Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2005

La difcil posicin de Daniel Barenboim

Simn Royo
Rebelin


Ante todo habra que recomendar que no se juzgue sumariamente a Barenboim ni a nadie por un solo texto ni por una nica accin. Ante todo habra que decir: tngase en cuenta toda la trayectoria del que evaluamos y al final, tras su muerte, sopesemos si sus mritos superan a sus demritos. El caso de Arafat quiz entonces, evaluado en su integridad, arrojase un saldo positivo (1), pues dedic su vida a su gente y a su pueblo, exponindose en muchas ocasiones a ser asesinado por los sicarios de Israel.

Pero aqu nos encontramos ante la negativa evaluacin de la ltima etapa de la larga trayectoria de Arafat por parte de un msico famoso y comprometido, una ltima etapa no tan gloriosa como la primera y que, quizs, no fuese del todo desencaminado criticar o condenar. Por tanto, aplicando el mismo rasero a Barenboim, tendr que defender su ltima y ms reciente etapa y, tambin, su posicin hasta la fecha. Porque Daniel Barenboim, el msico judeo-argentino que junto a Edward Said fund una orquesta compuesta por judos y palestinos para (como la israel Noa cantando el Imagine de John Lennon con el argelino Cheb Khaled) convertir a la msica en embajadora de la paz, escribi sobre Arafat en un reciente artculo en el que deca (entre otras cosas que se omiten): el autcrata ha muerto, larga vida al pueblo palestino!. Y as, desde este pequeo escrito y mi humilde persona coincido y me sumo a ese juicio puntual de Barenboim sobre Arafat, sin adherirme a los reproches que le han valido, ya que mucho ms respeto a los pueblos que a sus dirigentes y, sobre todo, desconfo de aquellos dirigentes eternos agarrados al poder a perpetuidad. Desconfo de esa gente que gobierna imperecederamente sin que ni siquiera la decrepitud y mucho menos la democracia, los jubile. Arafat empez de libertador y termin como autcrata. Y si bien es preferible equivocarse en la juventud, errores de los que la edad pudiera servir de excusa, no ya en la vejez, cuando ya no hay disculpa posible.

Ya esta bien de culto a la personalidad! El pueblo palestino, el pueblo cubano, el pueblo iraqu, el pueblo afgano (el espaol y el estadounidense tambin) as como el pueblo venezolano y todos los dems, son los principales actores de su historia (o en su defecto deberan serlo); y aunque la gran revolucin bolivariana tenga a Chavez como magnfico director en estos momentos, mal haramos si identificsemos al director de la Revolucin con la Revolucin misma y poco habramos aprendido de la Historia.

Barenboim junto a Edward Said defendieron la candidatura de Mustafa Barghouti para liderar las legtimas aspiraciones del pueblo palestino, defendieron la candidatura del que sin duda ahora sera el mejor director que, como el de una orquesta, pudiera haber tomado el relevo de ese Arafat que debera haber dejado en manos de otro hace ya tiempo el liderazgo en la liberacin de Palestina. Pero ahora resulta que en medios de comunicacin alternativos se le hace caso a Robert Faurisson (3a) y se repite que Barenboim mediante su artculo (2) se habra desenmascarado como un completo judo y sionista (3b) y todo por continuar criticando a Arafat, como ya vena haciendo junto a Said desde hace aos, cuando tocaba beatificarlo.

Las crticas a Arafat desde entornos no sionistas ni neoconservadores, sino desde dentro, no es nueva. Por eso el extraordinario periodista Robert Fisk sealaba del siguiente modo su ltimo encuentro con Edward Said: La ltima vez que vi a Edward W. Said le ped que siguiera viviendo. Saba que padeca leucemia. A menudo sealaba que su mdico judo lo someta a un tratamiento "de vanguardia". Pese a todos los denuestos que le lanzaban sus enemigos, siempre reconoci la generosidad y honorabilidad de sus amigos judos, de los cuales uno de los ms admirables es Daniel Barenboim. En esa ocasin Edward cenaba en un buf en compaa de sus familiares en Beirut, frgil, pero furioso por la ltima rendicin de Arafat en el conflicto israel-palestino (4).

