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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2009

Asamblea general de la red Migreurop, 27-28 noviembre 2009, Paris
Derribar los muros y defender el derecho a emigrar

Migreurop


La chute du mur de Berlin sonne aujourdhui comme un appel combattre les oppressions, abattre les murs qui, travers le monde, divisent encore des villes, des territoires, des peuples. [1]

Nicolas Sarkozy

No podemos perder de vista que hay otros muros en el mundo que deben caer

Jos Luis Rodrguez Zapatero

Desde su creacin en 2002, la red Migreurop [2], que rene actualmente ms de cuarenta organizaciones de ambos lados del Mediterrneo, denuncia el encierro de migrantes, la militarizacin de fronteras de la Unin Europea y la externalizacin de sus polticas de control y de represin de la emigracin. Basados en esta experiencia, interpretamos las declaraciones oficiales que, en respuesta al llamamiento de Berln de Nicolas Sarkozy, han convocado a derribar los muros como el signo de una ruptura en relacin a la verdadera guerra contra los migrantes [3] . Esta guerra, que ha provocado miles de vctimas, es desde hace mucho tiempo la brjula de la UE en materia de poltica de inmigracin.

De un total de ms de 40.000 kms de fronteras cerradas -de las cuales casi 18.000 kms amuralladas-, muchas lo han sido despus de 1989. No se puede hacer, ciertamente, una amalgama con estos cierres, pues las similitudes materiales pueden ocultar funciones diferentes. Pero en ocasiones se superponen: las barreras anti-migratorias son a veces difciles de distinguir de algunas lneas fronterizas, o de muros destinados a perpetuar una ocupacin (pensamos especialmente en las fronteras entre India y Bangladesh). Son, a su vez, las ms inditas en la larga historia de los muros geopolticos y las ms simblicas de la mundializacin contempornea. Estas barreras son presentadas a menudo como una evolucin en la funcionalidad de los muros: a la necesidad de impedir la salida, que habra marcado los aos de enfrentamiento Este/Oeste, habra sucedido la voluntad de impedir la entrada, fruto de las relaciones Norte/Sur, cada vez ms determinadas por las polticas migratorias de los pases ricos. El caso emblemtico del muro entre Estados Unidos y Mxico muestra que esta distincin encaja mal en las cuestiones diplomticas de fronteras a menudo doblemente cerradas, tanto por los Estados llamados de salida que por los que se supone de llegada: Mxico es tanto el gendarme de Estados Unidos respecto a las migraciones de Amrica Central, el tmido defensor de sus nacionales emigrados como el carcelero de una parte de su poblacin.

En la lnea del frente entre Europa y frica, los muros no existen ciertamente ms que en determinados puntos de entrada de la UE, en los enclaves (post)-coloniales de Ceuta y Melilla, en territorio marroqu. Sin embargo, no son ms que uno de los elementos de la poltica de cierre de fronteras en parte desmaterializadas y externalizadas de Europa, cuyo verdadero fundamento es el cuestionamiento del derecho fundamental a abandonar su propio pas, reconocido sin embargo por el artculo 13 de la Declaracin universal de derechos Humanos [4]. Los acuerdos de gestin concertada de los flujos migratorios concluidos por Francia, los acuerdos bilaterales negociados por Italia, como el plan REVA espaol, se basan en la participacin de los pases del Sur en el control de sus nacionales candidatos a la salida (va la criminalizacin de la emigracin en un cierto nmero de pases, Marruecos y Argelia entre ellos) y su obligacin de aceptar clusulas de readmisin para aquellos de sus nacionales que estn en situacin irregular en pases de la UE. [5]

Las trampas en las que quedan atrapados una parte de los migrantes que quieren pasar las fronteras fortificadas de Europa favorecen la multiplicacin de uno de los dispositivos clave de la mundializacin anti-migratoria: el campo de extranjeros a la espera de pasar, ser expulsados o de una acogida respetuosa de sus derechos. Polimorfos y polifuncionales [6], estos campos, como nuevos muros de la vergenza, son el sntoma de un mas que no ha desaparecido con la cada del muro de Berln: hacer prevalecer la (mala) razn de Estado sobreel respeto de los derechos de las personas.

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+ 33 1 53 27 87 81

http://migreurop.org/article1502.html



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