Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2009

Movimiento de solidaridad con los palestinos
Defender la libertad de expresin y de accin

Silvia Cattori
Rebelin

Traducido para Rebelin por Caty R.


La guerra que llevan a cabo los sucesivos gobiernos israeles contra sus vecinos desde 1948, no es nicamente militar. Tambin es una guerra psicolgica y de propaganda en la que los israeles, desde siempre, son maestros. Cuando las mentiras ya no bastan para enmascarar sus crmenes, utilizan la memoria del Holocausto y la acusacin de antisemitismo como armas. Esto es muy chocante. Sobre todo porque nuestros gobiernos ceden a esa presin.

Pero cuando son los movimientos progresistas y las asociaciones de apoyo a los palestinos las que, de alguna forma, interiorizan esa propaganda y llegan a utilizar el anatema del antisemitismo para acallar las voces que afectan al ncleo del problema el nacionalismo sionista, una ideologa racista, la herramienta de destruccin de Palestina y del pueblo palestino- todava es ms chocante. El ltimo ejemplo procede de nosotros mismos y desgraciadamente lo ha proporcionado la Asociacin France Palestine Solidarit (AFPS)

El historiador Paul-ric Blanrue, autor del libro Sarkozy, Israel et les juifs (1), recientemente se ha convertido en objetivo as como otras personas- en el sitio denominado dinformations antifascistes REFLEXes, en un artculo sin firma titulado Procs DieudonnFaurisson: la Cour des Miracles ngationnistes! (Proceso Dieudonn-Faurisson: la Corte de los Milagros negacionistas!). Un artculo de baja estofa cuyo autor se esconde tras el anonimato y utiliza con abundancia los procedimientos de culpabilidad por asociacin de los mejores tiempos del MacCartismo. La AFPS, curiosamente, lo ha publicado en su sitio oficial sin ningn comentario introductorio, lo que da a entender que no tiene nada que objetar a su contenido (2).

El artculo, de paso, cuestiona al fsico belga Jean Bricmont, en los mismos trminos, por haber apreciado la lectura de la obra de Blanrue: Encontramos incluso que el libro se cita como ejemplo por ciertos medios pro palestinos que en los ltimos tiempos, en nombre del antisionismo, se prestan a numerosos compromisos, como Jean Bricmont ().

Este ltimo ha respondido punto por punto a los argumentos del autor annimo a quien la AFPS acababa de ofrecer su tribuna. A continuacin, la AFPS seal que difunda el texto de Bricmont en su sitio a ttulo de un derecho de respuesta (que Bricmont no haba pedido) teniendo cuidado de precisar que no est de acuerdo con su posicin (la negrita es nuestra): Jean Bricmont desea que publiquemos esta reflexin que le ha inspirado el artculo de REFLEXes publicado en nuestros sitio y en el cual se le menciona directamente () Huelga decir que la publicacin de ese artculo no compromete en nada la posicin de la AFPS en la materia, que se trata del libro de Blanrue, de Dieudonn, de la concepcin de la extrema derecha, de la libertad de expresin o todava de la izquierda antifascista Nosotros no compartimos las posiciones de Jean Bricmont (3).

Pero, qu es en esencia lo que dice Jean Bricmont y la AFPs no comparte?

- Acerca de la libertad de expresin, Bricmont seala que defender la libertad de expresin de alguien no significa en absoluto aprobar las ideas de esa persona. La defensa deriva nicamente de una reflexin sobre los principios de derecho en los que se basa una sociedad democrtica, en que en una sociedad realmente democrtica, necesariamente habr tal cantidad de opiniones que es imposible estar de acuerdo con todas, pero que la expresin de todas esas ideas, por muy disparatadas y contradictorias que sean entre s, debe ser legal

- Con respecto a Dieudonn, Bricmont seala: se pide un ao de prisin (condicional) contra Dieudonn por un sketch. Obviamente somos libres de juzgar ese sketch de muy mal gusto o insultante y condenarlo moralmente. Pero, un ao de prisin (aunque sea condicional)? Qu diran a los negros y musulmanes que pueden sentirse insultados por otros sketchs (incluidos algunos de Dieudonn)?

- Sobre Blanrue, Bricmont precisa: He ledo el libro de Blanrue y me parece saludable. Aunque menos completo, es un poco el Mearsheimer y Walt francs, en el sentido de que, por primera vez, pone el dedo en la llaga sobre un problema fundamental de nuestras sociedades, a saber, la extraordinaria influencia sobre nuestra vida poltica de las redes pro israeles (o del lobby pro israel, como dicen Mearsheimer y Walt).

- En cuanto a la extrema derecha, Bricmont se pregunta dnde se sita realmente en la actualidad, y se permite cuestionar la buena conciencia de los autoproclamados antifascistas:

Reconozco () que tengo un pequeo problema con la nocin de extrema derecha en Francia. Para los antifascistas, la extrema derecha son exclusivamente las personas son sospechosas de ser nostlgicas de Vichy, de la monarqua, de la Argelia francesa, muy soberanistas para su gusto o incluso, para algunos, los islamo-fascistas.

