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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2009

Un jurado popular declara a Nagore Laffage culpable de violencia machista

Isabel Alba
Rebelin


Acaba de ser juzgada y condenada en la audiencia de Pamplona Nagore Laffage, una joven estudiante de enfermera de veinte aos. El delito que haba cometido y del que la consider culpable un jurado popular formado por seis mujeres y tres hombres fue el de ejercer su derecho a vivir en libertad, a ser respetada como mujer y a decir s o no a los hombres sin miedo.

Nagore no pudo defenderse de los cargos que se le imputaban porque su vctima, Jose Diego Yllanes, un psiquiatra de 27 aos que trabajaba en el hospital de Navarra donde Nagore haca sus prcticas, obcecado por la actitud beligerante de Nagore a la hora de hacer ejercicio de su derecho a vivir en una sociedad igualitaria y justa, se sinti amenazado e impelido a golpearla salvajemente y despus a estrangularla con una sola mano.

Por todos estos hechos delictivos, el jurado sent en el banquillo a Nagore e hizo recaer sobre ella la responsabilidad de su muerte, porque, sin duda, Nagore estara viva si no se hubiera ido con Jose Diego Yllanes, al que slo conoca de vista del hospital, confiando en disfrutar sanamente de su compaa en una noche de San Fermines, con la pasin y alegra de vivir propias de su edad; porque, sin duda, Nagore estara viva si no hubiera besado en el ascensor a Jose Diego Yllanes confiando en que un hombre de aproximadamente su edad, que haba tenido todas las oportunidades en la vida para ser una persona decente, un mdico del hospital en el que trabajaba, iba a entender sus besos como lo que eran, ganas de pasarlo bien juntos, jvenes e iguales, y no que podan ser interpretados como el deseo de una relacin apasionada que consista en quitarle la ropa de forma brusca, rompiendo la trabilla del pantaln, un tirante del sujetador y el tanga por tres sitios; porque, sin duda, Nagore estara viva si no se hubiera sentido por ello agredida sexualmente, vejada por la actitud violenta de Jose Diego Yllanes, y si hubiera acatado con docilidad sus deseos en lugar de resistirse y ejercer su derecho a decir no; porque, sin duda, Nagore estara viva si no hubiera esperado ingenuamente que Jose Diego Yllanes, un hombre joven, mdico, con una educacin privilegiada, respetara su decisin en lugar de sentirse amenazado pues, ella, Nagore, poda destruir su carrera y denunciarle; porque, sin duda, Nagore estara viva si Jose Diego Yllanes no se hubiera visto impelido a reaccionar tapndole la boca para evitar que gritara y a golpearla de manera deliberada y repetidamente en diversas partes del cuerpo; porque, sin duda, Nagore estara viva si se hubiera dejado golpear en silencio y no hubiera tenido la desfachatez de intentar defenderse y araar a Jose Diego Yllanes; porque, sin duda, Nagore estara viva si no se hubiera rebelado frente a una situacin a todas luces injusta y su rebelda no hubiera obcecado hasta tal punto a Jose Diego Yllanes como para que presionara con su mano el cuello de Nagore, producindole la asfixia y la muerte, ni como para que, despus, intentara trocear su cadver, le cortara un dedo, introdujera su cuerpo en bolsas, limpiara el piso, cogiera el coche de su padre y arrojara el cuerpo de Nagore en un paraje cercano a Pamplona.

Por cometer todos estos delitos, Nagore acaba de ser juzgada y condenada por un jurado que, pasando por alto las pruebas presentadas por la polica foral y los mdicos forenses y las declaraciones de los testigos dio crdito nicamente a la versin de Jose Diego Yllanes y consider que su muerte no haba sido un asesinato sino un homicidio con atenuantes. Nagore muri por segunda vez cuando por segunda vez se le neg, ahora con una sentencia legal, su derecho, el de todas las mujeres, a vivir libres e iguales a los hombres, a ser respetadas y a poder decir s o no sin miedo.

Con Nagore, nos sientan a todas en el banquillo. Muchos tertulianos, y tambin tertulianas, ya lo han manifestado en televisin y radio estos das: La muerte de Nagore debe servir para ensear a las mujeres a ser ms prudentes. La responsabilidad, recae, una vez ms, sobre nosotras. Las mujeres debemos vivir con miedo y educar en el miedo a nuestras hijas para que no las maten, porque si las matan ser culpa de ellas y de nosotras, por su actitud y la nuestra, por su aspecto o por su comportamiento y su muerte no ser un asesinato, tan solo un hecho trgico, como defini la de Nagore el abogado de Jose Diego Yllanes, ilustre penalista de la universidad de Navarra.

Pero si de verdad las mujeres podemos aprender algo de la muerte de Nagore y de este lamentable e injusto juicio es que tenemos la responsabilidad de ser tan prudentes como para ensear a nuestras hijas no a vivir atemorizadas sino a luchar por sus derechos, a luchar por ser libres e iguales a los hombres y poder disfrutar del sexo y del amor sin miedo; a luchar por no tener que morir por ello, como Nagore.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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