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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2009

Por qu ese repentino resurgir del negacionismo del cambio climtico? Podra tratarse de algo totalmente distinto a lo que pensamos?
La negacin de la muerte

George Monbiot
The Guardian


De nada sirve negarlo: estamos perdiendo. La negacin del cambio climtico se est extendiendo como una enfermedad contagiosa. Existe en una esfera en la que no puede ser alcanzada por las evidencias o los argumentos razonados; cualquier intento de atraer la atencin hacia los descubrimientos cientficos es recibido con una invectiva furiosa. Esta esfera se expande a una velocidad asombrosa.

Una encuesta del mes pasado hecha por el Pew Research Centre sugiere que la proporcin de estadounidenses que creen que hay pruebas slidas de que el mundo se est calentando en las ltimas dcadas ha cado del 71 al 57% en solo 18 meses. Otra encuesta, realizada en enero por Rasmussen Reports, sugiere que, debido a un importante aumento desde 2006, los votantes estadounidenses que creen que el calentamiento global es el resultado de causas naturales (44%) supera ya a los que creen que est causado por la accin humana (41%).

Un estudio del sitio web Desmogblog muestra que el nmero de pginas de Internet que proponen que el calentamiento global causado por el hombre es un fraude o una mentira se ha ms que doblado en 2008. La exposicin Science Museums Prove it! pide a los lectores por Internet que acepten o rechacen la afirmacin de que han visto las pruebas y quieren que los gobiernos hagan algo. Hasta ayer por la tarde, 1.006 la haban aceptado y 6.110 la haban rechazado. En Amazon.co.uk, los libros que propugnan la negacin del cambio climtico estn situados actualmente en los puestos 1,2,4,5,7 y 8 de la categora del calentamiento global. No importa que hayan sido despedazados por los cientficos y los crticos, vencen por kilmetros a los libros cientficos. Qu est sucediendo?

Ciertamente, no refleja el estado de la ciencia, que se ha afianzado espectacularmente en los dos ltimos aos. Si no me creen, abran cualquier edicin reciente de Science o de Nature, o cualquier publicacin con revisin entre iguales especializada en la ciencia atmosfrica o medioambiental. Intntenlo. El debate sobre el calentamiento global que ruge en Internet y en la prensa derechista no refleja el debate de las publicaciones cientficas.

Un cientfico estadounidense que conozco sugiere que estos libros y sitios web cientficos satisfacen las necesidades de un nuevo mercado editorial: personas con coeficiente de inteligencia a temperatura ambiente. No dijo si eran grados Fahrenheit o centgrados. Pero esto no puede ser toda la historia. Tambin muchas personas inteligentes se han declarado escpticas.

Uno de esos crticos es Clive James. Se le puede acusar de trabajar por una sabidura recibida constituida por perogrulladas. Hace unos das, en Radio Four, dio un discurso acerca de la importancia del escepticismo, durante el cul mantuvo que el nmero de cientficos que expresan su escepticismo [acerca del cambio climtico] se ha incrementado ltimamente. No present ninguna prueba que sirviera de apoyo a esa declaracin y, por lo que yo s, esa prueba no existe. Pero us esa afirmacin para argumentar que cualquiera de las partes podra tener razn, pero creo que si existe una divisin de esa escala nadie la puede llamar consenso. Nadie puede decir de manera significativa que la ciencia est en un lado.

Si se hubiera molestado en examinar la calidad de las evidencias de las dos partes de este debate meditico y la naturaleza de los ejrcitos que se oponen cientficos del clima por un lado y bloggers derechistas por otro--, tambin l habra comprendido de qu lado est la ciencia. En cualquier caso, en la medida en que la ciencia pueda estarlo: que es decir que la evidencia de un calentamiento global causado por el hombre es tan poderosa como la de la evolucin darwiniana o el vnculo entre el tabaco y el cncer de pulmn. Siempre me sorprende el modo en que personas como James, que se proclaman escpticas, creern a cualquier experto en paparruchas que convenga a sus opiniones. La posicin de estas personas queda perfectamente resumida por un seguidor de Ian Plimer (autor de una maravillosa concatenacin de incoherencias titulada Heaven and Earth) cuando comentaba un artculo reciente en The Spectator. Sea un charlatn o no, Plimer habla por muchos de nosotros. Estas personas no son escpticas; son bobas.

