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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2009

Hoy se elige al Presidente del Consejo Europeo
Mr(s) presidente de qu?

Josu Juaristi
Gara

Ser hombre o mujer? poltico o secretario? La cumbre extraordinaria de hoy debe elegir al presidente del Consejo Europeo (cargo creado por el Tratado de Lisboa). Designar, adems, al Alto Representante de la Unin para Asuntos Exteriores y Poltica de Seguridad y al nuevo secretario general adjunto del Consejo. Ms altos cargos. El de presidente es el ms llamativo, pero el menos definido.


En junio de 2007, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unin Europea se pusieron de acuerdo en una nueva reforma de los tratados, el Tratado de Lisboa. Uno de sus puntos estrella era la creacin de un nuevo cargo, un presidente permanente del Consejo Europeo, que presidira las cumbres europeas y reemplazara el actual sistema de presidencias semestrales rotatorias del Consejo de Ministros. Sin embargo, las bases legales recogidas en el Tratado eran tan ambiguas que han llevado, finalmente, al caos. Es probable que hoy comience a despejarse el panorama, con la designacin del presidente del Consejo Europeo y del Alto Representante de la Unin para Asuntos Exteriores y Poltica de Seguridad, as como del nuevo secretario general del Consejo.

Pero la eleccin del nombre y su perfil no aclararn todas las dudas sobre las funciones concretas del puesto de presidente del Consejo Europeo. Como ya hemos explicado durante estos das, la cuestin no es a quin eligen, sino para qu.

Lo que ayer sabamos era que no haba consenso para designar a los nuevos altos cargos. Pero esto es lo que se nos dice, y lo normal es que no nos creamos nada de lo que afirman pblicamente. El proceso de eleccin es secreto y los nuevos cargos nacern, como tantas otras veces, con un manifiesto dficit democrtico; el Tratado no concreta el perfil del cargo; y los intereses en juego son tan diversos que puede pasar cualquier cosa. Podemos pensar, por ejemplo, que el caos que se transmite es real, aunque bien pudiera ocurrir que todo est atado y bien atado. Hoy sabremos (se supone) si la batalla que auguran Polonia y algunos pequeos es puro teatro o algo ms. Esta noche sabremos si las reglas comienzan a cambiar en el seno del Consejo Europeo y si est surgiendo una nueva correlacin de fuerzas frente a los grandes. Francia y Alemania llevan semanas advirtiendo que ya tienen candidatos y que los defendern con vigor. Otros, en cambio, han criticado con aparente rotundidad tanto el supuesto directorio franco-alemn como el carcter secreto de esta negociacin. Y en los ltimos das ha surgido con fuerza el factor del gnero.

Hoy comprobaremos hasta dnde llegan las asperezas y si estamos ante otra noche de cuchillos y navajas tipo Niza. O si, una vez ms, hemos asistido a un ensayo de una obra de teatro.

Un presidente poderoso, o un secretario. Sobre este dilema se ha escrito mucho. En realidad, no hay tal dilema, puesto que no estamos hablando, en ningn caso, de un presidente de la Unin Europea. De lo que se trata es de elegir a una persona que sirva para engrasar los trabajos (previos, sobre todo) del Consejo Europeo y de dar coherencia y continuidad a esa labor. Pero, sobre todo, se trata de diluir (aunque sin eliminarlo) un sistema de presidencias rotatorias absolutamente ineficaz y obsoleto, especialmente en una Unin con tantos socios. El modelo semestral no da tiempo suficiente para personalizar la presidencia y su balance final casi siempre depende de la capacidad de liderazgo y de trabajo del gobierno al que toque la responsabilidad; y tambin de su mayor o menor grado de europesmo y de su estabilidad (en ambos aspectos la Repblica Checa, con crisis de Gobierno a mitad de presidencia incluido, fue un desastre para la UE).

La Unin, sobre todo, necesita mayor eficacia y rigor, incluso para controlar los gastos originados por las presidencias, de modo que no venga el Sarkozy de turno a vaciar las arcas...

Gastos indecentes. Y es que el caso Sarkozy merece un punto aparte, y enseguida comprobarn por qu.

En seis meses de presidencia, el Gobierno de Nicolas Sarkozy gast 171 millones de euros; es decir, un milln de euros al da, como viene recogido en el pertinente informe de la Corte de Auditores. Un gasto, sin duda, indecente, como denunci la oposicin francesa.

Entre las extravagancias ms costosas figura la organizacin de la cumbre euromediterrnea, una obsesin de Sarkozy que cost a la Unin 17 millones de euros (la cena, segn las facturas auditadas, se pag a 5.050 euros por cabeza).

Un puesto cargado de falso simbolismo. Retomemos el hilo. El trmino presidente del Consejo Europeo ser fcilmente convertible en los medios de comunicacin en presidente europeo o presidente de la Unin Europea. Y esto suceder de modo inconsciente o consciente, pero es seguro que la UE lo fomentar de modo interesado. Y no porque sea cierto (para ello debera politizar el cargo, y darle visibilidad y poder ejecutivo), sino porque le interesa aparentar que con estas novedades acerca el objeto poltico no identificado que es la UE a los ciudadanos. As, el Consejo Europeo, a travs de su presidente, podra atribuirse a s mismo un rol simblico de autoridad moral y de garante de la unidad de los estados en el seno de la Unin Europea. Esto se menciona as abiertamente en los pasillos, y hay muchos que piensan que esta es la principal virtud del puesto de presidente del Consejo Europeo, que servir para vender una idea, aunque sta sea bsicamente falsa.

