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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2009

Carta abierta de un residente palestino de Gaza al presidente de los Estados Unidos de Amrica, seor Barak Hussein Obama

Haidar Eid
zmag.org

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


Haidar Eid, profesor de ingls y comentarista poltico, residente en la ciudad de Gaza, se pregunta si el presidente de Estados Unidos recuerda algo de su conversacin de hace muchos aos con el intelectual palestino fallecido Edward Said.

Estimado presidente,

Usted probablemente no leer esta carta debido a su ocupada agenda y al enorme nmero de mensajes que recibe de presidentes, reyes, prncipes, jeques y primeros ministros. Quin es, despus de todo, un acadmico palestino de Gaza, para tener la osada de escribirle una carta abierta al presidente de los Estados Unidos de Amrica? La razn de esta carta es una fotografa de su Excelencia sentado con el fallecido intelectual palestino Edward Said. Esto, por supuesto, sucedi antes de 2004, es decir, antes de que usted empezase a experimentar una metamorfosis que yo, personalmente, pienso que no tiene precedentes en la historia. Verle con Edward Said, debo decirlo, me ha sorprendido. Said, un autntico intelectual, debi de decirle algo sobre el sufrimiento del pueblo palestino. En la fotografa, usted y su esposa parecen escucharle atentamente y con admiracin. Pero el asunto es: realmente comprendi usted su elocuente y apasionada defensa de los derechos de los habitantes nativos de Palestina? A juzgar por sus cambios polticos recientes, lo dudo mucho. Es precisamente la incongruencia entre la fotografa y estos cambios polticos la que me ha impulsado a escribir esta carta.

Seor presidente:

El mundo entero celebr su eleccin como primer presidente afroestadounidense de EE.UU. Yo no. Y tampoco los habitantes del campo de concentracin donde vivo. Su simptica visita a Sderot, una ciudad israel que fue la aldea palestina de Hooj hasta 1948, cuando su poblacin sufri la limpieza tnica, tres aos despus de su primera visita a un kibbutz en el norte de Israel para apoyar a sus habitantes, y despussu empeo en el compromiso con la seguridad del Estado de Israel y su "derecho" a mantener unificada la ciudad de Jerusaln como capital del pueblo judo -por dar unos cuantos ejemplos- fueron todos claros indicios de dnde est su corazn.

Otra razn para escribir esta carta es la pasmosa arrogancia e indiferencia con la que la secretaria de Estado Hilary Clinton despreci las inquietudes palestinas sobre las colonias israeles, exclusivamente para judos, en Cisjordania. Solamente unas semanas antes, usted hizo la admirable declaracin de que TODA la colonizacin juda tena que detenerse, y aclar que esto inclua la expansin de las colonias existentes as como la construccin de nuevas. Sin embargo, cuando Netanyahu declar que no tena ninguna intencin de parar la colonizacin, usted perdi una oportunidad histrica de trazar una lnea: no ms billones y no ms armas para Israel si no cumple esta condicin. Ahora la secretaria de Estado Clinton tiene la tarea herclea de convencernos de que su posicin sobre las colonias judas no ha cambiado, aunque est claro que usted ha elegido no utilizar la autntica fuerza que posee para parar los pies a los polticos israeles.

Unos seis meses despus de su eleccin, usted dio un discurso en El Cairo, dirigido al mundo rabe e islmico, que algunos hallaron impresionante. Yo lo encontr impresionante en la forma, pero no en el fondo porque sus acciones no se corresponden con su retrica. Por qu no cre en el nuevo lenguaje de la nueva administracin estadounidense? Porque mientras usted daba su discurso nosotros enterrbamos a mi vecino, un enfermo terminal que necesitaba tratamiento en un hospital extranjero y por culpa del asedio impuesto por su propia administracin e Israel a la Franja de Gaza, las instalaciones que habran salvado su vida no existen en Gaza. Como ms de 400 personas, enfermos terminales de Gaza, mi vecino perdi la vida. A pesar de las escogidas palabras rabes de paz, "salaam maleikum," usted dej claro como el cristal que el punto de referencia en cualquier negociacin en el conflicto israel-palestino es la seguridad de Israel. Y al hacerlo, seor presidente, usted est marginando eficazmente toda la cuestin palestina y, desgracidamente, poniendo el escenario para renovados ataques israeles contra una Gaza muerta de hambre, una entidad que, gracias a sus "inquebrantables" lazos con Israel, se ha transformado en el campo de concentracin ms grande sobre la tierra.