Despus sealar que la apologa de la guerra en Gaza, en Lbano, en Afganistn y en Iraq, y la defensa de las polticas discriminatorias de Israel no son un hecho de la extrema derecha, sino de muchas personas que se sitan a la izquierda, aade: Si se ampla as la nocin de extrema derecha (que me parece justificado desde un punto de vista conceptual e histrico), uno se da cuenta de que el gobierno francs, la mayora de los medios de comunicacin y de los intelectuales, y por supuesto una buena parte de la izquierda antifascista son de extrema derecha, lo cual complica considerablemente la necesaria lucha contra la extrema derecha.

Bricmont resume as su posicin (las negritas son nuestras):

El comportamiento de la AFPS en este asunto es, al mismo tiempo, extremadamente chocante, extremadamente revelador y en realidad, como vamos a ver, no es sorprendente. (Tenemos que precisar desde el principio que cuando nos referimos aqu a la AFPS estamos hablando de sus dirigentes, de quienes definen y orientan las estrategias del movimiento, y no del conjunto de los militantes, cuya dedicacin admiramos).

Cmo se puede aceptar que la AFPS, una de las principales asociaciones francesas de solidaridad con Palestina, ponga a disposicin, sin reservas, una tribuna a personas que se esconden tras el anonimato para arrojar el descrdito sobre otras personas cuyas reflexiones pueden contribuir a ampliar el debate sobre la cuestin palestina? Qu pretenden esas acusaciones que hablan de un presunto antisemitismo a las que AFPS da la voz?

Ms que tomarla con esas personas, aunque a algunos les desagrade su particular manera de hablar de la naturaleza del Estado judo, antes que arrojar sobre ellos la sospecha y alimentar la divisin, no es al agrupamiento de todas las fuerzas disponibles a lo debera dedicarse una asociacin de solidaridad con Palestina?

De todas formas, prestarse a esas maniobras que tienen como objetivo desacreditar las voces que pueden molestar a ciertos dirigentes de la solidaridad, es un procedimiento poco brillante.

Las numerosas personas a quienes han chocado las posiciones de la AFPS en el pasado y nos lo han hecho saber, aqu se plantean, de manera ms insistente que nunca, un cierto nmero de cuestiones, y especialmente stas: Exactamente qu poltica ha seguido hasta ahora esta asociacin? Est claro que se moviliza prioritariamente para defender la causa palestina? Esta poltica ha apoyado o por el contrario ha obstaculizado la lucha de los palestinos? Si no ha apoyado dicha lucha, en beneficio de quin ha llevado a cabo esta poltica? Plantearse estas cuestiones no es enjuiciar el conjunto de la accin de la AFPS, sino centrar el debate en lo que importa: la lucha del pueblo palestino y el mejor apoyo que podemos aportar.

Lejos de liberar el discurso y as contribuir de forma esencial a la lucha de los palestinos, como propone con razn Bricmont, la AFPS, al contrario, viene a sealar frente a sus lectores y militantes- su desacuerdo con l. Lo que da a entender, al avalar el texto annimo de REFLEXes, es que seguir sealando a quienes se arroga el derecho de excluir como antisemitas, negacionistas, etctera (3).

El papel de la AFPS es asociarse a las calumnias de individuos que actan, entre nosotros, con los mismos mtodos que los colonos judos en Palestina: la deshumanizacin, la exclusin?

Sin embargo, claramente debera ser el sufrimiento de los palestinos encerrados en guetos miserables por el ocupante israel, bajo la amenaza permanente de colonos judos abiertamente racistas y bajo la opresin de un ejrcito colonial de ocupacin que los asesina sin cesar desde hace mucho tiempo, lo que debera preocupar a la AFPS. Es urgente poner remedio a esta situacin que debera estar en el centro de sus preocupaciones.

Es all, en Palestina, donde existen un autntico peligro y una verdadera discriminacin No aqu! Es all, en Israel, donde hay una labor de un racismo generalizado, as como una segregacin religiosa y tnica. Es en Israel donde est la negacin del otro y un gobierno fascista. No aqu!

Lo que tambin debera preocupar y movilizar la atencin de la AFSP es la extensin del racismo hacia los rabes y musulmanes que se est desarrollando en nuestras sociedades laicas por la instigacin de los propagandistas pro israeles omnipresentes, adeptos a la doctrina del choque de civilizaciones (4). La islamofobia que conlleva la propagacin del miedo y el odio al Islam con fines polticos. La satanizacin y la deshumanizacin de los musulmanes y los rabes para presentar como inevitables los crmenes cometidos contra ellos por los ejrcitos ocupantes. El uso continuado del antisemitismo como instrumento de presin por parte Israel y las organizaciones judas sobre nuestros gobiernos.

Las calumnias a presuntos antisionistas de quienes se sirven de su posicin en las asociaciones de defensa de los palestinos para aislar, intimidar, dividir, excluir, y asegurarse el control sobre la informacin, han durado demasiado: deberan prohibirse (5).

El papel de una asociacin como la AFPS no debera ser, en vez de hacerse eco de un antisemitismo ampliamente imaginario (el propio Jacques Attali admiti recientemente que no existe!), dedicarse a defender a las vctimas, tanto de la poltica criminal del Estado judo como de aquellos que utilizan esta arma fcil pero desgraciadamente eficaz- del antisemitismo, del negacionismo? No debera ser apoyar plenamente a la resistencia palestina aunque est representada por movimientos religiosos como Hams y la Yihad- y darle un apoyo total?