El trasfondo de la resistencia pacfica propugnado por Said-Barenboim puede que sea considerado dbil, blando, una posicin humanista de tinte socialdemocrtico frente al antihumanismo marxista legado por Althusser, pero al menos est tambin en contra del inhumanismo de Ariel Sharon y de la administracin Bush, con lo cual, est sin duda del lado que ahora le ha criticado por no ser lo suficientemente radical o por no ceder a la mitificacin de Arafat. Ignoro el motivo de que se gasten energas contra una de las pocas personalidades judas de nuestro tiempo que ha tomado por suya la causa palestina, pero en esa intoxicacin tienen algo que ver los neonazis, cosa de la que tenemos que estar advertidos y que no es del gusto de ninguna persona de izquierdas. Tomar distancias respecto a los Faurisson es muy saludable y evita la ridcula amalgama que los neofascistas pro-Bush y pro-Sharon (los Albiac adscritos ya al diario La Razn o los cachorros del basilisco Gustavo Bueno, tan afines a la nueva Falange) pretenden hacer siempre entre la izquierda y los neonazis, cuando los verdaderos profesores y antecesores en este neofascismo vigente en nuestros das que defiende la senda Imperial del Capital fueron nazis de antao.

La respuesta a Barenboim de Gilad Atzmon (otro msico de ascendencia juda y tambin comprometido con la causa palestina) comienza calificando el texto de Barenboim y a este mismo de racista y sionista (5), cosa a mi parecer equivocada y desafortunada, pues no resulta ser ni lo uno ni lo otro. Indica, eso s, acertadamente, que el derecho de retorno es el principal problema palestino (y no un problema judo), ya que stos ya retornaron o ms bien colonizaron Palestina ms que bastante en el pasado. Yerra nuevamente el crtico al considerar que Barenboim defendi Camp David en su artculo pues ste critica en el escrito las negociaciones de Arafat, no ya desde Oslo, sino tambin desde Madrid. Y as, entre aciertos y desaciertos lo que queda en el lector es la impresin de que Barenboim ha traicionado la causa que defenda desde su difcil posicin por criticar a Arafat y pedir que se tenga en cuenta el Holocausto.

El otro artculo anti-Barenboim aparecido en Rebelin es mucho ms matizado, se trata del de Felisa Sastre (6), una excelente crtica que comienza reconociendo los mritos de aquel de quien va a discrepar en las partes con la que no est de acuerdo (Daniel Barenboim, excelente msico y ciudadano), como el msico hizo con Arafat en su escrito (Arafat quizs fue un genio, con seguridad un mito viviente), aunque luego le llamase terrorista. Y Claro que Arafat alent el terrorismo (si por tal entendemos la lucha armada partisana, guerrillera y resistente)! Eso es lo nico bueno que hizo por su pueblo! Y eso para los que somos belicistas (no pacifistas, como el msico) es un elogio, ya que el terrorista es un to con muchos huevos que se pone delante de un tanque israel o se vuela por los aires en un mercado! Lo que hoy llaman un terrorista es un soldado y un valiente! Un hombre que se enfrenta a fuerzas muy superiores a las suyas! Hay que tenerle respeto! Tambin a la resistencia en el Paris ocupado por los nazis la llamaron terrorismo al igual que a la resistencia iraqu ante la invasin de sus tierras. Pero tambin hay que respetar al pacifista, a quien quiere cambiar el mundo con la msica, a quien tiene tanta fe en el ser humano que piensa que la poesa y la msica llevan el amor y la amistad entre los pueblos, imaginando que otro mundo posible puede lograrse sin un bao de sangre.

No se le debe pedir a Barenboim exactamente el mismo compromiso que tuvo su amigo Said y desde luego que su artculo adolece de incorrecciones bien vistas y puntualizadas por Felisa Sastre; que seala para corregirlas fuentes y datos sobre el terrible sufrimiento palestino, que quizs el msico y sobre todo los lectores, pudieran desconocer. Pero Barenboim es un miembro de la comunidad juda, del pueblo errante que quisieron aniquilar los nazis y que expulsaron los espaoles, luego tampoco identifiquemos a la comunidad juda con sus dirigentes, ni siquiera con el Estado de Israel mientras sea el Estado del Apartheid y del asesinato sistemtico de un pueblo.

