Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2005

Anlisis de los Movimientos Sociales ante la Crisis Econmica y la Militarizacin
Vientos de cambio e internacionalismo desde Latinoamrica

James D. Cockcroft
Rebelin

Traducido para Rebelin por Felisa Sastre


Vientos positivos de cambio, impulsados por los crecientes movimientos sociales e insurrecciones populares espontneas, soplan desde Latinoamrica y llegan al resto del mundo. Se han originado por la extensin de la humillante pobreza que afecta al 75 por ciento de la poblacin, por la movilidad hacia abajo que est reduciendo las clases medias, por las ltimas barricadas de quienes luchan por los escasos puestos de trabajo fijos y por las crisis de gobierno en las democracias de baja intensidad que con frecuencia garantizan la impunidad para los actos de terrorismo de Estado. En las ltimas elecciones, esos vientos han inclinado el pndulo poltico latinoamericano desde la extrema derecha (o centro-derecha) hacia el centro o centro-izquierda. Los candidatos se comprometen de forma rutinaria a no poner en marcha el fundamentalismo imperialista del libre mercado y la propuesta del ALCA (rea de Libre Comercio de Amrica), incluso aunque una vez electos muchos puedan apoyar el moribundo modelo econmico neoliberal.

En Washington, se habla frecuentemente de un nuevo eje del mal- Brasil, Venezuela y Cuba- que amenaza la libertad. Para llevar a cabo una poltica ms sofisticada de intervencin, el Gobierno estadounidense ha aumentado su movilizacin y coordinacin entre el Pentgono, la CIA, la Agencia de Lucha contra las Drogas, la Fundacin Nacional por la Democracia, y sobre todo el Mando del Sur y el Mando del Norte (que unifica las fuerzas armadas de Mjico, Canad y Estados Unidos), ambos bajo el mando del SOCOM (Mando Secreto de Operaciones Especiales) que ha dirigido la invasin de Irak. En las muy citadas palabras del criminal de guerra y Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, La libertad necesita tener las manos libres para hacer dao.

Venezuela, internacionalismo y Cuba

El proceso revolucionario de base de Venezuela y el Presidente Hugo Chvez han influido en los movimientos sociales latinoamericanos, en los partidos polticos e incluso en algunos gobiernos, con su convocatoria hacia una nueva unidad bolivariana sin precedentes desde la primitiva proclama de Simn Bolvar durante las guerras de independencia contra Espaa, Portugal y otras potencias europeas. Ahora, la exigencia es la de una segunda independencia- en esta ocasin no slo poltica sino econmica y militar- en primer lugar, de las corporaciones multinacionales, de los bancos y de las ensangrentadas garras del guila imperial estadounidense (1).

En la reunin de noviembre de 2004 que mantuvieron los ministros de defensa americanos, 16 pases, con Brasil al frente, votaron contra la propuesta estadounidense- apoyada por Colombia- de crear una fuerza militar interamericana para intervenir en cualquier pas de Latinoamrica, lo que provoc un impulso adicional al llamamiento previo de Chvez para constituir un bloque militar regional en defensa de la soberana nacional contra el imperialismo.

En sus ltimos discursos, Chvez ha urgido a que la gente lea La revolucin permanente de Trotsky, indicando que en ella hay mucho de lo que aprender y que Trotsky tena razn en su disputa con Stalin. No existe una revolucin nacional, insiste Chvez. Para que en un pas sobreviva y progrese un proceso revolucionario la revolucin tiene que llegar a ser internacional. Mientras se proclama orgulloso de ser cristiano con preocupaciones sociales, Chvez ha llamado la atencin sobre el resultado lgico de los cambios que est realizando el gobierno democrtico bolivariano, participativo y popular de Venezuela, que es socialismo.

En las dos primeras semanas de diciembre de 2004, Caracas ha acogido dos importantes reuniones internacionales. El Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, al que asistieron 350 participantes de 52 pases, que mostr su solidaridad con Venezuela, Cuba y los pueblos de Irak, Palestina, Afganistn, y de todos aquellos que se resisten a la ocupacin y agresin imperiales. Y se comprometi a pasar a la ofensiva mediante la creacin de una red de redes de informacin para actividades artsticas, solidaridad y movilizacin, que relacione a intelectuales y artistas con las luchas populares y con los Foros Sociales y que garantice la continuidad de esos esfuerzos unindolos en un movimiento internacional en defensa de la humanidad, para terminar con la conviccin de que otro mundo no slo es posible, sino necesario.

La otra reunin de Caracas fue el II Congreso Bolivariano de los Pueblos, en el que participaron unos 180 dirigentes de partidos polticos latinoamericanos y caribeos y activistas de movimientos sociales que se comprometieron a la defensa permanente de la Revolucin Bolivariana de Venezuela y de la Revolucin Socialista de Cuba. Al designar el ao 2005 Ao de la Ofensiva y Progreso de la Unidad de los Pueblos de Latinoamrica y del Caribe, convocaron un Foro de los Trabajadores del Sector Energtico para finales de ao. Al mismo tiempo que exigan cambios humansticos, pluralistas culturalmente y participativos, para obligar a los gobiernos de la regin a preocuparse por sus pueblos y a abordar un desarrollo econmico sostenible, proclamaron su respeto a las leyes internacionales y a los derechos humanos establecidos en la Carta de Naciones Unidas. Finalmente, crearon un Secretariado Permanente en Caracas, anunciando su propsito de convertir el Congreso en un movimiento internacional mediante la creacin de una serie de redes bolivarianas polticas, de comunicacin y de control de la produccin por los trabajadores.