Por desgracia, la AFPS no ha desempeado ese papel (al menos hasta ahora). Para convencernos, basta con revisar a las personas a las que, durante estos aos cruciales y peligrosos para los palestinos, la AFPS ha dado prioritariamente la palabra (6). Numerosos militantes y simpatizantes nos han dicho que han visto, con consternacin y clera, cmo la AFPS se aferra a estrategias polticas contraproductivas a las estrategias que responden claramente, punto por punto, tanto a los muy particulares intereses del campo de la paz israel como a los intereses personales de los dirigentes o representantes de la Autoridad Palestina y la OLP, a quienes tres cuartas partes del pueblo palestino rechaza porque encarnan la corrupcin y el colaboracionismo con el ocupante (7).

Despus de las elecciones que llevaron a Hams al poder en enero de 2006, se habra podido esperar que la AFPS hiciera autocrtica y un cambio de rumbo. Pero ha seguido considerando a los portavoces de la AP y a los delegados de la OLP como representantes legtimos del pueblo palestino, mientras que los ministros del gobierno de Hams (8), as como los parlamentarios de dicho movimiento son encarcelados y torturados en Israel con la complicidad tcita de la AP; y, ms grave todava, los resistentes y los simples simpatizantes de Hams estn siendo perseguidos, torturados y asesinados por las fuerzas de seguridad de Mahmud Abbas (9). La AFPS no puede ignorar que si el pueblo palestino ha otorgado su confianza a Hams es porque ste encarna a sus ojos la honradez y la resistencia al ocupante.

Porque, curiosamente, esta victoria del pueblo palestino se ha sentido como una catstrofe por numerosos dirigentes de la AFPS que apoyaban a los laicos contra los islamistas y que habran querido que ganasen los moderados de Fatah. En esos trminos Bernard Ravenel, ex presidente de la Asociacin France Palestine Solidarit, declar su consternacin en un artculo del 22 de febrero de 2006: Es el hundimiento del mundo palestino que he conocido, laico, democrtico, de izquierda (10).

Cmo explicar esa toma de partido a favor de un poder que llev la causa palestina al naufragio? Porque, en realidad, la AFPS nunca se posicion como un movimiento de apoyo a la lucha de liberacin nacional del pueblo palestino y su resistencia contra la limpieza tnica. Una lucha que, recordmoslo, conlleva tres reivindicaciones fundamentales: 1) El fin de la ocupacin y la colonizacin de todas las tierras rabes y el desmantelamiento del muro; 2) La igualdad de derechos de los palestinos del 48 que viven en Israel; 3) El derecho al retorno de todos los refugiados a sus casas, de donde los colonos judos los expulsaron en 1948.

Aunque las consecuencias desastrosas de las conversaciones de Madrid y de los Acuerdos de Oslo ya las predijeron palestinos lcidos como Edward Said (11); aunque era evidente que los compromisos de la Autoridad Palestina slo llevaran ms sufrimiento al pueblo palestino, desgraciadamente, la AFPS ha persistido en apoyar ciegamente el proceso de Oslo (12), condenando as a los militantes de la solidaridad al papel de auxiliares de una estrategia de negociacin perdida de antemano. Una estrategia que reduca la lucha de liberacin nacional a discusiones ilusorias y sobre todo permita a los dirigentes de la Autoridad Palestina y a sus representantes adquirir privilegios econmicos y afirmar su poder con el apoyo de Occidente e Israel.

La AFPS nunca quiso entender, despus, los gritos de alarma de militantes lcidos que, como Pierre-Yves Salingue, no podan aceptar que el movimiento de solidaridad con los palestinos se convirtiese en un movimiento por la paz (13), mientras que su vocacin era la de trabajar en apoyo de su lucha de liberacin nacional. Salingue denunci esa estrategia en estos trminos: Se trata de un movimiento de apoyo a la bsqueda de la paz, animado por la creencia de que la paz es posible conjugando el Estado judo de Israel y las aspiraciones de los palestinos. Pero la historia ha demostrado que sa es una ecuacin imposible de resolver, porque la lgica del Estado sionista de Israel es estrictamente antagnica con la satisfaccin de las exigencias legtimas del pueblo palestino (14).

Las cuestiones planteadas siguen sin respuestas. Est mal visto criticar el proceso de Oslo; mal visto decir que el robo de la tierra palestina empez en 1948; mal visto hablar del derecho de retorno de los refugiados (porque reconocer ese derecho cuestiona la legitimidad de Israel desde su fundacin, y no slo en lo que respecta a los territorios ocupados desde 1967). Est mal visto criticar la solucin de los dos Estados que conducira al reconocimiento del Estado de Israel como Estado judo, a la exclusin de los rabes palestinos que viven en Israel y a la negacin del derecho de retorno de los refugiados a sus casas; mal visto denunciar el pretendido proceso de paz en el que se hunde la AP y que permitira manifiestamente al ocupante proseguir a marchas forzadas su colonizacin.

Esto explica por qu se ignoran los textos procedentes de intelectuales, analistas polticos o militantes palestinos que no se cien a la lnea seguida por la AFPS; textos que condenan la continuacin de negociaciones que no llevan a nada, que rechazan la fbula de la solucin de dos Estados y llaman al desmantelamiento de la Autoridad de Ramala al sealar que los acuerdos de Oslo crearon una nueva burguesa palestina cuyos intereses estn vinculados a la continuacin de la ocupacin israel텻 (15).

