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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2009

Parlisis estratgica de Chvez-Correa-Lula ante Declaracin de Guerra de Obama

Heinz Dieterich
Rebelin


1. De facto declaracin de Guerra de Obama y del Congreso

La justificacin del Pentgono d e la base militar colombiana de Palenquero, la autorizacin de los fondos respectivos por el Congreso estadounidense ( Fiscal Year 2010 Military Construction Program budget estimate, Congress, May 2009) y el sostenimiento de la dictadura militar en Honduras constituyen una de facto declaracin de guerra a los gobiernos latinoamericanos.

El Comandante Supremo ( Commander-in-chief) de las Fuerzas Armadas estadounidenses y del Pentgono, Barack Obama, sostiene en dicho documento que Palenquero es esencial para la misin de Estados Unidos en todo el rea de Responsabilidad (AOR) del Comando Sur (USSOUTHCOM) y que provee una oportunidad nica para todo tipo de operaciones ( full spectrum operations ) en una subregin crtica de nuestro hemisferio donde la seguridad y estabilidad estn sometidas a la amenaza constante de, entre otras, "narco-insurgencias y gobiernos anti-estadounidenses. No financiar Palenquero limitar severamente la capacidad del Comando Sur para apoyar la Estrategia de Defensa Global ( Global Defense Posture, GDP, Strategy ) de Estados Unidos.

2. Parlisis presidencial latinoamericana

El Blitzkrieg (guerra relmpago) de Washington, ejecutado mediante el golpe militar en Honduras y las bases en Colombia, les ha arrebatado la iniciativa estratgica a los Presidentes latinoamericanos, hundindolos en una parlisis estratgica. Desde hace cinco meses (sic) han sido incapaces de enfrentar la ofensiva estratgica imperial con una contraofensiva estratgica propia, limitndose a una poltica confusa de reacciones aisladas y tcticas.

3. Cero coordinacin defensiva ante la agresin

Su desunin y appeasement (conciliacionsmo) ante la poltica monroeista de Obama-Uribe se puso nuevamente de manifiesto en la ltima semana, cuando Hugo Chvez convoc a prepararse para la guerra; Ecuador, en una decisin incomprensible e incalificable, restableci relaciones bilaterales con Uribe, reactiv la Comisin Binacional de Frontera (Combifron) y anul las rdenes de detencin contra el ex Ministro de Defensa Santos y el general Padilla, mientras que Brasil propuso la creacin de una comisin de vigilancia fronteriza (rechazada por Chvez). Cero sintona, cero coordinacin ante una Declaracin de Guerra del Imperio!

4. Golpe militar: instrumento fundamental para destruir al Bolivarianismo

El golpe militar, con su coadyuvante meditico, se ha convertido en el instrumento predilecto imperial para destruir el Bolivarianismo. Tan solo en los ltimos siete aos ha habido cuatro: 2002, en Venezuela; 2006, dos intentos en Bolivia; 2009, en Honduras. Los futuros golpes estn planeados para Paraguay y Venezuela. Su ejecucin en Venezuela est orgnicamente vinculada a las bases militares en Colombia, si bien no en el sentido superficial del debate pblico que se da en Venezuela.

5. Tres escenarios de destruccin de Chvez a partir de las Bases

5.1 El primer escenario para la destruccin de Hugo Chvez se ilustra mejor con una experiencia sandinista. En una noche de conversacin con Daniel Ortega y Miguel dEscoto, hablamos de los aciertos y errores de la estrategia militar sandinista, para contener las hordas de 16.000 paramilitares contras, armadas por el criminal de guerra Ronald Reagan, en Honduras. En cierto momento de la guerra, el Ejrcito Popular Sandinista (EPS) persigui a los contras a Honduras, para destruir su logstica de retaguardia. Fue entonces, cuando Daniel recibi una llamada de Washington en la cual se le deca lo siguiente: En este momento, la 82 Divisin Arotransportada est abordando los aviones. Si ustedes no se retiran de inmediato a Nicaragua, en pocas horas aterrizar en Honduras.

Esta es la principal funcin de las bases colombo-estadounidenses para la destruccin de Hugo Chvez: proporcionar el paraguas militar, debajo del cual los paramilitares pueden destruir la infraestructura venezolana, sin que la Fuerza Armada venezolana pueda golpear su retaguardia en Colombia.

5.2 El segundo escenario es el del golpe o la insubordinacin militar. Las bases significan que cualquier conflicto blico entre Colombia y Venezuela, an los sembrados por Obama-Uribe, implican un posible choque directo con fuerzas militares gringas en una guerra convencional que, obviamente, no se puede ganar. Los expertos militares, desde Cuba hasta China, coinciden en que una agresin convencional de Washington contra un pequeo pas significa la destruccin inmediata de su fuerza area y naval, y la destruccin posterior de su ejrcito convencional de tierra.

La amenaza de un conflicto convencional, basado en la doctrina militar estadounidense de pos-guerra fra (1996), shock and awe, dividira a la Fuerza Armada Bolivariana, con una fraccin dispuesta a combatir y otra, a no-inmolarse. La fraccin no-dispuesta a inmolarse, apoyada masivamente por la Iglesia, los medios privados, el 40% de la poblacin que est en contra de Hugo Chvez y la derecha mundial, procurara un golpe de Estado o se declarara en rebelda. Las nicas Fuerzas Armadas latinoamericanas, que tienen la conciencia poltica y la cohesin interna para frustrar ese ardid de guerra psicolgica, son las gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y, hasta hace veinte aos, el glorioso Ejrcito Popular Sandinista (EPS), nunca derrotadas ni intimidadas por el monstruo militar del Norte.

