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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2009

Un histrin al servicio de Su Graciosa Majestad

Jos Mara Garca Labrac
Rebelin


Europa era un erial. La Gran Guerra haba convertido el continente en una inmensa escombrera. Los campos de batalla, sembrados de cadveres, fulminaron la inocencia histrica de la clase obrera. La burguesa sinti en su cogote el aliento portentoso de Octubre, la constatacin fehaciente de que el socialismo era una amenaza temible.

Haba llegado la hora de los hombres fuertes, el ascenso irremediable del jefe carismtico (Antonio Gramsci dixit). Los polticos tradicionales, los representantes de los intereses del gran capital en Cortes y Parlamentos, se retiraban a sus cuarteles de invierno. Apareca en lontananza el caudillo totalitario, el conductor de la nacin en medio del caos, aupado al poder por los propietarios de los medios de produccin.

Italia, estado joven y enfermizo, se encontraba en estado de emergencia. Las organizaciones de masas de la socialdemocracia, reverdecidas por los nuevos cuadros del bolchevismo balbuceante, movilizaban a sus efectivos en huelgas, ocupaciones de fbricas, manifestaciones, etc. El aparato administrativo fundado por el conde de Cavour se tambaleaba.

Con vistas a salir del atolladero cuanto antes, la Italia de los Saboya parti en busca de un condottiero. Sin un Ludovico Sforza o un Csar Borgia que llevarse a la boca, pronto repararon en el lder de un movimiento paramilitar y rompehuelgas, un personaje de pera bufa que responda al santo y sea de Benito Mussolini.

El histrin, el fantoche, el matn, el intelectual de revlver al cinto, el chulo de taberna, el socialista renegado, el fornicador incansable, el infame capaz de poner en cintura al proletariado, el tipejo encargado de devolver la tranquilidad a los hogares de buena familia. Vctor Manuel III, el monarca de supuesta estirpe liberal, el enano empechado de entorchados, le hizo jefe de gobierno en 1922.

Mussolini se converta en el amo de la situacin apenas una dcada despus del congreso del Partido Socialista Italiano (PSI) en Reggia Emilia, a travs del cual la extrema izquierda socialdemcrata, comandada por l mismo, se hizo con el control de la formacin obrera. El intransigente Benito, partidario pertinaz de la autonoma del PSI, encarnizado rival de cualquier tendencia dispuesta a abrir el partido a la sociedad civil, era nombrado director del diario Avanti, rgano de expresin de los socialistas transalpinos.

La guerra del 14 signific una prueba de fuego para el movimiento obrero europeo. El atentado de Sarajevo desencaden una espiral de acontecimientos inesperados que modific todo lo imaginable. En cuatro aos escasos de conflicto blico, la vanguardia ideolgica de los trabajadores fue zarandeada como un guiapo, a capricho del curso de la historia.

Jean Jaurs, el insigne socialista francs, asesinado por la ultraderecha chovinista. Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, apalizados hasta la muerte por sicarios de sus antiguos compaeros socialdemcratas. La revolucin alemana, ahogada en el pozo de su ineficacia. Lenin y Trotsky conquistando el Palacio de Invierno y derribando el feudalismo zarista a golpe de soviets.

Benito Amilcar Andrea, el hijo del anarquista, dispuesto a casi cualquier cosa para alcanzar la gloria, defendi con ahnco la entrada de Italia en la guerra, contrariando la posicin oficial del PSI. El cisma estaba abierto. Tras fundar el peridico Il Popolo de Italia, de orientacin claramente nacionalista y antisocialista, es expulsado del partido y marcha al frente.

En 1917, fecha de ardoroso simbolismo, el MI5 le contrata como agente secreto al servicio de Gran Bretaa. Sir Samuel Hoare, diputado conservador y posterior embajador ante Franco, le encarga una misin bien remunerada. A cambio de cien libras semanales, Mussolini deba utilizar su peridico para evitar el descuelgue guerrero de Italia, adems de enviar a sus muchachos a reprimir manifestaciones pacifistas. La sorprendente noticia fue desvelada hace poco ms de un mes y pas casi desapercibida para los profesionales de la desinformacin masiva.

Inglaterra, la vieja raposa avarienta del poema de Lon Felipe, la prfida Albin de nuestra historiografa nacionalcatlica, financi al creador del fascismo italiano, al colaborador sumiso de Adolfo Hitler, el pequeo cabo austraco, protagonista de la mayor pesadilla del gnero humano. Una bomba informativa de este calibre debera haber provocado sesudas reflexiones, columnas mordaces, declaraciones de condena y arrepentimiento...

La licencia para apalear, para manipular a la opinin pblica, otorgada al charlatn forzudo, deja al descubierto la gnesis capitalista del totalitarismo nazifascista, recurso desesperado de la burguesa en momentos de crisis existencial. El Holocausto industrializado de Adolfo y ca es el resultado decantado de esa apuesta de clase, de ese rdago al socialismo y a la democracia formal.

El gngster, el capo de una banda de criminales, el violento restaurador de la libertad manchesteriana, vino, vio y venci. El Csar de cabeza rapada y amantes a gog, no tuvo ningn Bruto* que impidiera su dictadura personal.

Una vez primer ministro del reino de Italia, tocado de traje y chistera, foment la amistad del entonces prominente liberal britnico Winston Churchill, adorado santn de la derecha postfordista. Churchill siempre consider a Mussolini como un amigo ntimo, incluso en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. ltimamente, se han propagado ciertas teoras que acusan al orondo fumador de habanos de ordenar la ejecucin del Duce, a fin de evitar la aparicin de documentos comprometedores para su prestigio y su carrera poltica.

La cuna de la Revolucin Industrial, la patria de Adam Smith y David Ricardo, amamantaba al lobo fascista, a la jaura de camisas negras prestos a someter a los esforzados militantes de la causa obrera. En San Petersburgo, el crucero Aurora remontaba el ro Neva para liberar al hombre de la explotacin del dinero.

*Su yerno, Galeazzo Ciano, intent representar ese papel a partir de la invasin aliada de Sicilia en 1943, cuando ya todo estaba perdido. La insubordinacin le cost la vida.

http://socialismoeslibertad.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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