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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2009

La "glasnost" de Obama

Alberto Piris
Estrella Digital


La llegada de Obama a la Casa Blanca ha supuesto, con respecto a las prcticas habituales de su predecesor, un aumento de la transparencia ( glasnost la hubiera llamado Gorbachov) en relacin con las distintas opciones que se debaten en el entorno presidencial, para hacer frente a los acuciantes problemas que aquejan a los EEUU y, con ellos, a gran parte de la humanidad. Con ser aqullos muchos y muy acuciantes, decidir la estrategia a seguir en Afganistn parece ser hoy uno de los ms apremiantes.

Con Bush no ocurra as. Si decida invadir Irak para satisfacer los intereses de su amigable crculo de magnates petrolferos, adobando la operacin con un cmulo de mentiras, contaba de inmediato con su fiel Secretario de Estado, el ex-general Colin Powell, que sin inmutarse y poniendo en el empeo su bien ganado prestigio personal en otras lides, exhiba ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas unas diapositivas fruto de la imaginacin de los ms mendaces analistas del Pentgono, que mostraban al mundo la temible peligrosidad de Sadam Husein y su rgimen poltico. Acto seguido, convocaba en las Azores a sus fieles aclitos, el espaol Aznar ( nsar, en la intimidad) y el britnico Blair (a quien solo algn bromista pudo imaginar presidiendo la reformada Unin Europea), bajo los atentos cuidados del obsecuente anfitrin portugus, el camalenico Duro Barroso, para anunciar al mundo el desencadenamiento de la ms cruel, absurda e ineficaz guerra contra un enemigo inventado que jams haya conocido la historia blica.

Luego, cuando el fracaso era ya inocultable y las multiplicadas explicaciones que pretendan justificarlo solo aadan vergenza a la ignominia, bastaba culpar a alguno de los ms destacados halcones, habitualmente anidados en las alturas del Pentgono, para seguir chapoteando en la misma cinaga con el nico objetivo de sobrevivir a la catstrofe poltica y militar. As fue, hasta que las urnas expulsaron de la Casa Blanca al que con toda probabilidad ser tenido como uno de los peores presidentes en la historia de EEUU y a su banda de desaprensivos asesores, inyectando en ese pas y en el resto del mundo una alentadora esperanza de renovacin.

A la nueva transparencia poltica de la Casa Blanca hay que achacar el revuelo causado por las discrepantes informaciones difundidas en torno a lo que convendra hacer en Afganistn. La filtracin de un informe enviado a la Casa Blanca por el embajador de EEUU en Kabul ha puesto de relieve las acusadas divergencias entre los asesores de Obama respecto a la estrategia a seguir en Afganistn y, en consecuencia, sobre la intensidad del esfuerzo militar a ejercer en este desventurado pas, para poner fin a una guerra cuyo desarrollo se ve cada da ms confuso. De eso depender el nmero de tropas a desplegar y, con ello, las previsibles bajas a sufrir, el esfuerzo econmico a realizar y el estado de nimo o la moral de la poblacin, no solo en EEUU y en los pases que contribuyen a la operacin, sino, sobre todo, la repercusin sobre el pueblo afgano, que es el que ms padece los efectos de esta guerra, cosa que se olvida muy a menudo desde los despachos de los planificadores.

Entre las opciones hasta ahora consideradas por la Casa Blanca, ha cado como una bomba el consejo del citado embajador, el teniente general retirado Karl Eikenberry, contrario al envo de ms tropas a Afganistn. Sugiere que hasta que el gobierno de Karzai d pruebas de dominar la corrupcin dominante, es intil incrementar la fuerza militar all desplegada. Esto le enfrenta con el actual comandante en jefe, el general McChrystal, que desea reforzar con 40.000 soldados al actual contingente de 68.000 y que ha afirmado que "sin este refuerzo, la guerra contra los talibanes est perdida".

Por su parte, la Secretaria de Estado parece respaldar a su embajador en Kabul, cuando en una conferencia de prensa en su reciente visita a Manila ha criticado "la corrupcin, falta de transparencia, debilidad del Gobierno y el desprecio de la Ley" reinantes en Afganistn, aspectos todos ellos en los que Eikenberry basa sus apreciaciones. Las otras opciones consideradas por los asesores de Obama varan entre 10.000 y 30.000 tropas de refuerzo.

El debate es complejo, muchos son los aspectos a considerar y todo parece indicar que la decisin no se tomar en breve, en lo que influyen varios factores. Aunque no se estima polticamente oportuno anunciar un nuevo envo de tropas justo cuando los ciudadanos de EEUU se renen para celebrar la tradicional y familiar fiesta de Accin de Gracias (el 26 de noviembre), y menos an cuando Obama acuda a Oslo a recibir el Nobel de la Paz (el 10 de diciembre), este retraso sirve, sobre todo, para marcar de forma bien visible la diferencia que existe entre una reflexin lenta y bien meditada, escuchando todas las voces y de la que se hace partcipe a la opinin pblica, y el atolondrado apresuramiento con el que Bush y sus asesores emprendieron la desastrosa invasin de Iraq.

Al fin y al cabo, justo es reconocerlo, en una guerra que se inici hace ocho aos y en cuyo curso se han acumulado todo tipo de desastres, demorar la decisin durante unas semanas no es un error serio, si con ello se avanza por un camino mejor delimitado, donde la razn y la lgica hayan quedado bien asentadas.

http://www.estrelladigital.es/ED/diario/261194.asp

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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