A mediados de diciembre, el internacionalismo de Chvez se apunt un nuevo tanto al reunirse con otros dirigentes de Sudamrica para crear la Comunidad Sudamericana de Naciones, una especie de Unin Europea (sin su riqueza, pero con inmensas reservas de petrleo, agua, minerales y biodiversidad). Junto con la Comunidad Caribea (CARICOM) y el Mercado Comn Centroamericano, constituyen una alternativa factible para la integracin de la economa latinoamericana con una divisa independiente de Estados Unidos.

Al proclamar la muerte del ALCA, Chvez y el Presidente de Cuba, Fidel Castro, anunciaron en La Habana la puesta en marcha de un marco alternativo para la integracin econmica (la Alternativa Bolivariana para las Amricas). Al estrechar los intercambios econmicos y culturales beneficiosos para ambos pases, entre los que se incluye el petrleo a un precio reducido para los cubanos y miles de maestros, mdicos y becas cubanas para los venezolanos, el acuerdo implica similares acuerdos futuros para el resto de Latinoamrica y el Caribe, muchos de cuyos pases ya estn recibiendo petrleo venezolano a precios reducidos.

De la misma manera que Oriente Prximo no puede entenderse sin poner la situacin de Palestina en el centro de mira, cualquier anlisis de Latinoamrica tiene que partir de Cuba. Los cubanos, debido a su revolucin, han tenido que defenderse de un imperialismo extremadamente agresivo que les mantiene bloqueados econmicamente desde hace 45 aos, que ha invadido su isla, les ha declarado una guerra con armas qumicas y ha llevado a cabo innumerables intentos de asesinato de su popular presidente. Aunque en ningn caso pueda considerarse un modelo, Cuba , sin embargo, representa una alternativa poltica y social a la explotacin y degradacin ecolgica impuesta por el imperialismo y su globalizacin.

A finales de los aos 90, cinco patriotas cubanos, dos de ellos ciudadanos estadounidenses, se infiltraron en los grupos terroristas de exiliados con sede en Miami y facilitaron informacin al FBI- a quienes ayudaron a evitar 170 atentados terroristas-, para recibir como recompensa que el Departamento de Justicia de EE.UU. los llevara a la crcel, gracias a un tendencioso jurado de Miami. Conocidos en todo el mundo como los cinco cubanos y propuestos para el Nobel de la Paz, en la actualidad cumplen una larga condena por la falsa acusacin de espionaje y asesinato, mientras los verdaderos terroristas a quienes denunciaron, gentes como Orlando Bosch- a quien el propio Departamento de Justicia considera responsable de ms de 30 atentados terroristas y de la muerte de decenas de personas inocentes- siguen paseando tranquilamente por las calles de Miami e incluso aparecen en pblico con el Presidente Bush y otras personalidades que los tratan como si fueran hroes en lugar de asesinos de masas.

El ao 2004, un equipo espaol de prospecciones ha descubierto lo que pueden ser inmensas reservas de petrleo en la zona cubana del Golfo de Mjico, lo que ha llevado a la administracin Bush a acelerar su campaa por el cambio de rgimen en Cuba. Quizs los ms importantes movimientos sociales en Latinoamrica hoy son los que estn teniendo lugar all, tal como revela la inesperada manifestacin en las calles de La Habana en mayo de 2004, en la que particip una dcima parte de la poblacin del pas, ms de un milln de personas, en respuesta al anuncio pblico de los detallados planes del imperialismo estadounidense para la Cuba despus de Castro.

Crisis del Neoliberalismo, Formacin de Nuevas Clases y Movimientos Sociales ms Fuertes

A causa del pillaje de las economas latinoamericanas llevado a cabo por el neoliberalismo, y de sus consecuencias en la emigracin de trabajadores, la estructura tradicional de clases y las formas de lucha son apenas reconocibles. Las lneas que dividen las clases sociales se han difuminado de forma compleja. Por ejemplo, los movimientos indgenas y de campesinos que han resurgido combinan las tradicionales exigencias de tierra con otras modernas relacionadas con la vivienda urbana, el agua y las condiciones sanitarias. Las clases trabajadoras estn fracturadas por sus diversos niveles de participacin en sindicatos y salarios reales (ambos cada ao ms reducidos). La privatizacin del Estado, junto a la implantacin del trabajo flexible, ha llevado al desplome del salario mnimo, a sumir en la miseria a las masas, al aumento del paro, incluso entre los relativamente bien formados profesionales que sufren la precariedad del trabajo y la sobre explotacin, con frecuencia obligados a desempear ms de un trabajo de media jornada, sin seguridad alguna. Las mujeres y los nios han sufrido el mayor impacto econmico, por no hablar de la cada vez mayor violencia en la vida diaria (2).

