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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2009

El sistema educativo capitalista: una mquina trituradora de esperanzas de futuro

Jess Castillo
Rebelin


El sistema socioeconmico de produccin condiciona, en un grado u otro, hasta los ltimos aspectos de nuestras vidas, desde nuestras relaciones personales y profesionales hasta nuestra relacin con nuestro entorno natural y nuestra salud. Sin duda, el sistema educativo no permanece al margen de esta influencia.

Como no poda ser de otra manera el sistema educativo actual ha sido y es moldeado por los capitalistas para que responda a sus intereses competitivos de acumulacin insostenible social y medioambientalmente. Ya desde los inicios del capitalismo, el sistema educativo feudal controlado por las iglesias pas a ser controlado por la burguesa como herramienta para la formacin de una clase trabajadora dcil y relativamente bien formada para desempear funciones profesionales muy determinadas. Conjuntamente, la clase trabajadora luch por un sistema educativo universal para todos y todas que acabara con las desigualdades sociales y formara a una ciudadana consciente, crtica y socialmente responsable.

A lo largo de la historia, el sistema educativo ha estado influenciado de modo dialctico por la clase capitalista y la clase trabajadora. Esta lucha de clases por el control de la educacin, vista como un arma para el modelado de la sociedad, contina actualmente. Solo hay que ver en el Estado espaol las manifestaciones de los profesores de Secundaria en Andaluca, Madrid o Catalua contra medidas directamente privatizadoras que vienen a degradar el sistema educativo pblico. O las masivas manifestaciones contra las reformas boloesas que vienen a privatizar, mercantilizar y precarizar la Universidad Pblica y a ponerla al servicio de un mercado en crisis. O la oposicin de la derecha y la iglesia catlica a la asignatura de educacin para la ciudadana, etc.

Actualmente, el sistema educativo oficial est controlado por las leyes educativas de los partidos mayoritarios, con diferencias de enfoque desde la derecha y la socialdemocracia. El Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Espaol (PSOE) estn en una lnea clara que conduce a la privatizacin parcial o total dependiendo de los tramos del sistema educativo. En esta lnea, permiten, por ejemplo, que centros concertados que reciben fondos pblicos seleccionen a sus estudiantes para esquivar a inmigrantes o alumnos de barrios conflictivos que requieren un seguimiento especial y ms costoso; de igual modo que permiten a los hospitales y clnicas privadas con los que tienen conciertos el abandonar a los enfermos ms costosos para que sean acogidos por el sistema pblico de salud. Gracias a este poltica educativa privatizadora el nmero de estudiantes de las universidades privadas pas de 58.875 a 132.794 entre 1995 y 2003, periodo en el que los alumnos de la Universidad Pblica descendieron de 1.449.967 a 1.349.248. Los estudios de la OCDE ponen de manifiesto el elevado peso proporcional del gasto privado del Estado espaol en educacin: 0,5% del PIB en 2002 (el ms elevado de la UE de los 15) en un pas que invierte en enseanza tan solo el 4,3% del PIB en 2002 un punto menos que los socios europeos.

"El sistema reproduce la estructura social de Espaa. Las familias de rentas altas envan a sus hijos a las escuelas privadas, en su mayora, regidas por la iglesia catlica, mientras que las familias de rentas medias y bajas los envan a escuelas pblicas, donde se concentran los hijos de los inmigrantes. Esta polarizacin por clase social caracteriza el sistema escolar en Espaa", afirmaba Vienc Navarro, economista y politlogo. Ambos partidos, PP y PSOE, gestionan cada da ms la educacin (y la sanidad) como un negocio y no como un derecho de todos y todas.

Por otro lado, tanto el PP como el PSOE gestionan el sistema educativo para perpetuar una clase trabajadora dcil y aleccionada en la obediencia. Ya desde pequeos nos ensean que hay una persona que manda, ya sea el docente o el empresario, y muchas que deben obedecer, el alumnado o los trabajadores. El que no se amolde a estas reglas impuestas ser castigado o marginado. De esta manera, el sistema educativo actual nos ensea a obedecer sin criticar y pensar por nosotros mismos. Una enseanza que nos moldea para que encajemos sin chirriar, como piezas de una maquinaria bien engrasada, en un sistema productivo injusto y explotador del ser humano y su medioambiente.

Adems, el sistema educativo est diseado para perpetuar las diferencias sociales. Solo hace falta analizar los datos. Los alumnos de padres sin estudios tienen 20 veces ms riesgo de fracaso escolar que los de padres con estudios: un 40% frente a un 2%, segn el estudio publicado recientemente en la Universidad de La Laguna. La tasa de fracaso escolar media en el Estado espaol es del 30,8%, el doble de la media de la UE-27.

El resultado del sistema educativo actual es que la inmensa mayora de los estudiantes de centros de Secundaria de barrios trabajadores de bajo poder adquisitivo no llegan a la Universidad y muchos abandonan antes de obtener el graduado escolar. En el Estado espaol tan solo el 68% de los estudiantes estudia Bachillerato o Formacin Profesional, mientras que la media de la OCDE est en el 81%. Los hijos de los trabajadores no cualificados tienen 4,5 veces menos de probabilidades de acceder al mbito universitario que los de profesionales de alto nivel. Slo un tercio de los hijos de familias obreras en el medio rural cursa el Bachillerato y de ellos nicamente la mitad llega a la universidad.

