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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2009

Desde una posicin internacionalista, qu puede aportar en la actual crisis la lucha de Euskal Herria por su liberacin como nacin?
El papel de la identidad nacional ante la crisis

Walter Wendelin
Herria 2000 Eliza


No os fiis de la blancura del turbante,

tal vez el jabn fue tomado a crdito.

(proverbio iran)

Lo que hoy todo el mundo llama crisis es una crisis econmica, financiera, ecolgica y humana originada por el capitalismo, no una crisis del capitalismo. Mucho menos ha sido provocado slo por su mal funcionamiento, simplemente ha llegado a uno de sus lmites. Todas las soluciones que proponen los capitalistas insisten en la necesidad de mantener la posibilidad de un aumento exponencial del crecimiento econmico para al menos algunos de ellos y cargar los costes sobre la ya hambrienta humanidad, adems de sacrificar a una parte de los aspirantes a lite. Es imposible la humanizacin del capitalismo ni por terceras vas ni por el principio del derecho, la democracia, la fe ... u otros valores varios que los capitalistas slo defienden mientras les supongan un aumento de su competitividad o la disminucin de la del otro.

Slo existe una forma de crecimiento o creacin de riqueza: el trabajo de las personas1. Segn datos de la ONU (2003), solamente crean riqueza por encima de su consumo de supervivencia (plusvala) 2000 millones de las 3900 millones en edad de trabajar (entre 15 a 65 aos). A esto hemos de aadir que gran parte de este trabajo y de los irrecuperables recursos naturales se despilfarran con el nico objetivo de la concentracin de riquezas, que es lo que tramposamente llaman crecimiento econmico. Si hacemos bien las cuentas de la abuela el capitalismo se desenmascara como un sistema de crecimiento negativo, criminalmente ineficiente en lo que a creacin de riqueza se refiere dado el sufrimiento generalizado que s desarrolla masivamente.

La huella ecolgica calcula la superficie de tierra necesaria en hectreas para producir lo que consume un ciudadano medio de determinada comunidad, lo que se requiere para que sean reabsorbidos los residuos que produce, ms la superficie de territorio que ocupa. Si aceptamos el principio de justicia con equidad universal, nos corresponderan a cada persona 2,4 hectreas de tierra productiva por ao2. Sin embargo, el planeta slo dispone de 1,8 ha/persona. Sin considerar las asesinas diferencias entre unos y otros, diferencia que necesita la competencia capitalista para funcionar3, consumimos en promedio 0,6 ha/pers. ms de las que disponemos. Estas las estamos robando irremediablemente a las futuras generaciones. Cuando esto ocurre en una de sus empresas lo critican como descapitalizacin. Pero en el planeta nos lo llaman progreso, desarrollo y crecimiento econmico.

La Comunidad Foral de Navarra (CFN) tiene una biocapacidad o superficie productiva disponible de 2,15 ha para cada habitante. Sin embargo, su consumo medio es de 3,20 ha/persona. En el caso de la Comunidad Autnoma Vasca (CAPV) la biocapacidad es de menos de 1,5 ha/pers, pero su consumo es de 4,66 ha/pers Esto supone un dficit de 1,05 ha/pers y de 3,16 ha/pers, respectivamente. Dicho con otras palabras, los y las navarras estn consumiendo entre 50 y 60% ms territorio productivo del que tienen, y se necesitaran entre 2 y 3 CAPVs adems de la que hay para no robar a nadie. En Iparralde tendramos diferencias similares entre Lapurdi y Zuberoa a las de la CAPV-Nafarroa.

Esto significa que para que todo el mundo viviera a nuestro nivel deberan existir otros tres planetas ms como la tierra completamente despoblados para poder repartirnos sobre ellos. Para no ser responsables de empeorar la situacin es imprescindible que nuestro consumo como vascos y vascas en la tierra se reduzca obligatoriamente a una cuarta parte. Para recuperar lo que hemos despilfarrado hasta ahora hara falta reducir nuestro consumo por debajo de lo necesario para vivir. Una alternativa sera construir un modelo eficiente con el que crear riqueza distribuyndola equitativamente. Liquidar este sistema de crecimiento negativo es una cuestin de supervivencia.