Esto explica tambin por qu son los portavoces del campo de la paz israel quienes han ocupado un lugar preponderante en la orientacin poltica de la AFPS (16). Y permite comprender vista la desastrosa evolucin de la situacin de Palestina desde el ao 2000- por qu las voces de los que nunca se han adherido a esa lnea poltica se han percibido como muy peligrosas por ciertos dirigentes del movimiento de solidaridad. Las acusaciones de antisemitismo sirven para hacerlas callar, o al menos para volverlas inaudibles.

Despus de la carnicera de Gaza de 2008-2009 hemos visto, y eso es positivo, a los responsables de la solidaridad modificar radicalmente su discurso (17). Pero los que tienen un poco de memoria siguen atentos: recuerdan que, todava hasta ayer, la AFPS formaba parte de agrupaciones para una paz justa en Palestina-Israel, en las que Michel Warschawsky y Dominique Vidal compartan el micro con Leila Shahid, delegada general de Palestina en Francia, en presencia de un pblico vido de comprender los autnticos objetivos y actuar correctamente (18). Sin embargo, los dirigentes de la AFPS no pueden ignorar que a pesar de sus habilidades oratorias, Leila Shahid, la portavoz de la Autoridad Palestina, slo representa a un poder hecho de los intereses de una pequea lite negociante que saca grandes beneficios del proceso de Oslo, y que su concepcin de la lucha de liberacin est en las antpodas de aquella a la que aspira el pueblo palestino (19). Shahid representa una poltica la de la Autoridad Palestina- que no se arriesga a cuestionar la legitimidad de Israel ni su derecho a existir en las fronteras seguras y reconocidas !

Para Israel, la Autoridad Palestina y los representantes de la OLP son los socios ideales para proseguir la colonizacin y la expulsin de los palestinos de sus tierras.

Y qu decir de ese otro socio privilegiado de la AFPS, Elas Sambar, observador permanente de Palestina de la UNESCO! Ferviente defensor de Oslo, nunca ha perdido una oportunidad para satanizar a Hams, incluso despus de la victoria de ste en las elecciones y, ms recientemente, vincularlo con los chies de Irn, hacindose eco as de la propaganda difundida por Israel. Para demostrar que el sufrimiento palestino no es su problema, despus de la masacre de Gaza en 2008-2009, tuvo la poca vergenza de elogiar a esta polica palestina, ya unificada, que ha tomado las riendas en Nabls y en Yenn. Una polica que, ah es nada, ha sido entrenada por el general estadounidense Keith Dayton (coordinador de la seguridad estadounidense para Israel y la Autoridad Palestina) para liquidar, en colaboracin con el ocupante, la resistencia de su propio pueblo! (21). Y de la que Bernard Kouchner el jefe de la diplomacia francesa, que ha tomado el relevo de Washington en la defensa de los intereses de Tel Aviv en la regin desde la derrota de la era Bush- ha elogiado claramente los mritos (21).

Pero el socio que ms ha marcado con su impronta el movimiento de solidaridad es el israel Uri Avnery, fundador de Gush Shalom (El bloque de la paz), cuya columna semanal publica la AFSP. Un socio plantado, sin embargo, en posiciones incompatibles con los objetivos de la lucha del pueblo palestino por su liberacin nacional, especialmente en la cuestin del derecho de retorno de los refugiados: el principio racista dos Estados para dos pueblos es, para Avnery, la base del compromiso histrico, y dice est claro que el retorno de millones de refugiados palestinos al Estado de Israel cambiara completamente el carcter del Estado, contrariamente a las intenciones de sus fundadores y de la mayora de sus ciudadanos (22).

Otra seal preocupante. La AFPS no ha denunciado firmemente, que sepamos (23), a los parlamentarios europeos incluidos los de izquierda- que en 2003 votaron casi por unanimidad la inscripcin de Hams en la lista de terroristas (24), dando as luz verde a Israel para ejecutar preventivamente a los dirigentes de Hams o de la Yihad, es decir, a los resistentes que dicha votacin convirti en terroristas. La AFPS no ha dicho nada, que sepamos, cuando la ilegtima Autoridad de Ramala congel las cuentas de las organizaciones de caridad musulmanas, privando as a las familias palestinas ms desprovistas de una ayuda que necesitan desesperadamente.

Hemos expuesto en varios artculos (25) la decepcin manifestada por la poblacin palestina al ver a Yasser Abed Rabbo, el asesor del difunto Yasser Arafat, y a la delegacin palestina en Ginebra en 2003, promover una presunta iniciativa de paz (26) que la poblacin repudiaba. Estuvimos all y vimos con qu desesperacin los palestinos sitiados los vean festejar, durante ese carnaval, al lado de oficiales y generales israeles, especialmente con el ex presidente del Shabak, considerado un autntico asesino. Eso ocurra en el invierno sangriento cuando Israel aprovech esa mascarada, que reuni a toda la flor y nata mundial en Ginebra, para lanzar mortferas operaciones militares en el distrito de Nabls y en Gaza.

Para los que vieron ese alboroto diplomtico como una nueva estafa, resulta muy chocante comprobar que la AFPS no conden firmemente, desde el principio, esa ensima iniciativa de paz que Ilan Papp uno de los pocos israeles que dice las cosas como son- haba denunciado, con razn, y calificado de pompa de jabn.

