Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2009

Palestina: El camino emprendido desde Oslo ha conducido a un tnel sin salida
Es necesaria una catarsis para reparar los errores

Santiago Gonzlez Vallejo
Comit de Solidaridad con la Causa rabe


Despus de un viaje a ciertas zonas de los Territorios Ocupados, tratar con dirigentes de muchas corrientes, tanto palestinos como israeles, la percepcin es clara. Ms, despus de ver los rostros de sorpresa de avezados miembros de la estructura que manda en ciertos bantustanes de Cisjordania, ya sean OLP, Al Fatah, o algo que se denomina Autoridad Palestina por las declaraciones de la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton en su reciente visita a Ramala en la que peda que se restableciera el dilogo con el Gobierno israel sin pedir el congelamiento de nuevos asentamientos a cambio de la generosa oferta de limitarlos, deshaciendo la ilusin de que la administracin Obama iba a ser coherente con sus primeras declaraciones de retomar una Hoja de ruta que, en este otoo, no se sabe a donde ha ido a parar. Pero que, en todo caso, deja a los interlocutores palestinos por los suelos ante su pueblo, porque se demuestra que la llamada Autoridad Palestina est vaca, que es una ficcin lo emprendido hasta ahora y que no se va a conseguir nada si se sigue con los planteamientos que hasta ahora.

Para un observador de fuera, con cortes de cata de la situacin palestina en diferentes aos, sta se traduce en que el camino emprendido por los rectores de la dirigencia palestina, desde hace mucho tiempo, les ha llevado a recorrer un tnel, basados en el mejor caso de buena fe- en una esperanza de cambio de la estrategia sionista y de la ayuda poltica de la comunidad internacional (y rabe), que no conduce a ninguna parte y que ahora ya saben que no tiene salida. No pueden argir desconocimiento o esperanza de que haya alguna luz, por pobre que sta sea y que reafirme el camino emprendido desde los acuerdos negociados secretamente en Oslo.

Esos acuerdos no fijaban la limitacin de construcciones de colonias sionistas y otros elementos de la poltica tradicional israel como la determinacin de la propiedad de la tierra para los ausentes o la posibilidad de concesin de la nacionalidad israel a cualquier judo para poder establecerse en los Territorios Ocupados sin que se permita a los refugiados palestinos volver a sus primigenios hogares.

Y con esos mimbres, la estrategia israel, comn divisor de laboristas, meretz, likub, kadima, los rusos, los ortodoxos y la plyade del arco parlamentario israel, continu con la expropiacin, la esquilmacin de los recursos hdricos y el resto de las polticas colonizadoras de la tierra y economa palestina. Ahora la verdura palestina ha dejado de venderse en Jerusaln, la Casa de Oriente simblica representacin palestina en la ciudad de Jerusaln- est cerrada y sigue gota a gota la judaizacin de la capital palestina.

La colonizacin econmica es evidente y se apropia de la ayuda internacional. Segn fuentes diplomticas, se calcula que cerca del cincuenta por ciento de los alimentos palestinos son producidos en reas controladas por los israeles y que del 60 al 80 por ciento de toda la ayuda internacional a los palestinos es comprada en Israel que no paga ninguna factura por sus destrozos y que cobra tasas hasta de los camiones de ayuda humanitaria que van a Gaza. Slo hay que ver los rtulos de las cajas de las tiendas palestinas de los Territorios Ocupados. Incluso la comida que llega a Gaza sirve como regulador de los precios internos israeles: se deja pasar manzanas si stas bajan demasiado el precio y se impide que entran los kiwis o al revs, segn interese a las comercializadoras israeles.

Y todo esto con luz y taqugrafos. Los metros lineales de informes internacionales, de las Naciones Unidas, de la propia Unin Europea y sus predecesoras, las embajadas de sus pases miembros, de las organizaciones humanitarias, incluyendo israeles, podran abarcar todo el permetro de cada uno de los Ministerios de Asuntos Exteriores, incluyendo el madrileo Palacio de Santa Cruz. Formaran una gran biblioteca de la complicidad y de la ignominia. Porque sabindolo, los rectores de las polticas internacionales siguen publicitando, como un mantra, una cosa que denominan proceso de paz, haciendo abstraccin del avance imparable de la ocupacin que, ya ni siquiera, deja visualizar otra cosa que el archipilago de bantustanes o reservas de los indigentes palestinos.