Algunos intelectuales brillantes estudian y matizan durante toda su vida los fenmenos del capitalismo hasta sus ms nfimos detalles sin concluir que todos nos llevan al mismo resultado: con el desarrollo de unas pocas obras geniales de algunos humanos nos ocultan un mundo de despilfarro, miseria y muerte. Cabe destacar que la alienacin ms radical es aquella de los que por diversas razones (algunos precisamente por sus estudios y matizaciones del capitalismo) acaban convencidos de que los alienados son siempre los dems.

La fe ciega en el bingo de un puesto de trabajo que nos posibilita el acceso a una clase superior y la estupidez que esto es posible sin cometer un crimen produce una pcima alucingena ideal. Las vctimas, convencidas de su libre voluntad y sentido crtico, son transformadas en fanticas defensoras de su propio verdugo. Esto es el apogeo de la alienacin. Ha ocurrido cuando los dueos de todo se aduearon tambin de la idea del desarrollo sostenible y est a punto de suceder con el concepto de la deconstruccin de este modelo econmico, financiero y de produccin como solucin a la crisis.

Uno de los aspectos que nos lleva hacia la consumacin de un error estratgico en el tema de la deconstruccin es la asuncin (aunque slo sea por imperativo legal) del rechazo y condena de toda violencia, excepto la que est articulada desde la lite. Por otro lado, si verdaderamente sentimos el sufrimiento ajeno no hay tiempo para una deconstruccin sostenida y sostenible para todos. Por tica es imprescindible una demolicin rpida para acortar al mximo el crecimiento del sufrimiento. La tercera cuestin es que cualquier desarrollo o demolicin debe ser absolutamente insostenible para la lite del capital y slo sostenible para la humanidad que no es lo mismo. Finalmente, es vital no confundir el objeto de la demolicin promoviendo un mal entendido anti-consumismo individual para que el gran capital se embolse lo ahorrado por nosotras/os.

Por ello, exhortamos un mximo desarrollo autctono, democrtico y local de la produccin (no slo de bienes materiales) a la par de la demolicin de todas las estructuras que canalizan los beneficios hacia las manos de los ms ricos. Es necesario desterrar de nuestras mentes la falsa teora del goteo hacia las clases sociales ms bajas de las riquezas que producen los ricos con su auto-asignada capacidad nica. Lo nico que gotea de sus manos es sangre. No podemos dejarnos alienar hasta el extremo de responsabilizarnos de la deconstruccin de nuestro propio desarrollo, que es el que en esta poca de crisis les sobra. Los capitalistas progres ya buscan cmo subvencionar nuestra deconstruccin y poco esperan para ilegalizar las iniciativas productivas alternativas mediante normativas prohibitivas.

Cmo acometer la tarea de la demolicin sostenible de las estructuras capitalistas al mismo tiempo que el desarrollo y creacin eficiente de riqueza? Para realizar esta revolucin global se requiere el poder global y ste est en manos del gran capital que no tiene escrpulos en eliminar por hambre o militarmente a cualquiera que lo intente. El punto de inicio es otro.

El capitalismo est obligado a globalizarse. Si no encuentra a dnde expandirse (las Amricas, Marte ... la nanotecnologa, los mbitos inmateriales ...) desaparece frente a los que s logran conquistar nuevos espacios de mercado reales, virtuales o futuros. Las leyes de su Estado, especialmente si este es pequeo, suponen para l una limitacin de sus libertades. Por eso combate a los nacionalismos como anacrnicos impedimentos del progreso y del desarrollo de los ciudadanos del mundo. Sin embargo, en seguida colisiona con las libertades de los dems que suponen una grave limitacin para l. Por lo tanto y al mismo tiempo, siempre ser un nacionalista a ultranza contra los dems4.