Al proporcionar una tribuna a los militantes israeles omnipresentes en el mbito internacional (Gush Shalom, Paz ahora, etctera), que sobre toda una serie de puntos tienen el inters no confesado de consolidar las adquisiciones ilegales del Estado de Israel y la normalizacin entre el ocupante y el ocupado, la AFPS no ayuda a la causa que dice defender. No desempea el papel que debe asumir un movimiento de apoyo a la lucha de liberacin nacional. No apoya, como debera, la lucha definida por el conjunto de las fuerzas palestinas hostiles al espritu de Oslo y su derecho a la resistencia bajo todas sus formas, armada o civil (27). En 2002 y 2003, tanto en Cisjordania como en Gaza, muchos resistentes palestinos nos hablaron de su hasto del desfile de grupos internacionales en misin civil escoltados por los notables de Fatah y del Frente Para la Liberacin de Palestina -con la exclusin de Hams y la Yihad- que lo nico que hacen es acentuar la divisin, el sufrimiento y las rencillas entre los palestinos en vez de contribuir a su unidad.

Los palestinos que han pagado con sangre las traiciones de la Autoridad de Ramala (28) no pueden entender que los principales dirigentes del movimiento de solidaridad internacional hayan elegido el campo de los colaboracionistas y no el de la resistencia. Sin embargo ya estaban avisados desde el principio; las innumerables carniceras que, especialmente desde 2005, han arrojado a la poblacin de Gaza al horror, quizs habran podido evitarse si, desde los aos 90, los estrategas de la solidaridad hubieran escuchado la voz de los palestinos que, como Edward Said, haban denunciado la superchera de Oslo.

Teniendo en cuenta sus orientaciones, la AFPS tergiversa desde hace tiempo con respecto a la campaa BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones, contra Israel), lanzada en 2005 por la sociedad civil, y en la que participan todas las facciones nacionales e islmicas palestinas (29). Porque la llamada BDS plantea claramente las tres reivindicaciones fundamentales de la lucha de liberacin nacional palestina basadas en el derecho internacional.

La resistencia de la poblacin de Gaza, los horrores de diciembre 2008/enero 2009 ms mortferos todava que todos los que Israel le infligi desde 2005 (30)- y la onda expansiva que produjeron, acabaron obligando a todas las asociaciones de solidaridad, entre ellas la AFPS, a comprometerse sin reticencias en la campaa BDS a despecho de la hostilidad declarada de Uri Avnery por el boicot- (31).

Eso permite esperar que las cosas vayan en el buen sentido. Especialmente porque los promotores de la campaa BDS han expresado con claridad que consideran que son ellos mismos quienes deben determinar los contenidos de su accin y que no estn dispuestos a que se los dicten desde el exterior; y que hay que respetar las exigencias fundamentales: el fin de la ocupacin y la colonizacin de las tierras rabes y el desmantelamiento del muro; la igualdad de derechos para los palestinos que viven en Israel y el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus casas y propiedades como estipula la Resolucin 194 de la ONU.

Cortando en seco las presiones de las asociaciones de solidaridad que reclamaban un papel poltico de decisin conjunta papel que se han habituado a ejercer y les permita seleccionar lo que les convena de las reivindicaciones palestinas (32)-, Omar Barghuti, uno de los miembros fundadores de la campaa, nos deca en 2007: Como palestino, no puedo aceptar que cualquiera, en el movimiento de solidaridad, me diga lo que estoy o no estoy autorizado a proponer o defender. Somos nosotros quienes decidimos qu se autoriza. Incluso las personas que tienen principios muy slidos en el movimiento de solidaridad con los palestinos son nuestros socios, nuestros compaeros, pero no son nosotros. No deben hablar en nuestro lugar como si nosotros hubiramos dejado de existir (33)

En conclusin, frente a las atrocidades crecientes -no hay palabras para describirlas- que sufre cotidianamente el pueblo palestino, todos tenemos la obligacin de hacer todo lo que podamos para acabar con ellas. Palestina necesita la lealtad y la unin de todas las fuerzas disponibles. Ya hay demasiadas vctimas. Demasiado sufrimiento. Demasiada desinformacin.

Las orientaciones estratgicas del movimiento de solidaridad tienen que debatirse libremente. Es primordial hablar de lo que no ha funcionado. Sobre todo cuando se trata de una asociacin de la importancia de la AFPS que, por el nmero de sus miembros y los fondos de que dispone, ocupa una posicin preponderante. Asfixiar el debate es hacer un mal servicio a la causa que se pretende defender. La vida est en juego en Palestina.

Cuando fui por primera vez en 2002, con la curiosidad de una periodista, no haba tomado ningn partido. Quera entender qu pasaba. Volv desesperada e indignada. Desde entonces no he dejado de dar testimonio.

Los errores de las estrategias y los malos clculos se pagan en lgrimas y sangre en palestina. Me ha parecido esencial recordarlo aunque lo que precede no ha sido fcil de escribir y me ha resultado muy doloroso tener que sealar a personas o agrupaciones.

Ya es hora de escuchar las voces que aportan otros enfoques diferentes de los de Uri Avnery y otros tenores del campo de la paz israel; de escuchar a quienes recuerdan que la cuestin palestina no es la historia de un conflicto (34), sino la historia de un expolio que exige que el Estado de Israel devuelva a los palestinos todo lo que les ha robado.