La complejidad de las formaciones sociales en Amrica Latina, con sus distintos niveles de riqueza, variedad tnica y de componentes culturales, y multiplicidad de lenguas hace muy difcil la generalizacin. A pesar de ello, un buen anlisis de la nueva realidad de las cambiantes condiciones de formacin de clases y de la difuminacin de las lneas que las separan es la forma en que estall el argentinazo en diciembre de 2001. En unos das, el ya veterano movimiento de parados (piqueteros), que tena ya diez aos, se uni a las populares asambleas de vecinos (un tipo de comuna de participacin urbana) que se unieron a las piqueteras (mujeres que estaban en primera lnea de la lucha), a los campesinos, a los proletarios sin tierra del campo y a los combativos mineros y se juntaron con grupos de mayor nivel de vida que se rebelaron contra los bancos por el robo de los ahorros de toda una vida. Mujeres cabeza de familia, trabajadores de fbricas y servicios, funcionarios, profesores, estudiantes, pensionistas, discapacitados fsicos y otros grupos sociales se unieron a esos movimientos para gritar a los partidos polticos: Todos fuera. Aquella algo catica multiclasista confluencia de fuerzas sociales, que derroc a cuatro presidentes consecutivamente, redujo las tradicionales divisiones entre los parados y gentes con empleo de Argentina y entre los obreros desposedos y los profesionales de clase media, abriendo la puerta a potenciales cambios revolucionarios. Desde el argentinazo, la burguesa argentina modernizadora, que miraba hacia el capital extranjero, tuvo que recurrir a tcnicas antiguas de cooptacin y a complejas intervenciones estatales para reestablecer una estabilidad poltica poco slida.

La nocin de burguesa nacionalista capaz de industrializar y desarrollar las sociedades de Amrica Latina hasta hacerlas sostenibles y prsperas est todava aparentemente viva y en buen estado pero en la prctica est prcticamente muerta, con la posible excepcin de algunos sectores de la burguesa brasilea. Esta realidad no contradice la tendencia de algunas fracciones burguesas a unirse de vez en cuando para enfrentarse a las ms poderosas del Norte en negociaciones sobre el comercio internacional o las inversiones extranjeras. Algunos tericos se han referido a los rentistas latinoamericanos, o burguesa financiera, llamando la atencin sobre la emergencia de bien conocidos y poderosos multimillonarios ligados al capital extranjero. En muchos pases como Mjico, no obstante, la casi totalidad del sector bancario est en manos extranjeras. Siguen existiendo, aunque con mucho menos poder, burguesas industriales y comerciales cuyos miembros se relacionan cada vez ms con redes de capital extranjero y de explotacin de los trabajadores. La acumulacin de capital todava se basa en salarios de hambre (3).

La bajada de la inversin estadounidense en Amrica Latina que ha venido acompaada por el hecho de que Espaa se haya convertido en el primer inversor all, junto con la ofensiva del comercio chino (China es ahora el principal comprador del cobre chileno y el primer proveedor de ordenadores energticamente eficientes de Cuba, han complicado todava ms la situacin latinoamericana. El total de las inversiones extranjeras ha bajado desde el ao 2000, mientras la transferencia de beneficios, el pago de los intereses de la deuda exterior, y el reciclado intercambio de dlares del narco trfico y del comercio sexual, han ido aumentando los beneficios de los bancos y empresas extranjeras con sede en la zona (4). Al menos el 70 por ciento de la mano de obra latinoamericana trabaja ahora en la economa informal, a consecuencia del genocidio econmico cometido durante ms de dos dcadas por la globocolonizacin neoliberal que contina exigiendo el pago del peaje.

A causa de la profunda crisis econmica en Amrica Latina, con el desplome de sus monedas y de las exportaciones de materias primas, y debido a la magnitud de la presencia imperialista y el impacto del neoliberalismo con su desmantelamiento de la nacin-estado, los espacio para los supuestos progresismo y nacionalismo casi han desaparecido. El fracaso de la alianza gubernamental de centro-izquierda en Argentina en 2001 y las dificultades del Gobierno del Presidente Luiz Incio Lula da Silva en Brasil, que son reflejo de esa nueva realidad, han favorecido la emergencia de la alternativa transnacional del bolivarismo a la que Lula se va uniendo cada vez ms.

Las esperanzas suscitadas por dcadas de movilizaciones de la clase trabajadora y de construccin del Partido del Trabajo brasileo con su consecuente enorme triunfo electoral de Lula han quedado defraudadas por el fracaso del Gobierno para aumentar el nivel de ninguno de los indicadores econmicos y sociales. El pago de la Deuda absorbe el supervit conseguido por los trabajadores brasileos. Como resultado de todo ello, el Partido del Trabajo se ha escindido dando lugar a uno nuevo, el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) que ha conseguido casi medio milln de firmas de apoyo para registrarse como opcin electoral. Recientemente, el gran movimiento del los obreros rurales sin tierra (MST-Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra) se ha unido al PSOL en las manifestaciones de protesta contra el mantenimiento por parte del Gobierno de las polticas econmicas neoliberales .

Todos estos acontecimientos han desembocado en una nueva ola de movilizaciones populares y en la intensificacin de la lucha de clases y su internacionalizacin en toda Amrica Latina. El resultado del crecimiento de los movimientos sociales, a pesar de sus altibajos, ha sido el debilitamiento del neoliberalismo y le ha colocado a la defensiva. Al protestar contra el alza de los productos bsicos, han conseguido parar el proceso de privatizacin del agua, del petrleo, recursos minerales y de la preservacin del los bosques. Han centrado sus ataques en el ALCA, en el modelo neoliberal, en la importacin de alimentos transgnicos, y en la extorsin que supone la ilegal deuda externa que se remonta a los aos sucios de las dictaduras militares impuestas desde 1964 hasta mediados de los 80 por el imperialismo de EE.UU. para evitar otra Cuba, es decir, que se llevaran a cabo cambios sociales.