Un capitalista puede defender el derecho universal, pero slo para los dems. l mismo se auto-excluye especialmente de las limitaciones. Esto se llama fascismo y el capitalismo es esto intrnsecamente, aunque se ponga el hbito de monje demcrata. Por ello, a la menor crisis todos los libre-mercadistas se metamorfosean kafkianamente en proteccionistas y exigen que el Estado les solucione masivamente su crisis de riqueza virtual con riqueza nada virtual producido con el sudor de frente ajena.

El capitalismo combate algunos nacionalismos y luchas por el derecho a la autodeterminacin pero promueve otros segn espurios intereses. A pesar de ello cualquier avance hacia la independencia de un pueblo oprimido es al mismo tiempo un adelanto para los dems porque disminuye la exigida complicidad con el imperialismo y aumenta la capacidad de apoyo solidario. Que luego se realice o no es otra cuestin.

Cualquier iniciativa de proyecto alternativo basado en la autodeterminacin nacional obtiene por ello un plus de poder al facilitarse el trabajo comn por establecerse en un mbito colectivo natural que comparte un espacio comn de conciencia, historia, cultura, conocimientos y lengua defendida como grupo. Ante este saber y actuar colectivo sienten terror y combaten cualquier iniciativa ilegalizndola como entorno del terrorismo. Por el contrario, iniciativas sin marco nacional son ms fcilmente controlables. Contra estos utilizan el nacionalismo racista para dividirlos as. Los proyectos alternativos solidarios de colaboracin entre los pueblos son viables cuando tienen el respaldo nacional de cada uno. Por ello es importante que nuestros proyectos de economa alternativa y demolicin de estructuras capitalistas se asienten en un marco nacional vasco. Solamente deben sobrepasar las fronteras de Euskal Herria con los criterios del internacionalismo solidario. Aquellos proyectos sin fronteras o los trans- multi- anti- nacionalistas acaban siendo imperialistas aunque se vistan de seda.

Conseguir los recursos humanos y materiales, y la disposicin poltica para cubrir dignamente las necesidades bsicas de la sociedad (alimentacin, techo, energa, salud, educacin ...) independientemente de los dems no es albanizarse. Es comprender algo tan esencial como es el hecho de que cualquier interdependencia significa imposicin imperialista si no est basada en la independencia y libre autodeterminacin de cada cual. Los que ms promueven la soberana alimentaria son, precisamente, algunos de los pueblos ms empobrecidos y sus gobiernos que ms esfuerzo realizan para lograr la integracin con sus vecinos (integracin latinoamericana con el ALBA, UNASUR, MERCOSUR, ....).

En este mundo capitalista, sin soberana alimentaria no puede haber nunca una relacin de igual a igual y toda inter-relacin acaba en chantaje con la vida ajena para hacer negocio. Es, pues, vital desarrollar la RESISTENCIA ALIMENTARIA.

Los proyectos de resistencia de mbito nacional tienen el problema de provocar terror en los y las capitalistas e incitarles a la lucha anti-terrorista. Si es necesario se inventan una confabulacin judeo-masnica, el terrorismo islmico, invasiones marcianas, o determinan cul es el mayor problema de los espaoles ... y para producir suficiente carne de can utilizan a la inocente sociedad civil apoltica y alternativa como materia prima para la alienacin, y la preparan para la defensa nacionalista y violenta del gran capital a cambio de un poco de droga (la ms utilizada y barata es la endorfina inducida por el orgasmo consumista combinada con adrenalina producida por algn miedo y para los progres de izquierdas aaden unas gotas de acido Woodstock-Revolution-Revival).

Sin embargo, los proyectos nacionales de resistencia por derechos tan bsicos como la alimentacin tienen la ventaja de demostrar lo errado y falso de los clculos econmicos capitalistas. Nos obligan a aprender a sumar y restar correctamente. Desvelan los costes externos que no introducen los capitalistas en sus cuentas, pero que siempre deben pagar otros puntualmente. Recuperan valores como la independencia y soberana para la democracia y la tica.

