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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2009

La guerra social

Sergio Grez Toso
Rebelin


La idea de guerra social nos remite a un conflicto particularmente agudo entre componentes antagnicos de una sociedad, enemigos que se perciben como irreconciliables y que buscan su eliminacin completa, no solo poltica o econmica sino tambin fsica. El ms acendrado odio clasista, racial o religioso es su principal motor. Se trata de enfrentamientos no temperados por mediaciones ideolgicas, culturales o polticas como las que intervienen en tiempos normales, cuando la hegemona de unos, o el sistema poltico, o un consenso social mnimo canalizan el conflicto por cauces que impiden la destruccin mutua de los bandos en lucha.

Caractersticas de guerras sociales tuvieron los levantamientos de esclavos desde la Antigedad hasta el siglo XIX y de los campesinos contra sus seores en la Europa de la Edad Media, de los Tiempos Modernos y de comienzos de la poca Contempornea. La ejecucin de los amos acompa invariablemente estas sublevaciones La quema de castillos y de cartas en la que estaban inscritos los derechos feudales que condenaban a los siervos a la ms oprobiosa miseria y dominacin fue uno de los elementos que min y termin por derribar a la sociedad feudal. La guerra a los castillos de los campesinos hambrientos y harapientos perturb durante siglos el sueo de los nobles que, cada vez que se present la ocasin, respondieron a la guerra social de los pobres con la guerra social de los poderosos: los tormentos de todo tipo, la horca, la hoguera, las excomuniones, la accin de curas e inquisidores y la poltica de tierra arrasada fueron las armas de los dominadores. La guerra social de los de arriba fue la respuesta a la guerra social de los de abajo.

Tambin tuvieron aspectos de guerra social (de razas y de castas) las acciones punitivas de una crueldad extrema de los conquistadores blancos en Amrica, Asia y frica, desde los Tiempos Modernos hasta el siglo XX, y los levantamientos de indgenas, negros, amarillos, mestizos y dems mezclas de estos continentes contra sus dominadores. La lista de ejemplos es largusima. Entre los ms conocidos en Amrica podemos citar la insurreccin en el siglo XVIII de Tupac Amaru y la feroz reaccin represiva en su contra de los representantes del Rey de Espaa en el Virreynato del Per. Tan o ms despiadados como estos fueron los episodios de depuracin tnica y guerra de castas que acompaaron la rebelin de esclavos negros en Hait a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. All se enfrentaron esclavos negros contra esclavistas blancos, pero tambin negros contra mestizos. Intervinieron franceses, espaoles e ingleses que concluyeron alianzas momentneas con los negros o con los mestizos. Estas luchas desembocaron en la formacin de la primera repblica independiente en Amrica Latina. El lder negro Jean-Jacques Dessalines proclam en 1804 la Independencia de Hait y orden la muerte de todos los blancos con la sola excepcin de religiosos y mdicos, prohibindoles que tuvieran propiedades. Los oficiales franceses respondieron ordenando la caza de todos los nios negros de ambos sexos menores de catorce aos para ser vendidos como esclavos, Dessalines (que se haba hecho proclamar Emperador), replic arrasando buena parte del sector oriental de la isla (actual Santo Domingo), pero no logr doblegar por completo a los franceses.

Pocos aos ms tarde la guerra social acompa el nacimiento de varias repblicas hispanoamericanas. Uno de los casos ms crudos fue el de Venezuela. La direccin de la lucha independentista por la aristocracia (la clase mantuana) empujaba a los negros, mulatos, pardos, quinterones, zambos, e incluso a los blancos pobres, a oponerse a los patricios patriotas percibidas como sus principales enemigos. Por ello las masas venezolanas marcharon detrs del capitn de fragata Domingo Monteverde, un canario que desembarc en 1812 en Corio para defender los derechos del rey de Espaa. Muy pronto sus doscientos treinta hombres (entre espaoles y corianos) fueron miles (la inmensa mayora venezolanos). A nombre del monarca, Monteverde autoriz el saqueo de los mantuanos. Los soldados patriotas se pasaron por centenares a las filas realistas. La guerra adquiri un marcado carcter social: las masas populares saquearon, violaron y destruyeron. Luego de la derrota de Monteverde en 1813, otro espaol, Jos Toms Boves, decret en los llanos la guerra a muerte contra los patriotas. Los llaneros de todos los colores se sumaron en masa a las tropas de este oficial realista e hicieron la guerra social. A las matanzas de espaoles, canarios y venezolanos sospechosos de ser realistas cometidas por las Tropas de exterminio de Bolvar, respondieron las matanzas de mantuanos sin distincin de partidos cometidas por los llaneros de Boves. A pesar de que este caudillo no respetaba ni las iglesias ni su propia palabra, el xito lo acompa hasta su muerte en la batalla de Urica (5 de diciembre de 1814), ocasin en que sus tropas derrotaron a los patriotas, provocando el colapso de la Segunda Repblica venezolana. Aunque Bolvar como todos los representantes de la clase mantuana- era reacio a reconocer el origen racial y social de la guerra que lo expuls de su pas en 1814, termin hablando de una guerra de colores, es decir, de razas. Su cambio de percepcin fue acertado. Luego del desembarco de Morillo -un alto oficial espaol que haca la guerra en trminos ms clsicos y no conoca la realidad venezolana-, los llaneros de Boves buscaron entre los jefes de los ejrcitos patriotas a aquellos que pudieran garantizarles impunidad por sus acciones pasadas y concederles tierras, rangos militares o pensiones.

