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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2009

Ruanda: la historia que no se explica

Pau Lanao y Carme Vinyoles
Diari Punt de Girona


La Audiencia Nacional ha puesto al descubierto una realidad que no ha sido investigada por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que se limita a juzgar las matanzas contra la poblacin tutsi entre abril y julio del 1994 y deja en la impunidad los crmenes contra los hutus producidos a lo largo de la dcada de entre 1990 y 2002. Lo que viene a continuacin es una sntesis de la historia incluida en el acto de procesamiento del magistrado Fernando Andreu a cuarenta altos cargos de la actual administracin ruandesa, por delitos contra la humanidad y genocidio. Una historia que se explica poco, porque revela el pillaje econmico que incita al conflicto tnico.

Comienza la guerra

El 1 de octubre de 1990, unos 3.000 efectivos del FPR (Frente Patritico Ruands: brazo poltico; Ejrcito Patritico Ruands: brazo militar), equipados y entrenados por la Uganda de Museveni - amiga de los Estados Unidos de Amrica y del Reino Unido- invaden el noreste de Ruanda y masacran la poblacin, provocando oleadas de desplazados entre los hutus perseguidos. Los ocupantes son los hijos de la aristocracia tutsi favorecida por el gobierno colonial que haba abandonado el pas al no aceptar el resultado de las elecciones de 1961, que llevaron a la presidencia al hutu Grgoire Kayibanda en una Ruanda constituida en repblica democrtica, que se declarara independiente el 1 de julio del 1962.

El aislamiento armado del FPR persigue tres objetivos: el exterminio de los hutus; la conquista del poder por la fuerza- aunque se siga sacrificando los tutsis que se haban quedado en el pas, considerados traidores- y la vertebracin de una estrategia con la participacin de aliados occidentales para aterrorizar la zona de los Grandes Lagos y apropiarse de las riquezas del vecino Zaire (hoy Congo).

Matanzas selectivas

Lderes intelectuales y polticos hutus son eliminados con el fin de silenciar voces de consenso medir la respuesta de la poblacin civil a los crmenes. Entre otros, el 8 de mayo de 1993 es asesinado Emmanuel Gapsysi, dirigente del Movimiento Democrtico Republicano y lder del Forum para la paz y la Democracia, y el 21 de febrero de 1994 Felicien Gatabazi, presidente del Partido Socialdemcrata. Las operaciones son ejecutadas por el comando Network, grupo de lite adiestrado para matar a sangre fra. El partido del gobierno crea sus milicias, los interhamwe, que atacan a la poblacin tutsi. El FPR es suficientemente hbil para atribuir los propios atentados a los interhamwe. Esto genera confusin sobre el origen de la violencia y una situacin de caos que hace que el pas sea ingobernable.

Frente poltico y meditico

La estrategia del FPR se centra en provocar la rabia de los hutus masacrando a lderes y poblaciones de este grupo. El FPR hace todo para construir una imagen integradora a travs de la infiltracin de las misiones diplomticas. Crear un canal de expresin para reavivar los enfrentamientos tnicos: Radio Muhabura, en activo desde 1991 y que en 1993 tendra respuesta en la Radio televisin libre de las Mil Colinas, en manos de las milicias hutus. Atacar los miembros de la Iglesia, considerada culpable de la prdida del poder tutsi en 1961, por haber denunciado el vasallaje de los hutus al status privilegiado de los tutsis, una desigualdad reforzada por los intereses coloniales. Liquidar testimonios que pudiesen transmitir una versin no manipulada de los hechos.

"Gukubura ": limpieza

A comienzos del 1994 haba un milln de desplazados al interior del pas que huan de las matanzas del FPR. Muchos cadveres son incinerados y los campos son atacados con armamento pesado. El 14 de marzo de 1994 se ordena la gukubura o limpieza total de cualquier elemento hutu en las regiones de Byumba ,Umutura y Kibungo. Las zonas vacas son ocupadas por los tutsis procedentes de Uganda. Los presidentes muertos El 6 de abril de 1994 el Falcon 50, en el cual viajan los presidentes de Ruanda y Burundi, Juvenal Habyarimana y Cyprien Ntayamira, es atacado por dos misiles cuando se dispone a aterrizar en Kigali. Todos los ocupantes mueren. Segn recientes investigaciones la orden viene de Paul Kagame, un militar formado en Estados Unidos y mximo responsable de la estructura poltico-militar del FPR/APR y que tiene como finalidad crear un estado de conflicto civil declarado, para facilitar la operacin de asalto al poder. La ONU se ha negado a investigarlo.

Violencia calculada

El asesinato del presidente hutu conduce a la espiral de violencia calculada contra la poblacin tutsi. El FPR ataca al ejrcito ruands sometido al embargo internacional de armas (FPR recibe armas de Uganda). Es la batalla final para la conquista del poder que se resuelve a favor de los tutsis del FPR el 17 de julio de 1994. Desde abril a julio las masacres son constatadas y se llega a unas 500.000 vctimas, segn ACNUR. Este episodio pasa a la historia como el genocidio de Ruanda y la comunidad internacional ha escrito una de sus ms lamentables pginas cuando la ONU retira los cascos azules y deja a la poblacin indefensa. Si bien la mayora de los muertos son tutsis, se ha dado menos a conocer, hasta hace poco, la violencia contra los hutus por parte del FPR: 150.000 asesinatos, desde el momento de la invasin, y 312.726 ms entre el julio de 1994 y julio del 1995.