Si utilizamos los sistemas de clculo capitalistas ninguno de estos proyectos sera rentable. Contabilizando los costes externos e introduciendo parmetros como la garanta de supervivencia de nuestros hijos e hijas y como pueblo y cultura con todos sus valores, la demolicin de las estructuras y canales de concentracin de riquezas, restando el despilfarro de esta concentracin, renovando y reponiendo lo despilfarrado ... una canasta de alimentos producidos por el agricultor vecino parece ms cara respecto a la comprada en una gran superficie. Sin embargo, garantiza la supervivencia digna de mi vecino, el cual garantiza la supervivencia digna y saludable a m y a las futuras generaciones. Si mi vecino fuera un empresario acabara por hacerse con mi negocio o yo con el suyo para ser el nico empresario del barrio o deslocalizara su empresa y me dejara morir de hambre. Las consecuencias estn a la vista de cualquiera que no est cegado por una sobredosis de alienacin.

Traer esprragos desde el Per para envasarlos en Lodosa es rentable cuando no se contabiliza el trabajo de un peruano porque no se le paga para dar de comer a sus hijos. Tampoco se incluye en los gastos nuestros impuestos dedicados al aparato militar (hasta 25%) necesario para matar a iraques para robar su petrleo a precio ridculo. Slo as le salen las cuentas a la empresa transnacional que compr la envasadora de esprragos de Lodosa.

Por todo ello los Estados pequeos ofrecen un marco nacional idneo para superar la crisis global y construir alternativas que confluyan en una alternativa global para todos los pueblos. Gratis no nos va a salir este cambio y es injusto pero nos lo tenemos merecido por fiarnos de las mentiras del capitalismo. Ahora a construir, desarrollar y desmontar.

Notas:

1 El trabajo de cualquier mquina se reduce siempre al trabajo humano de su invencin, la extraccin de los materiales para su construccin, su construccin, la extraccin de la energa que la hace funcionar aparte del trabajo del tcnico que la conduce.

2 Considerando que en ltima instancia todos nuestros recursos provienen de los recursos naturales, podemos utilizar el PIB para calcular lo que nos corresponde en euros. Si dividimos el PIB mundial (datos 2001-2003) entre el nmero total de personas, nos da una media de 3870 por persona/ao. Esto supone que estas 2,4ha, estn produciendo para cada habitante del Planeta un sueldo de 276 euros al mes en 14 pagas al ao. Si consideramos slo a la poblacin en edad activa (3.900.millones), le corresponderan 3,8 ha/activo lo que supondra un sueldo de 438 mes en 14 pagas. Claro que el Estado o la administracin tendra que seguir cobrando impuestos para ofrecer los servicios correspondientes de su competencia.

3 En EE.UU. se consumen 9,6 ha/pers. As, pases desarrollados como Estados Unidos, Europa, India, Japn y China juntos, utilizan del orden del 75% de la biocapacidad de la Tierra. Incluso pases considerados en vas de desarrollo (como, por ejemplo, Colombia, con 2,4ha/pers.) consumen ms de lo que les corresponde. Unos pocos, como Etiopa (0,7ha) o Bangla Desh (0,6ha), consumen menos de lo que corresponde. En la actualidad ningn pas desarrollado es capaz de mantenerse con sus propios recursos. De ah la enorme deuda, ambiental, social y econmica, que tenemos con aquellos a los que supuestamente queremos ayudar imponindoles nuestra ayuda al desarrollo y ensendoles a pescar.

4 Lo que los capitalistas llegan a entender bajo el trmino nacionalismo queda reflejado en la respuesta de un importante directivo de la Nestl cuando se le pregunt si Nestl segua siendo suiza: Hoy Nestl es una nacin. De hecho, su Producto Interno Bruto es mayor que el de muchos estados soberanos.

Fuente: Este artculo ha sido publicado en el N 221 de la revista Herria 2000 Eliza



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