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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2009

Obama aprovecha la masacre de Fort Hood para promover sus guerras

Bill Van Auken
World Socialist Web Site

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El Presidente Barack Obama utiliz su discurso en el funeral celebrado el martes por los trece hombres y mujeres asesinados la pasada semana en Fort Hood, Texas, para promover las dos guerras en que EEUU est inmerso y su propio plan de escalada para la intervencin en Afganistn.

El Presidente hizo llegar sus comentarios en un momento en que su administracin est ultimando planes para enviar a decenas de miles de soldados estadounidenses ms a Afganistn.

Obama habl ante miles de soldados del ejrcito y los familiares de los doce soldados y un civil que murieron asesinados el pasado jueves en un tiroteo indiscriminado supuestamente perpetrado por el Mayor del ejrcito estadounidense Nidal Hasan.

Hasan, psiquiatra del Ejrcito, est acusado de disparar con revolver en el interior del Soldier Readiness Processing Center, donde se llevan a cabo los trmites para el despliegue de soldados a zonas de guerra en Iraq y Afganistn.

Son tiempos de prueba para nuestro pas, dijo Obama. En Afganistn y Pakistn, los mismos extremistas que mataron a casi 3.000 estadounidense siguen poniendo en peligro a EEUU, a nuestros aliados, a los afganos y los pakistanes inocentes. En Iraq, estamos trabajando para poner fin cuanto antes a la guerra, aunque todava hay quien le niega al pueblo iraqu el futuro por el que los estadounidenses e iraques han hecho tantos sacrificios.

Sostuvo que las historias como las de Fort Hood reafirman los valores esenciales por los que estamos luchando, mientras alababa a las tropas estadounidenses por haber cumplido perodo tras perodo de servicio en lugares distantes, diferentes y difciles sirviendo juntos para proteger a nuestro pueblo y dndoles a otros, que estn al otro lado del mundo, la oportunidad de tener una vida mejor.

El discurso de Obama consigui el elogio inmediato de los medios. El New York Times especulaba con que si su elevada retrica conseguira aumentar los ndices de apoyo a su gestin.

Sin embargo, el contenido de sus elogios se basaba en las mismas mentiras que han servido como piedra angular de la poltica exterior estadounidense durante los pasados ocho aos.

Obama sostuvo que EEUU est combatiendo contra los mismos extremistas que mataron a casi 3.000 estadounidenses el 11 de septiembre, y que las tropas estadounidenses estn en Iraq y Afganistn para proporcionar la oportunidad de autogobierno a pueblos que han sufrido la tirana y la guerra. Esas son las mismas y esenciales proclamas hechas por la administracin Bush para justificar las guerras en Afganistn e Iraq, as como la beligerancia internacional y la ausencia de ley que han caracterizado la guerra global contra el terrorismo.

El despliegue de 68.000 tropas estadounidenses en Afganistn y de 120.000 en Iraq no tuvo como objetivo perseguir a los responsables del 11/S y mucho menos llevar la democracia a los pueblos de esos dos pases. No son ms que las proclamas propagandsticas hechas por la administracin Bush para promover las guerras, que Obama ha recogido, continundolas y amplindolas.

Las guerras y ocupaciones militares estadounidenses en el Golfo Prsico y en Asia Central fueron planeadas y preparadas mucho antes de los sucesos del 11 de septiembre de 2001. Se empezaron con Bush y se continan con Obama con objeto de perseguir los intereses estadounidenses en dos de las regiones estratgicamente vitales del globo, que contienen juntas el grueso de los recursos energticos mundiales conocidos.

El brutal carcter colonial de esas guerras y el impacto que han tenido sobre las tropas enviadas a combatirlas por utilizar las palabras de Obama- cumpliendo perodo tras perodo de servicio son, en ltima instancia, la causa de la matanza indiscriminada de la pasada semana en Fort Hood.

El intento de Obama de proyectar estas guerras de agresin como cruzada por la libertad no tiene slo el mero objetivo de confortar los seres queridos de los que murieron por los disparos del pasado jueves. Ms bien es parte de un intento consciente por aplastar el sentimiento antibelicista del pueblo estadounidense en un momento en que se prepara una importante escalada de la guerra en Afganistn.

Citando fuentes de la administracin, CBS News inform el lunes por la noche que la Casa Blanca de Obama ha decidido ya garantizar gran parte, si no todos de los 40.000 soldados ms requeridos por el General Stanley McChrystal, el alto comandante de EEUU en Afganistn. Esto hara que el total de tropas ocupantes estadounidenses superara la cifra de 100.000.

Segn la informacin de CBS, las primeras nuevas tropas de combate llegaran a Afganistn a principios del prximo ao, pero, debido a la escasez de soldados, llevar hasta finales de 2010 completar el despliegue. Al contrario del incremento en Iraq, declar la cadena, se espera que el aumento de tropas dure alrededor de cuatro aos. Esta estimacin se basa en la muy optimista asuncin de que EEUU va a tener xito, en ese perodo de tiempo, en la labor de formar un ejrcito y una fuerza de polica afganos mucho ms amplios y eficaces.

Aunque la Casa Blanca neg que Obama haya establecido ningn plan, el informe de CBS es uno de los muchos que en los ltimos das citan a oficiales de la administracin declarando que se van a enviar a la guerra entre 30.000 y 40.000 nuevos soldados.

Obama volvi a Washington el martes por la noche y celebr un encuentro final con su consejo de guerra antes de embarcarse en un viaje de nueve das por Asia. A su regreso, se espera que anuncie su decisin de escalada de la guerra de Afganistn.

