mayor y con una historia compartida de guerra y conflicto, mantiene niveles comparativamente mucho menores de delincuencia y homicidio. Una de las explicaciones a esta situacin distinta es la herencia del sandinismo que debe ser tambin revalorada.3 El PNUD, en un informe reciente, reconoce que entre las importantes diferencias que se encuentran para la delincuencia entre ese tringulo norte y Nicaragua se encuentra la secuela positiva de la Revolucin Sandinista en la creacin de redes sociales (2009: 113) y que tambin conllev una intensa movilizacin popular, razones ambas que acendraron el sentido de solidaridad, a tiempo que medidas como la alfabetizacin o la reforma (2009: 176)4, procesos que no se han creado en los tres pases sealados de tanta delincuencia y asesinatos. Valores como la solidaridad son valores humanos universales y universalizables. Una univesalizacin que contuviera dichos valores originara un mundo mejor y ms humano. Y son valores que se producen de manera sostenida en la experiencia sandinista y cuyos efectos llegan al da de hoy (a pesar de los muchos errores tambin cometidos).

Como contrapuntos a la celebracin de la cada del muro de Berln (sin que caigan otros igualmente infames), estos recuerdos pueden servir para no olvidar el lado criminal de la derecha y de las fuerzas conservadoras que se oponen a los proyectos populares de liberacin. Gobiernos y fuerzas conservadoras representantes de ese superior sistema moral que es el capitalismo.

BIBLIOGRAFA

De la Corte, L. (2001) Memoria de un compromiso. La psicologa social de Ignacio Martn-Bar . Bilbao, Editorial Descle De Brower, S.A.

PNUD (2009) Abrir espacios para la seguridad ciudadana y el desarrollo humano. Informe sobre Desarrollo Humano para Amrica Central. Colombia, Dvinni, S.A.

Notas:

1 Tambin valdra la pena valorar el socialismo real como una posibilidad desperdiciada para hacer del mundo otro mundo. Para hacer del mundo una verdadera patria humana que todava no se produce.

2 En el caso de los jesuitas, una condicin especial es que tambin se cortan proyectos de pensamiento importantes, como una psicologa de la liberacin en la que estaba trabajando Ignacio Martn-Bar.

3 Ese sandinismo que tan bellamente ha sido descrito por la pluma de Ernesto Cardenal y que condens tambin las aspiraciones sociohistricas de liberacin de millones de personas en aquellos aos.

4 Coloco esta referencia porque no resulta sospechosa de comunista.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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