Y si realmente se quiere apoyar la causa palestina, no se puede dar crdito a los que utilizan el antisemitismo para asfixiar el debate. En esa perspectiva opino tambin, parafraseando a Jean Bricmont, que defender la libertad de expresin, ayudar a liberar el discurso y a abrir el debate, es realmente ayudar a la lucha de los palestinos, y es ayudarlos de forma esencial

Notas

(1) Ver: http://www.france-palestine.org/article12838.html

(2) Ver: http://www.france-palestine.org/article12991.html

(3) Bernard Ravenel, ex presidente de la AFPS, incluso fue condenado por la justicia por este tipo de prcticas. Ver Laccusation dantismitisme ne fait pas toujours recette, Silvia Cattori, 23 de mayo de 2008.

(4) Ver: Les propagandistes, Silvia Cattori, 31 de agosto de 2005.

(5) Ver: Palestine : lampleur de la tragdie exige un soutien sans faille, Silvia Cattori, 30 de enero de 2005.

(6) Ver la entrevista de Pierre-Yves Salingue por Silvia Cattori (II La solidarit : les racines de limpasse), 15 de noviembre de 2005.

(7) Con respecto a la eleccin de Mahmud Abbas tras la muerte de Arafat, Jean-Franois Legrain, investigador en Ciencias Polticas en el CNRS y especialista en Oriente Prximo, sealaba : Hay 775.000 participantes en la votacin, es decir, el 71% del milln cien mil electores inscritos, que no representaran ms que el 60% del milln ochocientos mil electores potenciales. Ese 71% no representa ms que el 43% del electorado potencial. Eso relativiza la movilizacin de la sociedad palestina e indica que el resultado de Mahmud Abbas no es ms del 62% como presenta oficialmente, sino que se reduce al 27%, es decir, un poco ms de un cuarto, nicamente, del electorado potencial. Ver: Un avenir lourd de menaces Confrece de JF Legrain, 19 de enero de 2005.

(8) Ver:

- Nasser Shaer : Les Palestiniens sont unis face aux sanctions, Silvia Cattori, Rseau Voltaire, 4 de agosto de 2006. En espaol: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36236

- Tasneem Shaer: Mon pre nest pas un terroriste, Silvia Cattori, Rseau Voltaire, 28 de agosto de 2006. En espaol: http://www.voltairenet.org/article143364.html

(9) Ver:

- Un jeune homme meurt sous la torture dans une prison palestinienne, Silvia Cattori, 15 de junio de 2009.

- Excution sommaire dun membre du Hamas filme sur le vif, Silvia Cattori, 24 de mayo de 2007.

(10) Ver: Rflexions et interrogations sur un torunant historique, Bernard Ravenel, France-Palestine.org, 22 de febrero de 2006.

(11) Desde el principio, Edward Said denunci severamente las conversaciones de Madrid y la declaracin de Oslo. Ver: Edward Said, 1935-2003, Thehindu.com, 27 de septiembre de 2003.

(12) Los que apoyan ese proceso difunden la ilusin de que la nica va posible es la negociacin con Israel; y de que con esas negociaciones (Madrid, Oslo, Camp David, los parmetros Clinton, Taba, Ginebra, etctera), se podran conseguir la paz y la justicia entre palestinos e israeles.

(13) Collectif nacional pour une paix juste et durable entre Palestiniens et Israliens, es el nombre que se ha dado al colectivo que agrupa a los movimientos de solidaridad y organizaciones polticas, entre ellos la AFPS, los Verdes, el Movimiento de la Paz, la UJFP, el PCF, la LCR, la LDH, el MRAP y la FSU.

(14) Ver la entrevista de Pierre-Yves Salingue citada en la nota (6)

(15) Ver: Le sige de Gaza: Un gnocide au ralenti, entrevista de Haidar Eid por Eric Ruder, 9 de marzo de 2009.

Ver tambin:

- Sattar Kassem: Les Palestiniens ne se rendront jamais, Silvia Cattori, 11 de septiembre de 2006. En espaol: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37515

- Gaza 2009: Culture de resstanse versus dfaite, Haidar Eid, Info-Palestine.net, 16 de marzo de 2009.

- Gaza 2009: Il faut en finir avec lesprit dOslo, Haidar Eid, silviacattori.net, 16 de de marzo de 2009.

- Les piges de la consciencie nationale palestinienne, Haidar Edi, info-palestine.net, 1 de septiembre de 2009.

(16) Un militante nos confi: Hay que ofrecer la tribuna, no a los palestinos del 48 que viven bajo la opresin colonial y el racismo sionista del Estado de Israel, ni a los resistentes, sino preferentemente a los profesionales israeles del campo de la paz.

Porque la importancia de ese campo est supervalorada. El 4 de junio de 2005, en Friburgo, durante el Foro Social Suizo, el historiador Ilan Papp tom la palabra despus de un discurso delirante, por no decir indecente, de Isabelle Avran que haba hecho la larga lista de todos los xitos de la AFPS, cuando lo que haca falta era un poco de modestia en un perodo desesperante en el que la situacin de los palestinos se degradaba continuamente. Ilan Papp hizo un discurso menos rosa y record esta verdad que siempre se oculta: No hay movimiento de la paz en Israel! No hay un autntico movimiento pacifista en Israel con el que negociar, por lo tanto, la ocupacin no se va a detener pronto () No, no hay campo de la paz en Israel, por desgracia.