Su falta de apoyo al informe Goldstone, su indiferencia, por no decir su contribucin, al sufrimiento palestino y al proceso de "politicidio" contra la poblacin palestina de Gaza es, por decirlo suavemente, insondable, viniendo de un hombre que escuch tan seriamente a Edward Said. Sus consejeros deben de haberle contado la carencia de medicinas, alimentos y combustible en el campo de concentracin donde vivo. Los pacientes que necesitan dilisis y otros tratamientos mdicos urgentes estn muriendo cada da. La mayora de nuestros nios, muchos de la misma edad que sus dos hermosa hijas, estn desnutridos. Usted debe de haber examinado ligeramente el resumen del informe Goldstone que detalla el horror infligido a 1,5 millones de civiles durante 22 das por aviones F16, helicpteros Apache y bombas de fsforo fabricadas en Estados Unidos. Cientos de nios sufrieron quemaduras hasta la muerte por las bombas de fsforo; mujeres embarazadas fueron brutalmente tiroteadas, de lo que soldados israeles se jactaron poniendo en sus camisetas: "1 bala, 2 muertos". Y todava, ni una sola palabra de condolencia, seor presidente!

Edward Said, en su primera visita a Gaza, tuvo que decir: "Es el lugar ms terorfico en el que he estado nunca... es un lugar horriblemente triste a causa de la desesperacin y la miseria en las que viven las personas. No estaba preparado para campos de refugiados, que son mucho peor que cualquier cosa de las que vi en Sudfrica". Esto era en 1993, seor presidente, antes de que las condiciones empeorasen de forma dramtica. Gaza ha llegado a ser ahora, como la describe la principal organizacin israel de derechos humanos B'tselem, "la prisin ms grande sobre la tierra."

Seor Obama,

A diferencia de su predecesor, usted parece un hombre sabio. Tiene que haberse dado cuenta de que una solucin de dos Estados se ha vuelto imposible por la colonizacin israel de Cisjordania, por la guerra contra Gaza, por la construccin del muro de segregacin racial, por la expansin del llamado Gran Jerusaln y por el aumento del nmero de colonos judos en Cisjordania. Usted tambin tiene que haberse dado cuenta de que hay 6 millones de refugiados, la mayora de ellos viviendo en condiciones miserables, que esperan que lderes ilustradosvalientes y comprometidos con la autntica democracia, los derechos humanos y el derecho internacional, pongan en prctica la resolucin 194 de la ONU. Pero usted y su secretaria de Estado, como todos los presidentes de Estados Unidos desde 1967, han decidido apoyar a Israel para que cree las condiciones que hagan imposible, poco prctica e injusta la solucin de los dos Estados.

Acaso defendi usted el sistema de bantustanes en Sudfrica bajo el rgimen del apartheid? Es contrario a la igualdad de derechos y a la transformacin de Israel/Palestina en un Estado para todos sus ciudadanos? La solucin de los dos Estados significa la "bantustanizacin" de Palestina, una solucin que usted, a nuestro entender, nunca apoy para Sudfrica. Es usted, seor presidente, contrario a la democracia cvica, que es lo que demanda la mayora de la sociedad civil palestina y las organizaciones sociales? Es esto por lo que sus personajes ejemplares, Martn Luther King y Steve Biko, murieron? Se equivoc Nelson Mandela al pasar 27 aos de su vida persiguiendo la justicia y exigiendo la igualdad para la poblacin indgena de Sudfrica? Se da cuenta de que lo que est apoyando en Oriente Prximo es una solucin racista por excelencia? Una solucin basada en el "nacionalismo tnico"? Su secretaria de Estado y el enviado a Oriente Prximo, posaron sin ninguna vergunza y grandes sonrisas junto a Avigdor Lieberman, quien, no solamente defiende abiertamente la limpieza tnica de los palestinos, sino que tambin exige un nuevo genocidio en Gaza! Se da cuenta, seor presidente, de que ese fascista hitleriano podra llegar a ser el prximo primer ministro de Israel, gracias a la complacencia y el apoyo de su administracin?

Nuestra nica peticin inmediata es que su administracin se asegure de que Israel cumpla sus obligaciones segn el derecho internacional. Es pedir demasiado?

Seor presidente Barak Hussein Obama:

Nosotros, el pueblo palestino, estamos hartos!

Atentamente,

Profesor Haidar Eid

Gaza, Palestina

Fuente: http://www.zmag.org/znet/viewArticle/23129



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