Un cierto parecido con lo ocurrido en Venezuela, aunque menos intensamente, se observ en las guerras de Independencia en Chile, especialmente despus de la derrota realista de Maip (1818). El chileno Vicente Benavides acaudill a los partidarios del rey de Espaa en el sur y desarroll la guerra a muerte contra los patriotas. Tambin se sumaron a la resistencia realista varias montoneras autnomas, la banda guerrillera de los hermanos Pincheira y algunas tribus mapuches. Ambos bandos cometieron todo tipo de atropellos y exacciones. Las autoridades patriotas reconocieron la guerra de vandalaje, incentivando la violencia sin cuartel. Miles de campesinos chilenos se unieron a las fuerzas del monarca por odio a sus patrones criollos y para escapar a las levas forzosas de los ejrcitos de la Patria. La guerra campesina realista adquiri, como en tantas otras oportunidades un carcter social. Ni el fusilamiento de Benavides en 1822 pudo asegurar la paz en el sur del pas. Los Pincheira (bandidos tradicionales que asumieron la defensa del rey y lograron concitar gran apoyo popular) ampliaron enormemente hacia el norte su radio inicial de accin, la zona de Chilln y San Carlos. En 1822 saquearon Parral, en 1823 Linares, en 1825 pasaron a la Pampa argentina. En 1827, atacaron Curic, Longav, Cumpeo y la zona de Antuco. De vuelta en Argentina, incursionaron en las zonas de Mendoza, San Luis, Crdoba, Santa Fe y Buenos Aires. El 10 de julio de 1829 los Pincheira llegaron a las puertas de Mendoza. Al ao siguiente alcanzaron las orillas del Maipo, en San Jos. El gobierno de Chile recurri a todos los medios para derrotarlos: cerr ciudades, fortific los pasos cordilleranos, hizo la guerra a los indgenas que los ayudaban y se busc la alianza con sus enemigos. Solo en 1832, recurriendo a la traicin, el general Manuel Bulnes logr vencerlos y tomar la cueva donde funcionaba el cuartel general del ltimo de ellos, Jos Antonio Pincheira.

La guerra social de los campesinos chilenos fue derrotada por las fuerzas del Estado republicano, pero renaci en las guerra civiles de 1851 y 1859, siendo adoptada tambin por otros grupos populares, como los mineros del Norte Chico, que sumndose a los insurrectos liberales aprovecharon la oportunidad para levantarse utilizando los mtodos de la guerra social: saqueos, depredaciones y castigos a los propietarios sin distincin de bandos polticos.

En estos conflictos y en muchos otros ocurridos durante la poca Contempornea se pueden apreciar de manera muy decantada los rasgos de toda guerra social: violencia extrema sobre el enemigo de clase, de raza o de religin, pero por sobre todo, violencia ejercida directamente por la masa, con un alto grado de autonoma e iniciativa propia, a veces en consenso con ciertas instituciones (partidos. movimientos, organismos estatales, jerarquas militares, civiles o eclesisticas), pero muy frecuentemente desbordndolas.