Vallmaj denuncia

EL 23 de abril unos 2.500 campesinos hutus desarmados son ametrallados en el campo de ftbol de Byumba. Paul Kagame da la orden. Los cadveres son quemados en el Parque de la Akagera o enterrados en fosas comunes. El 24 abril son asesinadas mil personas ms en la Escuela Social del Buen Consejo y en el Centro escolar de Buhambe. El 26 de abril militares del APR/FPR se llevan al padre blanco, hijo de Navata Joaquim Vallmaj Sala, y a los sacerdotes hutus Joseph Hitimana, Faustin Mulindwa y Fidle Milinda. Sus cuerpos no han sido encontrados. Vallmaj era un testimonio peligroso que difunda las violaciones de los derechos humanos, tambin las de los extremistas tutsis del FPR, y denunciaba su campaa de desinformacin.

Testimonios molestos

Los cooperantes de Mdicos del Mundo, Mara Flors Sirera Fortuna (nacida en Tremp), Manuel Madrazo Osuna (Sevilla) y Luis Vultuea Gallego (Madrid) tambin son testimonios del rgimen de terror impuesto por el FPR una vez llegado al poder. En diciembre del 1996 inician un proyecto sanitario para 200.000 personas. El 16 de enero de 1997 un vecino les muestra las fosas comunes con centenares de cadveres de la matanza del Campus Universitario de Nyakinana. La visita es detectada por los servicios secretos y esto representa su sentencia, ejecutada dos das despus. Siguiendo la misma estrategia de silenciar las voces crticas son asesinados los maristas castellanos Servando Mayor, Julio Rodrguez, Miguel ngel Isla y Fernando de la Fuente (31 de octubre de 1996, en el campo de refugiados de Nyamitangwe) y el sacerdote guipuzcoano Isidro Uzcudun, que recibi un tiro en la boca como mensaje (10 de junio del 2000 en Mugina). Las vctimas espaolas son nueve.

Persecucin a los refugiados

La toma del poder por parte del FPR/APR hace que miles y miles de hutus busquen proteccin en campos situados en la zona al oeste de Ruanda y que al ser atacados, atraviesen la frontera hacia Tanzania, Burundi y Zaire. En julio de 1994 hay casi 3 millones de ruandeses refugiados, ms de un milln en el Zaire. En Ruanda las matanzas continan el 95, 96 y 97 mientras el conflicto se extiende al Zaire: Laurent Kabila se levanta contra Mobutu a finales del 1996 y con un ejrcito de unidades ruandesas, ugandesas y burundesas toma el poder en julio de 1997. Un ao ms tarde, cuando no acepta la tutela exterior en su pas -ahora se dice Congo- Le hacen la guerra desde el Kivu, zona que controla Ruanda. (Kabila sera asesinado el 2001 por un comando del FPR) Los campos de refugiados son bombardeados por el FPR y las cmaras lo recogen. Ruanda declara acabada la guerra y abre las fronteras.

Triste papel de ACNUR

Aunque el informe Gersory haba verificado en 1994 que el rgimen de Kigali no reuna las condiciones de seguridad, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) inicia el programa de repatriacin forzosa de los hutus ruandeses haca su pas, donde les espera la prisin y la muerte. La mitad de ellos, unos 500.000 se niegan a volver y a finales del 1996 comienzan dentro del territorio congoleo un largo caminar -ms de 2.000 kilmetros, penosos, falta de alimentos y medicinas- un incierto xodo para intentar salvar la vida, perseguidos como un objetivo militar, pero inexistentes a los ojos de la comunidad internacional: ACNUR proclama que todos los ruandeses han vuelto voluntariamente a casa. En enero y febrero de 1997, Juan Carrero y otros integrados en la Fundacin SOlivar hacen huelga de hambre reclamando el fin de la violencia en los Grandes Lagos. Emma Bonino, comisionada europea de la Accin Humanitaria, visita el campo de Tingi-tingi, acompaada de cmaras para mostrar al mundo que los refugiados estn all. Poco despus va all mismo Sadako Ogata, alta comisionada de la ONU para los refugiados y les dice que slo puede garantizar la proteccin de los que vuelvan a Ruanda. El campo de Tingi-tingi es destruido el 1 de marzo por el FPR; estaban concentradas ah unas 300.000 personas. Algunas de las cuales haban abandonado el lugar y consiguieron llegar a la Repblica del Congo [Brazzaville] o a la Repblica Centroafricana. En total unos 500.000 refugiados pierden la vida.

La rapia

La tutela que no acepta Kabila de sus amigos ruandeses es la del pillaje de las inmensas riquezas naturales de su pas, de hecho es el argumento principal de la primera guerra del Congo (finales de 1996 y 1997 que lleva a Kabila al poder), de la segunda guerra del Congo (invasin en el 1998 de Uganda y Ruanda con el apoyo de los Estados Unidos), denominada tambin el genocidio congoleo, y de la violencia que an hoy contina. El resultado? Unos 6 millones de muertos desde 1996. Aunque presentado al mundo como una guerra tribal el fuego est atizado desde Occidente. Hace unos aos la congresista de los Estados Unidos Cynthia McKinne denunci la implicacin directa de la American Minerals Fields y hasta ahora decenas de multinacionales mineras norteamericanas, canadienses y europeas financian el conflicto, robando y extrayendo oro, diamantes, coltan, casiterita y madera dentro de un rgimen neo-esclavista.



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