Estoy
conmovido aún. Tenía el temple de un coloso. Insobornable en las
ideas, entregado en la solidaridad, infatigable trotamundos
libertario, próximo y sencillo, era en lo fundamental un hombre
bueno y un militante anarcosindicalista a tiempo completo. Siempre
admiré su sabia combinación de osadía y profundo sentido común.
Ese talante suyo franco y realista de obrero orgulloso de serlo,
plenamente consciente de sus responsabilidades. De ahí que su
trayectoria vital vaya unida al periodo de consolidación y madurez
de la CGT. Su recuerdo debe estimularnos a profundizar en la lucha
por la libertad y la igualdad, a las que entregó su vida. Mi sincero
pésame a su familia y allegados. Que la tierra te sea leve.
Rafael Cid Estarellas /
Periodista
Fuente:
http://blogs.publico.es/cartasdeloslectores/729/17-de-noviembre-3/