(17) Como testimonio, por ejemplo, este artculo del 5 de noviembre de 2009: Michle Sibony et Michel Warschawski ragissent aux propos dUne autro voix juive por la paix, que, selon eux, associent dangereusement antisionisme et antismitisme.

(18) para medir la distancia entre las posiciones recientes de Michel Warschawsky y su posicin en los mtines en los que el participaba con Leila Shahid en los aos 2003-2005, se pueden consultar, por ejemplo, los siguientes artculos:

- http://www.humanite.fr/2006-02-28_International_Vivre-ensemble-en-France-et-au-Proche-Orient

- http://www.mediapart.fr/club/blog/fxavier/151009/en-2003-accords-d-oslo-un-espoir-pour-warschawski-vidal-et-leila-shahid

(19) Aqu estn, por ejemplo, las asombrosas palabras que Leila Shahid dijo en una entrevista con Bernard Ravenel, ex presidente de la AFPS (las negritas son nuestras):

Es la dificultad de la situacin desde el principio de las negociaciones de Oslo. La descolonizacin y la soberana no se garantizan por el ocupante de una manera definitiva como en Argelia, Vietnam o los dems pases antiguamente colonizados () es evidente que la responsabilidad de la comunidad internacional consistir en permitir que la Autoridad Palestina garantice la vida social, econmica y poltica de la poblacin palestina, esperando una direccin israel dispuesta a negociar seriamente (Entrevista publicada por la revista Pour la Palestine, n 46.

Esperando que el ocupante garantice la descolonizacin y la soberana de palestina! Esperando que el enemigo consienta en soltar lastre! Quieren ms?

(20) Ver:

- LAutorit palestinienne au doigt et loeil dIsral, Khalid Amayreh, info-palestine.net, 2 de noviembre de 2008.

- Tuer pour garner son pain, Sattar Kassem, silviacattori.net, 13 de junio de 2009.

(21) en octubre de 2008, durante su visita a Cisjordania, Bernard Kouchner se felicitaba por los claros progresos conseguidos por la Autoridad Palestina en el mantenimiento de la seguridad en Cisjordania, con el apoyo de Francia y la misin europea EUPOL-COPPS.

Ver: http://www.diplomatie.gouv.fr/fr/pays-zones-geo_833/israel-territoires-palestiniens_413/processus-paix_2800/bernard-kouchner-est-rendu-dans-les-territoires-palestiniens-israel-03-05.10.08_66763.html

Durante una conferencia de prensa, tras su visita, Kouchner exclam: Vean por ejemplo Yenn! Quin ha formado a la polica palestina? Nosotros lo propusimos y nosotros lo hicimos.

Ver: http://www.ambafrance-il.org/spip.php?article5985

(22) Cita extrada del artculo Le droit au retour de Uri Avnery, palestine-solidarit.org,14 de enero de 2001.

Para un anlisis de la posicin de las diversas asociaciones del movimiento de solidaridad sobre la cuestin clave del derecho al retorno, ver: Pas de solution juste san le droit au retour des rfugies palestiniens, Pierre-Yves Salingue, silviacattori.net, 22 de febrero de 2008.

En este artculo, Pierre-Yves Salingue seala que a pesar de los formidables medios desplegados para permitir a Israel acabar con la existencia del pueblo palestino, subsiste un obstculo principal para la realizacin de ese plan. Este obstculo se resume en una palabra: (los) REFUGIADOS. La razn es que ms all de su nmero (son 6 millones, casi dos tercios del pueblo palestino) los refugiados palestinos son, slo por el hecho de existir, la prueba histrica de la injusticia cometida por la ONU en noviembre de 1947 y la de la irrefutable naturaleza colonial de un Estado de Israel nacido no de una presunta lucha de liberacin nacional, sino de una operacin programada de limpieza tnica.

El retorno de los refugiados constituye claramente la esencia de la causa palestina. Este artculo, muy documentado, es para que lo mediten todos los militantes de la solidaridad.

(23) El comunicado de la AFPS del 8 de septiembre de 2003 titulado Isral choisit la guerre totale, se rebela sobre todo contra el hecho de que la Unin europea siempre rechaza la aplicacin del voto del Parlamento Europeo que exige la suspensin del acuerdo de asociacin entre la Unin Europea e Israel, mientras que en cambio acaba de decidir sanciones contra Hams, lo que constituye un doble rasero. Y en conclusin, reclama, no la abolicin de las sanciones contra Hams, sino La suspensin del acuerdo de asociacin entre la Unin Europea e Israel, como vot el Parlamento Europeo el 10 de abril de 2002, y la suspensin de toda cooperacin cientfica y militar mientras Israel se niegue a respetar sus obligaciones internacionales.

(24) Ver: Les parlamentaires europens ont vot un texte honteux baufant les droits des Palestiniens, Silvia Cattori y Pierre-Yves Salingue, silviacattori.net, 15 de febrero de 2004.

(25) Ver:

- Les accords de Genve vus de Naplouse, Silvia Cattori, silviacattori.net, 1 de diciembre de 2003.