Los movimientos sociales latinoamericanos se enfrentan a tendencias contradictorias: la desestabilizacin del centro-izquierda o de los gobiernos populista-nacionalistas; las conspiraciones del la CIA y los medios de informacin estimulan movilizaciones contrarrevolucionarias; intervenciones militares directas de EE.UU. para derrocar a gobiernos democrticamente elegidos, como ha ocurrido en Hait; masacres policiales o militares; la extensin de grupos paramilitares y el resurgimiento de los escuadrones de la muerte; el incremento de la violencia contra las mujeres, los gay y transexuales, las minoras tnicas y las organizaciones progresistas; las amenazas contra la soberana de Venezuela y Cuba, as como hacia los supuestos estados-fracasados de la regin; y la criminalizacin de los actos de protesta. Semejante criminalizacin de la disidencia y el incremento de la represin violenta, sin embargo, puede que avive futuras insurrecciones sociales en pases como Argentina, Bolivia, Per, Ecuador, Colombia, e incluso Brasil.

Al margen de las contra-tendencias, la relacin de las victorias parciales pero significativas ya alcanzadas por los movimientos sociales, adems de las ya mencionadas, es impresionante. Seguidamente sealo unas pocas:

- Bloqueo de los intentos de privatizar la energa elctrica, el agua, y otros recursos naturales, y/o los planes de pensiones en Per, Bolivia, Paraguay y otros pases.

- La paralizacin del Plan Puebla en Panam, del Plan Colombia y de otros programas de infraestructuras militares patrocinados por EE.UU. diseados para aplastar las insurrecciones populares (los zapatista y otros en Mjico, las FARC y ELN en Colombia) y para garantizar el acceso de EE.UU. a los recursos naturales de Latinoamrica, y en especial al petrleo, gas, productos de la biodiversidad y energa hidroelctrica, as como el rpido transporte hacia el norte (programas que constituyen la rama militar del ALCA).

- Expulsar a la Armada estadounidense de la zona elegida para maniobras en Vieques, Puerto Rico, gracias a las manifestaciones en todo el pas y los actos de desobediencia civil, incluida la internacionalizacin de las protestas.

- La consolidacin del MST (Movimiento de los Sin Tierra) en Brasil en centenares de miles de asentamientos urbanos.

- La consecucin en la lucha por la justicia de que culpables de genocidio, como Pinochet en Chile, sean juzgados.

- En 2004, la marcha en apoyo de la Revolucin cubana contra la intensificacin del bloqueo econmico y otros actos de agresin de EE.UU.

- El aislamiento y la pobreza de las recepciones oficiales ofrecidas al Presidente Bush en Colombia y Chile- un pas donde, a pesar del relativo silencio producido por los aos de la represin de Pinochet, las manifestaciones se han intensificado contra el Acuerdo entre Chile y Estados Unidos y contra el derechista gobierno socialista, junto a la huelga de estibadores y la huelga de hambre de prisioneros polticos y familias de desaparecidos.

- El milln cuatrocientos mil manifestantes que protestaron, seguido por la constitucin de la Gran Coalicin Democrtica en Colombia, que une a la izquierda y a algunos partidos liberales en la oposicin contra el belicismo del corrupto narco-rgimen del Presidente lvaro Uribe.

- La eleccin en Uruguay de un presidente de centro-izquierda y el enorme voto del referndum que declar ilegal la privatizacin del agua.

- Las manifestaciones gigantescas, con la presencia de los combativos trabajadores de la Unin Mejicana de Obreros de la Electricidad, que oblig a retirar los planes de privatizacin de las pensiones y de la energa que quera llevar a cabo el gobierno conservador mejicano.

- La consolidacin de las Juntas zapatistas de Buen Gobierno en Chiapas.

- Las protestas que ocasionaron el que se pospusiera la Operacin guila III (maniobras conjuntas de los ejrcitos latinoamericanos y estadounidense) en Argentina.

- Las victorias abrumadoras de Chvez en Venezuela, tanto en el referndum de agosto como en las posteriores elecciones regionales.

- La repercusin de la convocatoria de Chvez para profundizar en la revolucin, la fusin de los movimientos sociales venezolanos en la coalicin Conexin Social que aboga por la participacin popular en el sector estatal del petrleo, por la democratizacin de los medios de comunicacin, y por la erradicacin de la corrupcin y la burocracia para terminar con el viejo y corrupto Estado.

- En el ao 2003: el fracaso de la Organizacin Mundial del Comercio en Cancn, Mjico, al que contribuy el alineamiento de Brasil con China e India en el bloque de los 22.

- La unin de los ecologistas, sindicatos, y movimientos contra la globalizacin capitalista en Miami que produjo un ALCA descafeinado como esperanza apenas viable del imperialismo del libre comercio.

- La insurreccin boliviana de los indgenas, campesinos, mineros y estudiantes que derrocaron al presidente ttere de EE.UU., el Gringo, y paralizaron la privatizacin del gas y el agua, a la que un ao ms tarde sigui el fuerte incremento electoral del Movimiento hacia el Socialismo (MAS) dirigido por Evo Morales, lder de los cocaleros (los cocaleros son los campesinos indios que cultivan coca para uso ceremonial y comercial).

- La derrota de la propuesta de ley uruguaya para permitir que la compaa estatal de petrleo se asociara con capital extranjero.

- La victoria de los movimientos masivos de Colombia en el referndum convocado por el Presidente lvaro Uribe para anular la prohibicin constitucional de un segundo mandato presidencial.

- La victoria de los campesinos de San Salvador Atenco, en las afueras de la Ciudad de Mjico, al echar abajo el proyecto de construir un nuevo aeropuerto internacional en sus tierras.