Es esta decisin lo que subyace en la compulsin de la administracin por falsificar la naturaleza de las guerras y distorsionar el carcter de los asesinatos de Fort Hood.

Segn mltiples relatos, el supuesto pistolero, Nidal Hasan, era profundamente contrario a las guerras y cada vez se senta ms desesperado ante las rdenes recibidas del ejrcito de desplegarse en Afganistn.

Ambos sentimientos se haban exacerbado tras sus seis aos en el Centro Mdico del Ejrcito Walter Reed, donde tuvo que atender a soldados fsicamente mutilados y mentalmente destrozados, pasando das tras da escuchando lo que haban hecho y visto en combate intentando tratarles los traumas.

No hay duda de que esos sentimientos se intensificaron tambin a causa de las omnipresentes actitudes anti-musulmanas en el interior del ejrcito. Esos prejuicios, aunque oficialmente frenados por el mando militar, son el inevitable producto de la tendencia universal a vilipendiar y deshumanizar a aquellos a quienes los soldados van a matar, adems de la incontrolada influencia del fundamentalismo cristiano en el ejrcito, y han llevado a muchos a considerar las campaas en Iraq y Afganistn como parte de una guerra santa. Hasan se haba quejado repetidamente a familiares y amigos de estar sufriendo acoso por ser musulmn.

Estas presiones, interactuando con una evidente inestabilidad mental y emocional, provocaron una erupcin de violencia que se ha convertido ya en un rasgo demasiado familiar en la sociedad estadounidense.

Dentro del ejrcito mismo, los continuos despliegues han tenido graves efectos, produciendo una epidemia de violencia a la que Fort Hood no ha sido extrao.

Segn el New York Times, desde que empezaron las guerras de Afganistn e Iraq, se ha venido informando de que los incidentes de violencia domstica en Killeen, Texas, donde Fort Hood est ubicado, han aumentado en un 75%, y los crmenes violentos en un 22% incluso aunque hayan descendido en ciudades de tamao similar situadas en otras zonas de EEUU. Asimismo, desde 2003, 76 individuos asignados a Fort Hood se han suicidado.

Sin embargo, cada vez ms, importantes personalidades polticas y gran parte de los medios estn fomentando la teora de que esas presiones sociales y psicolgicas no tienen nada que ver con esos hechos, y que la masacre en Fort Hood fue un acto de terrorismo.

La supuesta prueba en que apoyar esa afirmacin se basa en la religin de Hasan y en su oposicin a la guerra.

Entre los hechos que se vienen citando, se refiere que Hasan acudi en 2001 a una mezquita cuando dos de los secuestradores del 11/s tambin la frecuentaban. Sin embargo, la mezquita es una de las ms grandes de EEUU y en ella suelen congregarse miles de personas.

Tambin se citan los correos de Hasan a un imn estadounidense de la mezquita, Anwar Al-Awlaki, que se traslad a Yemen y proclam su apoyo a la resistencia contra la poltica estadounidense en Oriente Medio. Los investigadores federales han informado que investigaron los correos y concluyeron que no tenan nada que ver con el terrorismo y s con cuestiones religiosas y culturales coherentes con las investigaciones de Hasan.

Finalmente, se refieren tambin a que Hasan grit las palabras Allahu Akbar (Dios es grande en rabe) durante su presunto ataque.

El Wall Street Journal public un editorial el martes afirmando: La masacre de Fort Hood deja claro, de nuevo, que el terror islmico est tambin presente en EEUU como problema interno.

El peridico iba ms all sugiriendo que el incidente demostraba la necesidad de que se intensificara el espionaje domstico. Antes de que los demcratas llegaran al poder en las elecciones de 2008, una de las cuestiones que ms fuertemente apoyaron en el debate poltico fue su oposicin a la vigilancia electrnica interna para perseguir las actividades terroristas islmicas, afirmaba el editorial. Y aada: deberamos confiar en que la respuesta de nuestros legisladores no se va a limitar a encogerse de hombros y pensar que estos trece muertos no son ms que el precio que tenemos que pagar por vivir en nuestro sistema.

Asimismo, el Senador Joseph Lieberman, el supuesto demcrata independiente de Connecticut que preside el Comit de Seguridad Interna del Senado, se sum a la opinin de que la masacre era un acto terrorista. Lieberman pidi una investigacin sobre los disparos de Fort Hood, expresando su preocupacin por que el Mayor del ejrcito fuera un terrorista que ha crecido y se ha radicalizado en casa. Postul que si eso es verdad, el asesinato de esas trece personas fue un acto terrorista y, en realidad, ha sido el acto terrorista ms destructivo cometido en suelo estadounidenses desde el 11/S.

El Jefe del Estado Mayor del ejrcito estadounidense, el General George Casey, manifest el domingo su preocupacin por estas actitudes, advirtiendo que las especulaciones podran potencialmente provocar reacciones violentas contra algunos de nuestros soldados musulmanes. Con el ejrcito enfrentando una escasez desesperada de intrpretes en Afganistn, hay preocupacin general de que la caza de brujas contra los musulmanes haga que los pocos que tienen se vayan del ejrcito.

Sin embargo, tales consideraciones parecen tener muy poco peso. Desde Lieberman y la derecha republicana a la administracin Obama y los demcratas, el Washington oficial parece que intenta explotar este episodio sangriento para intimidar los sentimientos antibelicistas y justificar la escala de la guerra exterior y renovar los ataques contra los derechos democrticos en casa.

Fuente original: http://www.wsws.org/articles/2009/nov2009/obam-n11.shtml



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