No negar el intento de genocidio de la comunidad juda de la Alemania de la segunda guerra mundial, no negar la responsabilidad de Europa en el colonialismo sionista subsiguiente, no negar el expolio del pueblo palestino y la injusticia histrica de privar a un pueblo de su tierra, torturarlo y asesinarlo, para que otro, perseguido y asesinado, tuviese a donde ir. Denunciar el que las antiguas vctimas se hayan convertido en los actuales verdugos. Pedir a los ancianos que queden de entre los que fueron torturados en Auschwitz que se pongan la chaqueta con la estrella amarilla de David en la solapa y se interpongan entre los tanques y las excavadoras que vayan a destruir las casas y los olivos palestinos. Recordarlo todo e incorporarlo todo a la memoria de los pueblos es importante para que, juntos, los pueblos, se defiendan de cometer con otros las atrocidades que cometieron con ellos. Por eso hay que honrar tambin a todos aquellos miembros de la comunidad juda que, con mayor o menor bro, tienen el valor de condenar lo que el Estado de Israel est haciendo con los palestinos. Barenboim es uno de ellos, y para decir, con Saramago, que lo que Israel apoyado por USA le est haciendo al pueblo palestino cada da es algo muy parecido a lo que los nazis hicieron con los abuelos de los actuales ciudadanos israeles, habr que tener muy presente lo que ocurri antao.

Es difcil la posicin de Barenboim, en algunas cosas se equivoca, en otras parece ambiguo, pero est del lado palestino. Tambin difcil es la posicin de estas lneas que lo defienden, seguramente en algo o en mucho se equivocan, pero tambin estn del lado palestino; y eso es lo ms importante. Y el estar del lado palestino implica esforzarnos en no faltar a la verdad (por enredadas que estn las cosas) y en no ceder a la injusticia.

Proceso constante: examen de la situacin, examen de conciencia respecto de la misma, anlisis de las informaciones disponibles y enjuiciamiento. Juicio constante: valoracin de la situacin y valoracin de los actores involucrados en ella. As, todo esfuerzo por arrojar luz en el cambiante entramado poltico de nuestro tiempo y para poder situarnos con acierto y comprometernos con tino siempre ser poco, siempre tendremos que realizarlo una y otra vez. Ya que los actores y los entramados se mueven. Pero discusiones como la despertada por el reciente escrito de Barenboim nos ayudarn a muchos, sin duda, a situar las cosas en su sitio y a situarnos a nosotros mismos en ellas.



Notas:

(1) Como hizo en Rebelin (16-11-2004) Santiago Alba en cu artculo: Arafat, el hurfano de la Muqata, en el que se nos deca, no obstante la evaluacin positiva de su trayectoria, que la figura de Arafat era ambigua y discutible, pero su muerte ha apenado incluso a aquellos que tenan ms razones para hacerle reproches.

(2) En septiembre de 2002 Barenboim fue agredido en un restaurante de Jerusaln por un judo de extrema derecha perteneciente al partido racista ultraortodoxo Kaj al grito Anda con Arafat! y recibi amenazas de muerte tras su concierto en Ramallah. (Diario Clarn -Argentina- Shlomo Slutzky Agredieron a Barenboim en Israel 12 de septiembre de 2002): Barenboim acept la invitacin de msicos palestinos para escuchar tocar a numerosos nios que estudian en el conservatorio de la capital palestina en Cisjordania, pasando luego a ejecutar varias piezas frente a los chicos y sus maestros, que se deleitaron y lo aplaudieron largamente. Las autoridades israeles, tras recibir presiones de diputados del partido Likud, del premier Sharon, informaron que Barenboim viol la ley que prohbe a los israeles pasar a territorio palestino sin solicitar permiso, amenazndolo con tomar medidas punitivas contra su persona (...). Mustafa Bargutti, un militante pacifista palestino que fue uno de los anfitriones de Barenboim, declar que nada impedir que continuemos nuestros esfuerzos por crear puentes para el entendimiento y la paz entre palestinos e israeles (artculo citado).