- La derrota que propin el pueblo venezolano al cierre de la patronal corrupta y burocrtica de la compaa estatal de petrleo.

- En 2002: la insurreccin popular que ech por tierra el golpe de estado del 13 de abril, que dur dos das, contra el Gobierno de Chvez, y la subsiguiente radicalizacin de la Revolucin Bolivariana de Venezuela.

- La derrota de la propuesta de ley anti-terrorista y de una ley de privatizaciones, llevada a cabo por los movimientos paraguayos .

- Y etc.etc... si seguimos ao a ao.

Lo que est en juego en Amrica Latina es nada menos que la soberana de todos los pases y el control de sus recursos naturales- incluidos el petrleo, la energa- y el bajo poder adquisitivo del trabajo, la rica biodiversidad y las inmensas reservas de agua potable, escuelas pblicas, hospitales, viviendas, sistemas de transporte, seguridad social y sistemas de pensiones y otros servicios pblicos; bancos e industria; y , por encima de todo, la continuidad de los dinmicos movimientos sociales.

Anlisis de los Movimientos Sociales ante la Crisis Econmica y la Militarizacin

Aunque resulta difcil generalizar, hay ocho principales caractersticas en estos movimientos sociales:

1. El papel excepcional desempeado por la poblacin indgena, especialmente en Bolivia, Per, Ecuador, Guatemala y Mjico e incluso, por sorprendente que resulte, en pases donde son escasos como en Argentina y Chile. Los indgenas en Amrica viven y reconocen el hecho de que detrs del imperialismo hay 500 aos de sometimiento genocida y resistencia a l. En este sentido, son conscientes de algunas realidades histricas, tales como la continuidad del colonialismo/ imperialismo; los actos rutinarios de secuestros, desapariciones, torturas y violencia contra las mujeres; la destruccin ecolgica; y la creacin y perpetuacin de una incalculable deuda exterior que constituye una autntico chantaje a pueblos enteros.

2. El importante trabajo desarrollado por las mujeres y por las gentes ms pobres, visto desde la perspectiva del auge de su resistencia y liderazgo. Veamos slo algunos casos destacados:

- Dirigentes zapatistas de Mjico como la comandante Esther, la nica elegida para dirigirse al Congreso mejicano, quien puso de manifiesto que el subcomandante Marcos era slo uno de los sub-comandantes (Tal como el mismo Marcos haba dicho antes, la primera batalla zapatista era la de las mujeres contra el dominio masculino sobre ellas en las filas del zapatismo, una batalla que las mujeres han ganado sin disparar un solo tiro.

- El movimiento argentino de las Madres de la Plaza de Mayo, que lleva dcadas, y la nueva generacin de madres que protestan por los asesinatos policiales y las desapariciones de sus hijas e hijos, y las piqueteras argentinas y trabajadores que han ocupado las fbricas abandonadas por sus propietarios.

- Las empobrecidas masas de Venezuela y los Crculos Locales Bolivarianos que defienden a su presidente y a su Constitucin (Los Crculos Bolivarianos de solidaridad con Venezuela que existen ahora en todo Amrica Latina, as como en otros pases como EE.UU. y Alemania).

- Los trabajadores bolivianos, los vendedores callejeros, y cabezas de familia de la enorme y joven ciudad El Alto que organizan bloque a bloque los comits de defensa y lucha.

- Los miles de personas hambrientas que se manifestaron en Managua en abril de 2004.

Son las insurrecciones de las mujeres y de los pobres, y la creciente conciencia poltica, junto con los anlisis feministas de clase y las nuevas investigaciones econmicas sobre el aumento de la pobreza y su papel en la acumulacin de capital en la actualidad, los que han hecho obligatoria la incorporacin de la teora del patriarcado y la triple explotacin de las mujeres en cualquier anlisis de clase y debate sobre el imperialismo y los movimientos sociales.

Ms an, Amrica Latina contina asimilando las experiencias con rapidez, la militarizacin patrocinada por EE.UU. bajo la mscara de la guerra contra las drogas y, ltimamente, contra el terrorismo. El capitalismo depende de la jerarquizacin, y la militarizacin es el paradigma de la jerarqua. Debido al fracaso del neoliberalismo y a las nubes que se extienden por el horizonte de la crisis econmica mundial, el capitalismo contemporneo refuerza todas las formas posibles de jerarquizacin y, de manera ms obvia, las que se basan en el gnero y la raza. Busca una solucin final a sus problemas de la forma ms jerarquizada existente, es decir, la militar.

Por definicin, el militarismo implica una intensa violencia cotidiana de todo tipo. Los ejrcitos son organizaciones masculinas jerarquizadas cuyo objetivo es la destruccin de la oposicin por medios fsicos y psicolgicos; de ah las guerras preventivas interminables del imperialismo y la amenaza de guantanamizacin y AbuGraibmizacin para quienes se opongan.

En resumen, las soluciones militares, incluidas la represin de los movimientos sociales que lleva a cabo el Estado, brindan el consentimiento para la violencia, ya muy visible hoy en Colombia y en algunos lugares de Centroamrica y Mjico. A causa del patriarcado y de todas sus instituciones (que se remontan a pocas anteriores al capitalismo) las mujeres son de forma abrumadora las vctimas socialmente aceptadas de la violencia en el mundo militarizado de nuestros das.