Pero no nos engaemos, este presidente no ser motor de la integracin europea. Slo una persona con un perfil poltico y de estadista europeo muy marcado podra darle esa caracterstica, y nada apunta a que esta noche vayan a designar a alguien as (en realidad, tampoco existe, actualmente, nadie as). Adems, exigira un paso previo: que la Unin Europea tenga la voluntad de profundizar su modelo de integracin hacia una unin ms poltica, y tampoco es el caso.

Ms burocracia. El Consejo Europeo no era, hasta ahora, una institucin en s misma. Se denominan as las reuniones de jefes de Estado y de Gobierno, que se renen cuatro veces al ao (marzo, junio, octubre y diciembre), ms las cumbres informales o extraordinarias que puedan convocarse (como la de hoy). Ahora, el Tratado de Lisboa le concede carcter de institucin (en virtud del Artculo 13), aunque esto no le confiere ninguna misin ni caracterstica aadida.

Sin embargo, el presidente del Consejo Europeo tendr que contar con un equipo propio, lo que aumentar un poco ms el enorme aparato burocrtico comunitario. Y lo har sin eliminar totalmente el sistema de presidencias rotatorias (como apuntamos en el despiece de la siguiente pgina), lo cual quizs sea lgico en una fase inicial (hasta que el nuevo le tome el pulso al puesto), pero incomprensible en un planteamiento a medio plazo.

El nuevo presidente tendr que coordinarse con la Comisin Europea, el Parlamento, el nuevo secretario general adjunto al Consejo y con el Gobierno que asuma la rotacin de las presidencias de los consejos de ministros (excepto el de Asuntos Exteriores, que controlar el Alto Representante).

Pero es que, adems, el Tratado de Lisboa ha creado una especie de triunvirato de cara a la escena internacional, que contribuir a aumentar la sensacin de que se est incrementando el aparato burocrtico sin mucho sentido.

Los riesgos. Este triunvirato es el formado por el presidente del Consejo Europeo, el Alto Representante de la Unin para Asuntos Exteriores y Poltica de Seguridad y el presidente de la Comisin Europea, celoso del empuje con el que llegan los dos anteriores. Y a estos habr que sumar a las todava ms celosas presidencias rotatorias rebajadas, al menos hasta que los Veintisiete se acostumbren a trabajar y a funcionar con un presidente del Consejo Europeo.

Pero el principal problema del triunvirato es que el Tratado de Lisboa no aclara suficientemente quin ostenta realmente la representacin exterior de la Unin. En poltica exterior se supone que el Alto Representante; pero el Tratado tambin otorga esa facultad al presidente del Consejo Europeo, y sabemos a ciencia cierta que Durao Barroso quiere que los dos elegidos sean de perfil bajo para que no le hagan demasiada sombra a l y a su equipo.

Aunque, conociendo a la Unin Europea, lo ms probable es que la indefinicion de los tratados en esta cuestin sea premeditada. Por una parte, porque ni ellos mismos estn convencidos del paso que dieron al oficializar el cargo de Solana y crear el de presidente. Y, por otra, porque quien sigue ostentando la representacin final de su poltica exterior son los propios estados. Hay y habr acciones comunes; hay y habr, incluso, despliegues militares comunes (o casi, salvo los declaradamente neutrales); pero los estados siguen sin ceder la soberana total de su poltica exterior. Esto es una obviedad para cualquiera que haya seguido el desarrollo de los grandes conflictos internacionales de la ltima dcada, y las diferentes posiciones mantenidas por los estados en el seno de la Unin.

Sea como fuere, el triunvirato ms los estados pueden llevar a la UE a situaciones de descoordinacin y falta de eficacia, precisamente lo que aseguran querer solucionar. Aunque quizs no tenga tantas cabezas como las atribuidas en la mitologa griega, hay quien habla ya de Hidra para referirse a esta proliferacin de altos cargos con funciones a veces compartidas.

El tpico: cul es el nmero de telfono de la UE? Surge entonces, casi de forma inevitable, la tan manida cuestin de si, por fin, la UE tiene ya un nmero de telfono para atender a Obama o a Medvedev en casos de crisis. La respuesta es no. Para qu va a llamar nadie al presidente del Consejo Europeo o al Alto Representante en una situacin de crisis si ninguno de los dos (mucho menos Barroso) puede tomar una decisin ni ejecutar nada sin consultarlo con los estados?

Conclusin. Con estos cargos la UE busca legitimidad, eficacia y visibilidad. Vayamos por partes.

- Ganar legitimidad? No. Todos los altos cargos que sern designados esta noche nacen lastrados por un dficit democrtico obvio: no son elegidos por los ciudadanos. Adems, surgen de un tratado tan ilegible y alejado de los ciudadanos como los anteriores.

- Ser ms eficaz? En trminos de gestin, es una incgnita. Mientras no clarifiquen las funciones -incluido el futuro de las presidencias rotatorias- primar la sensacin de que han creado ms monstruos burocrticos sin la garanta de que sern capaces de combatir los fantasmas de la falta de unidad y homogeneidad inherentes a una Unin de 27 estados.

- Ganar visibilidad? Slo si la UE se decide a politizar esos cargos. La pregunta es: ayudan esos cargos a saber qu es y a dnde va la Unin Europea? No.

Una vez ms, la UE plantea casi ms preguntas que las respuestas que ofrece.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091119/167544/es/Mrs-presidente-que



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