5.3 El tercer plan destructivo, el Plan A, que Washington prioriza en la implementacin paralela de los tres, es conocido en la doctrina militar gringa como decay y default (descomposicin y colapso). Esa estrategia de largo plazo trata de producir el colapso social, sin destruccin militar masiva. Esto significa en el contexto actual, procurar la derrota de Chvez en las contiendas electorales del prximo ao y 2012, mediante una campaa de humillaciones fcticas (tipo Zelaya-Aristide-Manley: impotencia ante Washington; incapacidad mental, H. Escarr), amenazas militares, sabotajes y asesinatos paramilitares, sincronizados con errores endgenos del gobierno.

6. Hugo Chvez perder el poder si no cambia su modelo de gobierno

El Plan A de Washington tiene posibilidades de ser exitoso por las siguientes razones: hay un bloque opositor social que abarca el 40% de la poblacin; sobre esa plataforma Washington tratar de aprovechar las crecientes fallas gerenciales del Estado, como los racionamientos de electricidad y agua; la incontrolable inflacin de 30%; la rampante delincuencia; la impunidad de 400 asesinatos de lderes campesinos; la corrupcin e ineficiencia del Estado y el discurso oficial binario cada vez ms vaco y repetitivo. Si a este panorama se agrega la posibilidad de una guerra con Colombia-Estados Unidos, Que sectores del electorado indeciso y centrista votar el prximo ao por el partido del Presidente?

7. Quin puede convencer a Hugo Chvez de la necesidad del cambio?

Hay dos aspectos trgicos en este proceso: 1. Washington ha adaptado su estrategia subversiva decay y default tanto al modelo de gobierno presidencial 2003-8, que este modelo hoy le es funcional; es decir: el organismo patgeno (Washington) se ha hecho resistente al antibitico (modelo 2003-8) que ya no le hace efecto; b) el Presidente no escucha las voces de alarma, tal como no las escuch antes del golpe de Estado del 2002.

El sujeto por excelencia para convencer al Presidente de la urgente necesidad de evolucionar su modelo de gobierno, es, por supuesto, el partido de gobierno (PSUV). Pero, este Partido, afirm en agosto de este ao el Gobernador de Portuguesa, Teniente Coronel Wilmar Castro, revolucionario bolivariano de muchos aos ---tres de ellos en la crcel--- est controlado por una elite que le tiene culillo (miedo-HD) al pueblo, impidiendo la crucial conversin de poder popular en gobierno popular. Esa elite no solo tiene miedo al poder popular, sino tambin al presidencial, hecho por el cual no cumple ninguna funcin de vanguardia o colectivo deliberante crtico frente al poder presidencial.

Cooptada la nomenclatura, sera pensable que lderes histricos revolucionarios, como Wilmar Castro, Jos Vicente Rangel, Jorge Giordani, Al Rodrguez et al, hablen en grupo con el Presidente para hacerle ver que el Titanic va otra vez hacia el iceberg. Demasiado tiempo han pospuesto esa responsabilidad histrica.

Los movimientos sociales seran otro interlocutor poltico posible del Presidente; pero, al no tener una coordinacin nacional, no pasan el umbral de poder necesario para ser aceptado como interlocutores. Y lo mismo sucede con los intelectuales. Agotado el escenario interno queda un solo actor externo capaz de convencer a Hugo Chvez; el decano de la Revolucin latinoamericana: Fidel. Es absolutamente necesario su, siempre discreto, consejo de amigo y mentor para salvar la Revolucin venezolana.

8. Las tres opciones del futuro latinoamericano

Ante la de facto Declaracin de Guerra de Obama, los presidentes y pueblos latinoamericanos tienen tres opciones estratgicas. 1. Resignarse ante la Doctrina Monroe, encubriendo con discursos antiimperialistas la sumisin. 2. Aceptar por ahora la imposicin con el argumento de que hay que esperar una correlacin de fuerza ms idnea para enfrentar a Washington. 3. Jugarse el todo por el todo y organizar un frente militar entre Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, que implemente un sistema integral de inteligencia electrnica y defensa area en las tres fronteras terrestres de Colombia.

Tal medida tendra tres ventajas: a) constituye una fuerza de disuasin militar real ante Uribe y Obama; b) es la expresin fctica ms fuerte posible de la doctrina romana del qui desiderat pacem, praeparet bellum (quin quiere la paz, preprese para la guerra, Vegetius: Epitome rei militaris); c) es el nico poder real de negociacin poltico-militar con Obama que tiene Amrica Latina.

Esas parecen ser las disyuntivas del futuro. Como los presidentes posiblemente no las pueden explicar con la claridad necesaria, por razones de Estado y, por otra parte, los pueblos necesitan conocer sus alternativas para tomar decisiones adecuadas a sus intereses y valores, es tarea de los intelectuales independientes fomentar este transcendental debate.

Lo que no es aceptable es que contine el silencio sobre la descoordinacin y parlisis estratgica en las filas de los presidentes. Sin la unidad entre los Estados, y entre los Estados y los pueblos, sobre la base de la conciencia, no se puede ganar esa guerra.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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