Una de las principales consecuencias de las guerras modernas es la privacin de derechos a las mujeres. La vinculacin afectiva que se produce entre los militares, en las fuerzas mercenarias que se contratan, y en los paramilitares, establece una equivalencia entre poder y sexo, lo que a su vez refuerza la violencia contra las mujeres. Por ello, apenas sorprende que las protestas contra la escalada de abusos con las mujeres y el comercio sexual (en la actualidad una forma de acumulacin de capital mayor que la que produce el narco trfico) se ha convertido en una de los cuestiones fundamentales no slo en los movimientos feministas como la Marcha de Mujeres de marzo sino en los movimientos de redencin social en general (y no slo en Amrica Latina) (5).

3. El destacado papel de la juventud, que se puso de manifiesto durante el argentinazo de 2001; las huelgas de estudiantes; los movimientos contra la impunidad de los funcionarios y mdicos implicados en las guerras sucias de ayer y de hoy; los movimientos de gays, lesbianas y transexuales o los del otro mundo es posible contra la globalizacin neoliberal capitalista.

4. El sorprendente papel desempeado por los campesinos y pequeos granjeros, a pesar de las nuevas oleadas de represin extremadamente violenta contra ellos. En muchos casos, como en Mjico y Brasil, por ejemplo, el campesinado es un nuevo proletariado que sirve como una inagotable, y flexible mano de obra emigrante incluso aunque se est produciendo un proceso simultneo de vuelta al campo, cuando los emigrantes de las ciudades tienen que regresar a sus mnimas parcelas de tierra para conseguir los mnimos alimentos necesarios para sobrevivir. Bien sea en el caso de los movimientos de resistencia de los cocaleros andinos o en el del brasileo MST, el campo y los suburbios urbanos de Amrica Latina constituyen una autntica zona en pie de guerra con intensos conflictos de clase.

5. El papel, con frecuencia pasado por alto, que desempean las mujeres y hombres integrados en sindicatos y quienes intentan sindicarse, que han venido desarrollando nuevas formas de lucha contra los patrones, el Estado, y los corruptos dirigentes sindicales (llamados charros en Mjico), que incluyen la constitucin de confederaciones de sindicatos independientes como el Frente Autntico de los Trabajadores de Mjico u otros alternativos como la UNT (Unin Nacional de Trabajadores) de Venezuela y Mjico. En Chile, el prctico vaco sindical dejado por Pinochet ha empezado a llenarse con nuevos y vibrantes movimientos sociales de obreros conocidos como Colectivos de trabajadores.

De manera importante, las luchas de los trabajadores se estn internacionalizando. Entre los ejemplos ms relevantes se encuentran las luchas unificadas de los obreros de Coca-Cola en Guatemala, Colombia e India, as como las de las maquiladoras (plantas de fabricacin con bajos salarios) de Mjico, Amrica Central y el Caribe.

Un caso ejemplar es la huelga de tres aos que han mantenido con xito unos 600 obreros del El Salto, en Jalisco (Mjico)- afiliados a la Unin Nacional Revolucionaria de Trabajadores- de la Compaa Euzkadi Rubber, propiedad de la corporacin multinacional alemana Continental Tire. Gracias a las solidaridad internacional entre los sindicatos alemanes y los progresistas, la Unin finalmente consigui el reconocimiento legal de su huelga, y en noviembre de 2004, los trabajadores llegaron a un acuerdo con Neumticos Continental que les garantiza el pago de atrasos y la conversin de la fbrica en una cooperativa ( con el 50 % de propiedad de los trabajadores y el otro 50 % de una sociedad annima de responsabilidad limitada) a la que Continental comprar los neumticos en el futuro.

Muchos sindicalistas participaron tambin en las grandes manifestaciones contra la OMC y el ALCA as como en el Foro Social Mundial y en otros foros regionales que habitualmente atraen a miles de participantes de todas las condiciones sociales.

6. El negativo papel de los medios de informacin de masas no slo como agentes polticos contra los movimientos sociales sino como movilizadores de manifestaciones reaccionarias cifradas en decenas de miles de participantes, tal como ocurri en la Ciudad de Mjico en 2004 y en Buenos Aires, cuando los media se unieron a la Iglesia Catlica y al Gobierno Federal para patrocinar las protestas contra la violencia urbana y la alteracin de la ley y el orden. Mucho ms conocido es el apoyo de los medios de comunicacin a las campaas mafiosas, de ultraderecha e imperialistas, para provocar incidentes y desinformacin con el fin de tratar de derrocar a gobiernos progresistas como los de Venezuela y Cuba. El acto de provocacin, realizado en 2004 por EE.UU., de enviar al espacio areo cubano una plataforma volante C-130 para transmitir desde Radio y TV Mart es slo uno ms de esos intentos.

La importancia de los medios informacin puede observarse en la criminalizacin de los movimientos sociales. En los noticiarios repetidamente se recurre a las palabras actos de violencia (sin mencionar a los agentes provocadores) cuando informan de protestas pacficas del movimiento contra la globalizacin capitalista durante acontecimientos como el fracaso de la cumbre de la OMC y del ALCA en 2003 o de la estril reunin de la UE con los pases latinoamericanos en Guadalajara en 2004 (donde de hecho se produjeron cargas policiales contra los manifestantes y espectadores inocentes).