(3a) Robert Faurisson Daniel Barenboim as Pharisee. National Journal. Jewish Studies 2004.
(3b) Ntese que el calificativo judo, empleado despectivamente por Faurisson, es un adjetivo racista, no as el de sionista que, sea o no empleado despectivamente, significa siempre en la actualidad: partidario de la ocupacin. Respecto a esto el msico del que hablamos sera, a mucha honra suya, judo, adems de ciudadano del Estado de Israel y del Estado espaol, pero desde luego no sera sionista, pues no se encuentra entre los partidarios de la ocupacin.
Faurisson es un negacionista neonazi al que, junto a otros de su calaa, ya Roger Garaudy dio crdito (desgraciadamente) estropeando con ello una buena parte de su muy buen libro titulado: Mitos fundadores de la poltica israel -cuyo prlogo traduje y libro que puede consultarse con provecho en Rebelin- y que incluso ha sabido embaucar, en el pasado, a Noam Chomsky. A este respecto ltimo, Chomsky (tambin muy crtico con el ltimo Arafat, por cierto) ha apoyado en varias ocasiones a Faurisson, ignorando la clara filiacin poltica neonazi del mismo. (Vase: Chomsky, Noam, The Faurisson Affair, His Right to Say It (El asunto Faurisson, su derecho a decirlo), The Nation, 28 de Febrero 1981, pp. 231-234). Y si la libertad de expresin debe permitir expresarlo todo, siendo toda censura anti-democrtica y dictatorial, y siendo cierto que hay y ha habido manipulaciones israeles del intento de genocidio de los judos por parte de los nazis durante la SGM para formar un escudo de inmunidad a la condena de sus atrocidades actuales (escudo alentado por el sionismo y el protestantismo conservador de la derecha norteamericana); tambin es cierto que por el lado contrario, en su vertiente neonazi, se exageran las incgnitas y se minimiza el drama judo de la SGM. Como es un hecho que la prestigiosa revista francesa El viejo topo, magnfica cua izquierdista en los aos 60 ligada al movimiento socialismo o barbarie (como lo fue honrosamente siempre su homfona de nombre espaola), se plag de neonazis a partir de los aos 80 y hoy no la reconoce ni la madre que la pari.
Ni los sionistas israeles con su Holocausto que los hace intocables ni los revisionistas neonazis con su revisionismo absoluto y su negacionismo total, son buenas compaas para nadie. Oriana Fallaci es peor que Roger Garaudy, peor moralmente y peor intelectualmente, pero ambos son bien malos, porque ambos han llegado al antisemitismo; mucho ms la primera, con sus panfletos admirados y vendidos en todo el mundo, que el segundo con su inteligente libro, enjuiciado, condenado y censurado. Porque antisemitismo es tanto el desprecio de los rabes como el desprecio de los judos, ambos hermanos semitas. Y conviene por tanto insistir con cierta recurrencia en procurar no ser ni islamfobos (deporte cada vez ms extendido en Occidente) ni anti-judos (deporte que se practic ms antao y hoy ya no tanto como se quiere hacer creer con fines maquiavlicos), sino que la misin de la izquierda es ser anti-sionista, es decir, contrarios al despojamiento, ocupacin y asesinato sistemtico de los palestinos que habitan las tierras de sus ancestros; partidarios de que se repare la injusticia histrica cometida contra los palestinos (su xodo mediante el retorno) y de que los dos pueblos lleguen a vivir en paz y a compartir igualitariamente la tierra y los derechos.

(4) Robert Fisk La ltima vez que le v. En: http://www.mundoarabe.org/memorando_a_edward_said.htm
Donde Fisk remitindose a Said y a sus maravillosos ensayos sobre los palestinos, con sus corrosivas crticas a la corrupcin y falta de escrpulos de Arafat, adems de sus indignadas condenas a los crmenes de Ariel Sharon (...). Era un tipo duro, el ms elocuente defensor de un pueblo sometido a ocupacin y el ms irascible atacante de su corrupto liderazgo. Arafat prohibi sus libros en los territorios ocupados, lo cual slo prueba la inmensidad de Said y el empobrecimiento intelectual del lder palestino.

Edward Said ya haba criticado muchas veces con anterioridad (por su corrupcin y sus cesiones a Israel) al finado dirigente palestino, vase por ejemplo: New Left Review 11, septiembre-octubre de 2001: Edward Said The desertion of Arafat.

(5) Gilad Atzmon Respuesta a D.Barenboim. Rebelin 19-11-2004: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=7887

(6) Felisa Sastre D.Barenboim y el autcrata. Rebelin 19-11-2004: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=7889
Es de destacar la traduccin por la autora del artculo de Joseph Massad Semitas y Anti-semitas, esa es la cuestin, un artculo tambin sumamente orientador. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9013



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