- Un plan de paix sur fondde sang et de larmes, Silvia Cattori, silviacattori.net,24 de abril de 2007.

- Laccord de Genve est un erreur, Silvia Cattori, silviacattori.net, 24 de abril de 2007.

(26) Isarl-Palestine: un espoir a Gneve, Dominique Vidal, le Monde diplomatique, 23 de octubre de 2003. En espaol: http://www.eldiplo.org/especiales.php3?numero=91

- La charrue avant les boeufs, Silvia Cattori, silviacattori.net,19 de octubre de 2003.

(27) Todo el mundo sabe que un pueblo sin ejrcito, armado con chatarra y explosivos artesanales no puede batirse en igualdad de condiciones con un ejrcito poderoso que posee armas modernas. Los palestinos luchan sabiendo que van a la muerte, por su honor, por su dignidad, para que se les reconozca en su derecho a resistir.

(28) Durante el ataque israel de 2008-2009 contra Gaza, se vio con claridad que la Autoridad Palestina no hizo nada para impedirlo, esperando que hiciese caer a Hams. Y, segn ciertas informaciones, incluso lo habra animado: De escndalo en escndalo, gracias entre otras cosas a las componendas arrojadas sibilinamente por los israeles, la responsabilidad de la Autoridad Palestina (AP) y de Mahmud Abbas cada vez se afirman ms en el informe del examen del Informe Goldstone sobre los crmenes israeles perpetrados en la Franja de Gaza. Segn la agencia de prensa palestina Shhab, que citaba fuentes de Washington, despus difundido por el diario israel Maariv, Abbas se pleg a los requerimientos israeles de aplazar el examen de dicho informe por el Comit de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas cuando los dirigentes israeles le amenazaron con sacar a la luz, ante la organizacin de la ONU y los medios de comunicacin internacionales, su apoyo a la operacin israel plomo fundido contra la Franja de Gaza para acabar con Hams. Ver: Les sales dessous du report de lexamen du rapport Goldstone, Leila Mazboudi, almanar.com, 6 de octubre de 2009.

(29) Ver http://www.bdsmovement.net/?q=node/52#French

(30) Tras la carnicera perpetrada por Israel en diciembre 2008-enero 2009 en Gaza, conscientes de que los militantes se estaban radicalizando, los responsables de la solidaridad se vieron obligados a comprometerse seriamente en la campaa BDS. Es lamentable que esperasen a lo peor, porque el horror ya exista y desde 2005 la poblacin de Gaza abandonada a su suerte y esperando todos los das la catstrofe. En Jabalya y Beit Hanun, Israel perpetr masacres causando cada vez ms de 100 muertos y cientos de heridos, operaciones de la amplitud de la que traumatiz Yenn en 2002. Nosotros hemos contado numerosos testimonios sobre esas masacres. Ver: http://www.silviacattori.net/mot34.html?lang=fr. Por qu no actuaron ya entonces y adoptaron oficialmente el BDS? Recordemos que Edward Said, ya en 1993, hablaba de Gaza como el sitio ms terrorfico donde he estado jams () espantosamente triste debido a la desesperacin y la miseria en las que viven las personas. No estoy preparado para los campos que son mucho peores que todo lo que vi en Sudfrica.

(31) Ver: Le Boycott revisit, Uri Avnery, Rseau Voltaire, 8 de septiembre de 2009.

(32) En un artculo titulado Aprs 5 ans dIntifada et de represin: billan et sanctions, publicado en noviembre de 2005 en el sitio de la AFPS, Michle Sibony, vicepresidente de la UJPF escriba: La relacin de los pacifistas israeles con los palestinos ocupados los coloca en el mismo campo en el que estamos nosotros aqu; el tringulo estratgico definido especialmente por la CCIPPP (Campaa Civil Internacional para la Proteccin del Pueblo Palestino) y construido poco a poco en los foros sociales europeos y mundiales es donde est nuestra baza principal, pero todava hay que concretar, en un autntico trabajo en comn, la determinacin de una verdadera estrategia conjunta, establecida colectivamente de forma tripartita y aplicada por cada uno en su sitio. La eleccin de las herramientas de esa estrategia tambin hay que determinarlas en conjunto, y si hubiera un llamamiento tripartito a las sanciones, no tendr ms eficacia que un llamamiento de los palestinos encerrados, y resonara sobre las incertidumbres y las impotencias de Europa y los miedos de la sociedad israel?

(33) Ver: Omar Barghouti: Aucun tat na le droit dexister comme tat raciste, Silvia Cattori, Rseau Voltaire, 6 de diciembre de 2007. En espaol: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60286

(34) En un artculo reciente titulado Pouvons-nous causer? Lindustrie de la paix Au Moyen Orient, el estudiante palestino Faris Giacaman declaraba a propsito de la cuestin palestina: El propio trmino conflicto es engaoso, porque implica un litigio entre dos partes simtricas. No refleja la realidad, ya que no se trata de un caso de un simple malentendido o de odio mutuo en el camino hacia la paz. La situacin en Israel y Palestina es la del colonialismo, el apartheid y el racismo: una situacin en la que hay un opresor y un oprimido, un colonizador y un colonizado. En espaol: http://www.rebelion.org/noticias/2009/8/90400

Fuente: http://www.silviacattori.net/article1019.html

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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