7.El papel ms evidente que nunca desempeado por los fundamentalismos, especialmente el del libre mercado existente tras la globalizacin capitalista neoliberal, ya que subraya el crecimiento de todos los otros fundamentalismos (religiosos) en su fase contempornea. Es la prctica de este fundamentalismo del libre mercado, y no el Islam, la que tortura a millones de persona cada da. Cada ao 36 millones de personas mueren de hambre y la mitad de los nios del mundo sufren malnutricin. En Amrica Latina existe un considerable aumento de la ayuda cristiana fundamentalista de EE.UU., en parte para contrarrestar el destacado papel de la teora de la liberacin y de los obispos progresistas en pases como Brasil. Aunque en Venezuela el Presidente Chvez est persuadiendo a muchos de los cristianos renacidos con sus llamadas, en su calidad de cristiano por la solidaridad humana, para superar la pobreza del 80 por ciento de la poblacin.

8. Y lo ms importante de todo, existe un reconocimiento creciente entre los movimientos sociales latinoamericanos y los activistas sindicales de la necesidad de unificar sus luchas ms all de las fronteras e internacionalizarlas en todo el mundo. Adems de los ejemplos ya citados, se encuentra el MST de Brasil, que forma parte de Va Campesina, una red de movimientos de agricultores que existe en 87 pases; la campaa por la desmilitarizacin de Amrica Latina, iniciada en Chiapas, Mjico, en 2003, que ahora tiene enlaces con la campaa internacional para desmantelar las 702 bases militares estadounidenses en 130 pases; y, por supuesto el Foro Social Mundial.

Conclusin y posibles alternativas

Las circunstancias para los movimientos sociales latinoamericanos son, quizs, ms difciles hoy que en cualquier otro momento desde la pasada poca de las guerras sucias. Esa es la razn ms importante para que el apoyo internacional sea ms decisivo que nunca.

El creciente reconocimiento de que el emperador est desnudo bajo su nuevo atuendo del fundamentalismo del mercado y la globalizacin, unido a la emergente crisis econmica estadounidense y la cada vez mayor resistencia del pueblo iraqu a la ocupacin militar imperialista y a la manipulacin poltica, han creado la situacin adecuada que el Congreso Bolivariano de los Pueblos ha descrito como un momento histrico favorable de cambio para los pueblos en la correlacin de las fuerzas latinoamericanas y caribeas, expresadas en los avances y victorias de los procesos electorales y de la lucha por la consecucin de unos modelos de desarrollo humanista que ofrezcan una alternativa a las polticas del capitalismo neoliberal.

La sociloga mejicana, Raquel Gutirrez, ex prisionera poltica en Bolivia, gusta de decir que los mejores recursos para semejante alternativa se pueden hallar en el sentido comn de la disidencia. El sentido comn nos indica que si la globalizacin contempornea es de hecho mero imperialismo, es decir, la expansin del monopolio del capital, la nica solucin a los problemas creados por la globocolonizacin es la socializacin de esas empresas gigantescas y de sus filiales en Amrica Latina y en todo el mundo. Slo nuevas alternativas revolucionarias anticapitalistas- lo que el presidente venezolano gusta llamar democracia revolucionaria bien pensadas y organizadas, pluralistas y democrticas- junto con alianzas internacionales pueden remover los poderosos obstculos levantados por el moderno imperialismo.

Una alternativa latinoamericana que est siendo defendida como, literalmente, la nica va para la supervivencia es la reorientacin de las prioridades en el interior de nuestros pases con el fin de desarrollar los mercados interiores mediante la redistribucin de la riqueza y mayores inversiones en educacin, salud, y en suficiencia alimentaria (6). Lo que es similar a lo que se propone en la Constitucin venezolana, como modelo de desarrollo endgeno.

Otra alternativa es la de la tercera va, tal como la formul el Consenso de Buenos Aires de los gobiernos de Brasil y Argentina. Esta aproximacin busca bloquear la firma del ALCA con las condiciones impuestas por Estados Unidos al ofrecer diferentes modelos neoliberales, uno de ellos con rostro humano, lo que es una contradiccin en s misma.

Una alternativa muy popular es la del crecimiento econmico sostenible, que se considera ms responsable y, medioambientalmente, ms slida como desarrollo econmico. Esta alternativa tampoco es factible en el marco de una economa capitalista porque el objetivo de cualquier empresa capitalista es la de conseguir los mayores beneficios sin preocuparse de las posibles consecuencias medioambientales.

Otra alternativa puesta en marcha en Porto Alegre y en otras ciudades de Brasil es el famoso presupuesto participativo que, a pesar de algunos problemas con el clientelismo, es un buen ejemplo de participacin democrtica desde abajo. Pero estas alternativas de carcter local no pueden llegar muy lejos si los recursos presupuestarios nacionales, mermados por el pago de los intereses de la deuda exterior, no son suficientes para combatir el hambre y otros graves problemas.

Como ya se ha indicado, el presidente Chvez lidera una alianza bolivariana para unificar los estados latinoamericanos poltica, militar y comercialmente. Esta es una postura muy atractiva y til como forma de ayudar a plantar cara a las incursiones econmicas y militares del imperialismo. Pero, a pesar de ser mejor, y ya posible, debera contar con un acuerdo internacional entre varios estados para negarse a pagar la ilegtima deuda exterior. Semejante ruptura brusca con el capital financiero internacional liberara fondos para el desarrollo interior y ayudara a crear el espacio para un sistema econmico ms justo.