Las ejecuciones masivas de prisioneros y la persecucin despiadada de los trabajadores parisinos vencidos por las tropas de la burguesa republicana en las jornadas de junio de 1848 y los fusilamientos en masa de comuneros en las calles y en el cementerio Pre Lachaise de la ciudad luz en mayo de 1871, tuvieron el sello de la guerra social de los ricos contra los pobres. Los pogroms anti judos en el imperio ruso zarista, el genocidio armenio cometido por los turcos durante la Primera Guerra Mundial, la solucin final implementada por el nazismo en contra de los judos, gitanos, ciertos pueblos eslavos y otros grupos considerados como inferiores o subhumanos durante la Segunda Guerra Mundial, fueron episodios de una guerra social de tipo racial. Ciertos pasajes de la guerra civil rusa (combinada con intervencin extranjera) despus del triunfo de la Revolucin de octubre, y la guerra anti campesina (colectivizacin forzosa de la agricultura) decretada por Stalin a fines de la dcada de 1920 en la Unin Sovitica, fueron ms bien de tipo clasista. Simplificando, podemos decir que en la primera se enfrentaron con saa los trabajadores revolucionarios con las fuerzas de las antiguas clases dirigentes, aristcratas y burguesas, y en la segunda la nueva clase dominante, la burocracia o nomenklatura sovitica, arregl cuentas con el campesinado para someterlo definitivamente al despotismo del Estado burocrtico socialista. Tambin tuvieron caractersticas de guerra social de clases las matanzas de cerca de medio milln de comunistas y militantes populares perpetradas en 1965 en Indonesia por los militares con la colaboracin activa de numerosos civiles (musulmanes y catlicos), lo que prueba que su carcter fue de tipo poltico y social (no racial ni religioso). El exterminio indonesio se convirti desde entonces en el smbolo de la guerra social de las clases pudientes contra los sueos igualitarios de los desposedos. Yakarta viene, era el siniestro presagio que los golpistas chilenos escriban en los muros de las ciudades durante los mil das de la Unidad Popular, anunciando su guerra social anti popular, la guerra de los momios de la primavera de 1973.

El genocidio de cerca de dos millones de personas (por ejecuciones y por hambrunas) provocado por el rgimen de los Jemeres rojos en Camboya entre 1975 y 1979 aunque tuvo algunos rasgos de una guerra social clasista (los intelectuales y los habitantes de las ciudades eran considerados automticamente como enemigos que deban ser exterminados), escapa a nuestra capacidad de clasificacin. Tal vez la siquiatra pueda ayudar a encontrar elementos de respuesta. Conformmonos por ahora con anotar que el 25% de la poblacin de ese pas pereci como fruto de la locura ideolgica de quienes pretendan hacer tabla rasa del pasado para construir una sociedad totalmente nueva.

Las limpiezas tnicas que provocaron la Nakba palestina luego de la creacin del Estado de Israel en 1948, las operaciones de similar naturaleza implementadas en algunos territorios que haban conformado el disuelto Estado de Yugoslavia en la dcada de 1990, y las matanzas mutuas de hutus y tutsis en Ruanda y Burundi en las dcadas de 1970 y 1990, fueron guerras esencialmente tnicas o raciales. En 1972 los tutsis asesinaron 350.000 hutus en Burundi y esto exacerb el sentimiento anti-tutsi de la mayora hutu de la vecina Ruanda. En los aos 90 vendra la terrible revancha. En 1994 ms de 800.000 tutsis fueron masacrados en este ltimo pas. El 75% de los tutsis de Ruanda sucumbi en estas matanzas. Este genocidio fue muy complejo ya que fue planificado por la mayora de los hutus para eliminar por completo tanto a los tutsis como a los hutus moderados u opositores al gobierno. Pero tambin miles de hutus fueron aniquilados por los tutsis del Frente Patritico Revolucionario. El genocidio fue simultneamente tnico y poltico. La guerra social ruandesa super todos los records de brutalidad e inhumanidad en un continente en que los actos de este tipo han sido abundantes desde la irrupcin del colonialismo europeo. Cabe recalcar que miles de personas de ambas etnias (militares y civiles) participaron en las masacres como ejecutores o cmplices, lo que equivale a decir que el genocidio tuvo un carcter popular.

Abreviando nuestro recorrido, no podemos sino llamar la atencin contra el uso indiscriminado de este concepto. La guerra social es mucho ms feroz que la expresin orgnica de la lucha de clases o del antagonismo tnico o religioso. Mucho ms que unos cuantos bombazos contra objetivos simblicos o su proclamacin en panfletos, peridicos, grafittis callejeros o mensajes en el ciberespacio. La guerra social estalla solo cuando las condiciones objetivas y subjetivas convierten a la sociedad en un polvorn que ninguno de los actores en pugna es capaz de controlar. Ni siquiera en su propio y racional beneficio.

Artculo publicado en The Clinic, Santiago, N320, 19 de noviembre de 2009.

Rebelin ha publicado este artculo con autorizacin del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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