A estos efectos, es curioso revelar que cualificados dirigentes palestinos se refieran al Ministro espaol de Exteriores, Moratinos, como Mr. Amnesia. l conoce por su trayectoria profesional en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en la Direccin General de frica y Oriente Medio, embajador en Israel, enviado especial de la UE, ministro de Asuntos Exteriores... cmo se han incrementado de ao en ao las colonias sionistas, la expropiacin de tierras, la esquilmacin del agua, la peridica destruccin de infraestructuras o la economa palestina, y ante eso y ms, manteniendo o incrementando las migajas de la ayuda humanitaria a los palestinos, cada vez olvida esos datos para mantener que hay que apoyar a Israel en la poltica de vecindad y upgranding de la UE, respaldarle a su incorporacin a la OCDE, e incrementar las maniobras militares o cualquier negocio (como la supresin de la legislacin espaola sobre jurisdiccin universal cuando hay un caso sobre crmenes de lesa humanidad contra 7 militares israeles), afirmando que se hace (el olvido y el apoyo de facto a la ocupacin) como frmula de ser considerados interlocutores por parte israel y convencerles de que hacen algo malo y cambien de actitud. Otros palestinos ya opinan abiertamente que es un sionista con palabra amable y que se presenta como amigo cuando solo es otro instrumento (voluntario) de la estrategia israel.

Despus de Oslo, y a pesar de cada uno de los incumplimientos de la literalidad del mismo o sus esperanzas frustradas sobre que la interpretacin de los mismos llevara a una paz de valientes, en lugar de la dinmica de profundizar la ocupacin y el colonizaje, los negociadores palestinos siempre ponan como argumentos fuertes de su postura, que la comunidad internacional (los Estados Unidos, la Europa civilizada o el alicado imperio ruso) impediran ese avance o que el pueblo palestino se rebelara cuando intentasen arrebatarles el 10 (despus el 20, el 30 por ciento de su territorio o el Valle del Jordn, o el transitar por Jerusaln, ). Pero esos argumentos ya ni siquiera lo repiten. Son conscientes de que la comunidad internacional no existe. Hillary Clinton o la votacin del Informe Goldstone lo han dejado claro, hay luz verde para seguir la colonizacin, el muro y lo dems, solo se perturban por el ritmo. Un ritmo que sea digerible por la adormecida opinin pblica. Por otro lado ese pueblo al que se le pide paciencia o que se rebele est exhausto. Exhausto porque ha recibido mucha represin, vive de la ayuda internacional, pero sobre todo, desde mi opinin, porque no tiene un gobierno democrtico, tico, coherente y fiel a una estrategia.

Riad Malki, el que est nombrado por Ab Mazen, Ministro de exteriores palestino tras los sucesos de Gaza en un Gobierno diferente al elegido en las urnas, de la antigua ONG Panorama, le hemos escuchado varias veces, en estos dos ltimos aos, que si la Comunidad Internacional no hacia nada por evitar la profundizacin de la colonizacin israel, se deslegitimaba a la Autoridad Palestina (que contena la ira del pueblo palestino, de acuerdo a ese pacto de su alineamiento moderado, aliado de esa misma comunidad, frente a la resistencia laica o islmica), se menospreciaba la oferta de paz rabe recogida en la Cumbre rabe de Beirut (reconocimiento rabe-israel, si Israel dejaba que hubiera un estado palestino en las fronteras de 1967), y que eso llevara a su colapso y les obligara a tener que abandonar esa postura y forzar a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas (a la que forma parte del Cuarteto, que sigue la estrategia israelo-estadounidense?) a que se hicieran cargo del proceso de descolonizacin. Tantas veces lo ha dicho y tantas veces Israel ha seguido expropiando, esquilmado, judaizando Jerusaln y asentando las leyes racistas que su cantinela es parecida a la fbula de la amenaza de que viene el lobo y ya ha sido descontada por el mercado diplomtico. De ah la relativa indiferencia que ha ocasionado el anuncio de Ab Mazen de no presentarse a unas quimricas elecciones el prximo enero o despus.

La dirigencia de Al Fatah, que es la que corta el bacalao, ante la impotencia de los otros grupos que no han denunciado el pastiche no democrtico que actualmente es la OLP, y el apoyo de esa comunidad internacional a cualquier cosa que no represente a la resistencia palestina, aunque sea elegida democrticamente, tiene un dilema.

Mantener su estatus y los 150.000 sueldos (de trabajadores que sostienen la Autoridad Palestina y su capacidad de autogobierno, con el dramatismo que tiene eso de una esperanza de vivir mejor y establemente) que representan la ayuda internacional a cambio de aceptar ser los reyes de los bantustanes y seguir utilizando la superestructura de que hay un proceso de paz o buscar una catarsis que rompa la inercia.