Como conclusin final, parece imposible desde el interior del sistema capitalista reformar o transformar la economa de mercado existente- determinada por las corporaciones transnacionales y sus estados capitalistas- en una sociedad diferente regida por la cooperacin, la igualdad de oportunidades, el control de los trabajadores sobre la produccin y una coordinacin descentralizada mediante una planificacin democrtica y la supresin de las jerarquas de clases, gnero y opresin tnica. Por el contrario, para conseguir ese mundo mejor es necesario construir en un proceso constante, pieza a pieza, partidos polticos democrticos, sindicatos independientes y progresistas, movimientos sociales de participacin masiva unidos en coaliciones nacionales e internacionales, as como organizaciones que seriamente denuncien los obstculos capitalistas y luchen por una alternativa colectiva y participativa socialista o humanista en su interior y en el conjunto de la sociedad.

Mucha gente llama a esta alternativa un tipo de socialismo internacionalista o un nuevo humanismo basado en la solidaridad. Sin embargo, no funcionar bien sin una masiva participacin desde abajo, y una organizacin cualificada que sea tambin democrtica y est decidida a defenderla. Para la supervivencia del planeta y de la humanidad, esta alternativa se discute cada vez con ms frecuencia en los foros sociales y entre intelectuales y activistas de Amrica Latina y del mundo. Es una alternativa que puede incorporar muchos aspectos de otras alternativas positivas.

* Miembro del International Institute for Research and Education (Instituto Internacional para la Investigacin y la Educacin de Amsterdam) y profesor de la State University of New York, el Dr. James Cockcroft es un emprendedor especialista en Amrica Latina en las ONG canadienses, el Congreso Internacional de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, y el Tribunal Benito Jurez de la sociedad civil que se reunir en abril de 2005 en Mjico para juzgar el terrorismo estadounidense contra Cuba. Ha escrito 35 libros, entre los que se encuentran. Latin America: History, Politics, and U.S. Policy (traduccin espaola en ediciones Mxico & Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2001, y La Habana, Instituto del Libro, 2005). Su correo electrnico es : [email protected]

Notas.

(1). El imperialismo contemporneo est subsumido en la ideologa de la globalizacin neoliberal y del fundamentalismo del libre mercado, pero contina siendo, en las clsicas formulaciones de Hobson, Lenin y Luxemburg, la necesaria expansin del sistema capitalista y monopolista en todo el mundo. Hoy, Estados Unidos es la principal potencia imperialista, no slo militar sino tambin econmicamente (sus corporaciones y bancos suponen ms de la mitad de las mayores del mundo). El papel del Estado en el actual ofensiva imperialista de EE.UU. es obvio, y cualquier teora que proclame que la importancia del Estado ha desaparecido es indemostrable, por prcticamente carente de contenido. Como Ellen Meiksins Wood ha puesto de manifiesto, el poder imperialista depende no slo de su propio Estado sino tambin del sistema global de mltiples estados en su totalidad. Vase su El imperio capitalista y el Estado nacin: Un nuevo imperialismo norteamericano?, Revista Viento Sur (Estado espaol), 112 de junio de 2004. http://www.vientosur.info/articulosweb/textos/index.php?x=246]. Para ms informacin sobre la segunda revolucin por la independencia de Amrica Latina, vase mi Latin America: History, Politics, and U.S. Policy , en especial la conclusin.

(2) Vase la pgina en Internet World March Women, www.marchemondiale.org.. Para mayor informacin sobre el empobrecimiento de las masas y el papel central, no marginal, de los trabajadores pobres en la acumulacin de capital, vase James D. Cockcroft, Mexicos Hope (New York, Monthly Review Press, 1998), 230-242, 274-285. David Harvey ha dejado claro que la miseria y la desposesin son los principales mtodos de acumulacin de capital en la poca actual de fundamentalismo del mercado y neoliberalismo. Vase su El nuevo imperialismo: sobre reajustes espacio-temporales y acumulacin mediante desposesin, Revista Viento Sur (Estado espaol), 13 de diciembre de 2003. http://www.vientosur.info/articulosweb/textos/index.php?x=196].

(3). Vase, Claudio Katz, Burguesas imaginarias y existentes, Enfoques Alternativos, n 21, febrero de 2004, Buenos Aires, reeditado en Correspondencia de Prensa- Boletn Informativo, n 242, 8 de febrero de 2004 ([email protected]].

(4). En el periodo 1992-2002, Amrica Latina transfiri como pago de los intereses de la deuda a los bancos extranjeros cuatro veces el total del importe del prstamo original, mientras la deuda exterior se duplicaba. Las estimaciones del Banco Mundial y de otras instituciones financieras internacionales sealan que los beneficios del narcotrfico probablemente estn siendo superados por los derivados del comercio sexual con mujeres y nios. Al contrario que la droga, una mujer puede consumirse ms de una vez. Incontable nmero de mujeres son prcticamente esclavas y asaltadas violentamente hasta su temprana muerte en un proceso de feminicidio sin precedentes desde la poca de la quema de brujas.

(5). Vanse las notas 2 y 4. He aprendido mucho sobre la cuestin de la violencia contra las mujeres en mis conversaciones con la Dra. Susan Caldwell ([email protected]) . El marco terico de Caldwell para el anlisis de gnero como clase se basa en la re-conceptualizacin de Departamento III de produccin de Marx. Para un resumen,vase James D. Cockcroft, Gendered Class Analysis: Internationalizing, Feminizing, and Latininizing Labors Struggle in the Americas, Latin American Perspectives, n. 103, 25:6 (noviembre 1998), 42-46, y Mexicos Hope, 146-151.

(6). Citas del artculo de Ral Zibechi, Correspondencia de Prensa-Boletn Informativo, 29 de abril de 2004.



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