Estas creencias parecen muy influenciadas por la edad. El informe Pew revel que las personas de ms de 65 aos tienen muchas ms probabilidades que el resto de la poblacin de negar que existe una prueba slida de que la tierra se est calentando, que eso est causado por la accin humana o que es un problema grave. Esto concuerda con mi propia experiencia. Casi todas mis discusiones ms violentas sobre el cambio climtico, tanto en persona como en medios escritos, las he tenido con personas de sesenta o setenta aos. A qu se puede deber esto?

Algunas respuestas son evidentes: no quieren estar aqu para ver esos resultados; crecieron en un perodo de optimismo tecnolgico; tras haber trabajado toda su vida, se sentan con derecho a volar o desplazarse a donde quieran. Pero puede haber tambin una razn menos intuitiva, que arroja una luz sobre una fascinante esquina de la psicologa humana.

En 1973, el antroplogo cultural Ernest Becker propuso que el miedo a la muerte nos hace protegernos con mentiras vitales o con el blindaje del carcter. Nos defendemos del terror supremo con proyectos de inmortalidad que estimulan nuestra autoestima y nos dan un significado que se extiende ms all de la muerte. Ms de 300 estudios realizados en 15 pases parecen confirmar la tesis de Becker. Cuando la gente se enfrenta a imgenes, palabras o cuestiones que les recuerda la muerte, responde reforzando su propia visin del mundo, rechazando a las personas o las ideas que amenazan esa visin y esforzndose ms por la autoestima.

Uno de los descubrimientos ms fascinantes es que los proyectos de inmortalidad pueden acercar la muerte. Al tratar de defender lo simblico, el ser heroico que creamos para suprimir los pensamientos de muerte, podemos exponer el ser fsico a un peligro mayor. Por ejemplo, los investigadores de la Universidad Bar-Ilan de Israel descubrieron que las personas que informaron que conducir aumenta su autoestima conducen ms rpido y corren ms riesgos cuando se han visto expuestas al recordatorio de la muerte.

Un reciente artculo del bilogo Janis L Dickinson, publicado en Ecology and Society, afirma que las constantes noticias y debates sobre el calentamiento global dificultan que la gente pueda reprimir los pensamientos de muerte, por lo que podran responder a la perspectiva terrorfica de la debacle del clima de modo que fortalezca el blindaje del carcter, pero disminuya nuestras posibilidades de supervivencia. Ya hay pruebas experimentales que sugieren que algunas personas responden al recordatorio de la muerte incrementando el consumo. Dickinson afirma que la evidencia creciente del cambio climtico podra potenciar esa creencia, adems de un antagonismo con respecto a los cientficos y los medioambientalistas. Al fin y al cabo, nuestro mensaje es una amenaza letal para el proyecto central de inmortalidad de la sociedad occidental: un crecimiento econmico perpetuo apoyado en una ideologa de derechos consolidados y excepcionalidades.

Si Dickinson tiene razn, es descabellado suponer que quienes estn ms cerca del fin de su vida pueden reaccionar con ms fuerza contra todo lo que les recuerde su muerte? No he podido encontrar experimentos que demuestren esta proposicin, pero seguramente merece la pena investigarla. Podra suceder que el rpido crecimiento de la negacin del cambio climtico en los dos ltimos aos es en realidad una respuesta a la radicalizacin de la evidencia cientfica? Si fuera as, cmo demonios nos enfrentamos a ello?

Con mi agradecimiento a George Marshall

Traducido por Vctor Garca para Globalzate
http://www.globalizate.org/gmonbiot151109.html

Artculo original:

http://www.monbiot.com/archives/2009/11/02/death-denial/



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