La situacin descrita afecta especialmente a los inmigrantes cuya poblacin se concentra en barrios desfavorecidos. Barrios en los que los centros de Primaria y Secundaria carecen de los medios humanos y materiales necesarios para atender de forma adecuada a alumnos que, en no pocas ocasiones, requieren un trato especial debido a sus circunstancias sociales y familiares. No es lo mismo contar con una familia con un grado de formacin suficiente para inculcar el hbito de la lectura y para seguir los estudios de sus hijos que una que haga caso omiso de esta labor. El sistema educativo debera ser capaz de compensar estas situaciones con un mayor esfuerzo sobre los alumnos de barrios ms necesitados. En el contexto educativo actual en el que el esfuerzo pblico no es suficiente, el xito acadmico no depende exclusivamente del esfuerzo y de la capacidad personal del alumno, sino que est marcado sobremanera por la extraccin social de ste. De esta manera, el sistema educativo se convierte en una maquinaria de reproduccin de las desigualdades socioeconmicas.

Gracias a las becas y al esfuerzo de familias y estudiantes concretos, siguen dndose ejemplos de alumnos de familias de rentas muy bajas que acaban carreras universitarias. Pero no dejan de ser una notable excepcin en un modelo en el que el capital cultural y econmico condiciona fuertemente el nivel formativo y, como consecuencia, el estatus social. Los investigadores del informe PISA han llegado a la conclusin de que la variabilidad observada entre centros educativos en las pruebas de lectura est asociada en un 50% a las caractersticas del estudiante, muy particularmente, a su estatus socioeconmico y a la condicin o no de inmigrante. Las caractersticas del centro (ratio profesor/alumnos, medios materiales, etc.) influiran en los resultados en un 16%.

En este contexto, los estudiantes frustrados de los barrios obreros se convierten en mano de obra barata para sectores tan voltiles y con una altsima precariedad laboral como la construccin y la hostelera. Trabajadores que ahora sufren especialmente la crisis econmica ya que pueden ser despedidos fcilmente.

El sistema educativo que padecemos limita las posibilidades de realizacin desde la infancia de una gran parte de la poblacin, contrastando con los resultados de una encuesta de Adecco sobre nios y adolescentes de entre 4 y 17 aos de los que el 75% prefera trabajar en algo que les gustase a ganar mucho dinero. El sistema educativo arruina las ilusiones de futuro de muchos de estos jvenes. En muchos casos, incluso los padres de familias con bajo poder adquisitivo animan a sus hijos a abandonar los estudios y ponerse a trabajar para traer ingresos a la unidad familiar.

Frente al modelo educativo clasista actual debemos promover un modelo educativo alternativo que redistribuya eficazmente las riquezas para acabar con las diferencias socioeconmicas. En este sentido, las inversiones deben ser suficientes en los centros ms necesitados de manera que acaben compensndose las carencias sociales y familiares en relacin a la educacin de los hijos. Parece interesante el establecer una red de centros de educacin para adultos que forme a los padres, entre otras cosas, en el cuidado de sus hijos. Adems, la localizacin de los centros educativos debera planificarse de modo estratgico para unir alumnos de diferentes barrios. Otra idea interesante a explorar es contar con la participacin de la ciudadana a travs de asambleas de barrio o centros de trabajo para el diseo de parte de planes de estudios y programas docentes a todos los niveles educativos, de manera que stos respondieran realmente a las necesidades sociales. Adems, habra que aumentar el nmero de centros educativos y disminuir el ratio profesor-alumnos para facilitar un seguimiento ms detallado de cada estudiante. Por otro lado, tambin sera interesante potenciar la educacin no reglada fuera del horario escolar en los centros pblicos en respuesta a las necesidades sociales concretas de cada zona.

Para que stas y otras acciones sean posibles no cabe duda que hay que aumentar muy mucho la inversin en educacin. Los fondos para esta inversin educativa podran provenir de otras partidas presupuestarias, como la destinada a presupuestos militares, y de una subida de impuestos a las rentas ms altas y las grandes empresas. Adems, es importante acabar con la educacin privada subvencionada, los llamados centros concertados dominados en el Estado espaol por la jerarqua de la iglesia catlica y sus actos e ideas reaccionarias. Esta educacin privatizada es clasista e ineficaz al contrario de lo que muchos intentan transmitir. Con un gasto superior por alumno, la educacin de centros privados y concertados presenta resultados de aprendizaje similares a los de los centros pblicos una vez descontadas las influencias socioeconmicas en el alumnado.

Transformemos nuestro mundo, revolucionemos nuestro sistema educativo.

Jess Castillo es militante de En Lucha, profesor en la Universidad de Sevilla y miembro de la seccin sindical del Sindicato Andaluz de Trabajadores en dicha Universidad.

http://www.enlucha.org/?q=node/1779

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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