Entre ellos predomina lo primero. De ah el denodado esfuerzo sectario de vestir las decisiones de la Presidencia palestina con la legitimidad otorgada por ser los cauces de la ayuda internacional, fuera de una legitimidad o legalidad palestina. Presionan a Ab Mazen para que siga el tinglado ante la falta de otro liderazgo de su faccin. Otras voces, no organizadas, entienden que hay que pedir la independencia y proclamar el estado palestino unilateralmente ante las Naciones Unidas con las fronteras de 1967 y con Jerusaln como capital. Esas voces que han participado hasta ahora en todos los meandros del sectarismo y el boicot a Hamas y a las dems organizaciones palestinas tienen una idea, pero no tienen consigo al aparato por lo precipitado de su propuesta y no lo han llevado a la calle palestina. No tienen, ni han buscado, un consenso palestino y sus aventuras polticas les hacen tener poca credibilidad. Y a lo mejor, esa idea, arropada por un consenso palestino, tendra una mayor fuerza y podra ser ese elemento catrtico del ensueo de un estado palestino inviable que es de lo que actualmente viven ellos mismos.

Esa unilateralidad por supuesto no conviene a los israeles y a esa misma comunidad internacional porque se desvelara el tinglado de la farsa. Pero poco ms podran perder. Qu no se les hace caso? Todava no se han modificado las leyes y resoluciones internacionales y entraramos en el captulo de la descolonizacin de las Naciones Unidas. Incluso las voces que reclaman un solo estado, desde la conviccin de que es inviable un estado palestino, tendran ms fuerza porque la lucha contra el apartheid y las leyes racistas israeles entraran de plano en la lucha contra la descolonizacin, sin estar pretritas por la confusin de un proceso de paz quimrico.

La divisin palestina, en todo caso, es un handicap para cualquier planteamiento. Una divisin alentada por esa comunidad internacional (que acept los criterios israeles y no usa esas mismas condiciones a los diferentes gobiernos sionistas). Las diatribas de Ab Mazen y su estado mayor contra Hamas y a cualquier oposicin hacen imposible la reconciliacin por esta parte y que los tunecinos puedan protagonizar cualquier acuerdo. De ah la debilidad de la amenaza independentista de una faccin, de una parte del partido, que controla (y es el interlocutor internacional) la OLP.

Pero mantener el espantajo indefinido de un proceso de paz tampoco es verosmil, aunque se quiere mantener. Hay una carrera entre un intento de mejorar las condiciones econmicas de (parte) de la poblacin palestina (Natanyahu-Blair- y todo el mundo) a cambio de la dilucin de la identidad palestina y sus reclamaciones histricas. Ya los refugiados palestinos pitan poco. No se atiende la integracin con la lucha de los rabes israeles. El vector ideolgico lanzado por el Gobierno israel de que se reconozca a Israel como Estado judo tiene sus adeptos entre la inteligencia y la misma comunidad internacional que amenazaban y forzaban el uso de la fuerza ante los planteamientos de estados tnicos (y su correlato de limpiezas tnicas) hace unos pocos aos.

En esa carrera contra el tiempo, la catarsis rompe la inercia. La matanza de civiles en Gaza, como la de Jenin, Sabra y Chatila o la de los aviones civiles destruidos dcadas atrs no han servido. El discurso normalizador de Israel avanza gracias a la capacidad sionista y a los Moratinos boys. Un Estado-Gobierno ocupante acaba de firmar el acuerdo de libre comercio con Mercosur con el Brasil de Lula!

Los palestinos estn solos. No tienen muchos aliados. Quiz el derecho internacional, que no es poco.

En ese tnel sin salida en el que estn metidos los palestinos y con una dirigencia empeada en continuar por los mismos derroteros a ninguna parte, con gran debilidad econmica tienen pocas cartas. Una de ellas es apoyar y extender la Campaa de Boicot, Sanciones y Desinversin (BDS en sus siglas en ingls) similar a la que se hizo a la Sudfrica del Aparheid.

La actual dirigencia puede sobrevivir, mejor o peor, a cambio de la represin a los opositores a esa inercia o aceptar que lo hasta ahora encaminado no lleva a ninguna parte, ni al menor de sus sueos y replantearse su estrategia, buscar alianzas con sus opositores (a los que ahora dirigen ms criticas que a los ocupantes israeles ()) y consensuar una nueva estrategia de resistencia. El pueblo palestino continuamente descabezado, ya sea por la represin israel, o sus cantos de sirena, la comunidad internacional o la identidad con el otro mundo divino, tiene, como nunca, un desafo de continuar sindolo y de renovar su liderazgo.

Fuente: http://www.nodo50.org/csca/agenda09/palestina/arti762.html



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